Iroso Batrupon
Iroso Otrupon
«Cuando una persona joven trabaja con la palma de sus manos, usará el reverso de sus manos para dispersarla».
Rezo de Iroso Batrupon
Iroso Trupon Iroso Tuto abereni Koyo wanwadoro Ifá yokafun Yemayá obadoro Awó Iré bayeni Shangó Awó maro Eledé afofó Lokun yode wawa Yeré abebe lage Ifá.
Iroso Batrupon es un Ifá de
- Del jardinero que para que las flores tuvieran olor les daba su sudor.
- Del caminante que buscaba seguridad y tranquilidad.
- Injusticia.
- De lucha.
- Falta de agradecimiento del que recibe el beneficio suyo.
En este odu nace
- La pérdida de sangre por el intestino.
- El sentido del oído, que se le dio a Olorun por mano de Orun el omó de Ogue y al omó de Osanyin.
- La creación de los pueblos en lugares inhóspitos.
Este odu marca
- Robos continuados.
Aquí habla
- De que el oficio del Awó es hablar y no levantar pesos.
- De enfermedades venéreas.
- De discusiones en el ilé y que la mujer desea dejar al marido porque la trata con despotismo o viceversa.
- De que aquí Orúnmila le faltó al respeto a Inle y a Orishaoko y en castigo se enfermó de blenorragia.
- Que la mujer quiere ser más que el marido.
- El florero, este Ifá manda a bañarse con flores.
- Que el aleyo que se le vea este odu tiene necesidad de recibir a Ifá rápidamente o si no se irá secando poco a poco.
- De que la mujer está enferma de sus partes.
- Aquí Shangó anuncia pobreza y desastre.
- De que hay quien vigila a la persona.
- De tener cuidado con la justicia.
- De provocación por parte de una persona a la que Ud. le teme, haciendo ebó ella no podrá con Ud.
- Que en este Ifá Orúnmila inventó la ofá, porque las fieras iban al pueblo a diezmarlo.
- Iroko en este Ifá.
- De despotismo con su mujer, que por eso ella se quiere ir, pásele la mano, porque si se va Ud. pasará muchos trabajos; ella estaba oboñú y por disgusto mal parió, desde entonces ella está enferma, cuídela y que no coma maní.
- De persecución de enemigos para robarle y matarle.
- De personas envidiosas que reciben ayuda de los demás y en cambio pagan con el mal agradecimiento.
- Obatalá, Shangó y Egun.
Este odu prohíbe
- No debe hacer fuerzas.
- No coma eran Eledé (puerco).
Este odu recomienda
- Cuídese de hernias abdominales y escrotales.
- Cuídese de abortos, la mujer puede estar enferma de sus partes.
- El Awó debe jurar al ahijado en Orun y en Osanyin.
- Cierra bien su casa que hay revolución.
- Cuando Ud. tenga un ahijado con este Ifá en Atefa, no lo deje ir a su casa, pues al final acaba con Ud.; si es un Awó amigo suyo, trátelo con frialdad para que no vaya más a su casa.
- Que Iroso Batuto tiene que pensar bien lo que hace y nunca partir por la primera, para no llegar a ser Iroso Ogue (Iroso Bruto).
- Haga ebó para que los enemigos no puedan con Ud.
- No le conviene andar de noche para que no se asuste con lo que vea.
- Cierra su puerta porque hay revolución allí.
- Y el interesado, a pesar de recibir de las gentes solo decepciones y mal agradecimiento, debe continuar haciendo todo el bien posible ya que ahí reside la grandeza y pureza de corazón; no obstante se tiene que cuidar de trampas y de personas que tratarán de llevarlo por el mal camino. También le dan malos consejos.
- Hay que cuidarse la sangre, el estómago, los órganos internos pues un descuido le traerá malas consecuencias.
- Cuidarse de tragedias, disparidades de criterios, discusiones, etc. Y algo muy importante, saber controlar su genio. Las cosas las irá haciendo poco a poco para que tengan efecto positivo.
Hierbas del odu
- Pierde Rumbo
- Jiqui
- Grosella
- Yaya
- Moruro
- Atiponlá
- Jocuma
- Ayua
- Laurel de la India
Osobo e Iré del odu Iroso Batrupon
- Aquí persiguen a la persona para matarlo.
- Nace el echar sangre por el intestino y por el vientre.
- Se padece de enfermedades venéreas y del oído.
- La mujer está enferma de sus partes.
- Aquí se pierde la salud.
- Se puede perder la suerte por una maldición.
- Shangó anuncia pobreza y desbarate.
- Habla de discusiones en el ilé y la mujer desea dejar al marido porque la trata con despotismo o viceversa.
- Habla de falta de respeto.
