Ofun Meji (Oragun) – Odu de Ifá

Odu de Ifá · Nº 16 del Orden Señorial

Ofun Meji

Oragun · Babá Ofun Meji

«ORAGUN MAFUN MAFUN OBANLA ALAYE OLOFIN ORAGUN ILE MAFUN DORAFUN LOWO NI SHANGO IKA JEKUA BABA».
II II · I I · II II · I I
Palabra sagrada

Rezos y súyeres de Ofun Meji

Rezo

ORAGUN MINIKUN TIKUN OBATALA LAONA GURU GURU MOBA KPUI MINU MOBA KPUI NIKABO KUANA TARA TARA NIWAFUN ASHO KOWOROSO ORUNMILA ADIFAYOKO KANPUN OBATALA IWO OMO ERUKO OMO ORUNMILA KOYO OMO OSHA OBATALA ASHOMO AWO OGUE LA WAYA KAITI KAITI MOROKO KAFI MEWE NIRE NISHE IYA ELEGBARA IRE NISHE IYA OGGUN IRE OSHOSI IRE NISHE IYA OGUN IRE NISHE IYA BOGBO ORUMALE AYIKOTUN BOGBO ORUMALE TIKOSALE BARABA NIREGUN ADIFAFUN ORUNMILA.

Súyere

PEREGUN ALAWA TUN TUN PEREGUN ALAWA TUN TUN GBOGBO ADEWADIE ATEWO MIRIN PEREGUN ALAWA TUN TUN

Rezo

OROFUN MAFUN YAWEDE, OFUN LARAOBIBI EFURUFU LAKOKO EFURURU LAKOKE OKERE ARISHADI; ARAYE KOWEDO BI BABA OROLU EWAMI KOMIO.

Súyere

ORO JUN JUN EWA MI KOMIO ORO JUN JUN EWA MI KOMIO ORO JUN JUN ORO JUN JUN.

Rezo

ORAGUN MAFUN MAFUN OBANLA ALAYE OLOFIN ORAGUN ILE MAFUN DORAFUN LOWO NI SHANGO IKA JEKUA BABA.

Súyere

BABA FURURU ARE REO BABA OKAÑEÑE LERIBO ELERIBA OKASILAWE EYIBORERE BASIBAO ERU AYE YAWAO LESEKAN

Fundamento

En este odu nace

  • La plata (dinero metálico) y el papel moneda.
  • El Alukin Ifá (manejan los Ikines para obtener el Odu Ifá).
  • La seriedad financiera a costo de la vida.
  • El que los frutos y semillas caídas al pie de los árboles nazcan.
  • Los juramentos mortuorios: el cielo juzga y da la pena al que los rompe.
  • El que en Itá e Iyoyé de Ifá se deba llevar palangana a la mesa.
  • Que el Awó no debe guardar dinero porque se atrasa.
  • El Éter y las Galaxias.
  • La defensa de los ataques y el Kárate en la India.
  • La resurrección de Lázaro y Jesús.
  • Los fenómenos, los monstruos, Hidrocéfalos, Macrocéfalos, Microcéfalos, Acrocéfalos, Mongoloides y las enfermedades desconocidas.
  • Los fenómenos lumínicos, la maldición y la porfía del menor con el mayor.
  • La Secta Secreta Ogboni, primera sociedad secreta que existió en el Mundo.
  • La voz, las palabras.
  • Que algunos animales se reproduzcan a través de huevos.
  • El pacto entre Oro y Orúnmila, y entre Ikú, Oduduwa y Orúnmila.
  • La codicia por el dinero y el pacto con la muerte.
  • La Secta Secreta Abakuá, aquellos que tienen la comunicación con los espíritus.
  • Babá Oshagriñán.
  • El fallecimiento humano.
  • La sabiduría y el Pacto con la muerte.
  • Las canas.

Aquí hablan las enfermedades

Pérdida de la memoria, la vista, el corazón, el hígado (cirrosis hepática), lepra y enfermedades contagiosas.

Estudio del signo

Descripción del odu Babá Ofun Meji

Ofun Meji, conocido también por Oragun, ocupa el número 16 del Orden Señorial de Ifá. Es un odu de mucha sabiduría y omnisciencia: todo lo que puede saberse está contenido dentro de él, y aquí resucitan los muertos.

Mientras Ejiogbe es el padre, Ofun Meji es la madre de los catorce odu Mejis restantes y de los doscientos cuarenta Omoluos. De Ejiogbe y Oragun parten un total de doscientos cuarenta y cuatro odu básicos de Ifá, así como cuatro mil noventa y cuatro odu compuestos. En ellos se encuentra la sabiduría que Olodumare legó a la humanidad; en ellos están representados todos los poderes sobrenaturales, aquellos que pertenecen al más allá, fuera del alcance de los hombres: los fenómenos extraños, las luces, los sonidos, las vibraciones, las fuerzas procedentes del inframundo y de las restantes dimensiones existenciales. Aquí se funden todas las formas de la vida, los estados de la materia, las vidas paralelas, los mundos, las constelaciones y las galaxias, el poder de todo el universo, el secreto de la creación, del origen de la materia y del espíritu. En este odu residen la creación y la destrucción.

Ofun Meji es un odu femenino, hija de Oduduwa y Ejiogbe; es un odu de misterio y le llaman Ejifun. Debe hacer sacrificio por la Paz, la Prosperidad, la Riqueza y una larga vida. Es el poderoso en la Tierra: todo lo puede, lo bueno y lo malo. Es el espíritu del Fuego y el que resucita a los muertos. En él nacen la defensa de los ataques y el Kárate en la India, y también la sabiduría y el pacto con la muerte.

Su color es el plateado y el blanco. Domina el vacío y es el Acio (látigo, azote). Su día de la semana es Oye Aiye (lunes); su planeta, la Luna (Oshupua); su metal, la plata; su color de vestir, el blanco y el plateado. Aquí nacen los monstruos y los fenómenos, y todas las enfermedades desconocidas. A Oragun le llaman el Gato de Satanás. Es un odu sufrido y representa el Sentido Maternal: rige las leyes de la naturaleza referentes a los hombres y las mujeres. En este signo se respetan las canas, y no se pueden soplar velas ni avivar el fuego.

El Huevo mismo es Ofun. Las cuatro rayas del signo representan a Ejiogbe, Oyeku-Meji, Iwori-Meji y Odi-Meji; los doce puntos restantes son los otros doce Mejis. Representa la fuerza interna del hombre, los objetos de hierro, los grandes caminos, los hombres valientes e inteligentes, y la maldad. Es un odu tumultuoso, de sentido profundo y de peligro, pues es la Vida y la Muerte. En este odu hablan: Obatalá, Orúnmila, Olorun, Oduduwa, Oyá, Nana Burukú, Azojuano, Shangó, las Brujas, Oshún, Orishanlá, Dadá, Ogún e Iroko.

Es un Ifá de desesperación. Los que lo poseen tienen el poder de hablar directamente con la Muerte y con la Vida. Son majaderos, intransigentes y caprichosos, violentos, y lo pierden todo por la violencia. No pueden tener botellas ni nada vacío en su casa, y no pueden ingerir bebidas alcohólicas de ningún tipo, pues son su perdición. Padecen del hígado, del corazón, de falta de circulación, de cáncer e inflamación interna, de enfermedades desconocidas, de ahogos y falta de aire, y de la vista.

Todo lo quieren hacer a su forma y manera, por lo que se buscan grandes problemas; pero son inteligentes y logran salir victoriosos de los problemas en que se meten. No son sentimentales: viven la vida materialmente, pues les da lo mismo una cosa que la otra. Su fundamento está en ellos mismos; trazan un camino a seguir y no se apartan de él fácilmente. No lloran ni se lamentan de nada ni por nada. Su conducta es excelente, pues exigen al máximo en su trato. No les gusta el engaño porque no engañan a nadie, aunque son tramposos y un poco charlatanes; cuando hablan en serio, hay que decirles: muy bien. Su buen quedar los hace acreedores de confianza.

Son espiritistas de altura y todo lo saben: hablan en la noche con los muertos que desean ver. La Muerte siempre está al pie de ellos, pero no se los lleva como quiera, pues son amigos inseparables; quieren más a un muerto que a un ser vivo y no tienen confianza en nadie. Son desconfiados al máximo; su educación y su forma los protegen, pero no tienen alegrías. Viven solos y alejados de la gente, pues no encuentran seguridad en ella. Para tratarlos hay que ser legales y sinceros, porque leen el pensamiento de quienes los tratan antes de que les hablen. A los hijos de Orangun les gusta la soledad y la tranquilidad: su yo interior es tan extraño que aspiran a vivir una vida muy distinta a la que en realidad viven en el mundo. Son inconformes, voluntariosos, les gusta gobernar a los demás y se molestan cuando no lo pueden hacer.

Es un Ifá de inteligencia (Oma) (IRE BONI BOYE ORI). La Muerte tenía un palo que se llama Epin; Arun tenía su palo, que se llamaba Itá; y Ogún tenía su palo, que se llamaba palo Bronco.

A la persona de este odu siempre la redimirán a un último plano; debe sacrificarle al Ángel de su Guarda durante seis días y el séptimo limpiar la casa y descansar. No debe discutir. La pluma de la cotorra debe utilizarla como símbolo de autoridad e influencia, como la luz con la que se ve el futuro. Este es un odu de poder y debe adorar mucho a Ogún. Le pueden robar sus atributos religiosos. La persona es adivina: todo cuanto dice es cierto, pero debe cuidarse la memoria. No debe ser dictatorial con sus semejantes, pues no siempre se puede salir con la suya; debe escuchar consejos, dejar la arbitrariedad y tratar bien a sus semejantes para no perder la hegemonía.

Es un odu que representa a un hombre blanco en canas. Se recibe a Abokú cuando se está perdiendo la vista. Habla de cazuela o prenda de hechicería abandonada. Marca fenómenos, polvos y brujería, muerte y maldición, pues Oragun, por odio, le hizo brujería a su propia familia. Se pierde la supremacía en el orden de gobierno; tiene un veedor que siempre cuenta con la persona: hay que ser obediente y hacer lo que le manden. Se les sacrifican a los Ancianos tortas de fríjol para evitar desastres en la vida.

Ofun Meji es el odu de Ifá que acompañó a la deidad Oke en su viaje a la Tierra, y así constituye su odu Isalayé. El Eshu que acompañó a Ofun Meji y a Oke cuando viajaron del Cielo a la Tierra se llama Eshu Ofun Meji. En este odu solo existía la Noche: no se conocía la luz. El espíritu de Osun que habla en este odu se llama Olo, el que aleja la muerte. A este odu se le conoce con Ojifun Ologbo, «El Maligno». Al Iyefá de este signo no le pueden faltar el pez guabina (Ejá Oro) y el Orogbo (semilla de un ashé de Shangó).

Ofun es la casa y las cosas que pasan en ella: el secreto que hay en el ilé de un Egun, cosas malas o buenas. Este Ifá es del Reino de los Faes: Abikú. Viven en la zona gris del Cielo, llamada Jaidis (el otro mundo, la otra vida), en la séptima colina entre el Cielo y la Tierra; se les sacrifica, no se reciben materialmente. Aquí se habla con un Obatalá de tierra Arará que se llama Biñose y se le compara con Nuestra Señora de Lourdes. La gente hablaba bajito en casa de Obatalá. El dueño de este Ifá será hábil y bueno para brindarle advertencia a las personas deseosas de recibir los beneficios del dinero, el matrimonio y la decencia. Aquí la persona quedó rígida y solo podía mover los ojos.

