Ojuani Meji
Babá Ojuani Meji (Owonrin Meji)
«Agangara omo Olordumare, Agangara omo Olordumare, Aikú lowao omo Olordumare, Agangara omo Olordumare».
Rezos y súyere de Ojuani Meji
OJUANI MEJI ADIFAFUN AGANGARA ADELEPEKO KIKOMADA AIKU ADELEPEKO KOMO OLORDUMARE AGANGARA OLUWO NI ORIBI OKUN ORUN WA LE ESHU. KIKOMAKUADA IKU, KIKOMAKUADA ARUN, KIKOMAKUADA OFO, KIKOMAKUADA EYO, KIKOMAKUADA ARAYE, KIKOMAKUADA OGU, KIKOMAKUADA ONILU.
AGANGARA OMOLORDUMARE, AGANGARA OMOLORDUMARE AIKU LOWAO OMOLORDUMARE, AGANGARA OMOLORDUMARE.
OJUANI MEJI IÑAFA FOKOLOYU ERE KUTASHO ÑARA ÑARA ADIFAFUN OLUYEGBE OBI ORUN OLUYEGBE OBI INA OLUYEGBE IKODIE. SÚYERE: AGANGARA OMO OLORDUMARE AGANGARA OMO OLORDUMARE AIKU LOWA OMO OLORDUMARE AGANGARA OMO OLORDUMARE.
En este odu nace
- Los Arayeses (enemigos).
- La celebridad y las conquistas.
- La creencia, la posesión espiritual.
- Los seres deformes en el campo astral.
- Las manos y los pies.
- El pollo a la sombra y el Paraldo.
- La ceremonia del Ja de Osono, que los Arará llaman escobilla de Sankpana (San Lázaro).
- El coger una semilla de mamey con el Odu para sacrificar a Egun y arrancarle la cabeza al animal.
- Omilaba, el poder de Oshún, que es la cabeza directora del culto de Egun y se transforma en agua.
- La fundación de los pueblos.
- El talento de las curaciones.
- La revelación.
- El Cernícalo.
- Los caracoles puntiagudos.
- Que el padrino y la Oyubona no pueden azotar al ahijado en el Iyoyé, ni en la ceremonia de Kakuanaldo.
- El olvido de las vidas anteriores al nacer.
- Ashekuelu y Orun, y el genio de la tierra.
- Las conquistas territoriales.
- Las úlceras del recto, el duodeno y estómago, y tumores malignos. La filosofía absorbente del intestino.
- Que para darle de comer a la tierra hay que llamar a los nueve espíritus de la tierra.
- La Diplomacia.
Aquí
- Sankpana (Azojuano) descendió a la Tierra con el nombre de Majino Dassa Zoume.
- Se prescribe que los gatos ven en la oscuridad, pero no se pueden ver entre ellos.
- Fue donde comenzó la vida en el mar.
- Es el Ifá de la salamandra.
- A Ogún se le apoda «El viajero guerrero o trotamundo».
- Habla de cambio de yoruba a arará.
- No se comen vísceras de ningún animal.
- No se puede beber mucha agua.
- Se hacen sacrificios con insectos y se mantienen en una caja.
- Se le da de comer al padre muerto junto con Shangó.
- Habla la vida y la muerte.
- Eshu y Shangó comen juntos.
- Se desplegó la corteza terrestre y se formaron las rocas.
- La Odu Ará va al sacrificio.
- Habla el camaleón (Alaguema).
- Le hicieron Ifá al gato.
Descripción del odu Babá Ojuani Meji
Babá Ojuani (Owonrin) Meji ocupa el sexto lugar en el Orden Señorial de Ifá. Es un odu que exige moderación en todas las cosas y que anuncia dos grandes bendiciones para quienes viven en mucha pobreza, siempre que realicen el sacrificio correcto: por él, la persona será bendecida con dinero y con cónyuge. En Ojuani Meji se hace un énfasis especial en la importancia del sacrificio, y no solamente a los Orishas, sino también a los ancestros. Su enseñanza central lo dice todo: «Un claro pensamiento se necesita para obtener éxito».
La agricultura representa la mayor oportunidad de recompensa para los hijos de este odu: cosechas exitosas y cultivos rentables aumentarán sus finanzas. Para triunfar deberán aprender a alimentar su cabeza de cuando en cuando, escuchar a sus mayores y respetarlos, y venerar a sus ancestros. Si la persona planifica un viaje bajo este odu, Ifá dice que debe hacer sacrificio para que el viaje sea sano y agradable; y para obtener larga vida, debe sacrificarle a Orúnmila y a su propia cabeza.
Ojuani Meji es conocido como el Ifá de los espejos. Es un odu femenino, hija de padres jimaguas, de Akeré y de Owó. Representa el inframundo de la Tierra: en él nacen los enemigos (arayés), habla el ánima sola y hablan los espectros, como también habla Karakoto. Aquí nacieron los caracoles puntiagudos y la fundación de los pueblos, cuando los hombres dejaron de ser nómadas. Es un odu de fuerza que da el talento de las curaciones; en él nacen la celebridad y las conquistas, y se crearon en el feto las manos y los pies.
Sus colores son abigarrados. Nacen aquí la creencia y la revelación. Su día propicio es Oyó Asesé (jueves); su planeta, Irabunlokun (Neptuno); su metal, el estaño; y el color para vestir, el azul marino. Cumpliendo el mandato de Olodumare, Ojuani Meji creó los colores de las piedras preciosas. En este odu se replegó la corteza terrestre y se formaron las montañas; nacieron la filosofía absorbente del intestino, la posesión espiritual, los seres deformes en el campo astral y el genio de la Tierra.
Aquí fue donde el camaleón quiso matar al perro y le pidió permiso a Olodumare; Este se lo concedió, pero al llegar el camaleón a su casa, murió su madre. Por eso este odu sentencia: «El mal que usted haga, sobre usted mismo irá». Y de ahí también el consejo: no desee para otro el mal que no desea para usted.
En Ojuani Meji fue donde comenzó la vida en el mar, donde los vertebrados se hicieron lagartos grandes. Habla de la tercera glaciación y hablan los dinosaurios: animales de sangre fría, de cuerpo grande pero de patas y cabeza chiquitas, que no pudieron adaptarse a su nueva forma de vida; muchos perecieron y otros se transformaron, y los que quedaron se refugiaron en las profundidades del mar; por eso no se sabe lo que hay en el fondo de este. Es también el Ifá de la salamandra, que se alimenta del fuego para cambiar su piel, pero cuyo contacto es tan frío que puede apagar el fuego.
Aquí a Ogún se le apoda «El viajero guerrero o trotamundo», porque dirigía a los nómadas de un lado a otro y hacía la guerra. Nace Omilaba, el poder de Oshún, que era la cabeza directora del culto de Egun y ella misma se transformaba en agua. Y aquí Sankpana se llama Da Sanumolu, y descendió a la Tierra con el nombre de Majino Dassa Zoume. En este odu se utilizó por primera vez en la Tierra el Aja (santuario): fue en la tierra Dassa, de Dahomey, y nace la ceremonia de coronación del Ja de Osono, que los Arará llaman escobilla de Sankpana (San Lázaro).
Por este Ifá no se mira la persona al espejo, pues puede ver cosas que no desea: se le da de comer al espejo y a Eshu. Se deberá atender a los sueños. Este Ifá marca limpiarse con un chivo mamón y dárselo a Eshu. El Awó de este odu no deberá echar miel de abejas ni rezar el jabón en las consagraciones religiosas, porque Elegbara está bravo de verdad. Este odu habla, además, del cambio de yoruba a arará y de la transformación de la cara de los seres humanos.
Los hijos de Ojuani Meji son geniosos, de carácter dominante e intransigentes, pero en el fondo son buenos. Son desgraciados y no son asiduos visitadores de sus amistades, pues desconfían de todo el mundo. Son espiritistas: su espíritu guía es de grandes luces, por lo que son dichosos en todo lo que emprenden, pero lo que hacen con la cabeza lo desbaratan con los pies. Son sencillos pero rencorosos. Son amantes de la caza, de la pesca y de usar armas, y no lloran ante nada ni nadie. A Ojuani Meji se le aturde la cabeza porque desea realizar más cosas de las que puede. La mujer de este odu quiere mucho a su marido y le es fiel, pero es muy celosa.
Por este Ifá hay que cuidarse el vientre, pues la persona se intoxica fácilmente. No se puede ser envidioso. No se comen vísceras de ninguna clase. No se puede beber mucha agua. Deberá andar solo, cuidarse de escándalos y de andar en grupos de tres, y vestirse de blanco y azul marino. Aquí no se puede comer guinea, ni granos, ni millo, ni ajonjolí.
Los Awoses de Ojuani Meji serán ricos desde jóvenes, tendrán mujeres, hijos y dinero, pero tienen que tener tacto, pues pueden perderlo todo. En este odu no se ven los frutos del trabajo, pues la ingratitud trabaja más duro que usted. Aquí se tiene un enemigo poderoso que intentará destruir a la persona: hay que ir en busca de adivinación. Aquí se hablan muchas mentiras e injurias de la persona de este odu, y hay que tratar que su palabra no caiga al suelo. La persona deberá sacrificar a Ifá lo que este señale para no tener que abandonar su casa por la incomprensión de los que viven en su compañía, y debe sacrificar a Eshu y a los Ajonjun (culto de la hechicería) para poder vencer una guerra en la que ya está inmersa o que se le avecina.
Este odu puntualiza la necesidad absoluta del cumplimiento de los sacrificios prescritos, para que la maldición de Eshu no alcance a la persona y no se vea pobre ni miserable hasta el fin de su vida. Ocúpese más de los problemas de su casa que de los ajenos. Al final de la vida, su mujer lo maltratará y será injusta con usted: tenga paciencia. Cuídese de verse envuelto en litigios de mujeres donde peligre la vida de una de ellas por no poder parir. No se puede visitar amigos muertos en el cementerio. Cuídese la sangre, que no le suba a la cabeza. Por este odu se debe jurar en Osanyin (Osain). Debe evitarse el exceso de bebidas alcohólicas y la abundante condimentación en la comida, por los problemas estomacales que marca el signo. Aquí nació el pollo a la sombra (darle de comer a Ojiji) y el Paraldo.
Aquí se prescribe que los gatos ven en la oscuridad, pero, si tienen esa virtud, al mismo tiempo tienen la desventaja de que no se pueden mirar entre sí. En este Ifá nació la virtud del cernícalo, y aquí le hicieron Ifá al gato. Es un odu poderoso: en él hablan la vida y la muerte, y es el reino de Oduduwa. Por este odu se le pide de corazón a los Orishas, porque de lo contrario la persona puede perderse en los recónditos laberintos de la vida.
Cuando sale en la adivinación
Cuando este odu aparece en la adivinación con ókpele o con Ikín, en consulta ordinaria o diaria, al adivinado se le debe aconsejar que procure su propio Ifá y que les pida de corazón a los Orishas, porque de lo contrario puede perderse en los recónditos laberintos de la vida. La persona deberá preocuparse, hacer Ifá y hacer sacrificio.
Debe hacer el siguiente sacrificio para poder vivir largamente en la Tierra con sus necesidades cubiertas:
Los chivos para Eshu Obadara (el Eshu del fundamento), un chivo para Eshu Jelu (el Eshu que cuida la entrada de pueblos y ciudades), una chiva para Oshanlá, una chiva, tres jutías y tres pescados para Orúnmila, una chiva para Sara, un perro para Ogún, un perro para Obalifon, un gallo para Uja Atikiriji (esposa de Ogún), un gallo para Osanyin y un gallo para Oro.
Debe sacrificar: un perro y un gallo a Ogún, y un chivo a Eshu. Nadie debe ver los animales del sacrificio, y las cabezas de estos se quedarán dentro del Santo.
Ella debe abstenerse de narrar sus riñas hogareñas, en especial las que tenga con su compañera camino al mercado. Si le sale el niño enfermo, queda claro que la enfermedad fue provocada por una discusión. Se debe aconsejar ofrendar a los Ancianos de la Noche en la forma apropiada, según revela el odu Osa Meji.
Cuando sale en Igbodun
Cuando Babá Ojuani Meji se presenta en la ceremonia de iniciación de Igbodun, al iniciado se le debe decir lo siguiente:
- Para ganarse el respeto y el honor, debe sacrificar hojas de la mata de Ikín, pluma de cotorra, una carnera al Ángel de la Guarda y un chivo a Eshu.
- Deberá someterse a tres pruebas y sobrevivirlas; llevará una vida próspera, pero debe evitar el riesgo de una prolongada enfermedad que pueda incapacitarlo. El sacerdote de Ifá hijo de este odu, aunque siempre llevará en su camino a la muerte con su garrote, estará dotado de riqueza, larga vida y prosperidad si realiza el siguiente sacrificio: dos chivos para Eshu Obadara (el Eshu del fundamento), un chivo para Eshu Jelu (el Eshu que cuida la entrada de los pueblos o ciudades), una chiva a Orishanlá; una chiva, tres jutías y tres pescados para Orúnmila; un chivo para Sara, un perro para Ogún, un perro para Obalifon, un gallo para Uja Atikiriji (esposa de Ogún), un gallo para Osanyin y un gallo para Oro.
- Para evitar ser víctima de una conspiración, debe sacrificar un chivo a Eshu, otro chivo gris a los Ancianos Sacerdotes de Ifá del Cielo y hacer una fiesta con el mismo; además, debe sacrificar a Olodumare tela blanca, tiza blanca, pluma grande de cotorra y dos nueces de kolá blancas.
- Si piensa viajar, debe sacrificar una chiva gris a su Ifá y un chivo a Eshu.
- No emprenda negocios de comercio, porque fracasará. Deberá criar cotorras para mejorar su suerte y usar un jabón especial para bañarse con los siguientes componentes: las hierbas helecho, jaboncillo y prodigiosa; además utilizará plumas de cotorra, cabeza de camaleón, miel de abejas y aceite de palma (manteca de corojo).
