Iroso Odi
«Uno se levanta después de dormir, y es mejor decirle a un hijo acerca de la salvación antes que de la muerte».
Rezo de Iroso Odi
Iroso Di mandulain ati eintoshe oun omó Orúnmila. Adifafun Orúnmila kowaye.
Iroso Odi es un Ifá de
- El Recogedor de hierbas.
- Del bueno y el malo.
En este odu nace
- El Amor.
- La Acondroplasia, personas enanas con cabeza desarrolladas y con defectos óseos en piernas y brazos.
Este es el Ifá que vive en agua.
Aquí habla
- Que hay que darle adié dundun a Orúnmila.
- De que aquí gobiernan las mujeres.
- La mata de cedro que es amarga y la mata de almendra que es dulce.
- Que el que va a la ciudad no vuelve.
- Que se trata de las personas con falsedad.
- Que hay que tener cuidado donde se pisa.
- Del bueno malo que envolvió una piedra en marabú y cuando el hermano estaba descuidado se la tiró y cayó privado del conocimiento, lo introdujo en una caja y lo echó al mar para que se ahogara.
- Que tendrá un hijo que se llamará iré (suerte). Lo tendrá con persona de conducta ligera, cuídelo bien, que será su felicidad.
- De tres enemigos persistentes.
- Que el padre por oponerse a las relaciones de las hijas, sólo logrará que estas se tornen de conducta ligera.
- Que las personas no tienen asiento en ninguna de sus cosas.
- Si es mujer: Es más decidida que su esposo.
- Ha tenido más de un marido y lo ha dejado por las malas formas. Padece de fuego uterino. Dice Elegbara que él es su padre, su hermano y su amigo.
- De desvanecimientos momentáneos. Vaya al médico.
- De vencimiento de los enemigos.
- De enredos y que si Ud. le hace caso a esos enredos Ud. se perderá.
- De oposición familiar a la mujer con que Ud. vive.
- De persona que no tiene paradero fijo.
- De tener cuidado con una traición.
- Que Ud. escapa de sus enemigos, así como con las manos no alcanza los peces en el río y en el mar, así sus enemigos no lo alcanzarán. Se debe dar dos ejá tuto a su lerí.
- Que aquí Orúnmila tenía las manos cortas y no alcanzaba.
Este odu prohíbe
- No puede subirse en escaleras, sillas, etc. para coger lo que sus manos no alcanzan, no sea cosa que le sienta mareo y se caiga y a su vez sufra un accidente fatal.
- Este Ifá prohíbe, que salga a la calle con otra persona.
Este odu recomienda
- Hay que cumplir con Obatalá y limpie su casa y su cama.
- No se puede fiar de nadie incluyendo a los de la misma familia.
- Nunca abra ningún resguardo que tenga.
- Hágale misa a una mujer que tuvo, que es difunta.
- No brinque ni pise cañerías, ni mangueras que se afloja su virilidad y se atrasa.
- Ud. y las personas que están junto a Ud., tienen que hacer ebó para no morirse.
- Tenga cuidado con un mal paso que puede dar.
- No llore por el dinero ni la miseria que Ud. está pasando.
- No pelee con su mujer y siga los consejos que ella le da.
- No ande con nadie porque le es atraso.
- Reciba mano de Ifá Awofakan o Ikofáfun.
- No trate a nadie con falsedad.
- Hay que rogarse la cabeza con dos pescados frescos.
- Si es mujer para que todo le salga bien tiene que tener contacto con un Awó.
- Debe hacer dos ebó uno para la casa y otro para la persona.
Hierbas del odu
- Algodón
- Ewe Oriyé
- Plátano Africano
- Ewe Buré
- Mala Cara
Osobo e Iré del odu Iroso Odi
- Aquí habla el bueno-malo que envolvió una ota en un Marabú y cuando el hermano estaba descuidado se la tiró y cayó privado del conocimiento y luego lo echó al mar para que se ahogara.
- Aquí los enemigos quisieron matar a Orúnmila (La Jicotea y la Serpiente).