Trabajos del signo

Relación de obras del odu Oragun

Lo que se hace cuando sale Oragun: este odu anuncia que hay santo amarrado o preso y marca desobediencia al Santo.

Cuando el Awó ve este Ifá en una vista

El Awó, cuando ve este Ifá en una vista, cogerá un buche de agua y dejará ir la cabeza hacia atrás para que le caiga en la cara y el resto al ókpele, retirándolo y tomando otro ókpele.

Oragun como Toyale o como último testigo

Cuando sale Oragun como primer signo o Toyale en un Osode por enfermedad o Arun, anuncia enfermedad larga pero que tiene remedio. Si sale en el último testigo, la muerte es inevitable.

Cuando se ve Oragun y detrás el signo de Ifá del Awó

Cuando se le ve a cualquier persona Oragun y detrás de este el signo de Ifá del propio Awó, no le haga Ifá ni lo atienda: Orúnmila le está avisando que esa cabeza va a ser su destrucción.

Cuando usted le haga Ifá a una persona que venga con Oragun y su signo de Ifá detrás, esa persona se destruye sin remedio.

Cuando se ve este Ifá en una bajada de Orúnmila

Se echa el Iyefá en una jícara con agua fresca y se dice: «ORAGUN ADELE NIFA MORU MOWA».

Se prepara una jícara con mucha manteca de cacao, cascarilla y polvo de osun, se le da una paloma, se reza el signo y después se pinta la puerta de la casa de la persona y la del Awó con tres rayas de este preparado.

El ókpele del Awó de este Ifá

Cuando el Awó tiene Oragun, el ókpele de este Ifá debe ser de cáscara de coco, y cada vez que vaya a comer o a consagrarse hay que lavarlo con hierba prodigiosa, hierba fefé y hojas de guacalote. Se pone Oragun en el suelo y se reza:

OKPELE LE BABA OFUN ONI LOKUN, OKPELE LE BABA OFUN ONIBARA BANIREGUN LELE BABA LE LERI OKPELE, BABA KOSI EDANI ABINERALE OLOFIN, AWE URDE OKPELE ORUNMILA ELERIPIN ATEFA WA ORUNMILA ABEROTE, OLOFIN OKPELE ONI SHAWE BOGBO OSHA IBE BOGBO ARA ONI TIMBELORUN OSHA NIRE OBAYAWA IKIBAYE ONI OKU BABA KOYEYAU SEKUN OBA IGBI ORUNMILA FIEDENU.

Se cogen dos palomas (una negra y otra blanca) y se van rezando con ellas arriba del ókpele con el siguiente súyere:

EYE, EYE BIYE OLOFIN OKPELE BINI SHANGO NA FUN EYE EYE UNYEO ORAGUN OKPELE BINI OSHUN SHANGO

Cuando sale Oragun no se da sangre a la cabeza

Cuando a una persona le sale Oragun, no se le da sangre a la cabeza. Se tapa con esas plumas, manteca de cacao y cascarilla, se le sopla aguardiente y se cubre con hierba prodigiosa y 2 velas. Se entierra todo.

Cuando este odu sale el día del Iyoyé

Se bate mucha harina y se riega dentro del Igbodun, se pone una cadena en la puerta para que se caiga, y los cujes serán de álamo. Hay que darle duro al iniciado para que no perezca el Padrino.

Cuando sale en la adivinación ordinaria del ókpele

Se debe aconsejar hacer sacrificio: Ebó con tela roja, tela negra, un gallo rojo, paloma, una gallina y mangle rojo o palo moruro, para convertirse en una persona noble y rica.

Cuando sale Ofun Meji en el Igbodun

En las ceremonias de iniciación del Igbodun se le dice al iniciado que sirva a su Ifá con 16 caracoles marinos, que lo suavizarán y ajustarán su agresividad, y un chivo a Eshu.

Para la mujer deseosa de tener hijos

Debe ser paciente y hacer sacrificio con un gallo blanco, una gallina blanca, maíz y miel, y debe casarse con un sacerdote de Ifá.

Cambio de cabeza (cuando sale Oragun)

Cuando a una persona le sale Oragun no se le da sangre a la cabeza, y se hace lo siguiente: debajo del asiento, en un círculo, se escriben Ejiogbe, Oyeku-Meji, Iwori-Meji y Odi-Meji, y en el centro Oragun; se agrega Ogbe-Yono a la derecha y Otura-Niko a la izquierda. Se prepara un omiero con hojas de guacalote, farolito, algodón, prodigiosa, hierba la Niña, hierba de la Sangre, lirio blanco, bledo blanco y tierra, coco de agua y cabeza de guabina; se machaca y va para el río; se coge un poco de esas hierbas y se apartan. Se da sangre de paloma al omiero.

Con las hierbas, lo del círculo y los ingredientes se hace Ebó. Cuando se le da sangre al omiero, se canta:

OMONERE ESKEKE IRE ILE OBATALA, OMA IRE LARAM OBATALA MONIRE LARA OBATALA, EYELE SHEKE MONIRE OBATALA.

Después se hace Akuayerú.

Sará-Ekó de este Ifá

Cuando se ve este Ifá se hace Sará-Ekó con lino de río; se le pone un poco a Elegba y a Obatalá, y el resto se riega en la casa.

Para pactar con Ikú

Se talla un muñeco de algarrobo o de Piñón Florido, se le ponen 16 centavos y limayas de todos los metales. Se limpia al Awó con 2 pollos; uno se le da al muñeco, se envuelve en tela blanca y va a enterrarse al cementerio; con el otro se hace Paraldo. El muñeco vive con el Egun del Awó.

Para levantar la salud

Agua de mar, mangle rojo y el hueso de la falange del dedo índice de un Egun. Todo hecho polvo, en una cazuela de barro, al lado de Osanyin, y se le da un gallo blanco, echándole sangre a la cazuela. Se pregunta el número de días en que se le deja a Osanyin y después la persona se baña con esto.

Obra para el tumor en formación

Nota: cuando se ve este Ifá, se le dice a la persona que tiene un tumor en formación, y dice Obatalá que Oshún es quien tiene el poder de disolverlo. Para esto se hace lo siguiente:

Se coge una calabaza, se le abren cinco ventanitas por arriba y se carga cada una con el nombre de la persona, pelos del cuerpo, ropa sudada, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, ero, obi, kolá y miel, y se le pone en cada hueco una espiga de Guin de Castilla. Después se viste con tela amarilla y se le pone a Oshún con dos velas, los días que diga.

Para prevenir el cáncer

Se hace un compuesto de vino blanco, mangle rojo, pelota de moñinga, bledo carbonero e Iyefá de Orúnmila. Se deja 16 días delante de Orúnmila y después se toma una tacita en ayunas, detrás del café con leche.

Nota: el enfermo no morirá, pero sí uno que no lo esperaba. Dele de comer a la cabeza del enfermo, pues puede morir, y póngale el collar de Obatalá; este signo en Toyale anuncia enfermedad larga pero con remedio; como último testigo la muerte es inevitable.

Para salvar de la enfermedad al Awó

Ebó con 3 palos: Jagüey, Aguedita y Rompe Hueso.

Trabajo para cambio de cabeza de Oragun

Ebó con todos los elementos preguntados. Se prepara una jícara con cascarilla disuelta, con un pincel para no ser tocada con las manos. Se le pinta a la persona en la cabeza Obara-Meji; en la parte izquierda del cuerpo, desde el cuello hasta la pelvis o encuentro con la cadera, los signos Mejis varones, empezando por Ejiogbe, Iwori-Meji, Iroso-Meji…, hasta Oshe-Meji; y en la parte derecha los signos Mejis hembras, desde Oyeku-Meji hasta Oragun. En el hombro izquierdo Irete-Untelu, en el derecho Ofun-Nagbe. En el brazo izquierdo, del hombro al codo, Ogbe-Fun, y en el derecho Irete-Yeku. En el vaso (parte izquierda) Ogbe-Yono, y en la parte derecha (hígado) Irete-Ansa. En ambos femorales Irete-Meji.

Todo se hace con la persona desnuda y se irá borrando con el Ebó. Lleva además como ingredientes: gallo, paloma, guineo y orogbo (semilla de un ashé de Shangó). No se puede derramar una gota de sangre. Hay que estar toda la noche en vela al lado de la persona. Lleva además 2 gallinas y 1 gallo para preguntarle a Orúnmila si puede hacer el trabajo. Cuidarse de embolias y de echar sangre por la boca.

Ebó para niño enfermo

Preguntar si hay que ponerle Idé de Obatalá. Se coge una jícara y se desbarata un ekó con bledo blanco, prodigiosa y aguardiente; antes y después de la rogación se mete el ókpele dentro, y toman de ese Sará-Ekó todos los que están y todos los que vengan.

Ebó secreto

3 huevos, 3 palos, 3 piedras, 3 cabos de velas, arena de río y de mar, cascarilla, manteca de cacao, 3 palomas (1 blanca, 1 carmelita, 1 gris), mucho dinero.

Advertencias del signo
  • Cuando joven, todo el mundo trata de ridiculizarlo, pero de viejo será respetado y poderoso: todos le servirán y le temerán por su arcano de sabiduría.
  • No pelee con su Ángel de la Guarda.
  • Bautice a quien tenga que bautizar.
  • No duerme bien de noche, pues hay alguien haciéndole cosas malas y le enciende velas al revés. Limpiarse con una paloma y soltarla en el monte, y rogarse la cabeza con un Ejá-Bo (pargo).
  • A usted le interesa solo ser rico y tener mucha fama; su Ángel de la Guarda se lo dará, pero la ambición lo matará.
  • Debe dormir con una botella de agua en la cabecera de la cama.
Inshe-Osanyin

Gallina a Orúnmila. Con sus huevos y la cabeza y las dos patas machacadas se monta este; se agrega tierra de cangrejo y arena, tierra del cementerio, de las cuatro esquinas y tierra de la esquina de la casa a las doce de la noche. Se alimenta con jicotea, gallo, gallina y aguardiente. Se usa encima.

Obra para eliminar los enemigos

Se encienden 2 velas a Egun y 6 velas a Shangó. Se desnuda a la persona y se le pone en la espalda a Eshu-Elegba. Se rodea a la persona y a Eshu-Elegba con 8 velas encendidas, al lado una jícara de Sará-Ekó; se le da un chivo a Eshu-Elegba y se le da coco. La persona le brinda de ese Sará-Ekó a todo el mundo.

El chivo se descuera y se le cantan las carnes tocando la espalda de la persona, y todo va para el monte. Después, en la puerta, se echa hierba gomosa y al otro día se friega.

Ebó para no matar por el dinero

Un chivo a Eshu. Cuando se acaba la rogación, se desnuda uno delante de Eshu, se le pide lo que desea y se mata el chivo; allí mira a los enemigos. IBA IMBEKI AYE.

Obra para que los enemigos lo dejen prosperar

Ebó: gallo, 101 piedras, 3 banderas (roja, blanca y negra), cerca de púas.

Con las piedras, después del Ebó, se pone una barrera o cerca fuera de su casa y se le pone la cerca de púas o espina de Cristo. Se agregan al Ebó tres palos vencedor y tres telas (blanca, roja y negra). Pone el palo vencedor en la cerca y un día engancha la bandera blanca y la tela blanca; al otro día lo repite con el color rojo y al tercer día con el color negro. Así los enemigos viran y Oragun podrá prosperar.