- Aquí vigilan a la persona.
- Tenga cuidado con la justicia.
- Habla de provocación por parte de una persona a la que Ud. le teme.
- Habla de enfermedades venéreas.
- Habla de enemigos ocultos que Shangó ayuda a destruir.
- Habla de problemas en el matrimonio por maltratos de ambos cónyuges, el hombre trata a la mujer con despotismo o viceversa.
- La mujer está enferma.
- Habla de problema de vigilancia y de justicia.
- Habla de persecución de enemigos.
Relación de obras del odu Iroso Batrupon
Se baldea la puerta a menudo, siempre se pregunta si con Atiponlá.
Se dan baños con Laurel de la India y se pregunta la cantidad.
Patakíes del odu Iroso Batrupon
1.La adivinación hecha para él antes de abandonar el Cielo
Antes de bajar del Cielo, la adivinación le señaló que entregara una chiva a su Ángel de la Guardia para celebrar a los poderes superiores, y un chivo a Eshu, de modo que su paso por la Tierra, que iba a ser breve, resultara provechoso. Él se negó a sacrificar. De regreso del lugar donde lo habían registrado se topó con Ogún, quien le pidió algo de comer, y le respondió que no tenía nada que darle. Ya de partida hacia el mundo, su Ángel de la Guardia le advirtió que sin sacrificio nada iba a lograr en la Tierra.
Al llegar levantó su casa junto a un río y ejerció el arte de Ifá; en ese ejercicio conoció a una mujer y se casó con ella. Fue entonces cuando Eshu decidió ocuparse de él: se encaminó a su casa con un hombre de escolta y un güiro de vino de palma envenenado guardado en su bolsa. Antes de llegar, Eshu se quedó atrás y mandó al acompañante a entrar a registrarse, llevando el güiro en la mano. En la consulta salió el propio odu del adivino como Ayeo, para advertirle de un peligro cercano, pero él no supo leer la señal. Como la tradición mandaba dar a Ifá kolá y vino en cuanto ese odu apareciera, se puso a buscar vino, y el consultado le tendió enseguida el güiro que traía. Después de derramarle un poco a su Ifá, se bebió todo el vino de palma.
Apenas el visitante se marchó, cayó enfermo: todas las venas de su cuerpo se le fueron poniendo fofas y llegó a estar de gravedad. Corrió a muchos lugares buscando curarse y fue en vano, hasta que dio con Ogún, quien le pidió un sacrificio con 14 materiales distintos, animados y no animados. Los consiguió, pero aun así tuvo que permanecer tres años recogido en la casa de Ogún antes de sanar, y vivió después en abierta miseria hasta morir. Cuando volvió ante su Ángel de la Guardia en el Cielo se quejó de la vida miserable que había llevado, y este le respondió que cómo pretendía recoger lo que nunca sembró: aquella amarga experiencia fue el precio de haberse negado al sacrificio antes de abandonar el Cielo.
Cuando este odu aparece en el Igbodun, a la persona se le dirá que prepare su propio trono de Ogún, además de Ifá y de Eshu, para que tenga algún respiro. Es poco probable que llegue a ser una persona extremadamente próspera en la vida.
2.El adivino del Fuego cuando venía hacia la Tierra
«Cuando una persona joven trabaja con la palma de sus manos, usará el reverso de sus manos para dispersarla»: ese era el nombre del Babalawo que adivinó para el Fuego cuando este venía hacia el mundo. Se le indicó sacrificar las ropas rojas que vestía y un gallo rojo, para que sus buenas acciones fueran apreciadas y bien recompensadas. El Fuego no hizo el sacrificio, y por esa razón ni los seres humanos ni las deidades le agradecen ni le reconocen todo el buen trabajo que realiza para ellos.
Cuando este camino aparece en la adivinación, a la persona se le dirá que haga sacrificio para que su magnanimidad pueda ser agradecida y no le paguen con ingratitud.
3.El adivino del Agua cuando su vida era caliente
Este adivino registró al Agua cuando su vida se había vuelto muy caliente, y le aconsejó hacer sacrificio con 16 babosas y mucha mantequilla (ori-oyo). El Agua cumplió, y después del sacrificio la lluvia comenzó a caer para refrescarla. Por eso, cuando entramos en contacto con el agua del río, por lo general está muy fría.
Cuando aparece en la adivinación, a la persona se le dirá que su vida no está estabilizada, y que para evitar enfermarse deberá hacer sacrificio a Ifá con 16 babosas.