- Debe ofrecer dos chivos a Eshu para evitar ser víctima de una traicionera conspiración. Después de esto, debe iniciarse en el culto de Oro, es decir, jurarse en Oro. En esta ceremonia no pueden faltar los siguientes elementos: plumas de cotorra, un chivo, cascarilla, un gallo, pimienta de cocodrilo y venda para los ojos.
- Usted nunca debe maltratar a su madre, y cuídese de sus dos primeras esposas si está casado, porque es probable que las mujeres resulten ser brujas. No se deje iniciar en ningún culto secreto, a menos que realice la ofrenda necesaria, porque le puede costar la vida.
- Su esposa será una gran comerciante; debe ofrendar para ello dieciséis palomas, dieciséis patos, dieciséis guineas, dieciséis bolsas de dinero, dieciséis piezas de vestir, dieciséis piezas de jabón y un chivo a Eshu. Se prepara un jabón con cuatro de estos materiales utilizados y las hojas del bosque, para que ella se bañe con dicho jabón.
- Usted no debe ir al campo, ni internarse en él, y mucho menos ir a descansar los fines de semana, porque puede encontrar la muerte.
- Debe sacrificar un puerco, una paloma, ocho huevos, dos gallinas y un gallo a la noche (etutu), a Ogún y a Eshu.
- Nunca le niegue la comida a algún visitante en su casa: ellos son los que traerán la prosperidad.
- Evite ser temperamental y sea perseverante, para que no arruine la suerte de su hijo. Para ello debe ofrendar dos perros, tres chivos, tres chivas, tres cerdos, ocho ratas, ocho pescados y ocho caracoles.
- Debe utilizar la sangre de un elefante, de un tigre y de un búfalo, con las hojas apropiadas, para preparar una medicina que untará en el cuerpo de su hijo, para que este no muera joven cuando disfrute de un título o cargo de importancia.
- Un hijo suyo será sacerdote de Ifá.
- No maldiga, porque sus maldiciones se harán realidad y luego le pueden pesar.
- Cuando sale este signo en Igbodun, la chiva que se le ofrece a Orúnmila se les reparte a los sacerdotes de Ifá, porque estos tienen necesidades en sus casas y deben dar de comer a sus hijos, ya que es un odu de descendientes, y así el sacrificio será completo. Cuídese de un sacerdote de Ifá que vive cerca de usted y le hace la guerra.
- Este odu habla de enfermedad del estómago, así como de tumores malignos estomacales: debe hacer sacrificio con un ave blanca y las hojas apropiadas.
Lleva el siguiente preparativo: tres ratas, tres pescados, un chivo, diez caracoles y carne de res. Debe utilizarse la quijada y la lengua de una vaca, y añadirle las correspondientes hojas para prepararlo con el siguiente conjuro:
«El mugido de una vaca no reúne a una conferencia de seres humanos». Este es el ashé con que Ojuani Meji neutralizó los malévolos planes de sus enemigos, y es uno de los preparativos más importantes para los hijos de este odu.
Señalamientos de Ojuani Meji
- Cuando se ve este Ifá, habrá un movimiento en la ciudad o pueblo, y prohíbe salir a la calle en siete días.
- Aquí siempre habrá una persona oculta que le hará daño.
- Cuando se desea ir a algún lugar, se deberá hacer Ebó.
- Por este Ifá, su Eshu-Elegba está flojo: deberá arreglarlo.
- La mujer de este odu es esclava, lo da todo por nada. Lucha por conseguir un hombre que sea solamente de ella; es fiel y celosa.
- No se pasa por donde los muchachos están jugando pelota u otro juego, pues le pueden dar un golpe.
- Si la persona es espiritista, es médium de posesión.
- En su casa hay una persona enferma: que haga Ebó con ropa ripiada que tiene en la casa.
- Hay un familiar que tenía dinero enterrado, murió y está penando: tienen que hacerle misas.
- Cuando se sueña con Santo parado, es cosa buena.
- Hay que hacer Ebó para que no se le muera ninguno de sus hijos.
- Aquí se tiene una mujer y una querida rica a la vez. Cuando su mujer lo sepa se irá de su lado, y no ha de valer empeño de ninguna otra persona para que vuelva con usted. Cuando ella sepa que usted está bien económicamente, es cuando va a tratar de volver para disfrutar de todo lo suyo.
- Aquí el hombre tiene dos mujeres y una de ellas lo puede matar: haga Ebó para que se libre de ella.
- Aquí la mujer tiene dos hombres y uno de ellos la va a matar: que haga Ebó rápidamente. Después se le entrega una de las plumas del Ebó para que la use en la cabeza.
- No se puede cambiar de opinión o de pensamiento si piensa ir a un lugar o si lo han mandado a buscar: que haga Ebó antes de ir, para que se libre de una trampa.
- Usted tiene hijos jimaguas: reciba los Ibeyis.
- Por este odu hay que darle de comer a Egun gallo blanco en cuatro ríos distintos.
- Aquí hay dos Egun que fueron Reyes, parados en su puerta, cerrando el camino a todo lo bueno.
- En este Ifá, tanto el hombre como la mujer y todos sus hijos están enfermos, y tienen que hacer Ebó con las ropas puestas y la sábana roja que tienen en la cama.
- En este Ifá se le da de comer gallo blanco al Egun de su padre junto con Shangó, y con ese gallo se prepara una tinaja con otros elementos, dándole de comer con su Ifá, y se entierra (ver Obras).
- Cuando el Awó de este odu haga Ebó, tiene que tener gorro blanco puesto en su cabeza y ponerse el Idefá y el collar de Orúnmila.
- Se hace Ebó con insectos de todas clases; de ellos, solo a la cochinilla se le da camino: los otros van dentro de una cajita, y se pregunta si el Ebó va dentro de la caja.
- Se le da ratón blanco a Egun: se abre y se asa, se deja enfriar y se le coloca encima.
- A Eshu o Elegbara se le pone un espejo para contrarrestar a los enemigos.
- Cuando el Awó va a hacer el Ebó de este Ifá, en la víspera se hará rogación de cabeza y echará la misma en el paquete del Ebó, para que la maldición que tiene encima la persona no le alcance a él.
- En este Ifá, Shangó y Obatalá comen juntos gallo blanco.
- A Eshu o Elegbara se le pone durante tres días un plátano verde vianda salcochado y cortado en tres pedazos; la persona se limpia con los mismos y se llevan a tres caminos.
- El collar y el Idefá de este odu son de dos hilos, o sea, dobles.
- Cuando este odu sale en un Atefá, una de las chivas de Orúnmila reparte sus carnes entre los Babalawos presentes.
- Awó Ojuani Meji, de vez en cuando, debe poner su Ifá junto a su Egun Guía, en su Igbo Egun.
- Aquí habla Omobosade, el que nació dentro de la corona, cuyo padre fue Ojuani Meji, Oluosain. El primer Ologboyo, que era jorobado y protegido del Obá Egun Ike-Iré: en aquella tierra solo los jorobados podían aspirar al trono.
- En este Ifá habla la madre de Alaguema, que es un Obatalá llamado Mola Mola.
- En Ojuani Meji era donde los Santos no podían llegar, porque Ogún estaba atravesado.
- Este es el Ifá de las trancas.
- Para un hombre al que se le vea este Ifá, se le dice que encontrará su suerte guataqueando.
- Por este Ifá, nunca les debe faltar agua a los Santos.
- Aquí habla Ashikuelu, el Genio de la Tierra, dueño de los minerales: se llama con Oro, es el jefe de los Egun y vive fuera de la casa.
- Por este Ifá se le da de comer a la muerte en la tierra un chivo capón. Aquí fue donde la mujer de la muerte (Arun) le cortó los testículos a Ikú, para que no viviera con ninguna mujer del mundo de los vivos.
- El Ifá de Ojuani Meji lleva dentro, de refuerzo, dos piedras de candela y una guataca. Su Eshu lleva tres flechas, pues aquí Eshu es el que gana la guerra y acaba con el disgusto de la casa de Ojuani Meji.
- Aworo: es el verdugo de Orun.
- Aguema: es un animal sagrado; no se mata excepto para fines rituales o medicinales. Su nombre es Aje-Ogu, el que hace potente la brujería. El lagarto o camaleón es usualmente incluido en los Afoshé Ogu para incrementar su potencia destructora.
- El ewe (hierba) del odu es el jaboncillo.
Aquí nació que, para darle de comer a la Tierra, previamente hay que llamar a los nueve espíritus de la Tierra, en la siguiente forma:
1- INLE OGUERE AGBAYE GBOGBO ARUMALE ALAGBA ALAGBA AIYE. 2- INLE AFOKAN AGBAYE GBOGBO ARUMALE ALAGBA ALAGBA AIYE. 3- INLE AFOKOYERI AGBAYE GBOGBO ARUMALE ALAGBA ALAGBA AIYE. 4- ALAPINI AGBAYE GBOGBO ARUMALE ALAGBA ALAGBA AIYE. 5- ORO IÑA AGBAYE GBOGBO ARUMALE ALAGBA ALAGBA AIYE. 6- ASHIKUELU AGBAYE GBOGBO ARUMALE ALAGBA ALAGBA AIYE. 7- AYANAKU AGBAYE GBOGBO ARUMALE ALAGBA ALAGBA AIYE. 8- OGUEJAN AGBAYE GBOGBO ARUMALE ALAGBA ALAGBA AIYE. 9- POOLO AGBAYE GBOGBO ARUMALE ALAGBA ALAGBA AIYE.
Ojuani Meji es un Ifá de caretas. Hablan los tres espíritus de caretas, que son:
1- OLOBUN MOLE …………….. El que viaja por el camino. 2- OLOBUN MOSA …………….. El que vuela. 3- OLOBUN REPA …………….. El que mata.
Estos tres seres viven con Abita —«el Diablo»— y los tres juntos forman el Vampiro, o sea, el espíritu que volando mata en el camino.
En este Ifá habla un Egun que acompaña a la persona y la ayuda, pero ese espíritu la mantiene sola por años, y solo la dejará vivir con quien él crea conveniente. En una encarnación anterior, ese Egun mató a una mujer que era la madre de la persona a la que ahora protege; después de matarla, él se quitó la vida, dejándola huérfana, y ahora viene a cuidarla. Pero siente celos de quien puede vivir a su lado, y únicamente con aquella persona con la que él tenga afinidad dejará convivir a su protegido o protegida.
Enfermedades y hierbas del odu
Las enfermedades que aquejan a los hijos de este odu son: enfermedades producidas por discusiones, hipertensión, jorobas, dolencias del vientre, intoxicaciones, afecciones en la garganta, malestares en el cuerpo en sentido general, tumores en el intestino, cólicos estomacales, úlceras en el estómago y el duodeno; en las mujeres, dispepsia y cólicos nefríticos y estomacales.
Hierbas del odu
- Jaboncillo
- Millo
- Pimienta de guinea
- Prodigiosa
- La palma
- Majagua
- Cundeamor
- Caoba africana
- Calabaza
- Helecho
- Flor de agua
- Ajonjolí
- Abre camino
- Peonía
- Hierba fina
- Moruro
- Rompe caminos
- Quita maldición
- Espuela de caballo
Oshún Ibú Akuaró nace en Ojuani Meji
En este odu nace Oshún Ibú Akuaró. Esta Oshún es la codorniz; vive donde se unen el mar y el río, y le dicen «la sorda». Come codorniz, y con sus plumas se teje una malla con la que se forra la tinaja donde vive. Su nombre secreto es Igan Idan. Los Arará la llaman Nassó.
Lleva un aro en forma de serpiente, con la medida de la cabeza de la persona. Se le cuelgan 2 adanes largos, 2 remos largos, 2 codornices, 1 bote, 1 luna, 1 espejo, 1 sable, 1 aguja, 1 carretel, 1 abanico, 1 hacha doble, 1 tijera y 10 manillas, de las que cuelgan 10 flechas tipo Oshosi, y de las manillas cuelga 1 estrella de 5 puntas. Estas 10 manillas se cuelgan sobre el aro de bronce en forma de serpiente, sobre el cual vive la tinaja; la medida del aro es la medida de la cabeza de la persona.
Su collar es amarillo pálido, verde y blanco; al collar se le ponen también corales y azabaches. Se le ponen igualmente 5 pañuelos de cada color y se le tiene delante una codorniz. Cuando esta Oshún viene a la cabeza de alguien, se pone un dedo en el oído y se pasa la mano por la cabeza, pues se dice que es Reina sin Corona: no se le pone hierro. Come con Yemajá 2 gallinas cenizas y lleva dentro un triángulo con un tintín de bronce.
SÚYERE: AKUARO ENI ENI KOIE KOIE KOIE AKINORO DEWE OYA AKUARO DEWE OYA AKINTATO ATA ALA AWA AKUARO ENE ODO EYE ESE ODO EDUN OBI AKUARO, EDUN OBI AKUARO
Esta Oshún lleva un bastón que representa a Akinoro, que es su guardián y representa a su esposo. Este bastón se hace de madera de mangle, debe tener un metro de alto y lleva varias figuras, que son dos codornices y una serpiente. Con este bastón le gusta mucho bailar.
Para consagrar el bastón se lleva a la orilla del río y el mar. Ahí se abre un kutú, se pone la tinaja de Ibú Akuaró y se le da bastón, y a Oshún 2 codornices y dos gallinas carmelitas, echándole la sangre sobre las manos de la persona, y esta embarrará con sus manos llenas de sangre el bastón. El bastón se adornará con las plumas de las gallinas y las codornices. Entonces se cantará, haciéndole Oro a Oshún, y se llama a Akinoro, que es el marido de Ibú Akuaró: ese era el nombre secreto de la codorniz cuando era marido de esta Oshún.
Las cabezas de las codornices y de las gallinas se llevan para la casa junto con el bastón; los cuerpos se echan con olelé dentro del kutú y se tapan. Se lleva un poco de arena y una piedra chiquita de allí en una jícara, con un poco de la sangre que comió Oshún y el bastón, y un poco de lino de río y de mar.