Obra para desenvolvimiento

Un ñame crudo: se limpian con él ambos cónyuges y se pone después donde haya cenizas.

Ifá del Reino de Abikú

Para ello se hace un velorio con una muñeca, con una estera; se ponen 12 candelabros de naranja, tela roja, negra y blanca, maíz tostado, jutía y pescado ahumado, vino tinto, aguardiente, ginebra, cerveza, queso, galletitas de dulce, chocolate y café; y después de que sea el velorio se levanta Ikú, pagándole al que lleva este Ebó un peso cinco centavos o lo que Orúnmila marque. Antes se hace un omiero con hierba de Orúnmila para lavarse las manos todos, y también cuando venga el que lleva el Ebó. Del chivo se le pregunta a Orúnmila si se bota vivo o se cría; este debe ser chico.

Paraldo

Telas rituales de paraldo, hierba Bara, álamo, algarrobo, mar pacífico y quita maldición. Se escribe Oragun encima de los pescados, empezando por la cabeza; jutía y pescado ahumado, aguardiente, manteca de corojo y un ataré en cada pescado. Hay que tener agua de río, de coco y agua común, y un poco de hierba de ese omiero para preparar un baño para el Awó. El Paraldo lleva gallo blanco o gallina blanca. Al omiero que prepare el Awó tiene que darle sangre de paloma, y recoger la hierba y la cabeza de la paloma y llevarlas para el río. El Paraldo va a un basurero de la manigua.

Paraldo (con ceremonia)

Guineo, 1 muda de ropa negra, 1 muñeca de trapo, azufre, espanta muerto, albahaca, rabo de gato, coco, aguardiente, velas, telas rituales de paraldo, cascarilla.

Ceremonia: se viste a la persona con la ropa negra, donde detrás se pinta Oragun; se le echa azufre, se reza el signo, se le da cuenta de la obra y se prende candela (iná). Acto seguido se pinta la tela negra con Otura-Niko y Oragun, se le rompe la ropa negra, y todo se envuelve y se lleva al cementerio, donde preferiblemente se entierra; si no, se echa en una tumba. El Awó le prepara un caracol ayé, con el que se hace ebomisí con hierba ibaigbo y hierba rabo de gato, dándole una rana toro, todo sobre Osanyin. Como complemento final, se le manda a la persona a desarrollar el muerto, poniendo una bóveda en su casa.

Ebó Paraldo por alguna enviación espiritual

Relación: un gallo para el Ebó y una relación del Ebó; un pollo para el paraldo; tela negra y blanca; una muda de ropa negra; una muda de ropa blanca; cocos, velas, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo y de cacao, maíz, miel, cascarilla; un carretel de hilo negro y varios tramos de hilo de otros colores; carbón, 9 hojas de álamo, dos botellas pintadas con cascarilla, tabacos, un muñeco de trapo, pólvora, muchas hierbas.

Ceremonia: lo primero es preparar bien el lugar donde se vaya a hacer el Ebó con su relación. Se prepara el Ebó de esta forma: Otura-Niko y Eguns de Awoses caídos, y en la otra mitad del tablero los 16 Mejis, donde se pone lo siguiente: ocho platos, cada uno con ministras, harina y 9 cintas de 9 colores cada uno; 1 plato con 9 rayas alrededor hechas con carbón y cascarilla, y dentro 9 hojas de álamo, carbón y cascarilla; 1 coco pintado con cascarilla y carbón; dos botellas pintadas con cascarilla y carbón cada una, que se llenan de agua, con una vela chica cada una; un vaso de agua con una tijera dentro; tabaco; 3 velas, una en el centro y las otras dos a los lados, donde se le da coco a Egun.

Acto seguido se manda a la persona a vestirse de negro y se le unta cascarilla en la cara, las manos, los brazos y las piernas. Se le dan a aguantar las dos botellas que tienen las velas, una en cada mano, y después se le va presentando el vaso de agua que tiene el muerto, al que se le sopla aguardiente y humo de tabaco. Se coge el hilo negro y se envuelve a la persona de la cabeza hasta los pies; se cogen las hojas de álamo y se le van prendiendo del hilo. Se coge el muñeco y se limpia a la persona, cantando:

SARAYEYE BAKUNO SARAYEYE

A continuación se sienta a la persona y el muñeco se le pone debajo del pie izquierdo. Se comienza el Ebó. Cuando se van a rezar los Mejis, a un lado se pone el Odu Toyale, se le echa pólvora y se le da candela. Por otra parte, se le empieza a cortar el hilo con la tijera sin tocarla con las manos; cuando esto se hace, la Mo-Juba pidiendo la bendición de los mayores. En Ika-Meji se le empiezan a desgarrar las ropas y se hacen las limpiezas con los enseres y animales, echándose en el Ebó los residuos de plumas, en los 4 vientos; después de las ceremonias de Ogbe-Roso y Otura-She se levanta a la persona, el gallo se le da a quien lo pida y se prepara para el paraldo.

Se hace el círculo, donde se pone Otura-Niko, el salidor y Odi-Fumbo. Se le da coco a Oduduwa. Después se coge el pollo, se le pone en la frente y se rezan los Odus en el orden cronológico. Acto seguido, un despojo circular, cantando:

NILE NILE IKU PARALDO ALADO. ONILE NILE IKU PARALDO SOMO

y en la espalda, en la sombra, se mata, donde se canta:

IKU YERE IKU YERE EYE EYE IKU YERE EYE EYE EYE MANKIO EWEYE EYE MANKIO NI EGUN ODARA

Se pregunta si el paraldo cierra, y todo se envuelve para botarse en el lugar indicado (puede ser en el cementerio). Se manda a bañar a la persona con el omiero que se tiene hecho y se empaqueta la ropa negra. La persona se viste de blanco. Al llegar, se hace la ceremonia con el omiero, donde todos se lavarán la cara, la nuca y los brazos en el orden cronológico, mientras el Awó canta:

ABERIKUNLO MAREO FACHEWAO ABERIKUNLO IKU MAREO FACHEWAO ABERIKUNLO MAREO FACHEWAO

Después el omiero se botará para la calle, todos en procesión detrás del Awó, cantando:

FELEYA AUN FELEYA

Después viene el rompimiento de platos, que se le presentarán a la persona, lo que se hace cantando:

OMO ALAWO OYARE FIEDENO ABOFAO ABOFAO

dejándose caer los mismos uno a uno. La persona se volverá a sentar, se terminará el Ebó y se preguntará con Ibo si cierra, desde el que hace la obra y los demás también. Todo se empaqueta y se bota en el lugar que sea.

Cuando sale el signo

Dice Ifá

  • Que el Ángel de su Guarda está peleando con usted.
  • En su casa hay un niño enfermo; tenga cuidado no se vaya a morir.
  • Cuidado cuando le llegue el dinero, no sea para su desgracia: haga rogación por el dinero, puede venirle la muerte.
  • Usted tiene muchos enemigos; dele un chivo a Eshu y no le pasará nada.
  • Llegará a ser rico y tendrá fama porque su ángel se lo va a dar, pero usted va a querer más.
  • Por causa de la avaricia va a realizar algo malo, y por primera vez su ángel se lo perdonará, pero por segunda lo matará.
  • Tiene que vestirse de blanco; no duerma desnuda.
  • Cuidado le caiga tinta o pintura encima.
  • Usted es hija de Oshún: no salga a la calle hasta que no pasen siete días, porque lo van a matar.
  • No cruce por encima de ningún hoyo; no pelee.
  • No tome bebidas blancas; sea obediente.
  • El odu anuncia muerte del padre; debe cuidarse de un complot.
  • No tendrá esposa ni hijos si no hace sacrificio (Ebó). Tendrá dos hijos que se llevarán como el gato y el perro.
  • Debe tener su propio resguardo; lo despedirán mucho.
  • Vivirá hasta edad avanzada si oye consejos.
  • No deje dormir a nadie en su casa; bendiga a quien tenga que bautizar.
  • No use ropa negra ni pintada, ni se moje con agua de lluvia.
  • No se exponga a la influencia de la Luna.
  • No debe guardar luto.
  • Debe dar un tambor a Oshún, la que tiene el poder de disolver sus problemas.
  • No coja mucho sol, porque puede padecer de irritaciones en la piel y en los ojos.
  • El peligro está cerca y debe hacer Ebó con un gallo, ciento una piedras, tres banderas blancas, tres babosas y marabú a Eshu.
  • No se friccione su cuerpo con alcohol.
Los guardieros del signo

Eshu de Ofun Meji (Orangun)

Eshu Burule Aye — Madre de los Eshu

Lleva 101 caracoles, que se lavan con omiero y se les da una jicotea, de la que se cogen la cabeza y el primer hueso de las patas traseras y delanteras, y del rabo, y se ponen encima del Dilogún.

La carga lleva: 21 ataré, maíz, cuentas de santo (la mayoría blancas), un caracol con su bicho, pedazos de huesos de la cabeza y las cuatro patas de un perro. Cabeza y pluma de tiñosa, plumas de muchos pájaros, bibijagua y su tierra, 7 peonías, polvo de cabeza de ratón, chivo y gallo. Corazón de paloma, un camaleón, polvo de cabeza de jio-jio, un murciélago, pluma de loro y cotorra, obi motiwao, obi, ero, kolá, airá, plumas de los animales que se le sacrifican, tierra de cangrejo, tierra de la loma, del mar, de cementerio, de las 4 esquinas, de la Iglesia, de un palo, de la casa del que lo recibe, de la esquina del Awó, polvo de raíz de atiponlá, Ceiba, palma, jagüey, cuaba prieta o amarilla, polvo de las siguientes hierbas: Iweriyeye, pata de gallina, bleo blanco finito o colorado, cardo santo, guacalote, Ewe Shayo, ortiguilla, curujey, polvo de cáscara de gallina y de paloma sacada, polvo de tarro de buey, hojas de ñame volador, mastuerzo, aroma, hojas de Eponimokan, Pica Pica y ataré.

Se prepara la masa y se le dan 3 pichones de palomas, diciendo: «Según la paloma no abandona el nido, que usted nunca abandone a mi hijo Fulano de Tal».

Se le echan 4 Ikines y polvo de 21 palos fuertes, se le da sangre de paloma a los Dilogunes y se le encienden tres Itaná.

