Iroso Ojuani
Iroso Juani · Iroso Owanrin
«El ñame es la riqueza; aquí no se come ñame».
Rezo de Iroso Ojuani
Iroso Juani Anaboro ona odó adifafun Orú leyé oni okó dundun akukó lebo, ewefá lebo.
Iroso Ojuani es un Ifá de
- Músico.
- Kaferefun Elegbara, Lordafun Shangó ati Yalorde.
- Dinero (iré owo).
En este odu nace
- La bombilla eléctrica.
Aquí habla
- De un rey que puede perder su corona.
- De soberbia y de echar sangre por la boca.
- De tener cuidado en lugares donde haya candela, porque puede quemarse.
- Que el hombre debe tener cuidado con las mujeres, pues ellas formarán tragedia por él.
- Que el padrino tiene necesidad de enseñar a sus ahijados, para que ellos estén contentos con él.
- Aquí Orúnmila tuvo que irse de Asia porque nadie dejaba el vicio del opio.
- Que si la persona se envicia con la droga se pierde, pues mientras viva no tiene voluntad para librarse de ese vicio.
- Que la persona llora porque no tiene trabajo ni dinero y sin hacer nada hallará de todo, pues este es un Ifá de dinero (iré owo).
- Que en este Ifá la mujer tiene un Egun que hace vida con ella, y aun teniendo dinero y posición no tiene seguridad matrimonial. Si ese Egun en vida fue mujer Alakuata (invertida) la inclinará a esa situación. Hay que hacerle Oparaldo rápidamente.
- Que la persona tiene un pie en la cárcel y otro en el hospital.
- De darle a Shangó en el medio de la puerta del cuarto lo que pida.
- De estallidos sociales por el hambre y la necesidad que sufren los pueblos, por el abandono en que los tienen sus gobernantes.
- De que sus familiares allegados lo van a dejar solo, pues mientras Ud. está en fiestas y comelatas y hasta en asuntos de drogas, su familia la tiene abandonada y carece de su amor, de sus buenos ejemplos, y hasta de lo más necesario para subsistir.
- De enfermo en la casa que hay que hacerle ebó a la carrera.
- De persona que pasa muchos tropiezos.
- Que si marca muerte (ikú), hay que tener cuidado con un pájaro que su enemigo le manda.
- Que existen valores enterrados que Ud. encontrará.
- La luz eléctrica y la vela, donde Shangó dio una patada en la tierra y la misma se incendió.
- El rayo.
- De que la persona está a punto de perderlo todo.
Este odu prohíbe
- No se puede echar maldiciones porque le puede caer a Ud. mismo encima.
Este odu recomienda
- Póngase una ropa bien llamativa y vaya hacia donde hay mucha gente, regrese a su casa y vístase de blanco, para que Obatalá le vea la cara y le otorgue lo que él tiene para Ud.
- Donde Ud. visita, retírese.
- Evite la soberbia y todo tipo de tragedias.
- Use manillas de Obatalá de metal.
- Mucho cuidado con darle la mano a los demás.
- Tenga cuidado con el agua que Ud. toma.
- Reciba Ifá.
- Cuidado con los dolores de barriga.
- Cuidado con la candela.
- El ñame es la riqueza, aquí no se come ñame (Ishu).
- Tenga cuidado en el terreno que pise, que Ud. se puede figurar que esté firme y esté vano.
- No le levante la mano a nadie, porque al que Ud. le levante la mano, si le pega le puede producir la muerte.
- No trate a nadie con falsedad, que no le conviene.
- Haga ebó para que salga bien de un negocio que lo tiene sin sosiego.
- Dé gracias al ñame, a Osun y a Shangó.
Hierbas del odu
- Alacrana.
- Hierba Nitro dulce.
Osobo e Iré del odu Iroso Ojuani
- Aquí hay que tener cuidado con un pájaro o algo que sus enemigos le mandarán.
- Cuidado con la soberbia y la sangre a la cabeza y por la boca.
- Cuidado con lugares donde haya candela, pues puede quemarse.
- Habla de enfermo en la casa que hay que hacerle ebó a la carrera.
- Habla de un rey que pierde su corona.
- Habla de que la persona está a punto de perderlo todo.
- El hombre debe tener cuidado con las mujeres, pues ellas formarán tragedias por él.
- Aquí fue donde Orúnmila se fue de Asia porque no dejaban el vicio del opio; se envician con la droga y no tienen voluntad para librarse del vicio.
- La persona tiene un pie en la cárcel y otro en el hospital.
- Habla de estallido social por el hambre y la necesidad.
