Dónde termina Osha y empieza Ifá: el ángel, la corona y el cuarto de santo

Ilustración: la frontera entre Osha e Ifá

¿Quién me tiene que decir mi ángel, el santero o el babalawo? ¿Me corona el santo o me lo lava? ¿Puede un babalawo meterse en mi cuarto? Esas preguntas tienen respuesta, y la respuesta está en los Odu.

Osha e Ifá son una sola religión con dos sacerdocios. Tienen el mismo padrino, que es Orunmila, pero cada uno tiene su oráculo, su forma de consagrar y sus funciones. Casi todas las peleas entre santeros y babalawos empiezan por alguien que no sabe dónde termina su tierra.

Osha es piedra y caracol

En Okana Oyekun nace una frase que todo religioso debería saberse de memoria: «Ocha es otá y diloggún». El Orisha vive en sus piedras y habla por su caracol. Esa es su naturaleza, y de ahí sale todo lo demás.

Sale, primero, que lo de Osha se trabaja con el caracol. Oshe Meyi guarda el momento en que hizo falta el primer santo, para salvar a un hijo de Oshún. En la tierra no había más que ikines, y Orunmila avisó de que con ellos no nacía ningún Orisha. Envió a Oshún a pedirle a Yemayá su caracol, y con él se hizo la primera consagración de Osha. Si el dueño de Ifá habló así, nadie puede cortar un Itá de Osha con los ikines ni sustituir un Orisha pintando su Odu en el iyefá. El Orisha no es un signo dibujado en el polvo.

De ahí viene también el límite del caracol. En nuestra casa el olorisha lee el Diloggún hasta Eyilá, la letra doce, y del trece al dieciséis la persona va al pie de Ifá. El babalawo, por su parte, no tira caracol. Por qué se para en Eyilá y qué dice cada letra lo tienes explicado en las letras del Diloggún, así que aquí no lo repito.

Y sale, por último, que en el cuarto cada uno tiene su función. En Ogunda Osa, que muchos tratados llaman Ogunda Masa, nace que lo que hace allí el olorisha y lo que hace el babalawo son cosas distintas. Fíjate bien: el Odu no dice que uno mande sobre el otro. Dice que no son lo mismo.

El ángel de la guarda lo determina Ifá

En nuestra tradición el ángel de la guarda lo determina Ifá. El caracol no.

En el canal de Ofún Oshé: Por qué Ifá no es lo mismo que Osha, explicación real

El porqué está en un patakí. En una tierra donde vivían todos los Orishas gobernaba Obatalá, y cada Orisha buscaba el ángel de la guarda con sus propios caracoles. Pero cuando registraba Obatalá, todos los aleyos le salían hijos suyos. Changó lo notó y, con el apoyo de Ogún y de Oshún, fue a preguntarle por qué ninguno de ellos salía nunca como dueño de esas cabezas. Obatalá le contestó que en su casa lo determinaba él. Changó propuso que lo resolviera Orunmila, y Obatalá aceptó: como Orunmila no le hace santo a nadie, era el único que podía juzgar sin querer la cabeza para sí. Desde entonces el ángel de cada persona lo determina Orunmila.

Dónde nace

Que Orunmila determine el ángel de la guarda nace en Osa Iroso. La nota de ese Odu es clara: el ángel de nadie se determina con el caracol. Y deja una advertencia que vale mucho: existe el egoísmo del que registra, y a veces un santo se enamora de una cabeza sin que nadie se lo haya preguntado.

Mira la lógica. El que decide quién es el dueño de una cabeza no puede ser parte interesada, y Orunmila no asienta en nadie. Por eso esa determinación no se hace en un registro de pasada: se hace en la mano de Orula o en una ceremonia preparada para eso.

Que decida Ifá no quiere decir que el hombre que lo maneja no pueda errar. Ika Osa es el Odu donde nace confundir a un Orisha con otro, y por eso pide cuidado: el awó no da su palabra hasta que los Orishas den su fallo. Señalar un ángel con prisa, por quedar bien o por cerrar la venta de una consagración, es jugar con lo más delicado que una persona tiene.

Hay casas que solo trabajan Osha y sacan el ángel con el Diloggún de Eleguá o con el del Orisha del oriaté. Allá cada cual con su costumbre, que de ella responde. En mi casa ese ángel no se acepta.

Coronar o lavar: no hay una tercera

Sabido el dueño de la cabeza, solo hay dos caminos legítimos: coronarlo o lavarlo.