Sabiduría del signo

Refranes del odu Ofun Meji (Oragun)

  • Nadie puede coger al hijo del misterio delante de sus padres.
  • El jabón en la cabeza mojada se desbarata y en la cabeza queda.
  • Los ríos se secan, la mar nunca.
  • Los ñames mueren, la espina de Cristo no muere jamás.
  • Aquel que roba un pequeño gato es perseguido por los demás gatos.
  • El viento dijo: yo no puedo matar al Rey, pero le vuelo el sombrero.
  • Cuide su posición para que no sea renegado.
  • La muerte nunca está lejos ni cansada.
  • La pluma de la cotorra es la luz con la que se divisa el futuro.
  • El moribundo Ekún del Cielo.
  • La muerte no puede ser sobornada.
  • Mi forma dictatorial y la poca generosidad me hacen verme solo.
  • La sabiduría es la belleza más refinada de una persona.
  • Dos veces he ido al Cielo desde la Tierra.
  • Delante de una mujer, nunca olvides a tu madre.
  • La muerte del joven es canoa que naufraga en el medio del río.
  • El calabazo rompe su casa, el caldero de hierro nunca lo hace.
  • Nadie puede mantener en secreto al hijo del misterio.
  • La muerte nunca vomita los cuerpos que come, pero no puede digerir el alma.
  • La muerte tiene nariz para oler y saber cuál es el rico y el pobre.
  • Ni Olorun ni Ikú se pueden mirar fijamente.
  • El Mundo es cabaña del camino, Ikú es la meta.
  • La Muerte no hace amistad con nadie.
  • Cuando la Muerte viene, la verdad no aceptará ofrendas.
  • El enfermo está tan desesperado que prefiere la muerte a vivir enfermo.
  • Cuando la Muerte no está lista para recibir a un hombre, envía a un médico en el momento preciso.
  • La Muerte del viejo es canoa que llega a la orilla o al muelle.
  • El fuego engendra a la ceniza, y al que riega la ceniza el fuego lo persigue.
  • Aquel que le robe un gatito a una gata, la maldición de esta lo acompaña.
Deidades del signo

Orishas que hablan en Babá Ofun Meji

  • Eshu
  • Ogún
  • Nana Burukú
  • Sankpana
  • Shangó
  • Oduduwa
  • Oro u Oron
  • Egungun
  • Abokú
  • Ancianos de la Noche
  • Oshún
  • Orisha-nla
  • Osanyin
  • Obatalá
  • Oyá
  • Oke
  • Oshagriñán
Ewe del signo

Plantas del odu Babá Ofun Meji

  • Peregún
  • Escoba amarga
  • Hoja de plátano
  • Corona de Cristo
  • La pasión de Cristo
  • Bledo blanco
  • Levántate
  • Verdolaga
  • Prodigiosa
  • Jazmín
  • Aguedita
  • Sándalo
Deidad de este odu

Oke, la divinidad de la montaña

Oke es la divinidad de la montaña y, según el decir yoruba, una deidad con la que no se juega. Se caracteriza por la tez blanca, al igual que sus cabellos. Dentro de todos los «Oke» hay uno que es el jefe y adquiere mucha importancia.

Es una divinidad que habita en los altos macizos montañosos, y su adoración trae aparejada la fertilidad, tanto en las cosechas como en los seres humanos. Su culto se da en las áreas donde existen elevaciones. Se representa con una piedra blanca de esos macizos montañosos. Lleva consagraciones especiales y vive como vigilante de peligros inminentes de las demás divinidades. Se le sacrifican palomas blancas, y su festival tiene lugar anualmente en Ijio, Nigeria.

Oke es el discípulo mayor del linaje de Shangó, y por él come las palomas.

Nace en este odu

Abakuás o Ñáñigos

En Ofun Meji nace la Sociedad Secreta Abakuá: una hermandad de hombres solos, fundada en Cuba en 1830 por negros esclavos procedentes de los Calabares y del sur de Nigeria. El ñañiguismo es el trasplante en América de una sociedad esotérica africana, con los mismos rituales, creencias, lenguajes, cantos, instrumentos, músicas y propósitos de defensa social que tuvo al otro lado del Atlántico. Se asentó en La Habana, Regla y Guanabacoa, y en los puertos marítimos de Matanzas y Cárdenas; no existen núcleos de ñáñigos en ninguna otra población de América, ni siquiera en la misma Cuba. Con el tiempo se le envolvió en una tenebrosa atmósfera de criminalidad, más legendaria que verdadera: hasta se llegó a creer que el neófito, para iniciarse, tenía que matar a un cristiano.

El rito ñáñigo o abakuá llamado del sacrificio es el más teatral: es el gran festival o Fititiñongo de estos núcleos. En África se llegaron a sacrificar seres humanos; en Cuba la víctima es un buco o cabrío —como sucedía en Grecia—, al que los ñáñigos conocen por Embori Mapa. La forma más compleja del rito se reserva para ocasiones solemnes, como la de exaltar o «jurar» a un iniciado para las elevadas «plazas» o cargos jerárquicos de la hermandad. El escenario es el Isaroko, una plazuela, patio o espacio libre para los ritos públicos; a un lado está el templo o Fambá —voz que probablemente derive del efik fañ, «lugar», y wa, «sacrificio ritual»—, llamado también Batanú y Butamé, y generalmente hay una Ceiba.

Los «Diablitos», Ireme o Irime, tienen figura diabólica: van cubiertos con tela burda de saco o telas vistosas de caprichosos dibujos; en la cabeza llevan un capuchón puntiagudo que simula uno o más ojos, rematado por penachos o muñones, y detrás una sombrilla circular con diseños emblemáticos de alto rango. En la cintura llevan una faja con bullones de tela a manera de sudario, que simboliza al muerto desenterrado; en el resto del cuerpo, festones de soga deshilachada, y en cintura y tobillos cencerros que suenan al andar y al bailar para producir espanto. En las manos portan un Itón o cetro y un Ifán o rama de escoba amarga u otra planta. Cada dignatario tiene su atuendo: el Nasakó, de figura estrafalaria, es el brujo, como los típicos hechiceros congos; el Isué usa una capita morada; el Morúa Yuánsa, un gorro puntiagudo en forma de embudo; el Mocongo ostenta una banda roja cruzada del hombro derecho al costado izquierdo con su «firma» bordada; el Enkríkamo, el Mosongo y otros llevan pañuelos de seda de vivos colores con los emblemas de sus cargos.

Los «misterios ñáñigos» comienzan a la medianoche en el interior del Fambá, donde los iniciados abren la ceremonia con sus fórmulas de conjuros orales y gráficos y la ofrenda de la sangre vitalizadora de un gallo. Mediante ello, el «Gran Misterio», el Ekue invisible, manifiesta su presencia con su voz, que asemeja la de un leopardo: la voz ékue, en lengua efik, quiere decir precisamente leopardo. Mientras tanto, un macho cabrío de grandes cuernos espera su destino atado a la Ceiba sagrada. Se «raya» o traza con yeso amarillo —blanco en caso de exequias fúnebres— ciertas figuras lineales de significación hierática sobre las personas y objetos que intervendrán en la liturgia: sin estas rayas mágicas no hay sacripotencia, pues todo ha de estar mágicamente vitalizado de sobrenaturalidad; sin ello el Ekue no se manifestaría y la liturgia sería vana.

La liturgia del Embori Mapa se desarrolla siempre alumbrando el Sol, al mediodía. El Embákara desata al animal y se lo entrega al Ekueñón —el esclavo de Ekue—; hay que «rayarlo» y «jurarlo» como si fuera la iniciación de un hermano, y se le ofrenda la víctima al Ekue, que la acepta con rugidos de contento. Salen después en procesión el Ekueñón, el Empegó, el Nasakó, el candidato a la exaltación y los Diablitos Aberisún y Eribagandó con sus guías. El Empegó hace cantos de invocación, marca con yeso amarillo figuras emblemáticas en el tronco de la Ceiba y traza en el suelo un gran dibujo cabalístico que representa el sacro lugar a la orilla del legendario río donde en África se celebraba el Baroko, la ceremonia de la alianza fraternal; a veces se hace un sacrificio a un río verdadero, «dándole sangre» para que sus aguas fluyan con fuerza. El candidato espera de pie, desnudo de tronco, cabeza, brazos y piernas, junto a la Ceiba; el Nasakó hace la limpieza lustral purificadora con su Uemba o Awamambó, rociando buches de aguardiente, vino seco y agua bendita y sahumando con incienso; el Diablito Eribagandó pasa un gallo vivo por el cuerpo del aspirante para que el ave se lleve toda la malicia, y el Empegó lo marca con sus signos amarillos en los puntos vitales.

De improviso se agita el Aberisún, que está en funciones de verdugo sin saberlo: creía que su función era espantar los malos espíritus. Cuando el Enkríkamo le ordena matar al cabro, se niega, se asusta e implora a Abasi, el Dios celeste, que no lo obligue a matar a su «hermano»; pero el conjuro del Enkríkamo es conminatorio, y al fin, aterrado y casi de espaldas, asesta con el Itón sagrado un golpe en el testuz que deja al animal muerto o sin sentido, y huye despavorido. El cabro no ha soltado ni un quejido; de hacerlo, habría que liberarlo, pues pudo implorar a Dios por su vida. Un oficiante le corta la yugular, se descuera y se descuartiza, y su sangre se vierte en una vasija. La sangre y la cabeza del «hermano» sacrificado se introducen en el Fambá para un secreto rito de sangre: se le da de beber al Ekue y luego, ya «cargada mágicamente» con la voz del misterio, se da a beber al candidato y a los hermanos, a manera de comunión sacramental. La cabeza se dedica al Ekueñón y se coloca sobre el cuerpo de su tambor. El mistagogo le quita entonces la venda de los ojos al neófito y le muestra los objetos sagrados: ya es un «Renatus», ha resucitado, es un Ekobio jurado en su Potencia. La sociedad es exclusivamente masculina: no se admiten sino varones y se rechazan los llamados Eronkibá o Aboro (afeminados). Cada grupo de ñáñigos constituye un «Juego», «Potencia», «Tierra» o Logia, compuesta por numerosos iniciados y Ekobios.

Sigue el Beromo o procesión: al frente baila el Diablito principal, el Enkoboro, «limpiando el camino»; tras él va el gran sacerdote o Isué —el Obispo—, llevando cogida con los dientes, por la cresta, la cabeza del gallo ofrendado a Eribó, el tambor sagrado adornado de pieles, cauríes y penachos que simboliza una potencia sobrenatural, probablemente el espíritu de Sikaneka; el Isué lo alza y lo baja para significar que Eribó tiene vida. Detrás van el Mokongo al centro y el Mosongo y el Abasongo a sus lados, cada uno con su Itón cargado de sacripotencia. Se usan velas y cirios: en el secreto del Fambá, una llamada Enkauké-Eribó y otra Enka-Lú-Mantogo, que se pone ante el Ekue; en los funerales se usa una tercera para el cadáver, la Enka-Lú-Mape. El pellejo del chivo, sukubakarlongo, va en la procesión como bandera, y un acólito vestido de mujer lleva en la cabeza una tinaja llena de agua, en evocación de la mítica Sikanekua que tenía al pez Tance del Gran Misterio original; detrás tañen los siete músicos de la orquesta ñáñiga, cantando sus himnos: «¡Ekue! ¡Ekue! ¡Chabiaka Mokongo ma Chebere!». Ante el Eribó, el Ekueñón alza el pellejo o Ekoko del cabro sacrificado y lo presenta al Cielo, a Abasi o a los astros; el animal se desuella dejándole enteros el escroto y las cuatro patas, representación del animal sano y no castrado; al Ekue se le ofrecen los testículos, y una pata a cada uno de los jefes u Obones, mientras el coro canta «BAROKO MANDIBA BAROKO». El candidato regresa al Fambá para su consagración sacerdotal.