4.El adivino de Orisa Turugbeye
Orisa Turugbeye se lamentaba por la falta de discípulos, y en la adivinación se le aconsejó sacrificar ñame asado, vino de palma, paloma y gallo, y depositar todo, ya preparado, en el camino de su hacienda. Así lo hizo, y después se escondió para ver qué ocurría con el sacrificio. En ese preciso momento regresaba Ogún, que había estado ausente en la guerra, acompañado de tres mujeres: una albina, una lisiada y una jorobada. Venían todos muy hambrientos, y al ver aquel sacrificio, Ogún agradeció a quien lo había puesto; comieron de él y luego se bebieron el vino de palma.
Mientras bebían, Orisa Turugbeye salió de su escondite y acusó a Ogún de robo. Para no ser llevado ante la corte de las deidades, Ogún le ofreció las tres mujeres, y Orisa las tomó y se las llevó a vivir a su casa. Con el tiempo ellas dieron a luz muchachos muy saludables, que no heredaron ninguna de las deformidades de sus madres. Orisa quedó muy feliz y agradeció al sacerdote de Ifá que había adivinado para él.
Cuando aparece en la adivinación, a la persona se le aconsejará estar muy cerca de Orúnmila y tener su Ogún y una deidad que no tome vino. Es probable que se case con tres mujeres que le serán enviadas por estas divinidades.
5.Adivinó para Kinrindin
El adivino le dijo a Kinrindin que hiciera sacrificio con una gallina, rata, pescado y el cráneo de un gato. Por aquellos días estalló la guerra en su ciudad y todos corrieron a la desbandada. Kinrindin fue a parar como refugiado al palacio del Obá, donde había otros tres refugiados: uno le pidió agua potable y se le dio de beber; el segundo, hambriento, imploraba comida y también fue alimentado. Kinrindin, por su parte, vio en el palacio a una bella muchacha y pidió que se le concediera el favor de hacerle el amor, aunque tuviera que morir después del acto. Le dieron una habitación para ello.
Mientras estaba con la muchacha, llamaron al verdugo real para que estuviera listo para darle muerte como sacrificio a Ogún. Sabiendo que sería ejecutado tras satisfacer su deseo, Kinrindin se quitó su cinturón mágico y tocó con él a la muchacha, que al instante se convirtió en una rata; al volver a ponerse el cinturón, él mismo se convirtió en un gato. Después de mucho esperar a que salieran, la guardia real forzó la puerta y comprobó que allí no había nadie: el gato y la rata se habían escondido en el techo de la casa. Se dio la alarma en palacio y todos los soldados los buscaron, pero el gato atrapó a la rata en su boca y huyó. Ya fuera de los muros, volvieron a su condición de seres humanos y corrieron a la orilla del río, donde un bote estaba a punto de partir. Llamaron al remero para que los esperara y este se negó, pero la hija del remero se compadeció y amenazó a su padre con saltar al río si no llevaba a la pareja; al final los dejó subir a bordo a salvo. Después de aquello, Kinrindin prosperó mucho junto a su esposa.
Si aparece en el Igbodun, es probable que la persona se case en circunstancias críticas; probablemente seducirá a la mujer de una persona fuerte y se irá con ella, si agasaja a Ifá con 4 gallinas de guinea, a Eshu con un chivo y a Ogún con un gallo de pelea. En una adivinación ordinaria, la persona servirá un chivo a Eshu y un gallo a Ogún. Si aparece para una mujer, es probable que ella abandone a su primer esposo para casarse con otro.
6.Los falsos amigos de Iroso Batuto
Había una madre entristecida porque su hijo iba a gobernar una tierra extraña, y presintiendo que algo podía sucederle por la magnitud del cargo que iba a asumir, fue a ver a Orúnmila. Este la examinó, le salió este Ifá y le dijo que su hijo estaba rodeado de enemigos que querían destruirlo, por lo que había que hacer ebó. La madre, que ya venía preocupada por su propia intuición, se apresuró a hacer el ebó que Orúnmila le indicó. Cuando vio a su hijo le contó lo dicho por Orúnmila y lo que ella había hecho; él le pidió que no temiera, pues partiría hacia aquella tierra acompañado de sus mejores amigos, escogidos por él mismo.
Todos salieron rumbo a la tierra que Iroso Batrupon iba a gobernar. En el trayecto debían atravesar una cueva, y a él, por ir al frente de la comitiva, le tocó entrar primero. Los falsos amigos aprovecharon esa oportunidad para taparle la entrada con una gran piedra que ya tenían preparada, porque le guardaban envidia y mala voluntad: él iba a ocupar la posición que ellos deseaban. No lo mataron directamente, pues creían que, encerrado allí, moriría de inanición de todos modos. Poco después de que lo abandonaran, el mar se embraveció de tal manera que se levantó un gran oleaje y se produjo un ras de mar; las aguas invadieron la cueva y con su ímpetu removieron la piedra que tapaba la entrada. Por allí escapó Iroso Batrupon, gracias a Orúnmila, por haberle hecho el ebó, y a Yemayá, por haberlo ayudado con sus aguas.