En la casa se pondrán a secar las cabezas y se harán polvo. A los 16 días se carga el bastón con: cabezas de gallinas y codornices, arena de mar, piedra chiquita, arena de río, ero, obi, kolá, osun, obi motiwao y la sangre de la que comió Oshún y el bastón. Esta carga va en la empuñadura del bastón; se tapará y se lavará con hierbas de Oshún. Este bastón se llama Akinoro y vive recostado a la tinaja de Ibú Akuaró: es el guardián y simboliza a su esposo.
Las úlceras gastroduodenales en Ojuani Meji
Como en este odu nacen las úlceras del estómago, del duodeno y del recto, los tumores malignos y la filosofía absorbente del intestino, el tratado dedica al signo un estudio del aparato digestivo y de la enfermedad ulcerosa.
La úlcera es, desde el punto de vista anatómico, una pérdida circunscrita de sustancia de la pared gástrica o duodenal, que atraviesa por definición la muscular mucosa. Sus bordes parecen cortados a pico, y alrededor del cráter la mucosa se levanta en un rodete edematoso. El fondo de una úlcera reciente está formado por tejido inflamatorio; el de las antiguas, por tejido cicatrizal escleroso; las arterias vecinas pueden estar congestionadas, obturadas o incluso abiertas en el interior de la lesión. Para designar a la vez la lesión, sus síntomas y sus causas, se habla de enfermedad ulcerosa gastroduodenal o enfermedad de Cruveilhier.
En la práctica, toda la sintomatología de la úlcera sin complicaciones se reduce al dolor espontáneo, y ninguna de sus características permite saber si la úlcera es gástrica o duodenal. Ese dolor se asienta en la parte media del hueco epigástrico y se irradia hacia atrás, hacia la columna vertebral; sigue el ritmo de las comidas, apareciendo de una a seis horas después de comer, separado por un intervalo libre: se manifiesta por la mañana entre las 11 y las 12, y por la tarde entre las 17 y las 19 horas, calmándose antes de la comida siguiente. El ulceroso habitualmente no siente dolor de noche. En muchas personas la enfermedad se tolera bien y solo da crisis dolorosas espaciadas; en otras, la intensidad y frecuencia de las crisis hacen la vida insoportable y obligan a la cirugía. Algunas úlceras se complican con accidentes graves que imponen decisiones urgentes: hemorragias, perforaciones o estenosis; y en la localización gástrica hay que temer la cancerización, que solo amenaza a las úlceras del estómago —las duodenales no degeneran jamás, y su frecuencia es tan discutida que algunos autores niegan su existencia.
Las localizaciones electivas son el duodeno y la curvatura menor del estómago (en el estómago, la curvatura menor del píloro). En líneas generales, la úlcera duodenal es más frecuente que la gástrica, en proporción aproximada de 3 a 1. La afección puede aparecer en cualquier momento después de la infancia, pero la localización gástrica ocurre con mayor frecuencia después de los 40 años y la duodenal antes de esa edad; se presentan en todas las latitudes y razas, con grandes variaciones de incidencia, localización y caracteres clínicos.
Para evitar las recidivas (la repetición de la enfermedad) es imprescindible la educación de la persona ulcerosa: evitar los problemas emocionales; suprimir o moderar el tabaco, el alcohol, el café, el té y los alimentos muy condimentados o en grandes cantidades; y tener cuidado con el uso de aspirinas, esteroides, reserpina y similares. Con estas y otras medidas no solo se evitan las recaídas, sino que se previenen las complicaciones, como el cáncer del estómago. El signo habla también de la dispepsia: la dificultad de digerir imperfectamente los alimentos, que provoca dolores y puede deberse a procesos infecciosos acompañados de síntomas gastrointestinales.
En cuanto a la absorción de la digestión: a nivel del intestino delgado, la secreción intestinal continúa la digestión de los alimentos, pero sobre todo se produce allí la parte esencial de la absorción, a través de las vellosidades que hacen pasar al torrente circulatorio los productos resultantes de la digestión: hexosas, aminoácidos, ácidos grasos y glicerina. En un individuo normal, el 90% de la ración alimentaria es absorbida por el intestino delgado, y el 10% restante por el colon derecho. La absorción se hace a nivel de las vellosidades intestinales, que representan por sus repliegues una superficie enorme, de alrededor de 40 metros cuadrados; los movimientos intestinales permiten el contacto íntimo del contenido del intestino delgado con las vellosidades. Por eso se dice que aquí nacen los pelos absorbentes del intestino.
Relación de obras del odu Ojuani Meji
Por este odu se prepara un afoshé con iyé de mariposa (insecto) y excremento de gato, para ganar un juicio.
Por este odu se le da de comer un gallo blanco al espíritu de su padre junto con Shangó. Ese gallo se envuelve en hojas de álamo y se echa en una tinaja, a la que se le agregan 4 piedras de mar, cuatro piedras de río, una piedra del monte, una mano de dilogunes, un caracol cobo, 9 guacalotes y 9 ojos de buey; después se le da de comer junto con Ifá una gallina negra y una gallina blanca. Después, esa tinaja se entierra.
Por este Ifá, cuando se le da chivo a Eshu, el Awó se hará Koborí, y esta después se divide en cuatro paqueticos que se atan a las cuatro patas del chivo antes de sacrificarlo.
En este Ifá, cuando el Awó haga Ebó tiene que tener puesto un gorro (filá) blanco, ponerse el Idefá y el collar de Orúnmila, como también el Iñafá.
En este Ifá se hace Ebó con insectos de todas clases; de ellos, solo las cochinillas van dentro del Ebó: los otros van dentro de una cajita, y se pregunta si el Ebó va dentro de esa cajita.
En este Ifá se le da ratón blanco a Egun, que se abre, se asa y se deja enfriar, colocándose encima del fundamento.
Se coge una escoba de palmiche y por la parte superior se carga con iyé (polvo) de cabeza de jutía, de pescado, maíz tostado, ekú, obi, kolá, osun naború y palo hala hala, y se le da un pollito chiquito (jio-jio) junto con Eshu. Después se envuelve en tela negra y roja, y se lleva a su destino.
Se tomará un espejito, al cual se le echará jutía y pescado ahumado y maíz tostado; se le dará un pollo junto con Eshu, y después al espejo se le echará manteca de corojo caliente. Con esto, sus enemigos no lo destruyen.
Se tomará un racimo de Ikines y una guinea. La guinea se le dará a Osain; el racimo de Ikines se cubre con el cuero de la guinea y se cuelga sobre la cama donde duerme el Awó. Así evitará que lleguen los Egun malignos que puedan atacar de repente. Cuando se le da la guinea a Osain, se le dará cuenta de por qué se hace; la guinea se desolla y ese cuero es para cubrir el racimo de Ikines.
Se tomará una espiga de millo, que se le pone a Eshu. Se hace iyé (polvo) de 7 ataré, que se pone sobre la lengua untada en manteca de corojo. Se coge un buche de aguardiente y se le sopla a Eshu, diciéndole: «Hágame usted como la ataré, que es más fuerte que el millo».
Tiene que sembrar una mata de guayaba en su patio, junto a la que entierra una pieza de Osain confeccionada en madera de majagua. Además, montarse un Eshu (Elegba) forrado con 41 caracoles (dilogún), que vive al pie de la mata de guayaba.
Se cogerán cuatro tranquitas, a las que se les pinta el odu Ojuani Meji con cascarilla y osun naború. Se hará Ebó con las mismas y se ponen en la puerta principal de la casa, y se le da de comer un gallo con Eshu, dándole cuenta de para lo que son.
Un gallo, dos jio-jio, otufa (paja de cubierta de ciertas bebidas extranjeras), hilo blanco y negro, piedra de candela y hojas de plátano: se queman y se hacen polvo. Todo se forra en tela del color del Ángel de la Guarda del interesado.
Se coge un caracol grande de dilogún. El interesado, por la mañana, antes de lavarse la boca, se pasa una paleta sobre su lengua, raspándola, y lo que saque se echa dentro del caracol, rezando Ojuani Meji y maldiciendo a esa persona. Se coge una aguema (lagartija) viva y se le introduce la cabeza dentro del caracol. Después se muele el caracol bien fino y se le sopla a la persona.
Se le da un pollo a Eshu (Elegba); después se envuelve en hojas de plátano y se le ponen 21 ataré (pimienta de guinea), se quema todo y se reduce a polvo, y se les sopla a los interesados para que se alejen.
Se hará Kobo-Orí (rogación de cabeza) con dos palomas blancas, y se lanzarán al río.
Se coge una lagartija pequeña, se seca y se muele; iyé (polvo) de 9 pedacitos de palo cuaba negra, 9 de cuaba amarilla, 9 de cuaba blanca, 9 semillas de algodón, tierra cogida a las doce del día y a las doce de la noche de cuatro esquinas, hueso de muerto, corazón de paloma macho de Oshosi (esta paloma, negra u oscura). Se entiza en hilo negro y blanco, y se viste con cuentas blancas. También lleva 9 ataré (pimientas). Todas las lunas come paloma con Oshosi y con Osanyin (el primer lunes de cada mes). Todos los lunes se le sopla aguardiente.
Se coge corazón de tiñosa, de pollo y de jio-jio, tierra de cuatro esquinas, raíz de palma real y de tapa camino, hierbas iná, shanyo, ayo y pangona, y tierra de bibijagüero. Con todo lo anterior y plumas de tiñosa, tres hierbas de Elegba, raíz de hierba maravilla, 21 ataré y dos ojos de gato, se monta otro Inshé de bolsillo.
Se coge un pescado fresco chiquito y se ahúma, echándole manteca de corojo y sal. Se pone en una jícara con tres pedacitos de coco, un poquito de harina de maíz, maíz crudo, pimentón, manteca de corojo y vino seco, y se le pone a Eshu (Elegba) por la mañana, encendiéndole un cabo de vela y pidiéndole que resuelva lo que se pide. Por la noche se pone debajo de la cabecera de la cama y, al otro día al levantarse, antes de hablar con alguien y antes de lavarse la boca, se le pide a esa jícara lo que se desea resolver y se le vuelve a poner a Eshu. Se deja tres días, encendiéndole una vela diaria. Después se le ponen 3 monedas de a centavo y se lleva la jícara a las cuatro esquinas y allí se deja, pidiéndole a Eshu.
Se ponen a secar tres lagartijas al sol naciente. Se cogen las colas y se hacen iyé (polvo), y se ligan con iyefá. Se les reza en el tablero Ojuani Meji y Oyeku Bara, y se pide obtener la dominación sobre esa mujer. Este polvo se echa en las manos para estrechar la mano de la mujer, y así se domina. Cuando se desea dejarla, se dan baños con hojas de estropajo vegetal, estropajo de mata y bejuco jaboncillo, y el sobrante se echará en un caño o tragante, llamando a Egun y rezando Osa Irete. Al tercer día se coge agua de haber hervido ñame, se echa al caño y se le pone ahí una torre de ñame y una flor amarilla.
Una guinea, 7 pimientas de guinea, hierba añil, polvo de jicotea, jutía y pescado ahumados, manteca de corojo, 7 cujes, una cazuela de barro (ikokó). A la cazuela se le pinta un círculo con cascarilla; dentro de este círculo, uno rojo; dentro del rojo, uno negro, y el último, amarillo.
Se utilizan las hierbas rituales de paraldo: algarrobo, espanta muerto, albahaca morada y añil. Después de hacerle el Paraldo, la guinea se quema dentro de la cazuela con las 7 pimientas, las hierbas, el polvo de jicotea, la jutía y el pescado ahumados, la manteca de corojo y los 7 cujes. Esto se pondrá en la cabecera de la cama del enfermo para que él reciba el humo. Al otro día se le da camino. Se hará omiero con las mismas hierbas y se le darán 7 baños, uno cada día.
Se pinta Ojuani Meji, se limpia con las hierbas rituales del paraldo: espanta muerto, algarrobo, albahaca morada, paraíso, almácigo, rompesaragüey y escoba amarga, y se desbarata encima del odu Ojuani Meji, cantando:
EGUN YIKU, EGUN IKU ADDE
Se le hace Sarayeye con una paloma y se le da encima de todo. Inmediatamente se limpia con tela blanca, amarilla, roja y negra. Se recogen las hierbas con la paloma y todo se pone arriba de las telas. El interesado tendrá un pollo agarrado por las patas en su mano izquierda; se le presenta en su frente y ruega. Mientras, se le dará obi omi tuto al Oparaldo y, si da Otan, se ponen los cuatro cocos en los paños boca abajo, se rocía aguardiente y se le rocía aguardiente al interesado, que le caiga encima. Se encienden las velas y se limpia al interesado con el pollo que tiene en la mano izquierda, cantando:
OPARALDO SOMO, OPARALDO ALADO OPARALDO OSADIE.
Esto se canta varias veces. Se le para de espaldas al círculo del Oparaldo, se le pone el pollo en la nuca y se reza Iroso Tolda; se sopla aguardiente en la espalda y se mata el pollo contra la tela negra, que tiene pintada con cascarilla la atena del Oparaldo, dándole sangre a todos los odu de la atena de Egun. Después se le dará obi omi tuto para ver si Otan y preguntar el camino del Oparaldo. Terminada la ceremonia con su súyere correspondiente: ABERIKUNLO MAREO EGUN KOSHE MAREO. Después se le entrega una botella con omiero de las hierbas utilizadas, para que se bañe en la casa durante 3 días.
1 chivo, 1 gallo, piedra de sacar candela, su medida. Se pone al pie de una Ceiba.
Se le pondrá un espejito a Eshu (Elegba).
Se le hace Sarayeye (limpieza) con maíz tostado caliente, manteca de corojo caliente, jutía y pescado ahumados. Se le da un pollo a las doce de la noche a Eshu (Elegba) y se le ponen todos los ingredientes calientes a Eshu en una jícara. Al tercer día, para el monte.
1 gallo, hierbas espinosas, 1 paloma, maíz tostado, miel de abejas, aguardiente, cascarilla, mucho dinero.
1 gallo, 16 palomas blancas, una guataca nueva, demás ingredientes, mucho dinero. Se reza la guataca y que la persona la lleve para su casa y le ponga el cabo; y todos los días se pare en su puerta con la guataca y hale de afuera hacia adentro.