Viene luego la comida en comunión: el númen y sus hijos ya han bebido la sangre del sacrificado y ahora han de consumir su carne en ágape ritual. Junto a la Ceiba del Baroko, el Empegó dibuja en la tierra la «firma» o conjuro gráfico que ordena la ceremonia, y el Nasakó echa sobre los trazos amarillos un reguero de Ikún (pólvora). Ekandemo, el «cocinero», ha guisado las carnes y los frutos ofrecidos al Ekue, y los ofrenda con versículos que evocan la primera comida que sus antepasados hicieron en África, en el mítico río. Aparece un nuevo Diablito, el Enkanima, que en un baile ritual ofrece comida a los seres invisibles del espacio, arrojando trozos de carne a los cuatro vientos y llevando al Fambá porciones para que el Iyamba y los altos dignatarios inicien el banquete. El Eribangandó está engañado: los Ekobios saben que él no debe comer, lo rodean y lo distraen con cantos y danzas; el Nasakó enciende de improviso la pólvora y, en la confusión, un hermano se apodera de la cazuelita y corre a ofrendarla a los antepasados, perseguido por el burlado Eribangandó, que no logra capturarlo. En el rito de la comunión todos rodean la vasija con el sagrado alimento del «hermano» sacrificado, que les dará renovados vigores; se baila en rueda mientras el Diablito reparte el manjar y se canta el himno de alegría: «BAMBA EKON MAMA ÑANGA ERIKE INDIAGAME EFIK OBON EKUE».

La apoteosis es un último rito ambulatorio con casi todos los personajes —salvo los guardianes del sagrario de los misterios, que jamás salen al público—. La abre el Nasakó, hechicero de la hermandad, limpiando el camino de brujerías y echando las propias para la defensa, con su extravagante vestimenta: harapos, telas de colores, pieles de animales dañinos, plumas de ave agorera, la cabeza adornada con ficticia cabellera y diadema de plumajes, la cara, pies y manos pintarrajeados con emblemas profilácticos, la boca con la cachimba donde ahúma su brujería, el pecho lleno de collares y fetiches, y en la cintura los cuernos mágicos: el empaka para «mirar» y el tarro con la pólvora. Tras él van el Eribangandó con el gallo de la limpieza, el Emboko que «limpia el espacio» con una caña de azúcar y el Enkanima con su baile mímico; después las figuras centrales: el Enkoboró con el Enkríkamo, el Isué portando el Eribó, el Ekueñón y el Empegó con sus tambores —sobre uno de ellos la cabeza del animal sacrificado—, el Mokongo, el Mosongo y el Abasongo con sus cetros, el Abasí con la cruz entre cirios y la Sikaneka con su tinaja. La procesión rodea el Isaroko entre himnos, y al emprender el regreso se canta «O YAO SESERIBO O YAOOOO». Al final, el Empegó, desde la puerta del Fambá, cierra la ceremonia con un Enkame o recitado dirigido al Cielo; se silencia la música, el Ekue calla, se ha puesto el Sol y termina el misterio.

En el Enyoró o funeral de un Ekobio muerto, el protagonista es el Diablito Anamanguí, vestido de negro y con símbolos macabros; cuando muere un Iyamba —el jefe de un Juego— aparece además otro Ireme con saco de rombos y encajes rojos y blancos. Para esto es necesario «plantar», para que el misterioso Ekue participe, y se le despide diciendo: «EMBAYAKAN SUAKAN», que significa: vete y no vuelvas jamás. El Anamanguí se aparece a ver al difunto: lo contempla, lo abraza, trata de averiguar si está realmente muerto o solo dormido, como le dicen para engañarlo; al comprobar la muerte del hermano se desespera, entra en furia, pregunta quién lo mató y, ante el silencio, busca al hechicero de la fraternidad, al Nasakó, y lo increpa porque con toda su sabiduría no supo defender al hermano, acabando por apalearlo; esto se repite mientras dure el velorio y la liturgia funeraria de «limpiar al difunto» y «rayarlo» como en su iniciación, pero con yeso blanco, que es el color de los muertos. Los hermanos entonan ante el cadáver las melodías de sus rezos para despedir al Monina muerto —voz derivada del bantú mina o ina, que significa hermandad de sangre, parentesco uterino—. Antiguamente el entierro se hacía yendo al cementerio con el ataúd en alto, en marcha de zigzag, con pasitos cortos, arrastrados y oscilantes, dando al ataúd vueltas y vueltas, «pasitos hacia atrás y pa lante», para confundir a los malos espíritus.

Oragun y las enfermedades de la cabeza

Hidrocefalia, macrocefalia y microcefalia

En Ofun Meji nacen los fenómenos y los monstruos: los hidrocéfalos, macrocéfalos y microcéfalos, y las enfermedades desconocidas. Por eso el tratado dedica a este odu un estudio de estos males de la cabeza.

La hidrocefalia o hidropesía de la cabeza es la acumulación patológica, copiosa y crónica de líquido cefalorraquídeo dentro del cráneo, con las lesiones encefálicas consiguientes. Cuando se obtura el desfiladero craneovertebral en el agujero occipital magno se produce el llamado síndrome de Arnold-Chiari con hidrocefalia externa. El hidrocéfalo interno es el aumento de líquido en los ventrículos laterales: puede presentarse de modo secundario por la compresión de la vena magna de Galeno por tumores, o por obliteraciones en el tránsito del líquido cefalorraquídeo a consecuencia de la meningitis; este hidrocéfalo secundario se produce generalmente de modo agudo. Es, en cambio, de carácter crónico el hidrocéfalo congénito de los niños, que se desarrolla no rara vez en el terreno de la sífilis hereditaria y cuya patogenia no está esclarecida en sus pormenores.

El hidrocéfalo interno infantil, con gran dilatación de los ventrículos, determina una distensión a menudo enorme de la caja craneal del niño, que en casos extremos puede alcanzar el perímetro del cráneo del adulto, mientras la cara permanece pequeña. Los niños quedan psíquicamente retrasados, con marcada imbecilidad en los casos acentuados; a veces tienen convulsiones generales y la enfermedad de Little; aparecen anomalías en particular en los ojos —falta de reacción de las pupilas, éxtasis papilar, atrofia del nervio óptico, nistagmo y estrabismo—, y sobrevienen vómitos, ataques epilépticos y cefalgias intensas. Termina de modo letal ya en los primeros meses, ya dentro de los tres primeros años de edad; las formas más leves dejan debilidad e inferioridad mental, y solo excepcionalmente la inteligencia se desarrolla de modo normal. El hidrocéfalo adquirido, es decir, inflamatorio, consecutivo a meningitis o toxoplasmosis, determina hasta en los niños de dos años un aumento creciente del perímetro craneal, con síntomas más intensos de compresión encefálica y violentos dolores de cabeza. El hidrocéfalo del adulto se diagnostica por la anamnesis (meningitis previa) y por el resultado de la punción lumbar; a veces es difícil el diagnóstico diferencial con un tumor del encéfalo. Hay que recurrir precozmente a un neurocirujano, antes de que las alteraciones irreversibles —la atrofia del encéfalo— hagan inútil la posible solución del conflicto.

La hidrocefalia es la causa más frecuente de la macrocefalia en los niños. Se clasifica en hidrocéfalo no comunicante, debido al bloqueo del sistema ventricular —por anomalías congénitas, por hemorragias traumáticas o asociadas a traumatismos del parto, por neoplasmas (tumores y quistes) o por inflamaciones como abscesos cerebrales y postmeningitis—, y en hidrocéfalo comunicante, ya sea por producción progresiva del líquido —que, con la rara excepción de la hipertrofia o papiloma del plexo coroideo, no es una causa segura— o por resorción disminuida: fracaso congénito de formación del espacio subaracnoideo, hemorragia traumática subdural y subaracnoidea, neoplasmas como la gliomatosis y los tumores de la fosa posterior, inflamaciones bacterianas —incluyendo la tuberculosis, la toxoplasmosis y la sífilis congénita— y la acondroplasia. El hematoma subdural puede producir el aumento del volumen de la cabeza con hidrocéfalo o sin él; los derrames subdurales son complicaciones de meningitis bacterianas, y los niños prematuros y los pacientes con osteogénesis imperfecta o enfermedad de Morquio pueden tener la cabeza de volumen desproporcionado.

La disgenesia cerebral o hipoplasia va frecuentemente acompañada de microcefalia: la falta de crecimiento cerebral produce una disminución del estímulo del crecimiento del cráneo. Existen dos tipos: la microcefalia primaria, en la que la circunferencia de la cabeza no está muy disminuida pero su volumen sí lo está señaladamente, con una escotadura en la parte anterior del cráneo; y la microcefalia secundaria, que se presenta como consecuencia de un traumatismo o de una enfermedad del sistema nervioso central. La sinostosis prematura de las suturas o craneostosis puede ser causa de microcefalia o de asimetría de la cabeza, y en el mongolismo es común un tipo de cabeza braquicefálica pequeña.

Las historias del signo

Patakíes del odu Ofun Meji

1.Shangó limpia el camino a Obatalá

Cuando Obatalá sale a la calle, Agué va delante y Shangó va detrás, limpiándole el camino, porque a Obatalá hay que cuidarlo para que no coja mucho Sol ni tome bebida blanca: no toma alcohol ni se lo fricciona en el cuerpo. Ofun limpia el camino a Obatalá.

2.La Muerte y su compadre el médico

Había un médico que vivía de su profesión y era compadre de la Muerte, a tal extremo que ningún enfermo se le moría. La Muerte perdía muchos trabajos por causa del compadre, y acordaron lo siguiente: cuando el enfermo fuera para el médico, este vería una vela en la cabecera de la cama, y si el enfermo era para la Muerte, la encendería a los pies de la cama.

Una vez hubo un enfermo que no se ponía bueno de ninguna manera, y el médico se comprometió a curarlo; entonces la Muerte apagó su vela y el enfermo se curó. Una mañana, al despertarse, el médico vio una vela encendida a sus pies y le preguntó a su compadre, la Muerte: «¿cómo es eso?». La Muerte le contestó que él había curado a un enfermo que tenía que morir y que, por faltar al pacto, tenía que morir y pagar con su propia vida.

Ebó — para no morir y pactar con IkúSe talla un muñeco, se le pone pañuelo blanco, 16 centavos y limayas varias, se reza Oragun, se limpia y da dos pollos, y se entierra en el cementerio.

3.Obatalá era garrotero

Rezo: OBATALA OMO AWO OBALULO FADAKA LODAFUN OGGUN. Súyere: OYOKU YOKURE ONI ONIKUNKIN ORIREO ONI AWO YEKURE

En este camino Obatalá era garrotero: tenía una bandeja de plata con pilas de dinero y prestaba a cuenta de los productos del campo. Un día Elegba le dijo a Ogún que tenía ganas de comer y de hacer una fiesta, y añadió: «voy a pedírselo a Obatalá y no se lo pago». Ogún le preguntó cómo iba a hacer semejante cosa. «Pues yo lo hago», dijo Elegba, y se fue donde Obatalá y le pidió $3.00. Obatalá le respondió: «si tú me lo pagas trabajando en el campo, yo te doy una hoz y los $3.00». Elegba se fue, dio una fiesta y una gran comida, y lo derrochó todo.

Ogún, al ver esto, quedó afligido y triste por no poder hacer lo mismo. Elegba le preguntó los motivos y le dijo: «haz lo que yo». Ogún le contestó: «yo no puedo hacer eso». «Pues yo lo haré por ti», respondió Elegba; pero no le pagó a Obatalá, y cuando este lo vio le dijo: «qué tal, tiene mucho dinero adelantado». Obatalá se quedó pensando «qué listo es este» y le dijo: «yo te los doy, pero te quedas aquí para que me ayudes».

Así lo hizo, y enseguida resolvía todo lo de la casa. A los pocos días Obatalá enfermó muy malo y tuvo que ir a buscar a Orúnmila, que le vio este Ifá y le dijo: «usted está muy malo del último dinero que prestó. Si esa persona le pide dinero prestado otra vez, déselo, pero bótelo a la carrera para que usted se ponga bueno». Y así lo hizo y se puso bueno.