- Existen valores enterrados que Ud. encontrará.
- Ifá de Kaferefun Elegbara, Lordafun Shangó ati Yalorde.
- Ifá de iré owo (un bien de dinero).
- Su familia allegada lo va a dejar solo porque Ud. está en fiestas y comelatas y hasta en drogas; su familia la tiene abandonada.
- Llora porque no tiene trabajo ni dinero y sin hacer nada hallará de todo, Ifá de iré owo.
- Aquí la mujer tiene un Egun que hace vida con ella y aun teniendo dinero y posición no tiene seguridad matrimonial; si ese Egun en vida fue Alakuata la inducirá a esa situación.
- Habla de persona que pasa muchos tropiezos.
Dice Ifá en Iroso Ojuani
Que no hay nada seguro en ningún negocio, hay trampas.
Patakíes del odu Iroso Ojuani
1.Intori Arun: la manilla de Obatalá
En cierta ocasión Obatalá cayó tan enfermo que ni siquiera podía moverse, y acudió a casa de Orúnmila. Este lo registró y le hizo ebó con la misma manilla que Obatalá llevaba puesta. Terminada la obra, Obatalá volvió a ponerse su manilla y recuperó por completo la salud.
2.La adivinación que se hizo antes de bajar a la Tierra
AKIRA IJO MU RO GBAM GBAM fue el Awó que registró a Orúnmila cuando este venía al mundo. Le aconsejó sacrificarse por los problemas que el destino le tenía reservados en la Tierra: debía agasajar a su Ángel de la Guardia con un carnero padre para un banquete, y a Eshu con un chivo, un saco de dinero y una cesta de nueces de kolá. Cumplió con todo, pero antes de partir le hizo una promesa a su Ángel de la Guardia: si triunfaba en la Tierra como sacerdote de Ifá, regresaría pronto al Cielo; si no lo conseguía, se quedaría abajo por mucho tiempo.
Bajó a la Tierra y se estableció en la ciudad de Ularin, donde se dedicó al comercio y también a la práctica de Ifá. Al poco tiempo se marchó a otra ciudad para ampliar sus negocios, y tras su partida se desató en Ularin una epidemia que producía tumores en la garganta, llamada Oligbegbe. Acudieron sacerdotes y médicos de todos los contornos, pero ninguno logró resolver el problema. Entonces la gente recordó que aquel comerciante era además un verdadero practicante de Ifá y lo mandaron a buscar. Él consultó con Ifá y se le indicó regresar a Ularin para ayudar a su gente.
Al llegar hizo adivinación y ordenó sacrificar a Ifá una chiva y una gallina, y a Eshu un chivo. Fue al bosque a recoger hojas de Ifá, les añadió la sangre de la chiva y el Iyerosun de su Ifá, y con ello preparó una medicina que hizo beber a todos los habitantes. Antes de que amaneciera, la enfermedad había desaparecido de la ciudad. Ya para marcharse, les pidió que tomaran un último sorbo de la medicina junto con nuez de kolá, pero le respondieron que no hacía falta, que ya se sentían curados.
Cuando llegó a su casa, Eshu le preguntó por aquel último sacrificio de medicina y kolá, y al saber que la gente de Ularin lo había rechazado, proclamó que el sacrificio hecho en esa ciudad no estaba aceptado. Antes del día siguiente, los tumores de la garganta habían regresado. Los habitantes consultaron a sus adivinos, que les confirmaron que sus sacrificios habían quedado incompletos y que la única salvación era hacer volver al sacerdote para que los terminara. Pero cuando el mensajero llegó a buscarlo, él rechazó bruscamente la invitación, porque no habían obedecido su última orden. Después de mucho implorarle, puso una condición: le pagarían un saco de dinero por cada paso que diera desde su casa hasta Ularin. Aceptaron, y así ganó muchísimo dinero. De regreso en la ciudad pidió los mismos materiales del sacrificio anterior, preparó de nuevo la medicina y la hizo beber a todos; la enfermedad quedó abatida por completo. Esta vez, cuando pidió el vino y las nueces de kolá para la ceremonia final, se los trajeron enseguida, y pudo ejecutar el ritual antes de volver a casa, donde Eshu le confirmó que su sacrificio había sido aceptado.