1 pollo colorado, hierba maravilla, un mazo de berro, hierba majagua, jutía y pescado ahumados, mucho dinero. A Eshu se le echa jutía y pescado ahumados con la mano izquierda.
2 gallos, 2 palomas, 2 pescados frescos chiquitos, un ratón, 2 gallinas, maíz tostado, todo lo que se le come a Eshu.
1 chivo, 1 gallo, 11 cocos secos, 11 agujas, jutía y pescado ahumados, manteca de corojo, ratón, tela de su cuerpo, trampa, tierra de la casa, tierra de los zapatos, mucho dinero.
3 gallos, 2 guatacas, un machete, jutía y pescado ahumados, manteca de corojo, mucho dinero. Una de las guatacas es para Ogún; a ambas se les da sangre de los gallos con Ogún. A la otra se le pone el cabo y se le entrega al interesado para que todos los días, parado en su puerta con la guataca, hale para adentro.
Dice Ifá
- Que usted piensa ir a un lugar, pero antes de realizar el viaje tiene que hacer sacrificios, porque tiene un contrario muy fuerte que no lo deja levantar cabeza, y se lo ha de encontrar en ese lugar al que piensa ir.
- En su casa hay una persona a la que le duele la barriga, o a usted mismo.
- Usted tiene un amigo que le está haciendo daño.
- A usted lo van a retirar de tres lugares: primero, de donde trabaja; segundo, de donde vive; tercero, su mujer lo abandonará. De todas maneras, no eche maldiciones ni sea envidioso.
- Dele gracias al sueño que usted tuvo anoche.
- Usted está deseoso o desesperado porque no tiene dinero: dele gracias a Obatalá y a Oshún, a su mujer y también a la querida que usted tiene.
- Usted se ha de sacar la lotería dos veces: una será de poco dinero y la otra más grande.
- Usted tiene una persona que lo está secando mientras ella engorda; es Babalawo o Santero.
- Tenga cuidado con una mujer: lo van a matar por celos.
- Todo el mal que sus enemigos le deseen se volverá contra ellos mismos.
- Lo que usted le está pidiendo a Dios, se lo va a conceder.
- Usted también piensa hacerle daño a otra persona.
- Hágale misa a un difunto que usted tiene.
- Usted irá a ver a una persona que tiene un dolor. Cuide a su hija.
- Ustedes son cinco de familia y el mayor es el que se ocupa del bien de los demás. Uno en su familia está en otra religión de Santo.
- Limpie su camino.
- Usted no puede robar ni engañar a nadie, para que no pierda su moral ante su familia y amigos.
- Usted tiene que darle de comer a la tierra.
- Usted nunca ve los frutos de su trabajo, pues la ingratitud de las personas trabaja más duro que usted.
- Usted no puede comer vísceras ni granos de ningún tipo.
- Usted no puede maldecir a nadie.
- Usted se tiene que cuidar los riñones, el corazón, el estómago, la circulación y las intoxicaciones.
- Usted no debe beber mucha agua.
- Usted no deberá andar en grupo, y debe respetar a los mayores.
- Su Elegba está flojo: arréglelo.
- La mujer en este odu es esclava, lo da todo por nada. Lucha por conseguir un hombre que sea solo para ella; es fiel y celosa.
- Tenga cuidado cuando pase cerca de muchachos que estén jugando pelota u otro juego, no vaya a recibir un golpe.
- Si usted es espiritista, es médium de posesión.
- Usted tiene un familiar que tenía dinero enterrado, murió y está penando: hágale misa.
- Usted soñó con Santo parado o con un altar: es cosa buena.
- Haga Ebó para que no se le muera ninguno de sus hijos.
- Usted tiene una mujer y querida también; cuando su mujer se entere, se irá de su lado. Cuando ella sepa que usted está bien económicamente, es cuando volverá para disfrutar lo suyo.
- Usted tiene hijos jimaguas.
- Dele de comer a su padre, si es difunto, con Shangó.
Refranes de Ojuani Meji
- Un simple gancho en la madera no puede servir para levantar un paquete.
- La guerra no puede romper la roca.
- Un claro pensamiento es necesario para obtener éxito.
- Si Olordumare no da la orden, la guerra no vendrá al mundo.
- Los ojos ven que el fuego cocina, pero no lo ven comer.
- El chivo que puede arrancar un pedazo de madera, no puede arrancar uno de hierro.
- El agradecimiento es la memoria del corazón.
- Una justicia hecha a uno solo es una amenaza para todos.
- El mal que usted desee a otro, en usted mismo se verá reflejado.
- Quien no ofrece respeto, recogerá agravios.
- El jabón que baña al cuerpo siempre se gasta.
- Yo he visto la muerte con un garrote en la mano.
- Quien pega a su madre, de seguro lo hará a su esposa e hijos.
- Quien lleva el mal a los demás es porque lo aprendió en su casa.
- Por largo que sea el camino, la sombra de su silueta lo perseguirá.
- La estera ordinaria no se pone sobre la buena.
- Un médico puede ayudar a los demás, pero no a sí mismo.
Eshu del odu Ojuani Meji
Este Eshu es un camaleón.
Carga: un lagarto, 11 semillas de tua tua, 7 clases de pimientas, 9 agujas, 7 peonías, arena de río, de mar, tierra de cementerio, de la loma, del monte, de la cárcel, de cuatro esquinas, polvo de palo vencedor, amansa guapos, yamao, cambia voz, yaya, sacú, huevo de gallo, parra cimarrona, juan colorado, jaboncillo, abre camino, tua tua, ero, obi, kolá, osun naború, azogue, 3 mates.
Al lagarto se le clavan las 9 agujas. Se envuelve en hilo blanco, rojo y negro. Se envuelve otra vez en hojas de parra y se coloca sobre un carapacho de jicotea y, sobre esto, lo demás. Se le agregan virutas de madera.
Es el genio de la tierra. Es el dueño de los minerales. Se le llama con Oro (Deidad). Vive junto con Odu Bole. Además, es el jefe de los Egun. Vive fuera de la casa.
Carga: una piedra de 4 esquinas, palo caballero, rompe camino y moruro, hierbas grama y levántate. Un Ikín Ofo lavado, sangre de toro, carbón de Osanyin, pica pica, 21 eslabones de cadena, tierra de cangrejo, tierra de enfrente de una cárcel, del centro del monte, hueso de tigre, cabeza de lechuza, de tiñosa, marfil, todos los minerales, cabeza de jutía, ero, obi, kolá, osun naború, distintas arenas, 4 bibijaguas, aguardiente, manteca de corojo, cascarilla, jutía y pescado ahumados, hueso de la cabeza de un perro, de niño, 7 cuentas de Obatalá, 7 negras y de Orúnmila.
Eshu Ashekuelu lleva un bastón en el muñeco, colgado de la mano, que es su compañero y se llama Ashiakuabu. Este bastón se hace de madera de Iroko. La empuñadura se barrena y se carga con: rozaduras de colmillo de león y de perro, polvo de cabeza de perro y majá, tierra de cementerio, erú, obi, kolá, osun naború, aira, anun, obi motiwao, polvo de hierbas abre camino, quita maldición y pica pica, y polvo de los palos huevo de gallo, vence batalla y cuichinango. Este bastón come paloma negra cada vez que come Ashekuelu.
A este Eshu Ashekuelu, cuando va a comer a principio de año, se le sacrifica un chivo chiquito negro, que se lleva descuartizado en cuatro partes, y se le prende una vela encendida. Es espiritual: fue el que creó el mundo y terminó con el diluvio.
Patakíes del odu Ojuani Meji
1.La adivinación para Fefé y Alé, el Viento y el Suelo
El trabajo más importante que Ojuani Meji realizó en el Cielo fue la adivinación que les hizo a dos hermanos, Fefé y Alé —el Viento y el Suelo—, cuando ambos se disponían a venir al Mundo. Les aconsejó hacer sacrificio para ganarse el respeto de todos y cada uno en la Tierra: cada hermano debía ofrecer una hoja de palma, una pluma de cotorra y una oveja a su Ángel Guardián, y dar además un chivo a Eshu.
Alé era calmado, paciente y sabía escuchar, y cumplió los sacrificios sin demora. Fefé, en cambio, era veloz, tunante y estaba tan lleno de arrogancia que no consideró necesario sacrificar nada. Los dos partieron hacia la Tierra al mismo tiempo, pero al llegar al límite entre el Cielo y la Tierra tomaron caminos diferentes.
En la Tierra, a ambos se les había prometido en el Cielo que vivirían para siempre si hacían el sacrificio. Como solo Alé lo cumplió, le fue concedido convertirse en el ancla de salvación de todas las criaturas vivientes de Dios: cada planta y cada animal que viene al mundo tiene que rendirle primero su respeto, tocando el suelo con su cabeza. Fefé, por el contrario, nunca pudo llevar una vida tranquila: su morada fue efímera, condenado a ir y venir entre el Cielo y la Tierra. Por eso el suelo tiene una existencia estable y permanente, mientras que el viento no solo es invisible, sino que carece de residencia conocida: su presencia solo se puede sentir, nunca ver.
2.Ojuani Meji se prepara para venir al Mundo
Viendo que la mayor parte de sus hermanos mayores ya se había marchado, Ojuani Meji decidió que era hora de conocer la Tierra. Pero los que habían bajado antes que él enviaban informes sobre la situación de las cosas allá abajo, y tanto lo asustaron aquellas historias de mala suerte, que resolvió fortalecerse antes de emprender el viaje. Acudió entonces a un sacerdote de Ifá del Cielo llamado Oshukpa Omo Alasho Arankije, quien le hizo adivinación y le mandó sacrificar 3 ratas, 3 pescados, 3 chivos, 3 machos cabríos, 3 gallos y dos perros, de la forma siguiente:
Se le advirtió que durante su estancia en la Tierra pasaría tres pruebas, y que esos sacrificios eran necesarios para sobrevivirlas; que llevaría una vida próspera, pero que la Muerte siempre andaría tras su rastro con un garrote, y que en el gráfico de su vida estaba el riesgo de una enfermedad larga e incapacitante. Al final de las pruebas lo esperaba el aire bienvenido de la prosperidad y la riqueza. Él lo sacrificó todo.
Gracias a lo elaborado del sacrificio ofrecido a Eshu, los buenos efectos empezaron a verse antes incluso de partir. Apenas Eshu se comió su macho cabrío, tomó el cráneo del perro dado a Ogún y lo colocó a la entrada de la casa del Rey de la Muerte. Ogún, que andaba buscando el cráneo del perro que se había comido, siguió el rastro hasta esa casa, cuyo dueño había salido a sus tareas diarias por la Tierra en busca de alimentos. Cuando por fin lo encontró en algún lugar del mundo, lo capturó —pues Ogún es más fuerte y más bravo que la Muerte— y lo acusó de robo y de ingratitud: no conforme con la carne humana que él le procuraba a diario con los accidentes, ahora codiciaba también su comida favorita, el perro.
La Muerte, sabiéndose perdida en un combate contra Ogún, desapareció como acostumbra hacerlo. Ogún, que no tiene la capacidad de desaparecer, corrió de regreso al Cielo para esperarlo en su propia casa, y allí lo atacó con su machete. La Muerte, divinidad alta y gruesa, viendo que el castigo era demasiado para ella, gritó que reunieran a todos los perros del Cielo: sus seguidores recolectaron 201 perros y asaron de inmediato siete para Ogún, que entretanto había destruido muchas vidas y propiedades celestiales.
En medio de aquella estampida, la esposa de la Muerte —la divinidad Enfermedad— resultó lesionada y no pudo seguir a Ojuani Meji hasta la Tierra, como había planificado. Fue durante ese furor en el Cielo que Ojuani Meji se escapó e inició su viaje; y cuando el polvo se asentó y Ogún dejó en paz a la Muerte, Arikú y Ayé —la Larga Vida y la Prosperidad— pudieron acompañarlo al mundo. Así se manifestaron sus sacrificios, distrayendo la atención de los obstáculos que lo hubieran molestado en la Tierra. Por eso los hijos y seguidores de Ojuani Meji están dotados de riqueza, larga vida y prosperidad, siempre que sean capaces de hacer el mismo sacrificio que él hizo antes de partir del Cielo.
3.Ojuani Meji ata las manos de sus enemigos: la conspiración del santuario
Justo antes de abandonar el Cielo, se encontró con otros sacerdotes de Ifá, llamados:
Ellos le aconsejaron sacrificar para no ser víctima de una conspiración cuando estuviera en la Tierra: debía dar otro macho cabrío a Eshu en la víspera misma de su partida. Después ofreció una comida con un chivo de color gris a los Awoses más viejos del Cielo, y todos lo bendijeron prometiéndole apoyo eterno. Finalmente fue ante Dios en busca de bendición y autorización, llevando un pedazo de tela blanca, un gran pedazo de yeso, una pluma de cotorra y dos nueces de kolá blancas; Dios recibió las ofrendas, le transmitió sus buenos deseos y lo autorizó formalmente a bajar.
Se estableció saliendo del pueblo de Oyó, dedicado a su arte de sacerdote de Ifá y también al comercio. Al principio le fue bien en ambas vocaciones, pero su prosperidad despertó pronto la envidia de los sacerdotes más viejos, que comenzaron a confabularse contra él. Hicieron una adivinación colectiva para saber cómo reducir su popularidad y, al final, decidieron ir a consultarse con él mismo sobre qué hacer para destruirlo. Ojuani Meji les marcó sacrificio: un chivo a su Ifá y un macho cabrío a Eshu. Eshu lo alertó de que se preparaba un sacrificio en su contra, y él respondió que ya lo había visto en la adivinación y sabía cómo dar jaque mate a esas maquinaciones. Los conspiradores nunca regresaron a cumplir el sacrificio.
Llegó entonces la festividad anual de una de las deidades del pueblo, y los conspiradores lo invitaron a acompañarlos a la ceremonia. Habían cavado un hoyo camuflado en el camino que llevaba al santuario, esperando que él tomara esa ruta mientras ellos iban por otra, pues era costumbre que los visitantes llegaran y se marcharan por caminos diferentes. Ojuani Meji les advirtió que tenía prohibido visitar cualquier santuario que no fuera el de Orúnmila, pero lo amenazaron con expulsarlo del pueblo si no asistía, por ser una obligación cívica de todos los habitantes de Oyó. Ante la amenaza consultó a su Ifá, que le pidió un chivo gris para él y un macho cabrío para Eshu. Hizo los sacrificios y partió al santuario, donde todos los visitantes debían permanecer catorce días, llegando en grupos y regresando por separado.