- Nace la Acondroplasia (los enanos). Aquí Orúnmila tenía las manos cortas y no alcanzaba.
- Si es mujer, se padece de fuego uterino.
- Se sufre desvanecimientos momentáneos.
- Habla de pérdidas de los hijos por oponerse a sus relaciones y que éstos se tornen de conducta ligera.
- Habla de tres enemigos persistentes.
- La mujer ha tenido más de un marido y lo ha dejado por las malas formas.
- Tenga cuidado con una traición.
- Que tendrá un hijo que llamará iré, lo tendrá con persona ligera, cuídelo que será su suerte.
- Dice Elegba que él es su padre, su hermano y su amigo.
- Habla de tres amigos persistentes.
- La persona no tiene asiento en ningunas de sus cosas.
- De vencimiento de los enemigos, Ud. escapa de sus enemigos, rogación con dos pescados frescos.
- Habla de oposición familiar a la mujer con que Ud. vive.
- La persona no tiene paradero fijo.
Patakíes del odu Iroso Odi
1.La adivinación hecha para Iroso Odi antes de bajar a la Tierra
Con estas palabras se identificaron los Awoses que consultaron a Irosun-Odi cuando se disponía a venir al mundo. Le advirtieron que debía sacrificar, porque los éxitos que iba a alcanzar en la Tierra le levantarían muchos enemigos alrededor, y por eso tuvo que atender a Eshu con un chivo. Ya en la Tierra se convirtió en un sacerdote de Ifá de gran práctica y efectividad, y su prosperidad fue tanta que despertó la enemistad de sus propios familiares y de otros adivinos. Cuando esos enemigos comenzaron a causarle dificultades, volvió a consultarse y de nuevo se le indicó el sacrificio del chivo a Eshu, quien al final lo ayudó a desbaratar los planes malvados que tramaban contra él.
2.La adivinación para el Gato, la Rata y el Pez
El Gato, la Rata y el Pez acudieron a la adivinación. Al Gato se le indicó sacrificar para no cargar con el yugo de los problemas ajenos: debía atender a Eshu, a su cabeza y a su Ángel de la guarda. Cumplió con su cabeza y con su Ángel de la guarda, pero dejó de atender a Eshu. A la Rata se le aconsejaron sacrificios semejantes y no hizo ninguno.
Un día la Rata le propuso al Gato que capturara al Pez en el río, y aunque el Gato respondió que no sabía nadar, aceptó intentarlo cuando la Rata le prometió un buen pedazo de carne si lo lograba. El Pez, por su parte, también fue a consultarse con Orúnmila, quien le reveló que sus enemigos tramaban contra él y le mandó sacrificio con quimbombó, jabón y una gallina. Lo hizo sin perder tiempo, y Orúnmila añadió al quimbombó las hierbas bleo blanco (ewe tete), irowa y odondon para prepararle un jabón de baño. Desde entonces el Pez fijó su casa en el agua, y su cuerpo se volvió resbaladizo y escamoso.
Cuando el Gato fue a buscarlo al río lo halló bailando y lo atacó, pero el quimbombó sobre el cuerpo del Pez hacía imposible sujetarlo. El Pez se hundió en lo profundo del río y quedó a salvo, mientras el Gato, que había tragado muchísima agua y tardó largo rato en echarla del estómago, regresó disgustado. Fue entonces a reclamarle a la Rata la carne prometida, pues necesitaba una chiva para agradecerle a su cabeza el no haber perdido la vida en el río. La Rata alegó que, como no había capturado al Pez, no tenía derecho a cobrar nada. El Gato la atacó y la mató mientras sus hijos huían, y desde entonces el Gato mata a la Rata para alimentarse, fruto del sacrificio que ella se negó a hacer.