Aquel éxito lo animó a dedicarse por entero a Ifá, pues ningún negocio le daba tanta ganancia. Pero al mismo tiempo, la Divinidad de los Obstáculos —Elenini en yoruba, Idoboo en Benin— se presentó ante su Ángel de la Guardia para protestar por la efectividad de aquel sacerdote en la Tierra. El Ángel de la Guardia le aseguró a Elenini que, como su pupilo había prometido regresar pronto al Cielo si triunfaba como sacerdote de Ifá, estaba a punto de volver. Mientras él se hacía cada vez más rico y famoso, Elenini tramaba cómo apresurar ese regreso: provocó un conflicto en un poblado cercano donde la gente se peleaba y se mataba entre sí, sabiendo que lo llamarían para que ayudara.
Así fue: el Obá del poblado lo invitó, y él adivinó y mandó hacer sacrificio con 201 jícaras de aceite de palma, 201 jícaras de vino de palma, 201 caracoles o babosas, 201 bolsas de dinero, 201 bolsas de sal, 201 pedazos de tela blanca y 201 paquetes de ekó. Hizo el sacrificio y preparó una medicina que se roció por todo el poblado, y antes del día siguiente la paz había regresado. Pero cuando la gente le preparó comida, Elenini la envenenó. Apenas la probó, se le desarrolló un tumor en la garganta, y el dolor le impidió terminar el trabajo, de modo que volvió a su casa con premura. Allí llamó a sus Awoses, quienes le dijeron que ya era hora de regresar al Cielo, como estaba predestinado, aunque si deseaba prolongar su estancia en la Tierra debía sacrificar un carnero padre, una jícara de aceite de palma y un paquete de sal.
Trajo los materiales, y mientras rezaba con el carnero entre las manos, el animal saltó y le atravesó la garganta con su tarro: todo el pus salió a chorros y él quedó inconsciente. Estando en coma se encontró en el Cielo, ante su Ángel de la Guardia, que le pidió otro carnero para Elenini. Él respondió que tenía uno amarrado en la Tierra para sacrificar, y en ese momento el Ángel de la Guardia le ordenó regresar a completar el sacrificio. Fue entonces cuando volvió en sí, y el carnero se sacrificó sin más demora. Tan pronto sanó, abandonó la práctica de Ifá y regresó al comercio y a la agricultura, y por eso vivió hasta una edad avanzada.
Cuando este Ifá aparece en el Igbodun, a la persona se le aconsejará no practicar nunca la medicina ni el Ifismo, si quiere vivir por mucho tiempo.
3.Adivinó para Shangó y Ogún cuando peleaban por una mujer
Sin saberlo el uno del otro, Ogún y Shangó cortejaban a la misma mujer. Cuando estalló la pelea entre ambos, llamaron a Orúnmila para que resolviera el problema, y este les recordó que los tres —incluida la mujer— habían dejado de hacer el sacrificio que se les había señalado. Más tarde intervino Eshu, quien les aconsejó dividir a la mujer en dos mitades iguales. Ogún tomó su mitad y la cubrió de tierra en el suelo; cuando le preguntaron qué era lo que había tapado, respondió que era Ijarenyin, su esposa.
Shangó, por su parte, tomó su mitad y comenzó a extraerle agua, a la cual llamó Oya.
Cuando este odu aparece en la adivinación para un hombre, se le advertirá que no se interese en la mujer o amante de otro hombre. Cuando aparece para una mujer soltera, a sus padres se les aconsejará hacer sacrificio para evitar el riesgo de que más adelante su marido la machetee por razones de infidelidad; el sacrificio deberá hacerse con un chivo y su tocado.
4.Su experiencia en la agricultura
Iroso Owanrin triunfó de tal manera en su negocio agrícola que el Carnero y el Perro se le acercaron para aprender los secretos de su cultivo. Él les proporcionó tierras para sembrar, pero les advirtió que estaba terminantemente prohibido cultivar los dos productos que él acostumbraba a sembrar en su granja: el ñame y las nueces de kolá. Cada uno partió hacia su terreno.
Un día, el Carnero, que ya había comido del ñame, persuadió al Perro para que comiera de las nueces de kolá. Lo que ellos no sabían era que el dueño tenía vigilantes en la granja día y noche. Cuando el guardián le reportó lo que hacían sus huéspedes agricultores, él hizo que el Perro saliera corriendo y huyendo como un loco, y que el Carnero perdiera la voz hasta el punto de no poder escucharse. Ambos quedaron mudos y durante mucho tiempo no pudieron explicar lo que les había sucedido.
Cuando este odu aparece en Igbodun, la persona deberá agasajar a Ifá con un carnero padre y a Ogún con un perro; después de eso, la carne de carnero le quedará prohibida. En una adivinación ordinaria, la persona servirá a Ifá con una gallina y a Ogún con un gallo, para evitar comer lo que le está prohibido, y deberá cuidarse de los enemigos.
