El iyaworaje es el año que sigue a la consagración en Osha. Un año y siete días vestido de blanco, con una lista de reglas que a quien llega nuevo le parece interminable y a veces incomprensible. Este artículo la recoge entera, agrupada por temas, con las excepciones que la propia tradición contempla.
Conviene decir una cosa antes de empezar. El iyawó se considera un recién nacido en religión, y casi todas las reglas se entienden mejor desde ahí: se le protege de lo que pueda pegársele, se le mantiene fresco y se le obliga a bajar el ritmo. No son castigos. Son cuidados de recién nacido aplicados a un adulto.
Y una segunda cosa, más importante todavía: casi todas estas reglas admiten excepción por profesión u oficio, y esa excepción se pregunta en el Itá de Yoko Osha. Si tu trabajo choca con alguna, no la incumplas por tu cuenta ni la des por imposible. Se pregunta, y se resuelve.
Los primeros tres meses y el Ebbó Oshumeta
La cabeza va cubierta obligatoriamente durante los tres primeros meses, y no se descubre ante nadie salvo ante los mayores de Osha. Nadie toca la cabeza del iyawó excepto el padrino, la madrina, la oyugbona o quien le esté rogando la cabeza.
Hay una excepción por accidente que conviene conocer: médicos, enfermeras y paramédicos pueden tocar al iyawó aunque no estén consagrados, porque tienen la bendición de Oragun.
A los tres meses se hace el Ebbó Oshumeta, ajustado a las particularidades de cada familia religiosa. Si no se puede hacer a tiempo, unos días antes de cumplir los tres meses el iyawó va a casa del padrino o madrina y de la oyugbona, pone el derecho correspondiente y ellos van a rogarle la cabeza y a dar coco al santo. Lo mismo se repite al cumplir el año. Si no hay oyugbona, todo se coordina con el padrino o la madrina.
Y una advertencia que evita malentendidos: si el iyawó no va a casa de su oyugbona ni de su padrino, ellos no están obligados a ir a casa del ahijado.
La vestimenta
Blanco durante un año y siete días, en la calle y dentro de la casa, y también para dormir. La ropa debe estar limpia y sin roturas.
El hombre
- Calzado cerrado, medias, calzoncillos, camiseta, pantalones, pañuelo y camisa de mangas largas.
- En la cabeza, el gorro de Igbodun debajo de la gorra.
- Sombrilla.
- Pasados los tres primeros meses puede usar camisa de mangas cortas o pullover.
La mujer
- Calzado cerrado, medias largas, blúmer, sayuela y saya, ajustador y blusa de mangas.
- En la cabeza, quilla y turbante.
- Sombrilla.
- Pasados los tres primeros meses puede llevar solo pañuelo en la cabeza.
Lo que no se usa
- Al hombre: pantalones cortos y ropa ajustada.
- A la mujer: blusas escotadas o de tirantes, sayas ajustadas o cortas, licras de cualquier tipo.
- A ninguno: ropa transparente, ni calzado abierto de ningún tipo.
- Ni sortijas, cadenas, manillas ni adornos que no vengan de Osha e Ifá. Se sale con todos los collares, manillas e iddé que se pusieron en Yoko Osha.
- Nada de pintarse o sacarse las cejas, pintarse labios y uñas ni teñirse el pelo. Tampoco pelarse, alisar ni desrizar durante los tres primeros meses.
- Ni mirarse en el espejo ni peinarse durante los tres primeros meses. Ni perfumes ni cosméticos en todo el año; el baño se hace con jabones sin olor o de olor muy tenue.
Sobre el desodorante y las cremas hay excepción para quien lo necesite por su metabolismo o por alguna condición del cuerpo. Y sobre el espejo, un detalle práctico que se pregunta mucho: manejando sí se puede mirar el retrovisor, porque ahí no te estás mirando a ti.