3.Onijama Akoko y la esposa que conocía sus secretos
Así se llamaba el Awó que consultó a Onijama Akoko, un fuerte sacerdote de Ifá que amaba tanto a su esposa que no le ocultaba secreto alguno. Llegó a prepararla para que fuera tan poderosa como él en lo diabólico y lo esotérico, y ambos podían transformarse en sustancias orgánicas e inorgánicas. Cuando la mujer comprobó que no había nada que su esposo hiciera que ella no pudiera hacer también, se volvió engreída y despreciable: lo insultaba a cada momento, y si él se convertía en Tigre, ella se convertía en Gorila. El esposo terminó por verse totalmente incapaz de frenar a su insubordinada mujer.
Mientras tanto, la divinidad de Oro estaba enfurecida por la rudeza de la esposa de Onijama. Ese era el único culto en el que Onijama Akoko no podía iniciar a su mujer, pues está terminantemente prohibido que las mujeres conozcan su secreto. Encolerizada, la divinidad de Oro salió una noche del bosque para matar a la esposa de Onijama Akoko.
En la adivinación para una mujer, se le aconsejará tener cuidado con comportarse despreciablemente con su esposo, para que no vaya a tener una muerte repentina, sin previa enfermedad. Para un hombre, se le dirá que su amor por su esposa es tan excesivo que le está confiando sus secretos, y con ello la puede estar conduciendo a la muerte.
4.Jika-Jiku, el que revivía a los muertos
Estos fueron los Awoses que consultaron a Jika-Jiku, especialista en devolverle la vida a los muertos, que mantenía amistad con una mujer llamada Akala. Cuando alguien moría, los parientes corrían a buscarlo para que lo reviviera. Él aplicaba una medicina que le habían entregado en el Cielo sus colegas las hadas, pues él mismo era un hada; la untaba en la cabeza y en el pecho del difunto, que se levantaba y cobraba vida nuevamente, y por ello cobraba muchísimo dinero. Así se hizo muy rico, y ya nadie más se iba al Cielo.
Sus colegas comenzaron a preguntarse de dónde había sacado esa medicina, y al fin Akala, una mujer muy atractiva, decidió casarse con Jika-Jiku para averiguar el secreto. Fue a su casa a declararle su amor, con el pretexto de que él había revivido a un pariente suyo, y él consintió en el matrimonio. Ella empezó a vivir con él de inmediato y lo acompañaba cada vez que era llamado a revivir a un muerto, hasta hacerse tan familiar con sus secretos que nada le quedaba oculto.
Descubierto el secreto de la medicina, Akala se propuso robarle el envase. Un día Jika-Jiku la invitó a acompañarlo a una hacienda y ella se negó; apenas él partió, Akala recogió los instrumentos y abandonó la casa. Poco después llamaron a Jika-Jiku de otra hacienda porque alguien había muerto. Volvió de prisa a su casa, y al no hallar a Akala por ninguna parte, creyendo que sus instrumentos seguían en la bolsa, la recogió y siguió a quienes habían venido a buscarlo. Al llegar junto al difunto buscó en vano el envase de la medicina dentro de la bolsa; corrió a casa a buscarlo, y también a Akala, sin provecho alguno. Ni siquiera sabía dónde buscarla, pues nunca se había preocupado por conocer de dónde ella provenía. Aquella era la señal de que su trabajo en la Tierra había terminado y de que era hora de regresar al Cielo: sin enfermedad alguna y sin quitarse la vida, murió antes de la mañana siguiente.
En la adivinación se recordará que él había sido aconsejado de no enamorarse de una mujer sin conocer su procedencia, y de dar un chivo a Eshu en caso de encontrar una mujer así. No hizo el sacrificio, y la magia de Akala le nubló completamente la visión. Cuando este Odu aparece en la adivinación para un hombre, se le advertirá hacer sacrificio contra una mujer que le ofrecerá matrimonio: no dejará que ella conozca sus secretos, ya que será más lista que él y lo defraudará finalmente. A la mujer se le aconsejará no traicionar a ningún hombre.
5.Awele, la que administraba la muerte con sus genitales
Ese era el nombre del Awó que consultó a Awele, aconsejándole cuidar el uso que le daba a sus genitales para evitar matar con ellos: su vulva no se alimentaba de ratas ni de peces, su alimento básico eran los seres humanos. Se le indicó sacrificio para no matar gente con sus genitales, pero ella se negó a hacerlo.