EbóDos gallos, 1 hoz, todo lo que se come, mucho dinero. Nota: lo barato sale caro.

4.Elegba le pide $3.00 a Obatalá

A Elegba le gustaba mucho el baile, y por ir a una fiesta hacía cualquier cosa. Llegó un día en que no podía asistir a una reunión porque no tenía dinero ni zapatos con que ir. Fue a casa de Obatalá y le prometió limpiarle la casa todos los días si lo sacaba del apuro, pues necesitaba $3.00. Obatalá se los dio y Elegba salió muy contento para la fiesta.

Al otro día estaba muy estropeado, pero tenía que ir a servirle a Obatalá limpiándole la casa, trabajo que hacía de muy mala gana. Así continuó todos los días, hasta que Obatalá se enfermó a tal extremo que tuvo que mandar a buscar a Orúnmila para que lo registrara. Este así lo hizo y le dijo a Obatalá que en su casa había una persona que no era de la casa y que era necesario que se fuera: tan pronto lo hiciera, se pondría bueno, porque esa persona estaba como si estuviera presa.

Obatalá se acordó del muchacho que tenía limpiándole en pago de sus deudas. Entonces, para no ponerlo bravo, esperó el momento oportuno, cuando hubiera otra fiesta en el pueblo, y le dijo: «muchacho, toma ese dinero y vete a bailar, que tú no me debes nada; pero no me abandones y de vez en cuando visítame». Elegba se fue muy contento, y desde ese momento Obatalá se sintió bien y curó su mal.

NotaVístase de blanco. No deje dormir a nadie en su casa. Evite los disgustos; evite que alguien recogido en su casa se vaya bravo. Reciba a Eshu-Elegba, y si lo tiene, cámbielo de lugar.

5.La Muerte, madrina del muchacho que se hizo médico

Había un hombre que tenía muchos hijos, y la mujer le salió nuevamente embarazada. El hombre se puso a pensar cómo se las iba a arreglar con otro hijo más, si ya con los que tenía no podía vivir. La madre dio a luz un varón, y el padre no quería que lo bautizara nadie de este mundo. Vino el Diablo y le propuso bautizarlo, pero el padre no aceptó, porque no quería nada con él. En eso vino la Muerte y le propuso lo mismo, y el padre consintió en que la Muerte fuera su comadre.

Cuando el muchacho acabó de crecer, su madrina, la Muerte, le preguntó qué quería ser, y él dijo que médico. Entonces la Muerte salió con él al pie de una mata de Iroko y le habló de esta manera: «desde hoy, todos los enfermos a los que les des esta hierba se curarán; pero cuando vayas a ver a un enfermo y veas a los pies de su cama una vela, ese enfermo no tiene cura: no le des nada, para que yo me lo lleve».

El muchacho quedó conforme y empezó a hacer curas, y su fama fue creciendo por todas partes. Sucede que un día se enfermó el Rey y lo mandó a buscar. Cuando el muchacho llegó, vio a su madrina a los pies de la cama del Rey y dijo que no lo podía curar; pero le hicieron tantas ofertas y le prometieron tantas riquezas que al fin se decidió y lo curó. Cuando salió de allí, la Muerte fue a ver a su ahijado, pues la había desobedecido; el muchacho le dio una satisfacción y la Muerte lo perdonó.

Al poco tiempo se enfermó gravemente la princesa y lo volvieron a mandar a buscar. Cuando entró al cuarto, vio a su madrina a los pies de la princesa y se negó a curarla; pero fueron tantas las ofertas, que llegaron a ofrecerle la mano de la princesa, y el muchacho se volvió a decidir y la curó. La Muerte fue enseguida a buscarlo por haberla desobedecido por segunda vez. En esta ocasión no le permitió ninguna satisfacción y lo llevó a un lugar donde había muchísimas velitas encendidas que se iban gastando, y le dijo: «¿tú ves aquella que está acabándose? Esa es tu vida». El muchacho, por mucho que explicó, suplicó e imploró, no logró nada. Así acabó la existencia del ahijado por salvar la vida de otros que necesariamente tenían que morir, pagando con su vida por desobediente.

NotaEl Awó no dejará nunca que la vela llegue al final: la vela representa en el mundo la vida de la persona. No se apaga la vela con el soplo, pues le resta vida. Cuidado no peligre por la ambición, pues una vez puede salvarse, pero dos no. Apague la vela y bote los mochos. Encienda durante 16 días una vela a Obatalá, un poquito cada día; el último día se apaga antes de que se gaste y ese pedacito se bota en el monte.

6.El hijo de Oshún robó la tela de Obatalá

Rezo: ADIFAFUN OMO YALORDE UNLO ONILU BOGBO AIYE KEFEREFUN OLOWA LODAFUN OBATALA.

Había un hijo de Oshún que había robado la tela de Obatalá y estaba huyendo, y Oshún no quería que la justicia lo prendiera. Obatalá mandó al pájaro sabanero a que lo buscara. Oshún se enteró de que el sabanero lo buscaba, metió a su hijo en su casa y le dijo: «no tengas miedo, que aquí no te va a pasar nada»; y cogió liria de pegamento y llenó con ella toda la casa. El sabanero se enteró de que el hijo de Oshún estaba escondido ahí y, como tenía interés en servir a Obatalá, entró; pero como había liria, se quedó pegado.

Luchaba y luchaba por despegarse y clamaba por el que estaba escondido. Entonces vino Oshún, le untó miel en las patas y se soltó, pero con la condición de que no dijera nada. Así fue: cuando llegó, le dijo a Obatalá que no había visto nada. Entonces Obatalá echó una maldición para que todo el mundo tuviera que estar vestido de blanco.

EbóTelas rituales, 2 gallinas, 1 gallo, pluma de sabanero, todo lo que se come, mucho dinero. Nota: no se pueden echar maldiciones. Además, si tiene algo de justicia, se queda en nada. Usted está huyendo de la justicia. KAFEREFUN OSHUN. En 7 días puede tener tropiezos en la calle.

7.Nació la plata y el papel moneda

De la piedra nacieron la Plata y el Papel, es decir, el papel moneda y el dinero metálico. Y Olofin dijo: «esto lo van a querer más que a mí mismo».

Aquí nació la maldición por dinero: por el dinero le vendrá la muerte. No se pueden romper los juramentos, y los negocios hay que repartirlos a partes iguales. Nace la seriedad financiera a costa de la vida. Los hijos de este odu no lloran ni se lamentan por nada; no engañan a nadie, viven alejados, y las gentes no son sinceras con ellos. El Babalawo no debe guardar dinero, porque se atrasa y al morir no puede dejarle herencia a sus hijos.

Nace también que solo en Itá y en Iyoyé de Ifá se debe llevar palangana a la mesa por la Apetebí: después de que todos los Awoses se lavan las manos y depositan dinero en ella, la Apetebí lleva la palangana donde el Obá la reza, y tomará de esa agua todo lo más que pueda, con lo cual ganará 16 años de vida. El dinero que la Apetebí gana solo lo debe emplear en Osha.

8.Cuando le robaron a Oke su cosecha

En este camino, viendo Oke que todo el mundo, personas y animales, venían y le comían toda su cosecha, fue donde estaba Orúnmila e hizo Ebó, y se le indicó que pusiera las chinas pelonas alrededor de la loma y 3 palos para colocar en ellos las banderas y el alambre de cerca, y que pusiera el Ebó en la loma.

Enseguida se formó con los palos y el alambre una cerca, y se le mandó poner la sábana blanca un día, otro día la colorada y al otro la negra, de manera que cuando vinieran la gente y los animales a acabar con la cosecha de la loma, no la conocieran: había neblina, tropezaban con la cerca, miraban y lo veían todo blanco, y se iban. Al otro día volvían y lo veían todo colorado, y al siguiente lo veían negro. Viendo que no daban con la cosecha de Oke, lo dejaron todo por incorregible y se marcharon para no volver más a molestarlo.

Ebó100 chinas pelonas, 1 sábana blanca, 1 colorada, 1 negra, 3 banderas del mismo color de las sábanas, 3 palos, 2 gallos, 2 palomas, mucho dinero. Nota: cuidado le roben; envidia. Vigile sus cosas: pueden robarle el fruto de su trabajo, de su esfuerzo.

9.El cosechero y su siembra en la loma de Oke

En este camino había un cosechero llamado Ofun que tenía una siembra en la cabeza de la loma (Oke), pero tenía muchos enemigos, entre los que estaban los hombres y los animales. Aburrido, Ofun se fue a ver a Orúnmila, que le vio este Ifá y le dijo: «tienes que hacer Ebó con gallo, 101 piedras, 3 banderas, 3 palos y cerca de alambre de espinas».

Ofun lo hizo y llevó los objetos para cumplir lo que Orúnmila le indicó. Puso las piedras fuera de la siembra, y colocó la bandera blanca y las sábanas blancas. A los tres días aparecieron los enemigos y los animales, pero al ver aquellos objetos alrededor de la finca se asombraron y dijeron: «este no es el lugar al que nosotros veníamos». Pasados otros tres días dijeron: «vamos allá», y al llegar repitieron: «este no es el punto al que nosotros veníamos», y acordaron volver a los tres días. Así lo hicieron, pero Ofun dejó los mismos objetos, aunque puso para ese día la cerca de espinas. Al encontrarse con aquello, los enemigos se asombraron de tal forma que dijeron: «nos iremos de este lugar para no volver más, pues estábamos equivocados».

Y de esta manera venció a los enemigos y prosperó en su agricultura.

10.Orúnmila baja a la Tierra con todo lo necesario

Dice Ifá que Abayiquiyiqui, que es Ogún, fue el primer Santo que vino a la Tierra a gobernar el Mundo. Cuando la Humanidad tenía hambre, se limpiaban los dientes con palitos y se tragaban la saliva, y con eso se alimentaban; por eso la gente no estaba contenta con él.

Entonces mandaron a Obá Olokun, que es el legítimo hijo del agua. Cuando llegó y la Humanidad le pedía porque tenía hambre, él le daba agua; tampoco quedaron contentos.

Después fue Abaro Bende, que es Orúnmila. Antes de ir, él hizo Ebó con todas las clases de animales y comidas; todo lo que pidió se lo dieron, y cuando llegó sembró de todo, y fue con el único con quien quedaron contentos.

NotaSiempre lo redimirán a un último plano; debe sacrificar para el Ángel de su Guarda durante seis días, y el séptimo día limpiar la casa y descansar.

11.Ikú se viste y escribe de negro

Al principio de la Creación, después de que Olofin repartió a cada cual lo que le pertenecía, Ikú, que había recibido el poder de disponer de la vida de todos los seres racionales, quería tener algo que la identificara frente a los Santos, tanto en la forma de comer como en la de vestir y en la escritura.

Sucedió que, estando de visita en casa de Olofin, se encontraba Orúnmila comiendo gallina, y la sangre de la adié salpicó la ropa que Ikú tenía puesta en aquel momento, que era gris; donde le cayó la sangre se puso negra, y Ikú se molestó por el accidente. Entonces Olofin le dijo: «mira, tú querías comer, vestir e identificarte distinto a los demás; pues a partir de hoy vestirás de negro y tu escritura también será negra, pero tendrás que intercalarla con cascarilla por ser hábito, y así será cada vez que tú comas, o sea, cuando te llamen porque yo lo autorice. De este modo, no podrás negar el favor que te pidan». To Iban Eshu.