5.Adivinó para Orúnmila cuando estaba condenado al ostracismo
«Era tan raro como la escasez encontrar a alguien que de buena gana accediera a ayudar a los demás a prosperar. Era tan común como la abundancia de personas que desbarataban la fortuna de otros». Estos fueron los Awoses que adivinaron para Orúnmila cuando las especies de ratas, de pescados y de aves resolvieron colectivamente condenarlo al ostracismo, al destierro, y mantenerlo a distancia. Se le aconsejó hacer sacrificio con un chivo, un alfanje, ekó y akará. Él lo hizo, y después Eshu le indicó usar las ratas y los pescados para agasajar a su Ifá, y alimentar a sus hijos con la carne de las aves.
Cuando este odu aparece en la adivinación, a la persona se le aconsejará hacer sacrificio porque tres de sus amistades se virarán en su contra. Si aparece como Ayeo (Osobo), deberá decírsele que evite tales amistades en cuanto las identifique. Si es Uree (Iré), esas amistades seguramente intentarán regresar.
6.La riqueza del herrero
En este camino había un herrero que se lamentaba de lo mal que estaba, y fue a casa de Orúnmila, quien le vio este Ifá y le dijo que tenía que hacer rogación. El herrero se puso muy triste, porque no tenía dinero con qué pagarla.
Al día siguiente, cuando fue a encender la fragua, se encontró un ñame entre las cenizas y pensó: «Menos mal, ya resolví para pasar el día». Pero cuál no sería su asombro cuando, al partirlo, encontró dinero en su interior. Con él pudo hacer la rogación y pagar a sus acreedores. Era Obatalá quien le había puesto allí la riqueza, para que no pasara más trabajos.
7.Aquí la persona lo puede perder todo
En este camino había un hombre al que un santero le había entregado los guerreros. Cuando se enfermó, los llevó a casa de un Awó para que se los arreglara, pero como siguió pasando mucho trabajo, pensó que aquel padrino no se los había arreglado bien y fue a casa de otro Awó, que le hizo sus cosas. Después llegó al pie de Orúnmila: estaba enfermo de úlcera, sin trabajo y sin dinero, y tanto él como su mujer tenían que hacer Osha; además, cuando llevó los guerreros al primer Awó, le correspondía recibir Awofakan.
Andaba buscando quién le atendiera sus cosas, porque él y su mujer eran espiritistas y necesitaban a alguien que los ayudara en ese campo, pues estaban a punto de perderlo todo.
8.Hay que cuidarse de impotencia y de separación con su padrino
En este camino había un hombre que no andaba bien de su naturaleza y que había vuelto con la madre de sus hijos, que eran tres, y ella estaba en estado. Él y su mujer le habían dado abrigo y albergue a un hermano de ella, y por esa razón él se fue de la casa y se buscó otra mujer, que era la que le gustaba. No sabía cómo resolver aquel problema y se veía en una situación desesperada, porque además estaba peleado con su padrino: cuando iba a que lo mirara, no lo encontraba, y cuando lo encontraba, le decía que volviera al otro día, que no podía atenderlo. Como tenía los guerreros fuera de su casa, fue a ver a Orúnmila para buscar la solución.
Orúnmila, al hacerle osode, le vio este Ifá y le dijo: «Tienes una querida con la que no has quedado bien; la querías matar, y piensas que todo lo que te sucede es porque ella te tiene embrujado».
9.El hijo del rey mató a su propio padre
Nota: este Ifá deja ver que los padres tienen que criar a sus propios hijos, para que no les pase lo que a Adipo y a Ayé.
Cuenta la leyenda que Adipo, el hijo del rey Ayé, fue criado lejos de sus padres. Cierto día, Ayé salió de la ciudad acompañado de cuatro hombres, y en el camino se toparon con un muchacho al que le cerraron el paso. El muchacho mató al anciano —que era su propio padre— y a tres de sus criados; solo uno salvó la vida huyendo hacia el monte.
Por aquel lugar corría el rumor de que existía Efigie, un monstruo que vivía en una piedra a las afueras del pueblo y que era un peligro para los aldeanos: a quien pasaba por allí le formulaba tres adivinanzas, y al que no las contestaba le daba muerte. También se sabía que si alguien acertaba lo que el monstruo preguntaba, este se arrojaría al abismo y desaparecería, y el muchacho se propuso liberar al pueblo de aquel peligro.