Una regla que no termina con el año: el iyawó y el olosha no vuelven a vestirse de negro en toda su vida, salvo para determinada ceremonia o por razón de oficio, lo cual se pregunta en el Itá.
A la hora de dormir
- Hombres: medias, calzoncillos, camiseta, gorro y piyama. Mujeres: medias cortas, blúmer, corpiño, quilla y bata de casa.
- Ni el iyawó ni el olosha duermen desnudos ni con el pecho descubierto, y esto tampoco se acaba con el año.
- Ropa de cama y toallas, blancas y limpias.
- Se quitan collares y manillas para dormir, con dos excepciones que se quedan puestas porque protegen: el iddé de Orula y la manilla metálica de Obatalá.
- Al pie de la cama, un par de chancletas. El iyawó no pone los pies descalzos en el piso.
- Con la ropa de dormir no se para en la puerta de la casa ni sale de ella.
- Se duerme con una luz tenue en la habitación, y con alguna luz encendida en la casa.
La comida
- Durante tres meses se come en estera.
- Durante todo el año se come con la cuchara, el plato y el jarro consagrados en Igbodun. Nada de cuchillo y tenedor.
- Si va a comer fuera, sale con su jarro, su plato y su cuchara.
- No se come parado en la calle. En otra casa se come sentado sobre estera.
- Las sobras se dedican a Eshu o a un Egun: se recogen con un papel y se ponen en la calle, a la puerta.
Guarda esa cuchara, ese plato y ese jarro cuando termine el año. Si el iyawó enferma, esos son los utensilios que se usan.
Salir de la casa
- Los tres primeros meses no se sale antes de las seis de la mañana y hay que estar dentro antes de las seis de la tarde. Pasados los tres meses, dentro antes de las doce de la noche.
- A las doce del día y a las doce de la noche hay que estar bajo techo.
- No se transita por caminos ni parajes oscuros, ni se camina bajo el sol directo.
- Se sale con sombrilla blanca y por la parte de más sombra, y a ser posible acompañado.
- Sí conviene tomar sol, pero en horas apropiadas: de ocho a diez de la mañana y de cuatro a cinco de la tarde en zona tropical.
- No se sale cuando hay anuncio de desastre natural o evento atmosférico fuerte, ni se para en puertas ni ventanas durante la inclemencia.
Si te coge una emergencia fuera de horario, te cubres con un paño o una sábana blanca, y si no tienes nada, te cubres la cabeza con las dos manos.
Lugares donde no se está
Parques donde sentarse, esquinas, barras, night clubs, cabarets, plaza del mercado, cárceles, ruinas, cementerios, funerarias, entierros y hospitales. Y mucho menos visitar enfermos de gravedad.
Hay excepción para familiares cercanos enfermos de gravedad, con prudencia, con autorización del padrino o la madrina y tomando las medidas pertinentes. El Obá debe preguntar sobre esto el día del Itá.
Vida social
- Nada de fiestas públicas, bailes, carnavales ni fiestas de disfraces, ni estar en concentraciones de gente.
- No se hacen viajes por aire ni por mar sin permiso del Ángel de la Guarda.
- No se está en lugares oscuros: cines, locales o viviendas en esas condiciones.
- No se dan fiestas ni bailes en la casa donde están los Osha mientras dure el año.
- No se retrata, no se filma y no se sale en televisión.
Relaciones
- Se procura no sostener relaciones sexuales hasta pasados dieciséis días de concluida la consagración, y se evitan de por vida las relaciones promiscuas.
- Los ahijados de un mismo padrino y una misma oyugbona no eligen pareja dentro de su familia religiosa. Son hermanos.
- Se evita tener relaciones y estar desnudo en la habitación donde están los Osha. Si no hay otra habitación, se pone cortina, parabán o sábana.
- No se camina desnudo por la casa ni se mira uno desnudo en el espejo.
El día a día
- Manteca de cacao en la cabeza todos los días.