Coronar es asentar el Orisha en la cabeza, en un Kariosha con sus siete días. El santo lavado es otra ceremonia: dura un día, se lava solo el ángel de la guarda, no hay trono ni iyaworaje y no se raspa la cabeza, porque ese Orisha va al hombro. Pero tiene que comer su cuatro patas, como manda Oshe Meyi, o su caracol no hablará jamás. Luego se marca el osun en el piso, se echan los caracoles y ese Orisha recibe su Itá. Si falta el cuatro patas o falta el Itá, queda un Orisha mudo, y lo que se omitió aquel día ya no tiene arreglo.

¿Cuándo se lava? Solo cuando el Odu prohíbe asentar o manda lavar. Por ejemplo, el hombre que debe pasar a Ifá y cuyo Odu de mano le pide lavar el santo. Lavar el Orisha como paso previo a Ifá es una ceremonia que nace en Otrupon Iwori, al que muchos tratados dan el nombre de Otrupon Adakino. Cuando el Odu calla, en mi casa se corona.

Y Changó no se lava. Los viejos lo decían en una línea: corona Changó y luego haz Ifá. El tablero que hoy maneja Orunmila se lo dio Changó; de ahí que sea Changó quien abre la puerta de Ifá, y en muchas casas, dentro de su propio Kariosha, se le consulta si deja que su hijo sirva a Orunmila. Lo mismo vale para Oshún, que también es reina.

Error frecuente

Lavar el Changó de un hijo de Changó para que llegue antes a Ifá o le salga más barato. Pocas faltas son tan serias en esta religión. Ese hijo se corona, y si tiene paso a Ifá, llega con su Changó asentado. Como nadie nace dos veces, quien lavó no puede coronar después. Si alguien te propone lavar Changó, por la razón que sea, di que no y busca otra casa.

Y el famoso medio asiento, que se vende como una consagración a medias o como un escalón para llegar a Ifá, no existe. Ningún Odu lo recoge y ningún tratado de Osha lo describe. O se corona o se lava, y cualquiera de las dos se hace completa. Nadie nace a la mitad.

El hijo de un guerrero que tiene paso a Ifá

El caso que más discusión trae es el de los hijos de Eleguá, Ogún y Ochosi que tienen paso a Ifá. Muchos mayores enseñaron que a esos hijos se les lava siempre, y hay casas que lo siguen haciendo así; es una costumbre antigua y la respeto. En mi casa la decisión es del propio Orisha. Cuando el Odu de mano ya habla de eso, se cumple. Cuando no, un oriaté responsable le da al Orisha su cuatro patas y, por su caracol, le pregunta primero si deja que su hijo sirva a Orunmila; si responde que sí, le pregunta si lo quiere coronado o lavado, y se hace lo que diga. Así se cumple Okana Iroso, que manda consultar con el ángel lo que es de Osha.

El cuarto de santo: quién dirige y quién coopera

El cuarto es del oriaté. Suyos son el asiento, la navaja y la lectura del Itá; para eso se preparó. El babalawo tiene en esa consagración funciones propias: le hace al futuro iyawó el registro y el ebó de entrada, le determinó antes el ángel que se va a coronar y cumple los ritos que le tocan a Ifá. Nuestros mayores lo resumían así: cuando hay oriaté, el babalawo está en el cuarto para cooperar, no para dirigir. Eso no le permite desentenderse de la Osha: el padrino que no sabe cómo se hace bien un santo no puede defender a su ahijado si en su cuarto se va a cometer un disparate.

El babalawo que estudió Osha

Y aquí hay que ser claros. Que el Kariosha le competa al oriaté no significa que el babalawo no pueda llevarlo. Hay casas que enseñan que el que pasa a Ifá ya no consagra a nadie en Osha; es una costumbre seria, nacida del respeto, y la respeto. Pero yo no lo veo así. El babalawo que estudió Osha de verdad, que sabe el orden del lavatorio, los cantos, el omiero y qué hacer cuando algo se tuerce, puede llevar un Kariosha. No es lo que le compete, pero puede. El título no habilita a nadie; el saber, sí.

Tiene raíz en Ifá. Según Osa Ogbe, también llamado Osa Lofobeyo, el awó con Olofin puede montar cuantos Oshas conozca. Ese «conozca» importa: la llave que pone Ifá es el saber. Aun así, dos cosas no cambian. El babalawo no tira el Diloggún, y el santo se hace con las reglas de Osha, con su caracol y su omiero, no con los ikines.

El babalawo que no hizo Kariosha

Queda el hombre que llegó a Ifá sin hacer santo porque así lo determinó Ifá: su Odu le mandó lavar y pasar, como ocurre con Okana Osa en la mano de un hijo de Oduduwa o de Obatalá, o Orunmila dijo que pasara sin santo, como puede pasar con Iwori Irete. En muchas casas a ese babalawo no lo dejan entrar al cuarto de santo. Cada casa responde por lo suyo y lo respeto, pero yo no le veo fundamento.