Cuando Adipo llegó junto al monstruo, este le preguntó: «¿Quién anda por la mañana en cuatro patas, al mediodía en dos y al atardecer en tres?». Y el muchacho respondió: «El niño, que cuando es chiquito gatea y cuando crece camina, y de viejo se apoya en un bastón». Había acertado, y el monstruo se arrojó al abismo. La gente del pueblo, al ver aquello, proclamó rey a Adipo en lugar de Ayé, de quien suponían que había sido asesinado por bandidos, y le dieron por esposa a la mujer de Ayé: su propia madre.
A partir de ese momento el pueblo comenzó a padecer una horrible epidemia: a las personas se les nublaba la vista, se caían en la calle y no podían trabajar. Decidieron ir a ver a Azojuano (San Lázaro), y este los mandó ante Orúnmila. Orúnmila les dijo que, para que el pueblo marchara como antes, tenían que expulsar de allí al hombre cuyas manos estaban manchadas con la sangre de Ayé, pues había sido su propio hijo quien mató a su padre. Para descubrir quién era, Ifá les marcó ebó.
Lo hicieron, y a los tres días apareció el criado que había escapado, quien contó la historia al pueblo y reconoció al muchacho como el matador de Ayé. Cuando el muchacho supo la verdad, apenado y abochornado, se arrancó los ojos y se fue por el mundo.
10.Nació la bombilla eléctrica
En este camino Shangó tenía un ayudante llamado Alabueli, que aprendía con él cómo se dominaban el fuego y la luz. Un día Alabueli fue a visitar a su yerno y a su cuñado a un pueblo llamado Lese Oyó Inle, y allí quemó 200 casas. Todo el mundo le cogió miedo, y como era discípulo de Shangó, la gente decía: «Yo no le doy mis hijos a Shangó para que los enseñe, porque todo lo desbarata y lo quema».
Shangó, que se llamaba Oba Leyé, fue a ver a Orúnmila, quien le vio este Ifá y le hizo ebó. Salió entonces para la tierra de Ejiogbe, Mokun Inle, que quedaba después de Ife y donde vivían unos discípulos suyos. Allí lo recibieron con un convite muy grande, y Oba Leyé llevaba en su bolso (apo) 200 eboses, mucho epó y ashé de enu. Cuando concluyó el convite, se dirigió a la puerta y dijo: «Bueno, tengo que irme a recoger a los muchachos que sus familiares me van a entregar para que los enseñe, y marcharme a Lese Oyó». Pero al llegar a las casas de las familias, nadie le daba a sus hijos, porque su discípulo Alabueli había incendiado 200 casas y por su causa repudiaban a Shangó.
Shangó fue de nuevo a casa de Orúnmila e hizo ebó con abo, etu meji, akukó meji y opolopo owo, y se le indicó que hiciera un convite con bogbo tenuyen. Cuando lo hizo, nadie quería venir; lo que querían era matar a Shangó. Pero él empezó a cantar y a bailar, y cuando menos lo esperaba la gente, dio una patada en el suelo y empezó a echar candela por la boca, y todo aquello se incendió con una luz que parecía de día. Todos quedaron azorados de miedo y lo proclamaron Oba de la tierra Lese Oyó, y aquella luz sirvió para alumbrar al pueblo.
Así nació la bombilla eléctrica.
11.La guerra de los Awoses: Omo Odo y la hija de Olofin
Había un Awó llamado Odo que era muy poderoso y feliz en su pueblo, y por eso los demás Awoses de allí lo envidiaban. Un día sus enemigos le prepararon un inshe de Tomeguín y se lo mandaron a la casa. Ese mismo día, Omo Odo se había hecho osode y le salió este Ifá, que le mandaba hacer ebó con la camisa puesta, con un pájaro cenizo que apareciera y con etu meji. Así lo hizo, y se quedó sin camisa en su casa.
Pero resultó que la hija de Olofin se enfermó del Shepe que le echaron los enemigos de Omo Odo. Como Omo Odo no pudo ir, fueron los demás Awoses, le hicieron osode a Emerin y salió Iroso Juani, y dijeron que había que hacer ebó con la camisa del hombre más feliz del pueblo, que era Omo Odo. «Como no quiso venir ni dar explicaciones, que nos dé su camisa para el ebó», dijeron, y lo fueron a buscar y lo llevaron ante Olofin. Él explicó que no tenía camisa porque había hecho ebó con ella, y se fue para el río. Debido a eso, la hija de Olofin no pudo hacer el ebó y murió del Shepe. Olofin, al darse cuenta de todo, otokú a los enemigos de Omo Odo.
Nota: se hace ebó con la camisa; el Awó tiene que estar un día al mes sin camisa.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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