- Baño en casa dos veces al día, al levantarse y antes de acostarse, siempre con agua tibia.
- Los Osha y Orishas permanecen sobre una estera en el piso los tres primeros meses, recibiendo la irradiación del hogar. Después se les da coco, se levantan del piso y se colocan según el Ángel de la Guarda.
- La mujer no toca sus Osha ni participa en ceremonias, ritos ni consultas mientras está menstruando.
- El iyawó no tira el diloggún ni participa en ritos, y no entra en casa de un olosha o babalawo mientras se estén haciendo ceremonias. Tampoco va a centros espiritistas.
- No se da ni se recibe nada de las manos de nadie: se hace mediante estera o en el piso.
- No se pide ni se da candela para prender cigarros, y conviene no fumar en ese año.
- No se baila, no se dan vueltas, no se corre. No se suben escaleras recostadas, andamios, azoteas ni árboles. No se camina por muros, no se salta, no se moja uno con agua de lluvia.
- No se pasa por encima de huecos ni alcantarillas, no se cruzan mangueras, y hay mucho cuidado con cuevas, túneles, basureros, bosques y montes.
- No se baña en mar, playa, río, piscina, pozo, laguna, represa ni charco.
- Mucho cuidado con moto, bicicleta, triciclo, patines y vehículos tirados por otros. No se cuelga uno de la puerta de ningún vehículo.
- No se hacen colas, no se camina detrás de personas, no se atraviesan grupos parados. Si hay que hacer una cola, la hace un hermano de religión o un familiar.
- Ni bebidas alcohólicas ni ningún tipo de droga.
Conducta
Esta parte no se suele contar y es la que de verdad sostiene el año. No se maldice uno ni maldice a nadie, no se blasfema, no se desea la muerte. Se evitan las discusiones y las ofensas, sobre todo con la familia, la pareja y los parientes de religión. No se golpea ni se castiga a los niños, y se presta atención a lo que ellos digan.
Se rinde respeto a la ancianidad, y hay una actitud especial hacia las personas con discapacidad y con retraso mental, y cuidado ante borrachos y personas con enajenación mental.
No se anda en robos, estafas, malversaciones, crímenes ni tráfico de drogas, ni en nada que implique abuso de personas débiles. No se portan armas blancas ni objetos contundentes con fines agresivos, ni armas de fuego con ningún propósito. No se hacen comentarios indebidos, no se promueven chismes, no se habla de cosas inciertas, y no se dicen obscenidades ni se hacen gestos impúdicos.
El saludo
- En lugares públicos el iyawó saluda a todos los mayores y también a otros iyawó, y toma él la iniciativa: pide la bendición y cruza los brazos sobre el pecho.
- Cuando encuentra a su padrino, madrina u oyugbona en lugares religiosos, se tira al suelo en señal de respeto al Ángel de la Guarda de sus mayores.
- Todo mayor está en el deber de levantar del suelo al menor que lo saluda. Se saluda a los mayores uno por uno.
- No se toca a otra persona con las manos ni se deja tocar a modo de saludo. La razón es la misma de siempre: el iyawó es un recién nacido y está expuesto a lo que traiga el otro.
Por qué tantas reglas
El año de iyawó es una etapa en la que se depuran aspectos de la vida anterior. Durante ese proceso pueden vivirse situaciones duras, y esas situaciones se agravan con los incumplimientos. Esa es la lógica interna de la lista: no es una colección de prohibiciones caprichosas, es un año de contención.
Nada de esto impide hacer vida normal en lo que no tiene que ver con la religión. Tus mayores pueden exigirte que cumplas tu Itá y tus compromisos religiosos; nadie puede meterse en el resto de tu vida.
Y lo de siempre: cualquier duda se aclara con tu padrino o tu madrina, no en internet. Lo que está escrito aquí es lo más común, no la única forma. Cuando tu casa lo haga distinto, manda tu casa.