7.Awó Alará, el hijo de Ogue
En la tierra Awa Yeifa vivía Ogue, que tenía un hijo llamado Awó Alará, consagrado al pie de Orun y de Osanyin. Según fue creciendo tuvo una gran suerte, porque atendía muy bien su secreto: al consagrarlo le habían entregado un gran secreto que no podía divulgar, para que no perdiera esa suerte, que llegaría a ser mayor que la de su padre. Todo lo que emprendía lo resolvía favorablemente, pues unas veces Egun le hablaba al oído y otras veces Osanyin.
Un día su padre Ogue tuvo un grave problema con el hijo de Yeyekun, que vivía en la tierra Aborán, la tierra de su padre, y lo tenía casi destruido. Awó Alará le dio de comer a su secreto, el que le había dado Orun, y oyó una voz al oído que le contó todo el problema que atravesaba Ogue y le indicó el trabajo que debía hacer para ganarle la guerra, advirtiéndole que tenía que realizarlo al pie de Ogún y limpiarse para ver la guerra que tenía con Awó Yeyekun, y que al ir hacia allá llevara el pollo en la mano mientras iba llamando:
Así lo hizo Awó Alará: fue por el camino cantando y, al llegar donde su padre, limpió a Ogue, le presentó el osaidie a Ogún, hizo a continuación el trabajo y después le dio candela; al terminar enterró el caldero en nigbe. Luego le dio a su padre un baño con ewe, ori, añil y espanta muerto, le dio eyele e hizo oborí eleda con obi, omí tuto, ori y efun. A los pocos días vino Olorun a donde estaba Ogue y le dijo: venciste la guerra que tenías por la obra que te hizo tu hijo; y ahora, ¿qué piensas hacer? Ogue le contestó: «Ya yo le he dado a mi hijo todos los secretos que tenía, pero él no los puede atender por su trabajo». Olorun respondió: «Yo le voy a dar un poquito de todas mis riquezas para que viva bien, porque él es un buen hijo». Y así vino la prosperidad de Awó Alará.
8.Nació la creación de los pueblos en lugares inhóspitos
Orúnmila llegó a una región con un grupo de personas con el propósito de fundar un pueblo, pero el lugar escogido estaba en malas condiciones para adaptarse, y los hombres se demoraban mucho en la construcción por los muchos trabajos y adversidades que sufrían. Por esa causa Orúnmila no tenía trabajo: hasta que el pueblo no estuviera terminado, la gente no iría a vivir allí.
Un día una mujer dijo que ella resolvía aquel problema en dos días, y que se jugaba la vida si no lo cumplía. La mujer estaba borracha, y los hombres, por quitarse el trabajo de encima, aceptaron el trato. Al despertar al día siguiente, ella se dio cuenta del error que había cometido y se lo contó a su padre, quien la mandó a casa de Orúnmila. Este le vio este Ifá y le marcó ebó, y ella lo hizo. A los dos días los hombres se reunieron, acordaron marcharse de allí, y la mujer salvó su vida.
9.La maldición de Oshún a Iroso Batuto
Ojika Awó era el sacerdote de Ifá de la tierra Malee y su signo era Iroso Batuto. Estaba enamorado de Oshún Ibú Lare, que vivía en los espacios siderales; ella no sabía cómo conquistarlo y decidió provocarlo. Oshún se desnudó, se llenó el cuerpo de oñi y, mientras el Awó hacía ceremonia en el río, bajó completamente desnuda y brillante de oro y se abrazó a él, de modo que a este no le quedó más remedio que ofikale trupon con ella.
Cuando terminaron, él le dijo: tú no sabes hacer ofikale trupon y me has dejado insatisfecho. Ella, ofendida, le echó una maldición: «Tú en tu vida sólo encontrarás mujeres de mal vivir». Esa maldición persiguió a Iroso Batuto, que mantenía una inestabilidad con todas las mujeres que tenía, y ninguna le duraba más de 6 meses. Ya cansado, fue a ver a Orúnmila, que era su padre, a pedirle ayuda, y este le dijo que tenía que desagraviar a Oshún para lograr el perdón y que le levantara la maldición. Iroso Batuto le pidió perdón y le ofreció abebo adié akueri, igo marin, oñi okan y eleguede, y con estos ingredientes le hizo un inshe para la estabilidad.