El día catorce, terminadas las ceremonias, los conspiradores le dijeron que, por ser un neófito, debía ser el primero en emprender el regreso: así esperaban que cayera en la trampa. Pero cuando se acercaba al lugar del hueco oculto, Eshu transformó el cráneo del macho cabrío del sacrificio en un obstáculo en el suelo: Ojuani Meji tropezó con él, saltó por encima del hoyo sin saberlo y siguió su viaje sin peligro. El pueblo festejó su regreso a salvo. Mientras tanto, Eshu tapó el hueco de los conspiradores y cavó otro justo a la salida de la puerta principal del santuario. Mucho después, los conspiradores fueron saliendo uno a uno, sin motivo para sospechar de un segundo hoyo: el primero tropezó con el cráneo colocado por Eshu y cayó dentro; Eshu volvió a preparar el obstáculo y el hoyo para el siguiente, hasta que todos quedaron sepultados en aquella tumba sin fondo. Cuando cayó el último, Eshu selló el hueco como si allí no hubiera sucedido nada, y los conspiradores desaparecieron sin dejar el menor indicio. Desde ese día, Orúnmila ordenó que quien vaya en busca de salvación a un santuario lo haga con el corazón limpio, porque los perversos pudieran no regresar vivos.
Poco después se armó una barahúnda total en Oyó: muchas familias buscaban a sus esposos, hijos y parientes perdidos, y el pueblo decidió ir en masa por adivinación. Fueron otra vez a ver a Ojuani Meji, quien reveló que el Rey de la Muerte había enviado mensajeros a secuestrar a todos los que regresaran del santuario con malas intenciones. Les recordó que por esa visión les había marcado, antes de partir, un chivo a su Ifá para apaciguar al Rey de la Muerte y un macho cabrío a Eshu para alejar el peligro, sacrificio que nunca cumplieron; y les aconsejó que todavía había que hacerlo, para comprar las vidas de quienes seguían en el santuario, demasiado atemorizados para salir. Los sacrificios se hicieron con rapidez, y solo entonces Eshu despejó el camino para que los festejadores restantes regresaran a salvo a sus casas.
Pasada la ventisca, Ojuani Meji ofreció una gran comida y festejó con un canto en alabanza de los sacerdotes que adivinaron para él en el Cielo:
4.La experiencia de Ojuani Meji como comerciante
Su primera prueba como sacerdote de Ifá lo impresionó tanto que pensó abandonar la práctica y dedicarse a una vocación menos contradictoria. Sorprendido por la enemistad que engendraban el éxito y los logros alcanzados mediante el arte de Ifá, decidió limitar sus actividades al comercio con el siguiente poema:
Se puso a comerciar con la divinidad del agua, pero como no hizo los preparativos adecuados antes de embarcarse, sus esfuerzos fracasaron de manera desastrosa: perdió todo su dinero y quedó profundamente endeudado. Acudió entonces a la cotorra en busca de ayuda, pero la cotorra le confesó que también ella estaba endeudada hasta el cuello, y le propuso que, como nadie concede ayuda financiera a los deudores, ambos se dedicaran a practicar el arte de Ifá. Decidieron marcharse de Oyó hacia otro pueblo donde no los conocieran.
Ojuani Meji poseía un jabón de buena suerte que a él no lo ayudaba en sus negocios; sin embargo, cuando se lo daba a otros para que lo usaran, resultaba completamente eficaz, y quienes lo utilizaban regresaban a expresarle su gratitud con abundantes regalos. Su asociación con la cotorra dio buenos resultados: juntos pudieron ayudar a muchas personas y prosperar en sus actividades. Por eso se dice que un médico puede curar a otros, pero no a sí mismo.
5.Ojuani Meji prueba sus manos en la siembra
Fue un agricultor próspero: en comparación con su experiencia en el comercio, obtuvo cosechas impresionantes. Un año logró una cosecha de ñames prolífica, y cuando los almacenaba en el granero tuvo una desavenencia con su madre. Al repartir el granero entre sus dos esposas y ella, la madre se quejó de la parte asignada a las esposas: con frecuencia lo acusaba de atenderlas más a ellas que a quien lo había traído al mundo. La división del granero reavivó sus agravios y volvió a quejarse con acritud; en la riña que siguió, él la empujó, y ella rompió a llorar acusándolo de haberla golpeado. Se marchó de la granja llorando durante todo el camino de regreso.
Al llegar al pueblo se encontró con los ancianos, reunidos en la casa de gobierno, quienes le preguntaron por qué lloraba; ella explicó que su hijo la había golpeado en la granja por culpa de sus esposas. Entre aquellos ancianos estaban algunos de los enemigos más encarnizados de Ojuani Meji, que profesaban además el culto de la brujería y llevaban tiempo buscando en vano una culpa con la cual condenarlo en su asociación. La regla era que a ninguna víctima se le castigaba sin un juicio justo y una condena: por mucho que los brujos odien a una persona, no pueden atacarla hasta que haya sido juzgada y hallada culpable. Esta vez, su propia madre les servía el caso con pruebas evidentes. Él ignoraba que, desde hacía mucho, sus dos esposas se habían unido a sus enemigos en la asociación de los brujos para destruirlo, aunque nunca les había dado justificación.
Tras la queja pública de la madre —lo que explica por qué es importante resistir la tentación de ventilar los problemas domésticos en público, no sea que algún oyente malpensado los amplifique en el mundo de los brujos—, el asunto se planteó en la siguiente reunión de la cofradía. Sus dos esposas corroboraron el alegato de la madre, y fue juzgado y condenado en ausencia, pues él no era brujo: la sentencia fue de muerte. Esa noche, sin embargo, su Ifá le mostró en sueños un cuadro esotérico del juicio y la condena. Atemorizado, le preguntó a Ifá a la mañana siguiente si aquello anunciaba un peligro, y le fue confirmado: debía dar de inmediato un macho cabrío a Eshu y abstenerse de ir a la granja en el día de descanso hasta nuevo aviso, para no caer en una conspiración traicionera. Hizo el sacrificio.
Una de las esposas propuso entonces ir a la granja el siguiente día de descanso, porque no había alimentos en la casa: era justo el día en que él pensaba sacrificar. Ojuani Meji respondió que no podía abandonar la casa ese día porque iba a hacer un sacrificio, y la estratagema fracasó. Sus enemigos recurrieron enseguida a otra estrategia: lo invitaron a iniciarse en el culto secreto del bosque (Oro), alegando que, como iba con frecuencia al monte a recolectar hojas para su práctica de Ifá, debía estar consagrado en él. Aceptó, y se le pidió acudir con un gallo, yeso blanco, una pluma de cotorra y pimienta de ocozol, para ser conducido con los ojos vendados al santuario del culto. De inmediato consultó a Ifá, que le mandó dar otro macho cabrío a Eshu, quien haría fracasar el plan maligno. Sacrificó y avisó a los ancianos que estaba listo.
El día señalado, el sacerdote jefe del culto lo condujo en procesión nocturna desde el pueblo hasta el santuario del bosque, en medio de un toque de queda local. Apenas cruzaron los límites del pueblo le ordenaron detenerse y le retiraron la venda. Le dijeron que extendiera las manos hasta tocar el Cielo; replicó que las manos de un niño no podían estirarse hasta el Cielo. Le ordenaron entonces cerrar el puño e introducirlo en la boca de un güiro; replicó que el puño de un adulto no cabía en la boca de un güiro. Le anunciaron que el neófito incapaz de cumplir esas acciones no regresaba con vida, y lo empujaron hacia delante para sacrificarlo al santuario. Pero Eshu intervino colocando un obstáculo invisible en el suelo: Ojuani Meji tropezó con él, se lesionó el pie y desapareció, haciéndose invisible. Milagrosamente, se halló en su hogar.
Mientras se reponía de la herida, los hombres del santuario lo rastrearon hasta su casa, donde encontraron a su madre y le preguntaron por su paradero. Ella dijo que estaba indispuesto. La empujaron y le ordenaron entregar a su hijo, recordándole que había sido ella quien precipitó el castigo al quejarse en la casa de gobierno, y que por su acusación había sido condenado a una ejecución ritual. Ella se arrodilló a rogarles que no lo ejecutaran, porque ya lo había perdonado. Ante su ruego apasionado, le pidieron que su hijo entregara un chivo para ser sacrificado en la casa de gobierno, en una comida para los ancianos del pueblo. Después de la fiesta insistieron en iniciarlo con propiedad en el culto del bosque, pues ya había visto parte de los secretos del santuario; la ceremonia se completó sin incidentes y le entregaron una pluma de cotorra para lucirla de vez en cuando como distintivo de su membresía.
Con el tiempo le revelaron que sus dos esposas habían sido las delincuentes que instigaron el culto de brujos en su contra, aunque el catalizador fue la queja de su madre —la misma que después rogó por su vida—. Los brujos tomaron a una de las esposas en su lugar, y la mujer murió mientras dormía; al cabo de un tiempo, él se deshizo de la segunda.
Cuando este odu sale durante la ceremonia de iniciación de Ifá, a la persona se le aconseja no maltratar nunca a su madre y cuidarse de sus dos primeras esposas, si es casado, o de sus dos primeros matrimonios, porque las mujeres pudieran ser brujas. Igualmente se le debe aconsejar no permitir que se le inicie en ningún culto secreto, a menos que realice el sacrificio requerido.
6.Ojuani Meji toma una nueva esposa
Estos son los nombres de los dos Awoses que hicieron adivinación para la princesa de Adó (Omo Ewi Adó) cuando iba a iniciarse en el comercio. Se le dijo que ella era esposa de Orúnmila, quien por sí mismo la ayudaría a triunfar en los negocios.
En ese intervalo, Ojuani Meji visitó el palacio, se sintió atraído por la princesa y le pidió al Ewi de Adó, su padre, que se la diera en matrimonio. El Obá respondió que no pondría objeción si su hija accedía, y le ofreció además un título de jefatura si lograba hacer prosperar el negocio de la muchacha; Ojuani Meji prometió ayudarla, pero declinó el título. Cuando el Ewi le comunicó a su hija la propuesta, ella confirmó enseguida que estaba interesada y aceptó ser su esposa. Había en el pueblo muchos otros admiradores con los ojos puestos en la princesa, y apenas se supo que el Obá la había entregado a Ojuani Meji, reaccionaron dejando de rendirle homenaje y respeto al Obá.
Al llegar a su casa, Ojuani Meji le preguntó a Ifá qué debía hacer para que la princesa triunfara en su empresa. Orúnmila le aconsejó sacrificar 16 palomas, 16 patos, 16 gallinas de Guinea, 16 sacos de dinero, 16 piezas de tela, 16 porciones de jabón y un macho cabrío para Eshu. Comenzó dándole el macho cabrío a Eshu; recolectó las hojas apropiadas en el monte y utilizó cuatro de cada una de las cosas prescritas para preparar una jabonera, dejando las 12 palomas restantes para criarlas en la casa. El jabón se lo entregó a la princesa para su baño.
Al día siguiente, ella viajó a Ojá Ajigbó Mekon. Antes de que llegara, Eshu había reunido todos los artículos de comercio valiosos en una casilla central del mercado, y después recorrió todo el lugar con una campana en la mano, anunciando que la princesa de Adó tenía bienes bellos y duraderos para la venta. Vendió toda la mercancía con una ganancia superior a la normal, y quienes no alcanzaron a comprarle le rogaron que volviera con más mercancía el próximo día de mercado. Así floreció su negocio, hasta que llegó a ser más rica que su padre. Fue una amante esposa para Ojuani Meji, y entre ambos tuvieron muchos hijos.
7.Ojuani Meji da jaque mate a las maquinaciones de sus enemigos
Ojuani Meji comenzó a preguntarse si existía justificación para tantos problemas como le ocasionaban sus enemigos, y decidió ir por adivinación para saber cómo atarles las manos. Fue a ver a un sacerdote de Ifá llamado Alakpata Abiye Gongonron, quien le aconsejó sacrificar 3 ratas, 3 pescados, un chivo, un macho cabrío, 10 caracoles y carne de vaca. Debía utilizar los huesos de la quijada y la lengua de la vaca, agregándoles las hojas pertinentes, para preparar un ashé con el conjuro de que «el mugido de una vaca no convoca a una conferencia de seres humanos». Este es el ashé con el cual Ojuani Meji neutralizó los malvados planes de sus enemigos, y es uno de los preparados importantes para los hijos de este odu.
8.Ojuani Meji en el umbral de la prosperidad
Entre los Awoses que lo visitaron durante la comida que acompañó al sacrificio con la vaca estaba un poderoso sacerdote llamado Osomusore Abira Fiun. Al terminar la comida fue este Awó quien partió la última nuez de kolá (obitayen), y después de arrojarla al suelo le anunció a Ojuani Meji que iba a caer un fuerte aguacero que le traería riqueza del Cielo, porque su prosperidad aún estaba afuera. Le recomendó otro sacrificio: un cerdo, una paloma, ocho huevos, dos gallinas y un gallo. Una vez más, él sacrificó a la noche, a Ogún y a Eshu.
Un mes después cayó un aguacero muy fuerte. Tras él, el embarazo de su esposa, que llevaba varios meses sin desarrollarse, maduró súbitamente, y ella dio a luz al poco tiempo. La lluvia duró toda la noche, y por la mañana, cuando aún llovía, tres personas vinieron a visitarlo. Los visitantes dijeron tener hambre, y él pidió a su esposa que les preparara ñame machacado. Por la tarde salió a visitar a sus amigos, y antes de que regresara murió uno de los tres visitantes; al día siguiente murió otro, y el tercero al cuarto día. Ojuani Meji enterró a cada uno de ellos.