Por entonces dos enamorados le ofrecieron a la vez su amistad. Uno era físicamente más fuerte; el otro, más débil, era mucho más apuesto y atractivo, y Awele mostró visiblemente su preferencia por el más bonito. El pretendiente fuerte, que la cortejaba desde hacía mucho tiempo, creyó que lo único que se interponía entre él y Awele era su rival, y tramó deshacerse de él. Un día afiló su machete y le tendió una emboscada: cuando el joven apuesto volvía a casa tras pasar la noche con Awele, fue atacado y asesinado por el pretendiente rechazado. Ese incidente le ganó a Awele el apodo de «la mujer cuyos genitales se alimentan de seres humanos».
6.Aquí los enemigos quisieron matar a Orúnmila
Orúnmila tenía muchos enemigos, y estos fueron a hablar con la Jicotea y con la Serpiente para que lo mataran; ambas aceptaron, y la Jicotea se escondió debajo de la estera. Orúnmila, sabiendo cuántos enemigos tenía, se hizo osode y realizó la rogación señalada. Sancochó ishu, colocó el pilón sobre la estera y se puso a pilar el ñame, y con los golpes que dio mató a la Jicotea; al darse cuenta, repartió sus iñales entre todos los santos. Después se acostó en la estera, no sin antes dejar la tijera abierta encima del pilón. La Serpiente, al verlo dormido, trató de entrar para matarlo, pero tropezó con la tijera y se cortó la lerí. Así venció Orúnmila a sus enemigos.
Distribución: Akukó, obi, itaná, eku, eyá, awado, oñi, oti, para Elegba; adié meyi, opolopo oñi e ingredientes para Oshún. Estera para su uso, la tijera para ponerla abierta sobre el pilón, hay que lavarla con ewe y preguntar si se le da eyebale.
7.La Ceiba es reina e inmortal
La Ceiba era el árbol más viejo del mundo, y por eso todos los árboles nacidos después crecieron a su alrededor. Era muy envidiada: algunos árboles, tan fuertes, grandes y virtuosos como ella, decían que a su lado nadie progresaba y que había que eliminarla. Lo cierto era que Olofin, al autorizar su nacimiento y ver que era el único árbol que significaba la unión entre el cielo y la tierra y el símbolo de la salvación de la humanidad, le concedió que sus raíces llegaran hasta el mar sin que nada ni nadie pudiera detenerla. Los demás árboles, en su afán de destruirla, le dieron fuego y la Ceiba se quemó; pero, para sorpresa de todos, de sus frondosas raíces nacieron múltiples Ceibas que en poco tiempo inundaron el bosque. Crecieron tantas que la existencia de los demás árboles se hizo casi imposible, y para que no acabara con ellos hubo que darle un gallo a la Ceiba.
8.Por desobediente y caprichoso viene la ruina
Había una persona dueña de una industria que se sostenía gracias a Olofin y a Elegba, pero era caprichosa y desobediente. Ya se le había llamado la atención por su despreocupación, advirtiéndole que de seguir así lo perdería todo; no hizo caso, sus asuntos empezaron a marchar mal y comenzó la tragedia en el seno de su familia. Antes de esa tragedia le había ofrecido algo a Shangó si le componía sus asuntos; Shangó lo complació, pero a él se le olvidó cumplir con Alafia, y por eso éste se juntó con Elegba, le desbarató los negocios y volvió a desunirse la familia. Viéndose en malas condiciones económicas y morales, decidió ir a ver a Orúnmila, que le vio este Ifá y le marcó ebó. Después de hacerlo, logró tranquilidad en todos los órdenes de la vida y prosperidad en sus negocios.