Si fue Ifá quien lo mandó por ese camino, es sacerdote con todas las de la ley, y lo que lo hace bueno o malo es lo que sabe. Los babalawos viejos de Cuba, en su gran mayoría, no tenían santo hecho y entraban al cuarto a cumplir sus funciones. En Oshe Oyekun los awó que solo tenían Ifá lavaron después sus santos para trabajar con ellos, y Ifá no los trató como sacerdotes a medias.

Y si es así, ¿por qué mi casa mantiene el corona Changó y luego haz Ifá? Porque como norma es buena: los mayores la fijaron para que el babalawo tuviera sus propios Orishas y nadie pudiera cerrarle la puerta del cuarto. Una norma que nació para abrir esa puerta no se puede usar para cerrarla. Las demás llaves del paso a Ifá las explico en Itefá: cómo nace un babalawo.

Quién entrega qué

El olorisha entrega los collares, sus guerreros y, cuando sabe y tiene el derecho, corona y lava Orishas; sus guerreros pueden ir sin Ozun, porque Ozun es deidad de Ifá y su carga es del babalawo. Por Ifá, el babalawo da sus guerreros con Eshu y Ozun, la mano de Orula, y deidades como Olokun, Oduduwa u Orisha Oko. Nada de lo que entrega Ifá va a la cabeza. Por eso en Cuba el babalawo nunca entregó por Ifá a Changó, Obatalá, Oshún ni Yemayá: a la cabeza se llega por Osha. El detalle está en las primeras entregas.

De ese reparto salen tres reglas. Los Orishas que entregó Ifá no reciben sacrificio de manos del olorisha. El aleyo, reciba lo que reciba, ni da coco ni sacrifica. Y alimentar a la tierra le corresponde a Ifá; el olorisha llega a ella por medio de Orisha Oko.

En mi casa

Un médico no es menos que un arquitecto, ni al revés: cada uno es mayor en su campo, y el que se mete en el ajeno sin saber estorba o hace daño. Así se entienden el olorisha y el babalawo. Nuestros mayores lo explicaban con un ejemplo: hay Eshu que no se terminan sin que un olorisha lave antes sus caracoles; solo después el babalawo hace su parte.

Preguntas frecuentes

¿Un santero me puede determinar el ángel con el caracol?

En mi casa, no. El ángel de la guarda lo determina Ifá, por Osa Iroso: Orunmila no asienta Orisha en nadie y por eso es el único juez sin interés en esa cabeza. Se hace en la mano de Orula o en una ceremonia preparada para eso. Hay casas que lo buscan con el caracol de Eleguá; es su costumbre, pero en la mía ese ángel no se acepta.

Si me lavaron el santo, ¿puedo coronarlo más adelante?

No. Nadie nace dos veces. El santo lavado es una consagración completa de un día, con su cuatro patas y su Itá, y solo procede cuando el Odu prohíbe asentar o manda lavar. Por eso antes de lavar hay que estar seguro de que lo manda el oráculo. Y lo que te ofrezcan como medio asiento no existe: el Orisha se corona o se lava, entero.

¿Un babalawo que no hizo santo puede entrar a un cuarto de Osha?

Si llegó a Ifá sin Kariosha porque Ifá lo determinó, es sacerdote como cualquier otro y, en mi casa, entra a cumplir sus funciones. En muchas casas no se le deja pasar; lo respeto, pero no le veo fundamento. Los babalawos viejos de Cuba casi nunca tenían santo hecho y entraban al cuarto, y mayores de Osha enseñan, por Osa Ogbe, que mandarlo a salir es una falta.

Cuando en Ogbe Ofun Orunmila apartó al caracol de los Odu de Ifá, no lo destruyó ni le quitó su cargo: le dio su reino y le marcó su frontera. Esa frontera no se pone para separar a nadie, sino para que cada uno sepa qué le toca y lo haga bien. Cuando uno quiere mandar en la tierra del otro, sin saber y sin respeto, empieza la guerra. Por eso, antes de aceptar que te laven, te coronen o te determinen nada, pregunta quién lo decide y con qué oráculo. Esa sola pregunta te ahorra muchos disgustos.

Dice Ifá en Ogbe Ofun: El respeto engendra respeto.

Si quieres recorrer con orden el camino que lleva del aleyo al sacerdote, y entender qué le toca a Osha y qué a Ifá en cada paso, en la guía Camino a la Regla de Osha e Ifá lo tienes explicado de principio a fin.

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