Aquellos visitantes habían llegado cargados de tesoros, que quedaron en la casa tras sus muertes: uno traía una maleta de cuentas, el segundo un cargamento de ropas y el tercero uno de dinero. Los esperados regalos del Cielo habían arribado, pero Ojuani Meji nada sabía de los bultos. Se supo que los visitantes habían pasado cinco días bajo la lluvia sin que nadie quisiera darles abrigo. Después de sus muertes, Ojuani Meji invitó al Awó que le había adivinado a realizar otra consulta sobre el significado de aquellos sucesos, y este, sin conocimiento previo de los hechos, le dijo que tenía en su casa tres bultos de dinero, cuentas y ropas. Así supo de ellos: organizó la búsqueda y los halló en el cuarto ocupado por los extraños visitantes. Agradecido, le dio al Awó una parte de los regalos en medio del regocijo general. Fue así como la prosperidad llegó a él.
9.Ojuani Meji se hace famoso a través de su hijo
Ojuani Meji sentía particular desagrado por la institución de la jefatura y en varias ocasiones había rechazado con firmeza ofertas de títulos de mando. Como el otorgamiento de títulos era la suprema señal de prosperidad y popularidad de la época, él era socialmente poco conocido, aunque su matrimonio con una princesa lo había situado en el umbral del encumbramiento. Por entonces, un sacerdote ambulante de Ifá llamado Aiya Oshuru Gongon Gagbon hizo una visita de rutina a su casa y, como mandaba la tradición, le hizo adivinación: le anunció que su hijo se convertiría en el Olowu de Owu, y le advirtió evitar volverse temperamental y perseverar, para que la fortuna de su hijo no se frustrara. Le marcó sacrificio de 2 perros, 3 machos cabríos, 3 chivos, 3 cerdos, 8 ratas, 8 pescados y 8 caracoles. Hizo el sacrificio, y finalmente el hijo se convirtió en el Olowu de Owu.
Ojuani Meji viajó entonces a Owu. El Olowu, por su parte, había hecho adivinación sobre qué hacer para prosperar hasta el final de su vida: se le mandó sacrificar a la cabeza de su madre un chivo y un cerdo, para que ella no trastornara su prosperidad. Consiguió el chivo, pero no halló cerdo que comprar. La madre tomó el chivo, pero no sirvió su cabeza con él: compró una gallina para servirse la cabeza y, al día siguiente, llevó furtivamente el chivo al mercado, lo vendió y se guardó el dinero. Cuando después el Olowu consiguió el cerdo y se lo llevó, ella replicó que nadie servía la cabeza a la luz del día, sino por la noche. El Olowu regresó a su palacio esperando que lo hiciera esa noche, pero la madre tampoco sirvió su cabeza con el cerdo: lo sacrificó y lo utilizó para prepararle una comida a su esposo.
Le sirvió aquella comida por la noche, cuando resultaba difícil reconocer la carne de perro. Cuando el esposo —Ojuani Meji— se sentó a comer, la esposa de su hijo le advirtió que no lo hiciera, porque sentía olor a perro en la comida. Recordando la advertencia de no perder la cabeza ante la provocación, él ignoró la acción de su mujer, preguntándose cuáles serían sus intenciones. A la mañana siguiente, ella le pidió que vaciara la vasija donde había hecho sus necesidades durante la noche; se negó, alegando que, aunque lo hacía con placer cuando eran recién casados, no procedía ahora que ambos eran viejos, y la acusó de haberlo provocado la víspera al intentar hacerle comer carne de perro, cosa que habría hecho de no ser por la vigilancia de su nuera. La mujer le replicó llamándolo hijo de perro. Aquello lo disgustó a tal punto que perdió la tranquilidad de espíritu para llevar a cabo lo que había venido a hacer por su hijo.
No obstante, pidió a su hijo que trajera su instrumento de adivinación (Ikín), y como resultado pudo decirle que debía servir la cabeza de su padre con un elefante, un búfalo y un tigre. El Olowu ordenó de inmediato a todos los cazadores de Owu ir al bosque por esos animales, y antes del mediodía regresaron con las crías de los tres. Ojuani Meji extrajo un poco de sangre de la piel de los tres animales jóvenes y los liberó para que volvieran al bosque. Con esa sangre preparó una medicina para que su hijo marcara su cuerpo. Había observado, al llegar a Owu, que su hijo el Olowu no se había postrado para saludarlo como demandaba la tradición; aun así hizo por él lo que tenía que hacer, a pesar de la vergüenza sufrida a causa de la madre y del hijo.
Mientras preparaba el regreso a casa, sacó su instrumento divino de autoridad (ashé) y proclamó que, a partir de ese momento, los ciudadanos puros de Owu siempre prosperarían, pero su prosperidad solo llegaría hasta el atardecer de sus vidas, tras recibir de sus mujeres e hijos la clase de trato que él había recibido en Owu. Se cree que, como resultado de esta maldición, los hijos e hijas ricos y exitosos de Owu pudieran tener dificultad para llegar a una edad avanzada si no realizan el sacrificio especial de Ifá que la revoca. Se cree igualmente que esta maldición explica que el Alake de Abeokuta, que era hijo de la hija del Olowu, se haya convertido desde entonces en más influyente que el propio Olowu de Owu: fue la corona de Olowu la que posteriormente se entregó al Alake de Abeokuta, y por eso se dice que el Olowu no tenía corona.
10.El salvamento de la esposa favorita del Olofen de Ifé
El último trabajo importante de Ojuani Meji fue salvar a la esposa favorita del Rey de Ifé de las malignas maquinaciones de sus compañeras. El Rey tenía muchas esposas, pero una era la dueña de su corazón, lo que provocó la envidia y el odio de las demás, que lograron volverla infecunda por medios diabólicos. Por eso el Rey invitó a Ojuani Meji a su palacio de Ifé, para que ayudara a su esposa favorita, llamada Eninikpola, a tener un hijo.
Apenas llegó, él hizo la adivinación y le aconsejó sacrificar a Ogún un perro y un gallo, y a Eshu un macho cabrío, advirtiéndole que no permitiera a nadie ver los animales antes del sacrificio. Con la excitación, ella olvidó esa condición de secreto: compró los animales y los mantuvo en el patio abierto del harén del palacio. En esos días, el tigre del Rey había desaparecido sin que pudieran hallarlo, y se dictó una proclama para que fuera devuelto vivo. Fue entonces cuando ella sacrificó; como era tradición, las cabezas de los animales quedaron en los santuarios de las divinidades servidas, todo con pleno conocimiento de sus compañeras.
Esa noche, las rivales consiguieron la cabeza de un tigre recién sacrificado y la depositaron en el santuario de Ogún, preparando el terreno para acusar a Eninikpola de haber utilizado el tigre del Rey en un sacrificio ritual. A la mañana siguiente informaron al Rey de que alguien había usado el tigre perdido para sacrificio; el Rey indagó entre todas las mujeres del harén y todas las acusaciones apuntaron a su favorita. La llamó a su presencia, la acusó de matar al tigre, le advirtió que el castigo era la muerte, y ella fue encadenada de inmediato.
Pero Eshu se había transfigurado en un bienhechor que retiró la cabeza del tigre del santuario y la sustituyó por la del perro. Durante el juicio, Eshu influyó sobre uno de los consejeros del Olofin para que propusiera verificar la culpa mostrando la cabeza del tigre antes de condenar a la mujer. El Rey, conforme con lo sensato de la sugerencia, designó a dos personas para ir al santuario de Ogún y traer cualquier cosa que allí vieran: trajeron las cabezas cortadas del perro y del gallo. Ante ellas, Eninikpola confirmó que esas eran las cabezas de los animales con que había sacrificado a Ogún, y explicó que lo había hecho para poder tener un hijo.
Fue desencadenada de inmediato. Se realizó una investigación para descubrir el origen del alegato de la cabeza del tigre, y la mujer que fraguó la conspiración fue ejecutada de modo sumario. Al final de ese mes, Eninikpola quedó embarazada y tuvo después un varón; se regocijó y le dio las gracias a Ojuani Meji por solucionar su problema.
11.La adivinación para las dos esposas de un mismo hombre
Akiriboto tenía dos esposas que tuvieron una disputa. Pocos días después, el hijo de la esposa más joven (la Iyawó) enfermó, y como estaba a punto de morir, ambas fueron por adivinación a casa de Ojuani Meji, quien le pidió a un Awó que estaba de visita que adivinara para ellas. El Awó se llamaba:
El Awó le pidió a la esposa más vieja (la Iyalé) que narrara la forma en que, camino al mercado, le había contado a una amiga la disputa con su compañera. Ella recordó que, un día de mercado, tras un malentendido con la Iyawó, decidió ir al mercado con una amiga, y después de contarle cómo la joven la había ofendido, la amiga le aconsejó perdonarla, porque aún era demasiado inexperta para comprender la enormidad de sus acciones. El Awó le reveló que, en el momento en que narraba esa historia, las brujas estaban celebrando incidentalmente una reunión sobre un árbol de Iroko a la orilla del camino del mercado; y que fue antes de que ella regresara a casa cuando el hijo de su compañera enfermó, porque las brujas habían intervenido en el asunto.
Les mandó sacrificar a la noche un conejo que debía sacarse del pie del árbol de Iroko del camino al mercado: allí hallarían un pequeño montículo con un conejo en un hoyo a un lado; debían cavar en su busca, matarlo y utilizarlo para el sacrificio. Así lo hicieron, y poco después el niño enfermo se curó.
Cuando este odu le sale en la adivinación a una mujer, se le debe aconsejar que se abstenga de narrar sus disputas domésticas, especialmente con su compañera, en el viaje hacia el mercado. Si le sale un niño enfermo, está claro que la enfermedad fue causada por una disputa de su madre con su compañera: se les debe aconsejar sacrificar un conejo a los viejos de la noche.
12.Donde hay que hacerle algo a Eshu
Un día se reunieron todos los Santos con Orúnmila para preguntarle cómo vivía, y él contestó: «Yo todo lo resuelvo con mi tablero, el ókpele y el irofá». Los Santos se rieron de Orúnmila y dijeron: «Muy pronto vamos a saber si lo que este dice es verdad».
Eshu, que había oído todo, se dirigió en el acto contra una persona que se encontraba en la calle y la enfermó; después le avisó a Orúnmila del caso y le dijo lo que había que hacer para curarla. Orúnmila mandó a buscar a todos los Santos y les dijo: «Ahora van a ver ustedes cómo yo trabajo». Y comenzó a trabajar con el tablero, el ókpele y el irofá, sin que los Santos vieran a Eshu cuando entraba y salía del cuarto.
Al poco rato de estar trabajando, Orúnmila logró que el enfermo, que estaba grave, recuperara la salud. Todos los Santos comieron de lo que Orúnmila había ganado y quedaron convencidos de su palabra. To Iban Eshu.
NOTA: Por este camino hay que hacerle algo a Eshu, para tener seguridad de salir bien; si no, se pierde todo.
13.La guerra de la Guinea y el Leopardo
La Guinea y el Leopardo eran buenos amigos. Un día el Leopardo le dijo: «Yo deseo conocer tu casa», y ella respondió: «Eso no es muy fácil: queda en un lugar un poco intrincado». Pasado algún tiempo volvieron a encontrarse en una fiesta que Osain les daba a todos los habitantes del monte, y el Leopardo aprovechó la ocasión para acompañarla y conocer ese mismo día su residencia.
Después de la visita, la Guinea se quedó pensando: «Este me dijo que iba a necesitarme nuevamente y a darme una sorpresa, pero yo no tengo confianza en él». Y fue a verse con Orúnmila, quien le vio este Ifá y le dijo: «Mándame un racimo de Ikines verdes, con sus espinas, y el paño tachonado que tú usas. Yo te voy a hacer Ebó y después tú cambiarás de domicilio». Orúnmila forró el racimo de Ikines verdes con la ropa de la Guinea y le indicó: «Esto lo pondrás donde acostumbras a dormir, y te irás a acostar a otra parte, sobre el techo de otra casa, pero alerta, para que veas lo que pasa en tu casa».
Durante la noche, el Leopardo se emboscó delante de la puerta de la casa de la Guinea, entró sigilosamente y, al ver aquel bulto, pensó que era ella dormida. Rugiendo se abalanzó, pero las espinas de los Ikines verdes le atravesaron las patas y el pecho; trató de quitárselas y se le clavaron más profundo, haciendo correr su sangre. Desde lo alto del techo, la Guinea cantó:
Así, gracias a Orúnmila, la Guinea supo quién era su enemigo y se deshizo de él.
14.La guerra de Oduduwa y Orishanlá (Obatalá)
Al principio del Mundo, todos los Eboras Orishas vivían en Ayalorun, pues en la Tierra solo imperaba el agua. Olofin, deseando crear Isalaiyé, llamó a Orishanlá y, por orden de Orúnmila, le dio una cadena, un caracol lleno de tierra y una gallina cinqueña. Orúnmila lo miró, le vio Ojuani Meji y le hizo Ebó con todo aquello, para que pudiera bajar a Isalaiyé a crear la Tierra.
Los demás Eboras Orishas, envidiosos por no haber sido ellos los elegidos de Olofin para bajar, se confabularon y le hicieron una fiesta a Orishanlá: le dieron aguardiente, y Orishanlá, intoxicado por la bebida, quedó dormido. Eso lo aprovechó Oduduwa, su hermano, para robarle sus atributos. Fue entonces a ver a Oshumare, que era el puente entre Ayalorun e Isalaiyé, y acompañado por Aguema bajó hacia la Tierra. Aguantando la cadena, echó la tierra que llevaba en el caracol, puso encima la gallina cinqueña —que escarbó y la regó— y lanzó a Aguema para comprobar si ya estaba firme. Cuando esta le avisó, bajó a la Tierra y pisó donde no quedó ni huella, hasta hoy día.
Orishanlá, al despertar y ver lo sucedido, no tomó más aguardiente y fue a reclamarle a Oduduwa, su hermano mayor, el señorío de la Tierra, que era suyo por derecho de Olofin. Oduduwa alegó que el dueño era él, porque la había creado. Los dos hermanos empezaron a pelear entre sí, y otros Eboras Orishas bajaron también para ponerse de un lado o del otro. Olofin, al ver aquello, los llamó y sentenció: «La guerra debe cesar. Oduduwa, a pesar de sus mañas, creó la Tierra y será su dueño. Tú, Orishanlá, tendrás el gran poder de ser el creador de la humanidad y el dueño de todas las cabezas y cuerpos de Isalaiyé».