NotaLa persona a la que le salga este signo no puede vestirse de negro ni usar ropas pintadas. En toda ceremonia de muerte, desde la simple misa hasta el Ituto, se utilizará la tela negra y blanca, igual que cuando se vaya a rayar la cazuela para darle de comer a Egun: se raya con carbón y con cascarilla, pintándose la Atena de Egun con cascarilla en un paño negro.
Ebó2 pollos, 1 teja, tela negra y blanca, coco, velas, manteca de cacao, cascarilla, 3 muñecos, 1 lanza, todo lo que se come, cuero de leopardo, muchas hierbas, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado, 2 gallinas blancas, mucho dinero. Distribución: 1 pollo, tela blanca y negra, coco, vela, manteca de cacao, cascarilla, maíz tostado, miel, aguardiente, hierbas rituales, jutía y pescado ahumado y manteca de corojo, para el Paraldo. 1 pollo, 1 teja, coco, vela, miel, aguardiente, manteca de cacao, cascarilla, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo y todo lo que se come, para Egun; investigar si el Egun quiere que le den luz, y después de esta ofrenda hacerle misas. 2 gallinas, velas, tela blanca y negra, manteca de cacao, cascarilla, todo lo que se come, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado, aguardiente y miel de abejas, para Ikú. Nota: KAFEREFUN OSANYIN. Con el cuero del leopardo se hace un resguardo. Los 3 muñecos son para el Ebó; este va al monte.

12.La tierra donde siempre era de noche

En la tierra de la oscuridad había un Rey que tenía el presentimiento de que existía otra tierra donde había luz, alba y claridad. Este Rey tenía dos hijos. En una ocasión decidió mandar al mayor con el propósito de que, al final de un largo caminar a través de muchas Lunas, hallara la tierra donde existía la claridad. Llevando encima comida y armas para su defensa, pues era un viaje largo y por tierras desconocidas, partió el muchacho con la fe de su padre de hallar la luz al final del camino.

Transcurrido bastante tiempo, calculado por las muchas lunas que habían pasado —que era como se medía el tiempo allí—, el Rey, inquieto, tuvo la impresión de que su hijo había perecido en la empresa. Manteniendo su presentimiento, habló con el hijo menor, al que rogó tener cuidado, ya que por esos lugares abundaban animales muy feroces, y su hermano posiblemente había sido devorado por ellos. El joven, que era buen cazador y por ello el favorito de su padre, se aseguró de ir bien armado, sobre todo para cuidarse de los tigres, los animales más feroces que conocían: al propio Rey lo había atacado por sorpresa, en su juventud, un gran tigre famoso en aquella comarca al que no pudieron darle caza, y hubo que injertarle un pedazo de piel de tigre en un costado del cuerpo. Así partió el muchacho, sin que el Rey supiera más nada de él.

Al cabo de transcurrido el doble del tiempo calculado por las lunas que había tardado el otro hijo, el Rey decidió partir en busca de aquello que tanto le decía su mente —quizás su Egun protector—: la claridad. Conocedor de los peligros que debía pasar, bien armado de lanzas, flechas y provisiones, salió a su aventura, y a mucho de haber caminado tropezó con despojos y utensilios de caza que reconoció como de uno de sus hijos, así como con las huellas de un enorme tigre. Acto seguido se puso en guardia y miró hacia lo alto de un corpulento árbol que quedaba al lado, en el mismo instante en que el enorme tigre, voraz guardián de aquellos lugares, se lanzaba sobre él, clavándose en la lanza de lado a lado; pudo así el Rey vencer el mayor peligro y obstáculo de aquella empresa.

Así fue venciendo peligros y distancias hasta llegar a un inmenso llano, donde le pareció que al final algo relucía. Devorando distancias infatigablemente, aquel hombre, por su fortaleza física y espiritual y poseído de una gran decisión, llegó por fin a dar con lo que su mente le decía: la tierra donde existía la claridad. Y por esas mismas cualidades gobernó durante algún tiempo aquellas tierras, hasta que fue traicionado.

NotaAquí empieza el reinado de Ejiogbe. Siempre era de noche: no se conocían la luz ni la claridad. No coger lunas ni mojarse con agua de lluvia.

13.El cazador que perdió sus tres hijos

Dice Ifá que este era un hombre que estaba muy mal; tenía mujer e hijos. Era cazador y apenas cazaba. Un día se encontró con Afefé, que le dio una varita de virtud, y con eso mejoró su suerte. En agradecimiento le preguntó qué quería, y este le dijo: «anda, no mires, yo soy Olokun. Pon esto en un rincón de la casa sin mirarlo».

Él se fue y lo puso en el último cuarto de la casa, en un lugar alto. Pero un día salió a cazar, y la mujer mandó a los niños a que miraran: cogieron una silla, se subieron a mirar y los tres cayeron muertos.

La madre, al ver esto, salió corriendo despavorida y gritando para la calle. En eso se encontró al marido y se lo contó. Y este dijo: «yo no he traído eso para que mate a mis hijos», y mandó a la mujer a correr al río por donde él había pasado y a traer el Ejá Orun que él había pisado. Lo trajeron, y los niños resucitaron.

EYA ORUN ELEPO ADIFUN
Ebó2 muñecos (hembra y macho), 1 silla, 1 taburete, 2 cajitas, manteca de corojo, algodón, coco, 2 palomas, mucho dinero. Nota: se habla de una cazuela de prenda que está abandonada. Niño bonito: la gente lo mira mucho, puede morir. Cuando viene por osobo: Ogú lówo arayé (hechicería a través de los enemigos).

14.El fonógrafo del cuarto de Oragun

Hubo una señora que vivía en un edificio de 10 plantas. Esta señora tenía que hacer un viaje y le recomendó al encargado que en su ausencia no le alquilara a nadie sus habitaciones, pues ellas tenían sus secretos. Pero cuando la señora se marchó, el encargado, que era ambicioso, le alquiló a un matrimonio de recién casados las habitaciones de Oragun.

El matrimonio se instaló en la habitación, donde había un fonógrafo que el esposo se ponía a escuchar todas las noches. Aquella música contaba las odiseas, los sacrificios y los trabajos de un matrimonio; contaba también que la mujer había engañado al marido hasta que este la arrojó de la casa; que al poco tiempo la mujer regresó muy destruida y el marido la recibió como limosnera, y que todos los días, como castigo, le ponía esa música que él había compuesto, hasta que un día la mujer, en un rapto de locura, mató al marido y se mató ella.

El nuevo inquilino seguía escuchando todos los días esa música que tanto lo extasiaba. Un día su mujer le dijo que ella creía tener alucinaciones, porque oía la música que él ponía y que hablaba de esa historia. A los 3 días de aquello se oyeron unos disparos, y cuando los vecinos subieron, encontraron al matrimonio tirado uno sobre el otro. Llamaron al médico, y este determinó que habían muerto de muerte natural.

El encargado se asustó mucho, pero como era ambicioso, volvió a alquilar el apartamento a otro matrimonio, al que también le gustaba la misma música. Sucedió que la esposa engañaba al marido y este la arrojó a la calle; más tarde volvió maltratada y desmejorada. El marido la recibió, pero le dijo que no podía perdonarla, que podía vivir allí hasta que encontrara dónde meterse, y todos los días le ponía la misma música que tanto le disgustaba a ella. Un día ella se sentó junto a él, que le explicaba el contenido de aquella canción, y no pudiendo soportar lo que consideraba una venganza, le arrebató el revólver y lo mató, quitándose después la vida. Los vecinos empezaron a gritar y sucedió lo mismo que con el otro matrimonio: llamaron al médico y determinó muerte natural. Los vecinos decían: «es imposible, nosotros oímos los disparos».

El encargado volvió a arreglar el apartamento con idea de alquilarlo de nuevo, pero en esos momentos llegó Oragun pidiendo explicaciones, pues ella había dado órdenes de no alquilar aquello ni a su propia madre, puesto que allí tenía todos sus secretos. Acto seguido fue al fonógrafo y sacó las calaveras de aquel matrimonio que relataba la canción; raspó la cabeza de esos 2 Eguns, los echó en 2 babosas y los enterró en el piso, y mandó al encargado a pintar toda la casa de blanco, puesto que ella iba a salir y, cuando regresara, quería su casa pintada. Y cuando el encargado la empezó a pintar, el techo le vino encima y pereció.

15.La destrucción de Ejiogbe por Oragun

Oragun era encargado de un edificio, y en el apartamento donde vivía tenía todo lo suyo: los santos y las prendas. Ejiogbe, que estaba pasando una situación muy penosa —ni siquiera tenía dónde vivir—, fue donde su hermano para que lo ayudara, y este le dio un cuarto para vivir. Un buen día, Oragun tuvo la necesidad de ir al campo y le dijo a su hermano Ejiogbe que en su ausencia no le alquilara a nadie.

Una pareja que se había casado fue a alquilar un apartamento, y Ejiogbe se lo alquiló. Por la noche entró al apartamento por una puerta que se comunicaba con él, dándole muerte al matrimonio. Al conocerse lo ocurrido, la policía empezó las investigaciones correspondientes, y todo quedó como si el suceso fuera un pacto suicida. El apartamento fue alquilado nuevamente a otra pareja y se volvió a repetir la misma escena. La policía preguntó por el encargado del edificio, y le comunicaron que se encontraba en el campo.

En el apartamento de Oragun se sentían por las noches ruidos y conversaciones: todo era producido por la prenda que este tenía allí, y aquello ponía nervioso a Ejiogbe. Al regresar Oragun del campo, las autoridades le comunicaron todo lo sucedido, y él exclamó: «no hay duda de que todo esto ha sido producido por la ambición de mi hermano».

Entonces Oragun le dijo a Ejiogbe que él se iba a mudar, que se pasara para ese cuarto; pero dejó allí la prenda judía. Por las noches Ejiogbe sentía las conversaciones y los ruidos, y se enfermó de los nervios. Y cuando decidió abandonar el apartamento, este se derrumbó y los escombros le cayeron arriba: destrucción y muerte de Ejiogbe.

NotaTiene dos hijos que se llevan como el perro y el gato.

16.La hija de Olofin y el pacto entre Orun y Orúnmila

Un día en que Orúnmila estaba buscando a su amigo Alaboshe, el que recogía los Ikines —pues sabía cuáles eran los mejores—, llegó hasta Nupé, y allí se encontró con la corte de Alapinu (Olofin), que andaba buscando a Emeri, la hija de Olofin, que se había perdido en el mercado. Entonces Orúnmila le propuso a Olofin que, si él encontraba a su hija, se la diera en matrimonio, y Olofin accedió.

Orúnmila fue al mercado e indagó por la hija de Olofin, y le dijeron que la habían visto hacía días por allí, pero que desconocían adónde había marchado. Entonces se hizo Osode y se vio este Ifá, que le habló de la desaparición y de un ser extraño que parecía un caballero y era un Egun disfrazado. Orúnmila se puso al acecho y vio llegar al mercado a un hombre muy esbelto que le pareció raro; compró algunas mercancías y se marchó por un camino que llevaba a Ibusun Ikú (el cementerio). Orúnmila lo siguió ocultamente y vio que, a poco de llegar, se quitó el disfraz y resultó ser Orun en persona, que después se dirigió a un hoyo que había dejado al pie de una Ceiba y se metió dentro.