10.El dinero de Obatalá
Hubo una época en que todos los santos le robaban el dinero a Obatalá: donde quiera que él lo guardaba, se lo encontraban, y nadie sabía quién era el ladrón. Un día, ya cansado, mandó a Oshosi a que le construyera una jaba y una escalera. Cuando estuvieron listas, Obatalá guardó el dinero en la jaba y, valiéndose de la escalera, la colgó en lo alto de un palo Omu (mamoncillo); después llenó todo aquel lugar de leopardos, leones y animales venenosos, para que quien osara robarle muriera en el acto. Los Ibeyis, que estaban cerca del mamoncillo, observaron todo lo que hizo Obatalá sin ser detectados.
Shangó, que necesitaba dinero, fue a ver a Orúnmila; le salió este Ifá y Orúnmila le dijo: «Ud. tiene que hacer ebó y ponerle frutas a los Jimaguas y contentar a Oba, su mujer, pues ella es hija de Obatalá, para que él le dé ashé del dinero». Shangó no hizo el ebó ni contentó a su mujer: solo les dio las frutas a los Jimaguas. Se dirigió a la mata donde Obatalá tenía su dinero, le salieron las fieras y tuvo que salir huyendo. Al llegar a su casa preparó el ebó con gbogbo tenuyen, lo echó en un saco y volvió a donde estaba el dinero, regando por el camino toda la comida, y también alrededor de la mata de mamoncillo, como le había indicado su mujer. Así pudo conseguir el dinero, que repartió con su mujer y sus vasallos, y se hizo un güiro de Osanyin para el dinero.
11.Nace la pérdida de sangre por el intestino
Aquí nació la pérdida de sangre por el intestino; nació también por el viento. En este camino gobernaba un Babalawo que se llamaba Odara Ni Awó. Cuando nació, en la tierra de Oguala Yebela gobernaban Shangó y Yemayá; su padre se llamaba Awó Bareyenifa y su madre Loyokudede, llamada así por haber nacido en la tierra Loyukulode. Al nacer el Awó, su madre otokú, yéndose por el intestino. Elegba, que estaba en la puerta de la calle, sintió llegar a Odara Ni Awó, entró en la casa, lo cargó y salió corriendo; por el camino venía el padre, que al ver a Elegba con su hijo se le tiró delante y le preguntó qué había pasado. Elegba se lo contó, y el Awó cayó muerto de repente. En eso venían Shangó y Yemayá, y Elegba, del susto, les entregó en los brazos a Odara Ni Awó y les contó lo sucedido. Elegba y Shangó tomaron al padre y a la madre y los enterraron mientras cantaban:
Cuando acabaron, Elegba, Shangó y Yemayá presentaron al muchacho ante Olofin. Olofin les dijo que aquel niño tenía una gran suerte, que sería un gran Babalawo y que ellos lo harían muy grande, pero que sería mal agradecido y desobediente, y que se iría de esa tierra hacia otra por orgulloso. Shangó y Yemayá lo bautizaron y a los 7 años lo llevaron ante Orúnmila para que le hiciera Ifá. Orúnmila no quería, pero tanto insistió Yemayá que lo convenció. Al hacerle Ifá, Orúnmila le dijo: para que no te pierdas y vivas muchos años como Awó, nunca podrás visitarme; yo iré a tu casa o a tu tierra a verte.
Odara Ni Awó, todos los días, al levantarse y antes de acostarse, les pedía la bendición a Yemayá y a Shangó, y cada vez que lo hacía Yemayá le daba un secreto y Shangó otro. A Elegba le decía: tú eres el único que no me das secretos; y Elegba se reía y se ponía a correr de un lado a otro. Esto no les gustaba a Shangó ni a Yemayá, que incómodos le preguntaron a Elegba qué pasaba, y él contestaba: este es hijo de Iroso Tuto nada más. No le hicieron caso. Ya grande, Yemayá y Shangó le entregaron el mando de la población; Elegba les llamó la atención, pero tampoco lo escucharon. Odara Ni Awó salió un gran adivino, el pueblo creía mucho en él, y con el dinero que ganaba mejoraba la población y guardaba el resto; su fama se hizo muy grande gracias a Shangó y Yemayá.