Olofin mandó a la Tierra 5 personajes que simboliza la gallina cinqueña, los necesarios para darle fuerza a la Tierra: Oduduwa, Orishanlá, Orúnmila, Oranife (Shangó) y Eleshije (Osanyin en Ifá). Así se acabó la guerra entre Orishanlá y Oduduwa.
NOTA: El hijo de Ojuani Meji debe recibir a Obatalá Aguema y además a Oduduwa. Este Santo Aguema lleva un Osun especial, que es un camaleón; además, se le pone una corona de bronce, a la cual se le talla una cara y se remata por un pájaro coronado, que es el Cao. En el borde de la corona penden 16 cadenas de bronce; dentro lleva el Osanyin, que se hace de cabeza de Cao, cascarilla, erú, kolá, obi, osun, obi motiwao y polvo de todos los metales.
15.Cuando el mono perdió la libertad
En este camino, el mono no tenía casa y siempre la estaba añorando. Fue a casa de Orúnmila para ver si le encontraba solución a su problema. Orúnmila le hizo Osode, le vio este Ifá y le dijo: «Tienes que hacer Ebó, pero ten cuidado: no te arrepientas después de lo que tanto has deseado».
El mono se hizo el Ebó y lo llevó al pie del árbol donde vivía, y allí se le apareció Aroni, quien le dijo: «Mono, tú tendrás lo que tanto has querido». Y el mono llegó a tener una casa amplia y confortable. Pero al cabo del tiempo le entró la inconformidad, y un buen día se dijo a sí mismo: «¿Para qué quiero yo tanta casa, si en los árboles vivía muy bien?». Entonces cogió un palo y desbarató la casa.
Aroni, que lo estaba observando, se acercó y le dijo: «Ashé to, ashé bo, ashé dema: desde ahora en adelante, por haber destruido tu casa, nunca más tendrás una, ni conocerás casa alguna para dormir, a no ser cuando te cojan preso y pierdas la libertad». Desde entonces el mono nunca más tuvo casa: solo una jaula, cuando lo capturan para exhibición.
NOTA: Por este Ifá se pierde la libertad, pues tiene que andar con cuidado para no tener problemas con la justicia.
16.La Vida y la Muerte
En la tierra Llasa había dos Osajuanos que eran jimaguas. Uno se llamaba Amabo y vivía dentro del monte; el otro, Ayano, vivía en el pueblo y andaba siempre envuelto en collares. Ayano tenía una cría de animales pares, hembras y machos: chivos, gallos, guineos, perros, cochinos; y estos animales comenzaron a parir.
Cuando empezó a vivir en casa, Ayano fue a mirarse con Orúnmila, quien lo registró, le vio este Ifá, le marcó Ebó Awán y le dijo que no matara ni uno solo de sus animales. Pero no le hizo caso al Ebó. Una noche llegó una visita a su casa y Ayano, que no tenía qué darle de comer, mató un gallo; así pasó en otras ocasiones con chivos y cochinos. Un día le tocó a la guinea, pero esta, al ver a Ayano, empezó a gritar: «¡Ayano ogolori mi!» («¡Tú no me vas a matar!»). Todos los animales se sobresaltaron y huyeron de la casa de Ayano.
Amabo, en ese tiempo, no dejaba nunca de hacerle sus ceremonias al dueño de donde vivía, que era Oduduwa Aguesi, y le pedía los bienes que le pudiera dar. También él había ido a ver a Orúnmila, le había salido el mismo Ifá con el mismo Ebó, pues una amenaza se cernía sobre ambos. Amabo comenzó a regar maíz y avena por todo el camino; los animales que huyeron de casa de Ayano lo vieron, comenzaron a comer y llegaron poco a poco a casa de Amabo. Este tenía consigo una guinea prieta para hacerse el Ebó Awán que le había ordenado Ojuani Meji. Todos los animales entraron donde vivía Amabo, vieron que la hierba y los granos eran abundantes, y se quedaron con él.
Amabo cogió su Ja y barrió los signos del camino. Ese día, Ayano, buscando sus animales, llegó a casa de Amabo, lo saludó y le preguntó por ellos. «No los he visto —respondió este—; solo tengo una guinea para el Ebó Awán». Los animales se quedaron con Amabo, y Ayano, para poder empezar de nuevo, tuvo que hacerse también el Ebó Awán con una guinea.
NOTA: El Ebó Awán se hace porque, cuando la viruela se presenta, no se pueden inmolar animales y dejar correr su sangre en la tierra. Si se hace así, el furor de la enfermedad no se aplacará y se extenderá sobre la persona o la colectividad.
NOTA: La guinea del Ebó Awán se descuartiza viva y se cubre a Osajuano con esos pedazos, y se va con el Awán para el monte.
17.Habla de Soyí Gaumba: nace el canto de la guinea
En este camino, Ikú tenía como mujer a la Guinea, que era toda negra, sin ningún punto en el cuerpo. Él la trataba cruelmente, y un día ella decidió irse y partió. Por casualidad pasó por delante de la casa de Obatalá, que estaba limpiándola con cascarilla (efún) disuelta en agua. Cuando la vio, joven y hermosa, le preguntó si consentía en pasar a su casa. Ella aceptó, entró y le contó su odisea.
Ya calmada, por consejo de Obatalá fue a verse con Orúnmila, que le hizo Osode, le vio Ojuani Meji y le marcó Ebó con una tinaja, una guinea, una gallina, 16 pelotas de cascarilla y mucho dinero. Le dijo que en la tinaja metiera las 16 pelotas de cascarilla, la gallina viva, dinero y plumas de la guinea; que la llevara a una loma de arena, se la dedicara a Soyí y allí le pidiera. Ella así lo hizo.
Entonces vino Ikú y le preguntó a Obatalá: «¿Dónde está mi mujer?». «Yo no la he visto pasar», respondió. Ikú la llamó al lado de la casa —«¡Shomi, shomi!», el canto de la guinea macho— y nadie respondió. Obatalá abrió la puerta y gritó a viva voz: «¡Pascual, Pascual!» —el canto de la guinea hembra—. La Guinea salió; Ikú la examinó y dijo: «Esta no es mi mujer», y se alejó dejándola allí.
Gracias a la cascarilla (efún), la guinea se salvó de Ikú, la Muerte.
18.Donde la pimienta se hizo picante
La Pimienta y el Millo vivían juntos y hermanados. Un día, en una conversación, uno le confesó al otro que desearía ser una gran cosa en la vida. Ambos eran débiles y sus enemigos los acababan fácilmente; por eso se querían, pero a partir de aquellas palabras el recelo nació entre ellos.
Un día la Pimienta fue a mirarse con Orúnmila, para saber cómo ser más fuerte que el Millo y hacerle la guerra. Le salió en el Osode Ojuani Meji y le marcó Ebó, mandándola a ver a Eshu, que posee tres güiritos con tapas: una negra, una roja y una blanca. «Róbate la roja, que es la más picante al gusto, y pásatela por todo el cuerpo». El Ebó llevaba granos, manteca de corojo y ekó. La Pimienta lo preparó todo y se lo llevó a Eshu; mientras este comía, le robó el güirito rojo, se frotó el cuerpo, e inmediatamente se convirtió en una planta que comenzó a crecer.
Sin decirle nada a nadie, el Millo, por su parte, fue a verse con Orúnmila con igual propósito, y le salió Ojuani Meji, mandándole lo mismo que a la Pimienta. Pero cometió el error de no poner granos en el Ebó, y como Eshu no se entretuvo comiendo, no pudo robarle el güirito y tuvo que decírselo todo. Eshu le dijo: «Lo haré con mis güiritos». Cuando los fue a buscar vio que nada más quedaban dos, y le dio la blanca al Millo, quien frotó su cuerpo y se volvió una planta que comenzó a espigar.
Un hombre se metió en el monte, se encontró con la planta espigada, cogió una provisión de sus granos y se los echó a sus gallinas, que los comieron con gusto. Entonces cogió un poco, lo molió, lo cocinó, lo comió y lo encontró delicioso. Algún tiempo después volvió al monte y se encontró con la mata de pimienta; recogió sus granos, se los echó a sus gallinas, molió un poco y lo mezcló con millo, pero lo encontró picante y dijo: «La pimienta es muy fuerte. El millo no se puede comparar a su fuerza».
19.Nace el desmochar la palma
En la puerta de Olofin crecía una alta palmera sagrada: nadie podía comer de los frutos caídos en la tierra, y menos cogerlos del árbol. Shangó, que era un hombre muy voraz, capaz de comerse una casa llena de comida, y poco respetuoso, llegó junto a la palmera y se comió todos los frutos del suelo; miró para arriba y vio muchos más, pero como los humanos no habían descubierto el secreto de trepar a los árboles, falló en los tres intentos que hizo.
Entonces fue a mirarse con Orúnmila y le salió Ojuani Meji, que le marcó Ebó con un gallo, una gallina, una cuerda, un hacha, un machete y mucho dinero, y llevarlo todo junto a la palmera.
Shangó abrazó el tronco con la cuerda y anudó las dos extremidades a su cuerpo formando un lazo; se puso el hacha y el machete a la cintura y, sirviéndose de la cuerda como estribo, subió hasta lo alto de la palmera, y en el nacimiento de las hojas cogió los frutos y se los comió. Desde entonces, esto lo realizan todos los hombres del Mundo.
20.Donde se usó el Ja de Osajuano: la guerra de la Guinea y la Codorniz
En los tiempos primitivos, Osone y Apawo eran anjonu —brujas fuertes— del bosque. Ambos eran tan poderosos en su brujería que llegó el momento de decidir que uno de los dos sobraba, y empezaron una guerra a muerte, arrastrando a todos sus adeptos y haciendo correr la sangre a raudales en el bosque. Al mismo tiempo, sus hechicerías eran tan grandes que su germen —los huevos— ya nacía con hechicería dentro, y sus crías eran brujas de nacimiento; desde entonces, sus huevos son pura brujería mala.
La mortandad era tan grande que Alakoso, la tiñosa, llevó la noticia a Orun, y allí no había nadie que quisiera bajar a la Tierra a acabar aquella guerra. Entonces Ojuani Meji, que nunca había bajado a la Tierra, pidió permiso, comprometiéndose a terminarla. Olordumare lo autorizó, diciéndole que debía esperar el momento preciso. Ese momento llegó cuando Alakoso avisó que en la tierra Dasa se preparaba el combate final entre los ejércitos de Osone y Apawo. Cuando los ejércitos estaban formados uno frente al otro, con sus respectivos Reyes (Zasu) a la cabeza, Ojuani Meji se lanzó del Cielo con el Ja en la mano, gritando «¡Akuano!» («Rey Coronado»), y cayó en medio de los dos ejércitos.
Estos, sorprendidos, se horrorizaron cuando Akuano, en zafarrancho de combate, retó a duelo a Osone y Apawo. Ambos aceptaron y lo atacaron. De un golpe de Ja abatió a Apawo cuando volvía sobre su cabeza para hechizarlo con su excremento, y de una estocada ensartó a Osone en el Ja, dando por terminada la guerra; los vasallos de Osone y Apawo quedaron como esclavos y servidores de por vida. Con esto terminó la guerra que azotaba a Dasa, y cesaron la epidemia y la mortalidad.
Mawo (Olofin) le hizo una corona con las cabezas de Apawo y Osone, y lo coronó Rey de Dasa, conocido desde entonces con el nombre de Akuano Odasumu Melu (Rey Coronado), juez de Dasa, hijo de Dios.
NOTA: Por eso es que Osone y Apawo son secretos fuertes de la corona de Azojuano (San Lázaro), y sus plumas adornan el Ja en el baile de consagración.
Azojuano (San Lázaro) baja a la Tierra en Ojuani Meji para ponerle fin a la epidemia que estaba acabando con el Mundo, producto de una guerra entre la codorniz y la guinea. Hablan los huevos de la Guinea (Etú u Osone) y los de la codorniz (Apawo o Akuaró). Ojuani Meji es Osajuano en persona en la tierra de Irete Meji y en el Cielo.
21.Donde el chivo tenía muchos clientes
En este camino, el chivo tenía muchos clientes, y por ese motivo el tigre se juntó con Ikú para acabar con él. El tigre e Ikú acordaron seguir al chivo día y noche, adondequiera que fuera, y por tal motivo lo tenían muy sofocado y sin paradero fijo.
Después de mucho huir, el chivo se metió en casa de Orúnmila. Este lo miró, se quedó asombrado de lo que pasaba y le dijo que hiciera Ebó, advirtiéndole que los enemigos lo estarían esperando alrededor de la casa y que no podía huir. El chivo hizo el Ebó, y después de esto Eshu se hizo cargo de la guerra y de su salvación: lo metió en una canasta, lo tapó con virutas y lo sacó por delante de los enemigos. Estos querían agarrarlo de cualquier manera y no abandonaban la casa, pero no se dieron cuenta de que iba dentro de la canasta.
Después de que el chivo salió, Orúnmila les dijo a los enemigos que entraran y registraran, para ver si el chivo estaba allí. Entraron y registraron sin encontrarlo. De esa manera les ganó la guerra a sus enemigos.
NOTA: El pollo, a Eshu; después se envuelve todo en las hojas de plátano con las 21 pimientas, se quema, se reduce a polvo y se les sopla a los enemigos para que no lo molesten más.
22.Ojuani Meji y Eshu Lawana
NOTA: Ojuani Meji, para mantener su voz, deberá siempre lavarse la boca y hacer gárgaras profundas de caña de limón. Deberá hacer sahumerio en su casa de vez en cuando con hojas de laurel, canela e incienso. Deberá jurarse en Osanyin y montarse Eshu Lawana. Además, deberá darle de comer a su Egun con su Ángel de la Guarda para su fortalecimiento.