9.El cosechero de algodón
Un hombre sembrador de algodón veía marchar muy mal su negocio, y su mujer le recomendó ir a ver a Orúnmila. Pero el campesino no respetaba los días de fiesta, decía que no tenía tiempo y además no era creyente. Fue tanta la miseria y la escasez de todo, que una noche soñó que debía ir a ver a Orúnmila, y al fin se decidió. Al mirarse le salió este Ifá, y Orúnmila le indicó hacer ebó con akukó y algodón, y llevarlo a Eshu a tres caminos distintos de la carretera que conducía a su finca o a su casa. En eso se declaró la guerra, y al llevar a los médicos y a los heridos a la finca del campesino descubrieron que las heridas podían taparse con algodón. Fue tanta la demanda de ese artículo que el cosechero pudo vender toda su cosecha.
10.El Yemayá de este signo era Ashabá
Yemayá era la mujer de Orúnmila, y éste, por su afición a las mujeres y a las fiestas, no atendía como debía a sus ahijados ni a las personas que iban a su casa. Por esa misma afición tampoco podía estudiar, pues invertía el tiempo en fiestas y mujeres. Yemayá, al ver la poca aceptación que él tenía entre quienes lo visitaban, le llamó la atención, y Orúnmila no le hizo caso. Por las noches, al no tener nada que hacer, Yemayá se ponía a leer a escondidas los libros de Orúnmila.
Un día Orúnmila salió para el campo, donde se celebraría una fiesta de varios días; Orúnmila usaba un sombrero grande. Al ver que llevaba días sin volver y la cantidad de gente que llegaba a la casa a mirarse, Yemayá comenzó a mirar y a hacer ebó y trabajos a las personas. Sus obras tenían gran aceptación y éxito, y así pasó más de un mes. Cuando Orúnmila regresó, encontró su casa más llena de gente que nunca, y al preguntarle a uno qué esperaban, éste le respondió que ahora era Yemayá quien miraba, y que nadie se miraría ya con él sino con ella, que sabía más. Avergonzado, Orúnmila entró en el cuarto y vio a Yemayá, con pantalones y sombrero puestos, haciéndole ebó a uno de los presentes. Lleno de ira y de vergüenza, botó a Yemayá de su casa y juró no vivir más con ella. Desde entonces Orúnmila estudió y atendió sus deberes como Awó, y por ello los Awoses que tengan este signo no viven con hijas de Yemayá, pues tarde o temprano lo querrán destronar.
11.Las aves le tienen envidia a Alakaso y a su obiní la Tojosita
Un día Olofin mandó a buscar a todas las aves, pero Alakaso (la tiñosa), al oír el llamado, decidió verse primero con Orúnmila y le preguntó qué sucedía, que Olofin los mandaba a buscar. Orúnmila lo miró, le salió este Ifá y le marcó ebó con akukó, adié meyi funfun, obi meyi y otros ingredientes. Alakaso hizo la rogación, y cuando Orúnmila terminó le dijo: lleva este ebó al lugar de la cita. Al llegar, se limpió con el ebó antes de ponerlo, y entonces Olofin mandó a retirarse a todas las aves, le echó ashé a Alakaso y le dio permiso para comer de toda clase de animales, lo que despertó la envidia de los demás animales contra Alakaso.
La Tojosita, que era la obiní de Alakaso, llevaba un güiro con añarí y ataré, y un día se lo entregó a Alakaso. Sucedió que un Oba tenía un hijo enfermo y mandó a buscar a Alakaso, pero cuando éste llegó, el Oba le dijo: usted cura a todo el mundo menos a mi hijo. Entonces Alakaso tiró el güiro que contenía arena y ataré, éste se rompió, y Alakaso renunció a regresar a la ciudad.
12.Mandulain y Wintoshe
Mandulain era como un emperador y tenía una hija llamada Wintoshe. En aquella tierra, por el título que él ostentaba, no podían gobernar los hombres sino las mujeres, y quería casarla con un hombre con título o príncipe para no degenerar su jerarquía. Mandó a buscar a un Awó y le pidió que le hiciera osode a su hija para casarla con uno de su rango. El Awó la examinó, le vio esta letra y le dijo: su hija tiene que casarse con Orúnmila y con un Awó después, de lo contrario no será feliz. Mandulain, asombrado, respondió que su hija no recibiría Ikofáfun ni se casaría con ningún Awó, y que no dijera más nada. El Awó le contestó: espere, que tengo que seguir hablando; su hija tendrá tres hombres diferentes. Con el primero, en cuanto tenga un hijo, éste morirá y el hombre se irá para no volver; el segundo, sabiendo ya su situación, la enamorará, tendrá otro omo que también morirá y el hombre también se irá; y el tercero la maltratará mucho, le dará golpes y se irá igualmente. Tras oír esto, Mandulain despidió al Awó.