Pero Elegba, que sabía lo que había dispuesto Orúnmila, se levantaba bien temprano, despertaba al Awó y lo sacaba a pasear a la calle. Yemayá y Shangó esperaban que fuera a pedirles la bendición como de costumbre para darle su ashé, y veían cómo regresaba muy deprisa por la gente que tenía esperándolo, sin tiempo para pedirla. Elegba, buscando la manera de que Odara Ni Awó no le pidiera la bendición a Shangó, fue a la tierra Ile Layekun Lede, que era la tierra de Egun Iyare, buscó a una obini llamada Fekelalo y la trajo para que el Awó la mirara. Este se enamoró de la mujer, iba a verla todos los días a la hora de dormir, volvía tarde y ya no le pedía la bendición a Shangó. Shangó y Yemayá estaban disgustados y abochornados porque el Awó no cumplía con ellos, y Elegba se les reía en la cara todos los días. Yemayá se fue al mar; Shangó dio tres vueltas de carnera y salió junto con Elegba a donde estaba Orúnmila, quien les dijo: «déjenlo solo». Yemayá, soberbia, aprovechó que Shangó estaba en casa de Orúnmila, salió del mar, se hincó, llamó a Orun y se puso a cantar:
Se aparecieron el padre y la madre y fomentaron un viento; Yemayá se volvió al mar formando remolino y botó el mar fuera, acabando con aquella tierra. Cuando Shangó y Elegba sintieron aquello, quisieron salir a hablar con Yemayá y con Egun, pero ya era tarde: se había perdido toda aquella tierra junto con Odara Ni Awó.
12.Ifá del caminante que busca seguridad y tranquilidad
Había un caminante que había recorrido tres tierras en busca de paz, tranquilidad y seguridad, y al llegar a la última encontró lo que andaba buscando. Aquel último lugar tenía un aspecto desolador, pues vivían allí muy pocas personas, apenas tres o cinco. Después de instalarse, formó un gran pueblo, mayor en todos los aspectos que los pueblos vecinos, y a ello contribuyeron las acciones de Obatalá, Shangó y Egun, que ayudaban a este Awó.
Este es un Ifá de injusticia, de luchas, de falta de agradecimiento de quien recibe ayuda de las personas. Aquella tierra era de Egun, y allí se adoraba su culto.
13.No se come eran Eledé ni awado
Yemayá salía a pasear a cada rato y veía a Shangó, que después de comer maíz le echaba los sobrantes a la cría de cerdos que tenía Elegba; este no se ocupaba de ellos, y solo se alimentaban de lo que Shangó les daba. Aquella tierra se llamaba Wanawandere, los cerdos la tenían casi podrida y allí llovía un día sí y otro no. La tierra comenzó a pudrirse y Shangó se marchó a la tierra de Awó Nare, que era Babalawo, y este le dijo que su tierra estaba falta de comida. Shangó, que llevaba maíz en los bolsillos y una canasta, le dijo: «Yo voy a sembrar esto aquí a ver el resultado que da para comer». Sembró el maíz, este comenzó a crecer, y le dijo a Awó Nare: pronto tendremos comida.
Un día Elegba fue a ver la cría de cerdos que tenía en su tierra Wanawandere y vio cómo la tierra estaba podrida, porque Yemayá sacaba todos los días de su casa el sancocho de maíz y lo regaba en la cosecha de maíz que había dejado Shangó, y se lo comían los cerdos. Yemayá le dijo a Ogún: tenemos que ir a ver si vemos a Elegba, porque nosotros somos ya los dueños de estos puercos, pues somos los que los alimentamos, y también a Shangó, para que sepa cómo anda su siembra de maíz. Salieron en su busca y se encontraron con Awó Nare, a quien contaron lo que pensaban hacer; él les dijo: «Cuando Uds. regresen les diré lo que tienen que hacer». Cuando volvieron, Awó Nare les dijo a Yemayá y a Ogún: Ogún, préstame tu cuchillo. Después se lo devolvió y le indicó: cuando yo empiece a cantar, tú opa leri al cerdo. Y Awó Nare empezó a cantar:
Yemayá empezó a chupar eye de Eledé y Ogún también; en eso llegó Elegba, que igualmente chupó eye, y Awó Nare hizo lo mismo. Shangó, al llegar, vio cómo todos unyen eye, y cuando lo invitaron dijo: «No, yo lo único que quiero es que cuando Uds. terminen, yo me llevaré las leri al mar para que Olokun dé el permiso para nosotros llevar todas esas eran a la tierra de Awó Nare, porque allí no hay nada que comer». Todos fueron al mar con las leri en la canasta, y al llegar fue Awó Nare quien llamó a Olokun cantando:
Olokun contestaba:
Awó Nare se puso a comer con Olokun la leri de Eledé, y Olokun dijo: «Pueden comer eran Eledé, pero cuando tú y yo lo acordemos les hará daño; llévenla para la tierra de Awó Nare». Shangó dijo: vamos a llevar la eran Eledé para la tierra de Awó Nare. A dicha tierra había llegado de visita Obatalá con Oke, que era su secretario y cocinero. Elegba Laroye salió para la tierra de Nare para contarles a todos lo que había sucedido; se encontró a Obatalá y le dio foribale, y Awó Nare le contó todo. Obatalá comió akukó que opa y les dijo a Oke y a Elegba: recojan todo el maíz y macháquenlo, dejando unas cuantas mazorcas desgranadas. Obatalá le dijo a Awó Nare que a la primera que había que cocinarle era a Yemayá, y le pidió a Elegba que trajera una canasta de eran Eledé para que, cuando viniera Yemayá, encontrara su comida hecha.