Ojuani Meji era un Awó que se llamaba Awó Mayere y vivía en la tierra Narokun Orun, que era la tierra de los Ikú Eshu, regidos por Eshu Alawana, y estos vivían en forma de ratones. Awó Mayere no era de la Tierra, sino del Cielo, y nadie lo comprendía; por eso siempre tenía un enemigo distinto que trataba de eliminarlo.
Un día tuvo una guerra muy grande en la tierra Erin Yeye, donde empezaron a hacerle enviaciones de Egun para que muriera. Se miró, se vio este Ifá y llamó a sus secretos, que eran Eshu Lawana y Obá Yokun —un Egun que había sido Rey Hechicero—, para que lo protegieran. Este le preparó un Inshé con la piel de una guinea, que le permitió vivir y sobrevivir a las enviaciones de sus enemigos.
Awó Mayere era, además, un flautista magistral: poseía el arte de sacar con su boca arreglos melodiosos a la flauta, y con ello dominaba a cuantos lo oían. Con su flauta dirigía a todos los Egun de Eshu, y con ellos llegaba a dominar todas las situaciones; pero a veces ellos lo llevaban a vivir en la soledad más absoluta, pues aquellos Egun eran celosos de que alguien viviera en la tierra de Awó Mayere. Llegó a sentirse tan solo que lloraba de día y de noche.
Un día tuvo un sueño con su Babá Lode Lorun Inlé —su padre—, que le dijo: «Siempre que tú me llames estaré a tu lado, pues yo soy tu padre. Levántate a las 4 de la mañana y, a esa hora, pásale la mano a tu Ifá. Cogerás 2 palomas blancas, se las darás a tu cabeza y las llevarás al río, y ahí las tirarás, para que la enfermedad se vaya alejando». Awó Mayere despertó sobresaltado, se hizo Osode y se vio Ojuani Meji, y se dijo: «Esto es un aviso de Egun». Entonces se dio las 2 palomas, y cuando fue a botarlas al río se encontró con Osanyin, que le dijo: «Te voy a jurar en mi secreto». Cogió una jicotea, la mató y, echándole la sangre sobre él y al omiero que había preparado con hierbas de Ifá, se lo dio a tomar. Esto le curó la garganta, enferma de tanto sufrir y llorar. Después Osanyin le enseñó la caña de limón y le dijo: «Con esto tienes que hacer gárgaras, para que toda la enfermedad se te vaya».
Cuando Awó Mayere regresó a su casa hizo todo lo que le indicaron, y así logró curarse todas las dolencias y vencer a sus enemigos, gracias a Ifá, a Osanyin y a su gran Egun.
NOTA: Ojuani Meji, cuando quiere destruir a sus enemigos, coge 3 huevos de guinea, les saca la clara, les agrega pica-pica, 3 pimientas de comer, 3 pimientas de guinea, semilla de aroma, tinta negra y manteca de corojo; los pone donde está Eshu 3 días y luego los tira: uno en cada esquina, y el tercero al tejado.
Ojuani Meji tiene que colgar un racimo de Ikines en la cabecera de la cama y colgar la piel emplumada de la guinea. Esto es para evitar a Ikú.
23.El Camaleón y el Perro
Al principio del Mundo, el Camaleón solo tenía un color y carecía de collar o pañuelo. Como era muy envidioso, sintió envidia del Perro, porque cada vez que lo miraba le parecía verlo de un color distinto y con un collar diferente. Un día le preguntó: «¿Cómo te las arreglas para tener cada día un color distinto y lucir más bonito que yo?». El Perro no le respondió nada, y el Camaleón, lacerado por la envidia, se pasaba los días preguntándose cómo podría ser aquello posible.
Un día el Camaleón llegó a casa de Orúnmila, para que le hiciera algo con lo cual ser igual o superior al Perro. Orúnmila le hizo Osode, le vio este Ifá y le dijo: «Hijo mío, ten cuidado con la envidia. No le envidies nada a nadie ni le desees mal a nadie, porque el que hace lo malo para otros, sobre sí mismo lo ve». El Camaleón insistió tanto, que Orúnmila le hizo una rogación y después le dijo: «Vaya, que ya usted está como quería».
Cuando el Camaleón llegó al monte, subió a un árbol y enseguida cambió de color. En eso vio al Perro y le dijo: «Mírame, compadre», y saltando de rama en rama cambiaba de color y sacaba de debajo de su cuello un collar o pañuelo. Pero con todo y eso no lograba ganarle en belleza al Perro. Atormentado por la envidia, regresó a casa de Orúnmila con la intención de que le preparase unos polvos para dominar al Perro con la mirada y vencerlo. Orúnmila le contestó: «Lo que usted desea es una cosa mala, y recuerde que el mal que se busca para otros, sobre uno mismo se ve». Pero tanto le rogó el Camaleón, que Orúnmila accedió a complacerlo y le preparó unos polvos. Al entregárselos le advirtió: «Coge esto, ya estás complacido. Ahora regresa a tu casa sin mirar hacia atrás ni para nadie durante el camino, porque mientras no hagas uso de estos polvos no puedes mirar a nadie».
Cuando el Camaleón llegó a su casa tocó la puerta, y su mamá se la abrió. Pero él, olvidándose del consejo de Orúnmila, alzó la vista y la miró fijamente; y la madre cayó muerta al recibir la mirada de su hijo. Desde entonces, cada vez que los muchachos ven a un camaleón le tiran piedras o lo golpean con palos para matarlo: el Camaleón está maldecido porque mató a su progenitora.
NOTA: Por este Ifá hay que tener mucho cuidado con la envidia, pues la persona envidiosa vive amargada. No le envidie nada a nadie, para que viva feliz, tratando de luchar por superarse y obtener lo que desea. Tiene que tener cuidado con la forma de tratar a su madre, pues por causa de las incomprensiones se puede caer en faltas de respeto y desconsideraciones con ella. En un momento malo, el pelear con ella puede afectarle la salud y costarle la vida, pues puede sufrir un infarto o derrame cerebral, y usted vivirá con ese trauma para el resto de la vida.
24.La maldición de Oshún
Era un hombre casado, y un día se echó una amante. Al enterarse la esposa, se fue para la casa de sus padres. El padre, al verla, le preguntó: «Hija mía, ¿qué te ha sucedido, que vienes a visitarnos? Hace mucho tiempo que no te acordabas de nosotros». Ella le contestó: «A mí no me ha sucedido nada; solo vengo por unos días, para no estar sola en mi casa, pues mi marido está de viaje». Y así estuvo viviendo dos años en casa de sus padres.
Al cabo de ese tiempo, el padre se enteró de que el marido de su hija se había convertido en un hombre muy rico, y decidió llevarla de vuelta a la casa del esposo. Enterado el hombre de que su exmujer, en unión de su padre, lo iba a visitar, y sabiendo además que ella no lo quería y solo iba detrás de su dinero, la maldijo, y ella se convirtió en río.
25.El camino Agangara
En este camino, Olodumare estaba enfermo y mandó a buscar a Agangara Awó para que lo curara. Este le hizo Osode, le vio este odu de Ifá y le hizo el Ebó indicado arriba.
Cuando Olodumare recuperó su salud, le dijo a Agangara Awó: «Pídeme lo que desees tener». Agangara Awó le contestó: «Olodumare, a mí me hace falta tener mujer, hijos, dinero…». Y así le pidió de todo a Olodumare.
26.Orúnmila y el capataz de la hacienda
Una vez Orúnmila estaba pobre y necesitaba 400 pesos para salir de sus deudas, y pensó: «Si robo, me llevan preso». Salió al camino muy preocupado y llegó a una hacienda donde muchos trabajadores recolectaban palmiche, y comenzó a vociferar: «Yo subo a una palma y tumbo los racimos de palmiche, salto hacia atrás y hago lo mismo, y en un minuto lleno un carretón de palmiche». En su desesperación por conseguir el dinero no analizó que aquello que gritaba era una cosa mala, pues sencillamente era una mentira.
Lo oyó el capataz de la hacienda, que le dijo: «Señor, vaya a ver al dueño de mi parte, para que lo contrate». El dueño lo contrató, pues Orúnmila le repitió lo que era capaz de hacer, y además le dijo: «Necesito que me adelante un poco de dinero». El hacendado se lo dio, a condición de que empezara a trabajar al día siguiente. Pero al otro día Orúnmila se fue a una fiesta y no trabajó, por lo que el dueño de la finca lo acusó de estafador, y tuvo que comparecer ante el juez.
Cuando el juez lo interrogó, Orúnmila le dijo: «Señor juez, yo me gano la vida hablando, pues soy adivino, y para demostrárselo le digo que su mujer está de parto, pero no podrá dar a luz hasta que no le hagan Ebó». Como eso era verdad, el juez le pidió que le hiciera el Ebó a su mujer. Cuando Orúnmila terminó de hacerlo, ordenó que se lo pasaran a la mujer por su cabeza y que después lo botaran en la basura de la casa. Tan pronto lo hicieron, la mujer del juez dio a luz sin novedad.
El juez le preguntó: «Señor, ¿por qué razón hizo usted eso de lo que lo acusan, si usted, haciendo el bien a la humanidad, puede vivir con bienestar?». Orúnmila le contestó: «Me dejé dominar por la desesperación de buscar el dinero rápidamente, y por eso pasé el bochorno de ser acusado de estafador». El juez le dijo: «Le voy a dar setecientos pesos por haber salvado a mi mujer, para que pague sus deudas y le quede algún dinero».
NOTA: Este camino les está hablando a los Awoses: no pueden robar ni engañar a nadie, para que no pierdan su moral ante los aleyos y ahijados, y se liberen de la vergüenza de ser acusados de estafadores. El Awó, trabajando Ifá, consigue todo lo que necesita para vivir honestamente. También explica que no se puede endeudar ni pedir prestado desesperadamente, para no pasar bochorno.
27.El Mundo de los Espejos
En un tiempo, el Mundo de los Espejos y el Mundo de los hombres se comunicaban, y además no coincidían ni los seres, ni los colores, ni las formas. Una noche, la gente del Mundo de los Espejos invadió la Tierra. Su fuerza era grande, pero al cabo de sangrientas batallas prevalecieron las artes mágicas de Awó Ojuani Meji, que era Awó Filani: derrotó a los invasores, los encarceló en los espejos y les impuso la tarea de repetir, como una especie de sueño, todos los actos de los hombres. Los privó de sus fuerzas y de sus figuras, y los redujo a meros reflejos. Pero recibió la maldición de transformarse y de tener que mirarse en el espejo para poder vivir mejor.
Un día, sin embargo, sacudirán ese letargo mágico. El primero que despierte será un Rey; en el fondo del espejo se percibirá una línea tenue, y su color será un color no conocido. Después irán despertando gradualmente las otras formas, diferenciadas de nosotros. No imitarán: romperán las barreras del azogue, y esta vez no serán vencidos, porque junto a las criaturas de los espejos combatirán las criaturas del agua.
28.Se adivinó para el Gato (Ologbo)
Se le adivinó al gato cuando fue a investigar en la tierra de las hechiceras (brujas). Se le dijo que regresaría sano si sacrificaba un carnero, dos palomas y hojas de Ifá; debía triturar limallas de bronce y plomo con semillas de iwereyeye, y restregárselas en la incisión hecha debajo de las cejas. El gato prestó atención a las advertencias e hizo el sacrificio; se le aplicaron las hojas de Ifá como se indicó, después de haber sacrificado. Y el gato regresó sano a su tierra.
29.Se adivinó para 165 animales
Se adivinó para 165 animales cuando iban de viaje, y se les aconsejó sacrificar tela negra. Ellos se negaron a hacer el sacrificio; el gato fue el único que prestó atención al consejo. En búsqueda de su destino se tropezaron con las brujas, que se comieron a todos los que no habían sacrificado. Al gato lo vieron con la tela negra puesta, y como tenía cuatro ojos iguales a los de ellas, decidieron no matarlo, pues era uno de los suyos. Cuando el gato regresaba a casa, cantaba feliz y contento.
30.La adivinación para Opekete
Oloirekoire y Olormukoorun adivinaron para Opekete cuando ella iba camino del trabajo. Se le aconsejó sacrificar 200 agujas, 200 ratones y 200 pescados. Opekete obedeció e hizo el sacrificio, y fue muy prolífica, como Ifá dijo.
31.La adivinación para las 165 palomas
Oloire-Koire y Olorun-Koorun adivinaron para 165 palomas, y se les aconsejó hacer sacrificio para evitar la pérdida de hijos. Ellas se negaron. Como resultado, los pájaros vinieron, comieron y tiraron; la rata vino, comió y tiró. Ifá dijo: el cliente sufrirá la pérdida de un hijo.
32.Los hijos de Oduduwa Akala
Los hijos de Oduduwa Akala, que vivían a los pies de su padre, bajaron a la Tierra muy violentos, matando a los hombres y a los pájaros, y atacando a todos los que veían. Oduduwa Akala los detuvo y mandó a bajar a San Lázaro con Odua Agnesi a la Tierra, para salvar al género humano. Aquí San Lázaro se llama Dassanumelu, y descendió en la tierra Majino Dassa Zoume.
33.La paloma y su familia
La paloma vivía con su familia y no era comprendida, y decidió irse a vivir a la montaña. Como el camino era muy escabroso, a fuerza de subir y subir se le fortalecieron las patas y le salieron garras, y un robusto y afilado pico: se fue transformando en Águila.
Un día le entró nostalgia por ver a su familia y se puso en camino de regreso a su casa. Cuando llegó, su familia, al verla tan cambiada, se asustó y le cerró la puerta de la casa. A causa de esto lloró, y tuvo que regresar a su inhóspita montaña y volverse plenamente un Águila.
NOTA: Por las incomprensiones familiares, usted abandonó a su familia.
34.Los Santos y la Tierra
Cuando los Santos llegaron a la Tierra, encontraron el planeta cubierto de agua, pero Olodumare les había dado un güiro lleno de arena, una gallina cinqueña y una lagartija. Al verlo todo cubierto de agua, echaron la arena del güiro y la adié la esparció, y se formó lo sólido; la lagartija caminó, y así los Santos pudieron caminar sobre la Tierra.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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