Al poco tiempo se presentó un hombre como príncipe de otra nación y pidió la mano de la omo de Mandulain; éste, muy contento, se la concedió y anunció el casamiento, y sucedió lo que el Awó había dicho. Tiempo después se presentó otro hombre que, sabiendo que ella no estaba en estado, la enamoró, y de nuevo se cumplió lo anunciado. Luego Wintoshe anduvo de pueblo en pueblo y por último se internó en el monte, pasando mucha hambre, casi desnuda y muy delgada. Un día el Awó que la había examinado en casa de su padre la vio y le preguntó por él; ella contestó que hacía mucho que no sabía nada. El Awó le propuso examinar a Orúnmila para ver si Ifá afirmaba lo dicho la primera vez: sacó el ókpele, se lo puso en la cabeza a Wintoshe, salió este Ifá y Orúnmila lo confirmó. Entonces el Awó se enamoró de Wintoshe, ella lo quiso y salió en estado; volvió a hacer osode y vio que la criatura era hembra. Partieron hacia la casa del padre de Wintoshe, y al llegar, Mandulain, sorprendido, preguntó qué era aquello. El Awó le explicó: ésta es su hija, que es mi mujer, está en estado de una hembra, y ésta es su felicidad, la de su hija y la mía. Mandulain sentenció: si usted no prueba lo que dice, perderá su cabeza. Nació la niña, probándose lo que el Awó había dicho, por lo que Mandulain puso a Orúnmila al frente de su gobierno y nombró princesa a la nieta.
13.No pelee con su mujer y oiga sus consejos
Había un hombre muy pobre que vivía con su mujer, y era tanta su pobreza que muchas veces no podía comprar comida: se alimentaba de hierbas comestibles y recogía ou para venderlo. Este hombre vivía peleando y renegando de su suerte; su mujer, en cambio, lo alentaba y le insistía en que fuera a verse con Orúnmila. Él se ponía aún más bravo y se negaba, alegando que no disponía de dinero para esas cosas, pero tanto insistió la mujer que al fin fue a casa de Orúnmila, quien le hizo osode, le vio este Ifá y le marcó ebó. El hombre volvió, le contó a su mujer lo que Orúnmila le había dicho, y añadió que no haría el ebó; pero tanto le insistió ella que finalmente lo hizo.
Resultó que la mujer estaba en estado, y también la hija del rey, y ambos partos coincidieron; pero la hija del rey murió, y el rey tuvo que salir a buscar a una mujer recién parida que amamantara al crío. Llegó a la casa de este matrimonio, habló con la mujer, ella se lo contó al marido y le dijo que se iría a vivir a palacio para amamantar al nieto del rey. El rey le puso hasta criados, le dio una casa, y al marido lo hizo oficial de su ejército, donde se destacó hasta llegar a general. Así le vino la felicidad a este matrimonio.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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Los 16 odù de la familia de Iroso
Iroso Ate (Iroso Irete) · Iroso Batrupon (Iroso Otrupon) · Iroso Fun (Iroso Ofun) · Iroso Gan (Iroso Obara) · Iroso Iwori (Iroso Wori) · Iroso Ka (Iroso Ika) · Iroso Kalu (Iroso Kana) · Iroso Meji (Babá Iroso Meji) · Iroso Ojuani (Iroso Juani) · Iroso Sa (Iroso Sun Sun) · Iroso She (Iroso Oshe) · Iroso Tolda (Iroso Ogunda) · Iroso Tuarara (Iroso Otura) · Iroso Umbo (Iroso Ogbe) · Iroso Yeku (Iroso Makelekun)