Elegba así lo hizo: sin que nadie lo viera cogió una canasta de eran Eledé y puso además una leri mirando enseguida hacia donde estaba Obatalá; cada vez que pasaba por una siembra de boniato, cogía y lo ponía en la canasta, y también una calabaza, malanga y yuca, y así se la llevó a Obatalá. Awó Nare y Oke, al ver aquello, se pusieron contentos e hicieron un ajiaco. Elegba cogió la canasta de eran Eledé, la repartió a toda la gente de la tierra de Awó Nare y dijo que era buen alimento, pero que a veces hacía daño; y Awó Nare les dio foribale a todos los santos.
14.Enemigos ocultos lo quieren matar por envidia
Okeyi era un hombre obediente y tranquilo, pero como vivía bien y tenía suerte para las mujeres, se creó muchos enemigos ocultos que planeaban su destrucción física. Una noche, dormido, soñó que Shangó lo mandaba a casa de Orúnmila para que limpiara su camino. Al día siguiente fue a verse con Orúnmila, le salió este Ifá y este le dijo: «Tienes muchos enemigos ocultos, producto de la envidia por tu suerte para el dinero y las mujeres, pero hay cuatro de ellos que te están echando para matarte y te calumnian de pendenciero e intruso; para que no pierdas tienes que andar solo y hacer ebó». Okeyi hizo el ebó, y Orúnmila le dio abo a Shangó y los akukó a Elegba. Shangó después le pidió a Elegba que lo ayudara a defender la guerra secreta que tenía Okeyi.
Okeyi comenzó a andar solo, por lo que los cuatro enemigos que deseaban matarlo tuvieron que cambiar su plan y acordaron lo siguiente: uno lo invitaría a pasar junto a un árbol que estaba al lado del camino, demostrándole amistad; el segundo lo asustaría para que Okeyi y el otro complotado se dieran a la fuga, pero este último en dirección contraria a la que tomara Okeyi, para dejarlo solo; el tercero entonces lo atacaría con un palo, y en caso de que Okeyi escapara, el cuarto lo esperaría en el recodo del camino para exterminarlo, amparado en la oscuridad de la noche. Ese era el plan fraguado, pero como Okeyi había hecho ebó, a la hora de ponerlo en práctica se fueron asustando el uno al otro, se agruparon todos debajo del frondoso árbol y se pusieron a discutir la forma de llevar a cabo su plan; en eso les cayó encima una descarga que acabó con ellos para siempre. Maferefun Shangó, Maferefun Yemayá ati Eshu.
15.Cuando Orúnmila botó a su hijo de su casa por majadero
Orúnmila tenía un hijo que era muy majadero, y un día perdió la paciencia y lo botó de la casa. El hijo llegó a otra tierra y empezó a pasar mucho trabajo, por lo que fue a mirarse con el oba de esa tierra. En el osode le salió este odu, y el oba le dijo: Ud. tiene problemas con su padre y lo han botado de la casa; para que él lo perdone tiene que orugbo con etu meji y corales. El hijo de Orúnmila hizo el ebó, y después el oba le indicó: regresa a tu casa con las etu y con los corales y entrégaselo todo a tu padre.
Por esos días Orúnmila necesitaba hacer un ebó de urgencia y no encontraba las etu ni los corales. Cuando el hijo llegó, le preguntó: ¿para qué me traes esto? El hijo le contestó: un Awó de otra tierra me hizo ebó con esto y me dijo que se lo trajera a Ud. para que me perdone. Orúnmila le dijo: está bien, ¿a quién voy a querer más que a ti, que eres mi hijo? Perdí la paciencia y te boté porque eres muy majadero; estás perdonado.
16.El venéreo de Orúnmila
Orúnmila, Inle y Orishaoko vivían en la misma tierra, que era Shukuku Nile. Allí Inle sembraba maíz, pues su comida preferida era el maíz en rositas, y Orishaoko sembraba ñames, que eran su comida preferida. Orúnmila se dedicaba a la adivinación y tenía un hijo que acostumbraba a comerles la comida a Orishaoko y a Inle, con lo cual los ofendía. Ellos se lo decían a Orúnmila, pero este no le llamaba la atención a su hijo, y como lo que hacía el muchacho se repetía cada día más seguido, decidieron vengarse. Le mandaron a Orúnmila a Apalosi, que era una mujer enferma de gonorrea; ella lo enfermó, mandándolo para la cama, y él no podía ni siquiera levantarse para mirar a la gente. Entonces Inle y Orishaoko cogieron al hijo de Orúnmila y lo iban a quemar: lo vistieron de mariwo y lo llevaron a la tierra de Shukuku, donde azotaba el hambre, diciendo que aquello que iba envuelto así era un espíritu maligno que traía el hambre y había que quemarlo.
Orúnmila estaba gravemente enfermo, pero aun así hizo osode y se vio este odu. Preparó un ebó con todos los ewe de Orishaoko e Inle y dos agutan: una de ellas se le dio al espíritu de su madre y la otra la soltó, y esta vivía en el monte con una campana al cuello. Entonces se hizo un inshe con la ayuda de Iyare Yemayá para quedar libre de la gonorrea. Cuando sanó, citó a todos sus servidores y les contó lo que le pasaba a su hijo; ellos le contestaron que solo al hijo de un ignorante le pasaba eso. Entonces dijo Orúnmila: «Pero como yo no lo soy, sabrán que mi boca no es de plomo por el poder que Olodumare me dio; mi hijo se salvará por la campana que le envié».
La gente de Shukuku tenía listo aquel paquete de mariwo donde estaba amarrado el hijo de Orúnmila para ser quemado. En eso llegó la agutan con la campana y cargó con el paquete, y cuando vieron que el paquete se movía y sonaba una campana, creyeron que era Ikú y todos salieron huyendo. La agutan llevó al hijo de Orúnmila a casa de este, y así se salvó. Orúnmila puso a su hijo delante de Inle y Orishaoko, lo hizo arrepentirse y jurar no cometer más sacrilegios, y entonces hicieron un pacto de amistad por el cual los hijos de Orúnmila respetan a Orishaoko y a Inle, y estos los protegen.
17.El pájaro malo
En la tierra Batuto Nile vivía Abiodun, que era hijo de Shangó y Awó de Orúnmila. Este Awó era envidiado por el oba de esa tierra, el cual quería destruirlo, pues Abiodun tenía mucha suerte, y le envió a los rayes para que acabaran con él. Abiodun se hizo osode, se vio este odu, tomó un akofá y mató a Atekato, el pájaro judío, que simbolizaba el poder destructivo de Iroso Batrupon; con él se hizo ebó y preparó un inshe Osanyin.
Se lo llevó a su padre, y este le dijo: «Esto es un alimento prohibido»; se lo llevó a su madre, y ella le dijo lo mismo; entonces se lo llevó al oba, y este comió. Al tercer día fueron a buscar a Abiodun para que le hiciera Ituto al oba y lo enterrara envuelto en cuero de venado, y coronaron a Abiodun Oba Nile de Batuto Nilé.
Eshu-Elegba del odu Iroso Batrupon
Eshu Afoma Sokoyiki es el Elegba de este odu: vive en un reguilete que se cuelga en el centro de la puerta del Ibodun de Ifá o del cuarto donde vive Orúnmila, y cuida la casa de Iroso Batrupon.
Cuenta la historia que, cuando Yanza y Elegba se separaron, Yanza empezó a vivir con Iroso Batuto, el cual ejercía un gran poder de subyugación sobre ella, pues Yanza era una mujer a la que le gustaba que sus maridos la dominaran; así fue como comenzaron a llevar su vida Orúnmila y Oyá. Eshu Afoma Sokoyiki era hijo de Yanza y Ogún: de su padre tenía el poder de todas las hojas de metal y de su madre el poder del afefe, y al ver que su madre recibía improperios de manos de Iroso Batuto, tomó una gran venganza contra Orúnmila. Comenzó a hacerle daños, llenando de piedras y minerales con filo todo el camino de la casa de Iroso Batuto, por lo que la gente empezó a herirse los pies y ya nadie quería ir allí por las molestias que sentían; así, este empezó a pasar hambre, y a su vez también la pasaba Yanza.
Yanza le hizo saber a Iroso Batuto que sus males provenían de su hijo Afoma Sokoyiki, que se le atravesaba en el camino, y él decidió ir a buscarlo para arreglar la situación. El Eshu se escondía junto a la mata de güira, y hasta allí fue Iroso Batuto con akuaro meji y akukó, cantando:
Al oír ese canto, Afoma Sokoyiki salió de la mata llevando en sus manos un güirito y acompañó a Iroso Batuto hasta el ilé de Yanza, donde este le dio de comer akuaro meji junto con Oyá; cuando el Eshu se aturdió con esa comida, lo metió dentro del güiro y con los otros secretos lo consagró, logrando que llegara a ser su guardiero más fiel y sellando el pacto con Yanza. Desde entonces, Afoma Sokoyiki cuida siempre el recinto sagrado de la casa de Orúnmila, y así quedó despejado el camino de las trabas que sufría Iroso Batuto por los hijos de Yanza y Ogún.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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