Orúnmila se acercó y vio que dentro del hueco, sentada sobre el secreto de Orun, estaba Akeere (la rana toro), y que atada con una cadena se encontraba Emeri, con un gran amarre al cuello y custodiada por una calavera. Entonces Orúnmila extrajo de su saco un poco de azufre, lo regó sobre la marca de Oragun que hizo en el suelo y le dio candela; el humo adormeció al Egun que estaba de guardia, le soltó la cadena a Emeri y salió con ella.

Pero resultó que, por la magia del Ayé que tenía en el cuello, ella no podía hablar ni podía quitárselo, pues estaba puesto de tal forma que al cortarlo podía cortarle el cuello; y ese Ayé ululaba con el mismo sonido de Orun, de modo que los guardianes de Orun podían detectar dónde se hallaban los fugitivos, y por eso Orúnmila y Emeri no encontraban lugar seguro donde guarecerse. Orúnmila consultó Ifá y le salió otra vez Oragun, que le marcaba Ebó con gallo, orun apadi y pescado, y que lo pusiera en 4 caminos. Al poner allí el Ebó oyó pasos, y escondiéndose vio cuando Orun venía con sus guardianes diciéndoles: «ellos no podrán escapar, pues por el Ayé yo sé dónde se encuentran, y no saben que para poder cortarlo hay que lavarlo con esta hierba de la izquierda (Etiologbo, rabo de gato) y con esta otra de la derecha (Ewe Ibaigbo), y que para que ella pueda hablar hay que darle de comer Akeere (la rana toro) y un pollito en una jícara. Pero ellos no lo saben y no podrán escapar de mi poder».

Orúnmila, que estaba escondido, se fue y lo preparó todo. Salvó a Emeri y con sus secretos derrotó a los guardianes de Orun, quien, al saber lo sucedido, buscó a Orúnmila y pactó con él, para que Orúnmila fuera desde entonces el encargado de custodiar su secreto. Orúnmila se casó con la hija de Olofin y se quedó como guardián y asesor de Orun en la Tierra.

NotaNo brinque hoyos y tape todos los que haya en su casa.

17.La creación de Olorun

En tiempos remotos, Olorun creó cuatro hombres y dos mujeres. Al poco tiempo comenzaron a nacer niños, pero estos se morían, y el pueblo fue a ver a Orúnmila (Oragun) para preguntarle por qué ocurría esto, diciéndole que iban a tener que buscar otro Dios que adorar para que los dejara vivir en paz.

Sucedió que dos de aquellos cuatro hombres eran Awoses: uno se llamaba Abete y el otro Asipelu. Ellos consultaban a su Ifá, vieron este signo y les dijeron a los demás que Oragun era su padre, pero que tenían que buscar otro Orisha para adorar. Ellos contestaron: «nosotros no sabemos el nombre de ese Orisha». Y los Awoses respondieron: «es Orun, y debemos adorarlo».

Los Awoses juraron a Orun y se lo presentaron a los demás, y les dijeron: «deben darle de comer todos los días». Ellos dijeron: «eso es fácil, pero ¿cómo vamos a hacerlo si no conocemos nada de él?». Los Awoses contestaron: «cuando la comida y el sacrificio sean dados, ustedes bailarán y cantarán». Y cogieron un Ore y lo hicieron girar, y Orun dijo: «BABA MAMU». Cuando esto se hizo por primera vez, se realizó delante de las tumbas de los hijos muertos, pero las mujeres no asistieron.

En la Tierra se fue incrementando el número de habitantes y pasaron los tiempos. Un día quisieron tener un Obá y lo juraron ante Orun. Pasado el tiempo, el Obá dijo: «vamos a sacrificar un toro a Orun cuando llegue el tiempo de la fertilidad anual, y todas mis mujeres estarán presentes». Todos llegaron, el Obá sacrificó el toro y el pueblo bailó y cantó. El Obá preguntó: «¿cómo es posible que ese pedazo de madera hable?». Cuando Orun vio que las mujeres estaban presentes, se calló. Los dos Awoses, ya muy viejitos, dijeron: «esto sucedió porque las mujeres no pueden estar presentes cuando Orun va a hablar. Y esto no es un pedazo de madera tallada que habla: es el Erumole, el Obá del Cielo».

El Obá mandó a sus mujeres para su casa para terminar la ceremonia. Es por eso que las mujeres no pueden tener ni recibir Orun.

Ebó2 gallos, 2 palomas, 2 camaleones, cuatro muñecos para el monte. Nota: Orun u Oro, sirviente de Orishanlá; su significado es «Secreto», «Misterio». Es la Divinidad del Retiro, de los apartados; come carnero, chivo y gallinas, conoce los secretos de la hechicería, tiene visión extraperceptiva y es extravisionario, encargado de dar o comunicar las nuevas y buenas noticias o presagios.

18.El pacto entre Osanyin Arugbo, Aira y Abokú

Rezo: BABA ORAGUN AWA AYEWA BABA AIRA BABA AREWO ONI NASHE BABA AIRA ONI OMOLORUN AUN ABIME LEBA OBI EFUN OUN ABATI OBI EFUN OUN OZAIN ARUGBO EBBO KURU OMO ABORU EBBO ABOKU EYELE EKO EKU AYAPA AGBADO ORI.

Esta es la razón por la cual el Awó no puede desdeñar o desconocer la existencia y el auxilio de los cuatro grandes poderes sobre los que se sostiene el Mundo.

En la tierra Eyisa vivían tres personas con grandes poderes: Osanyin Arugbo, Aira y Abokú. El primero tenía el poder de la hechicería. Aira era un gran sacerdote de los secretos de Oshalofun y tenía grandes poderes sobre los Orishas. Abokú era un hombre serio y tenía el don de ser espiritista: poseía el poder de los espíritus y la comunicación con ellos.

Estos tres personajes tenían muchos hijos y adeptos, lo que trajo como consecuencia una guerra entre ellos. Al ver esto, fueron a ver al Rey, que era Oragun, y este les dijo: «para que esta guerra termine, tienen que hacer Ebó y juntos sellar un pacto para que todos marchen bien». Ellos hicieron Ebó delante de Olofin y sellaron el pacto con el poder de la hechicería, el poder de Orisha, el poder de los espíritus y el poder de Ifá, representado por Oragun.

NotaEste odu representa las cuatro raíces del mundo, y el odu se utiliza para resucitar a los muertos.

19.El pacto de Orúnmila y la Muerte: por qué Oduduwa habla por Ifá

En los primeros tiempos de haberse ordenado el Mundo, Oduduwa y Orúnmila eran hermanos que se amaban entrañablemente y vivían en la tierra de Ifá, donde había mucha miseria, y por esa causa decidieron emigrar a otras tierras. Cada uno salió con su hija: Orúnmila llevaba a Paroye y Oduduwa a su hija Oloshe; ambas eran hijas de Oshún. Cuando hubieron pasado muchas tierras, al llegar a un bosque, Orúnmila y su hija tuvieron hambre, y como no tenían comida, Oduduwa le dijo: «cuídame a Oloshe, que voy a ver si cazo algo».

Pero como Oduduwa no pudo cazar nada, se dijo: «mi hermano y su hija no deben pasar hambre». Y sacando la lengua, con un cuchillo se cortó la punta, se introdujo un poco de Iyefá en la boca, encendió fuego y la cocinó; la envolvió en hierbas y se la llevó a Orúnmila para que él y su hija se la comieran. Como Orúnmila y su hija tenían tanta hambre, no se dieron cuenta de lo que era (milagro de Olofin). Después, Oduduwa se puso un pedazo de coco en la boca y hablaba perfectamente.

Siguieron su camino hasta llegar a un lugar muy árido, pero la sangre perdida y el cansancio debilitaron a Oduduwa, quien le dijo a Orúnmila: «hermano mío, estoy herido y he perdido mucha sangre. Sigue tú el camino y busca el río Níger, que cuando yo me sienta mejor iré detrás de ti». Orúnmila le dijo: «déjame ver la herida, tal vez yo pueda curarte». Y al ver que era la lengua, comprendió enseguida cuál era el sacrificio de su hermano y lloró desconsoladamente. Cogió un pedazo de coco, le echó Iyefá y se lo introdujo en la boca, y la sangre se trancó. Así Oduduwa volvió a hablar perfectamente con su lengua de coco, y juntos llegaron al gran río Níger.

En aquel lugar, Orúnmila le dijo a Oduduwa: «como tu lengua es de coco, yo hablaré por ti y por mí. Me iré lejos de aquí a probar fortuna; ahí te dejo a mi hija para que la cuides». Y cogiendo su ókpele, partió al instante. Pasó el tiempo, y Oduduwa oía la fama que tenía su hermano Orúnmila como adivino y se alegraba mucho; pero resultó que un día Paroye enfermó de gravedad y murió. Oduduwa, desesperado al ver la muerte de Paroye, dijo: «gran dolor; pues también muere mi hija Oloshe, para que mi dolor lo acompañe». Y cogiendo un cuchillo mató a su hija, hizo una tumba grande, enterró a las dos y lloró amargamente.

Al día siguiente llegó Orúnmila de visita y, extrañado por el dolor de Oduduwa, casi sin saludarlo le preguntó por su hija Paroye. Y Oduduwa le dijo: «¡ay, mi hermano, qué gran dolor! Ayer murió tu hija Paroye de una enfermedad desconocida, y yo, sabiendo el dolor que sentirías al enterarte, maté a mi hija Oloshe para que le sirviera de compañía y para sufrir igual que tú». Orúnmila le dijo: «llévame hasta donde la enterraste». Y al llegar, le dijo a Oduduwa: «¿te acuerdas de nuestro poder? Pues llamemos a nuestro hermano Orun, que es el hombre de Kukuté (la muerte)».

Orúnmila preparó su tablero y Oduduwa la campana, y ambos llamaron a Orun, que se presentó de inmediato y les preguntó: «¿qué cosa desean ustedes de mí?». Ellos le contestaron: «devolverles la vida a nuestras hijas, sepultadas ayer en esta tumba». Él les contestó: «está bien, pero para eso tienen que darle de comer a Kukuté carnero y todo lo que se come, después abrir la tumba, echarle de todo en ella y volver a taparla». Lo prepararon todo, y en la tumba llamaron a Orun y a Kukuté y les dieron de comer; abrieron la tumba y fue grande su sorpresa al ver a sus dos hijas vivas. Las sacaron, enterraron el carnero y todo lo que se come, y la volvieron a tapar.

Oduduwa y Orúnmila hicieron un pacto por el cual siempre se respetarían y nunca se harían daño mutuamente. Para eso prepararon una teja en la que marcaron Oyekun-Meji, Otura-Niko, Oragun y Ogunda-Fun. La pusieron en un hueco y alrededor le pusieron 16 pelotas de fufú de plátano y ñame, con una pimienta de guinea dentro de cada una de las pelotas. Uno se paró dentro del hueco y puso Okana-Juani y Oshe-Tura, y cada uno se presentó el gallo. Por último, Orúnmila lo sacrificó y echó sangre dentro de la tumba. Cada uno cogió un obi kolá, lo puso en el culo del gallo, se tocó después su frente y lo echaron dentro de la teja, encima. Después unieron sus manos y sellaron el pacto; taparon el hueco, y desde entonces los cuatro se respetan y Orúnmila puede salvar de la muerte.

NotaOrúnmila, Oduduwa, Paroye y Oloshe se pararon en un punto cardinal cada uno. Aquí se explica por qué el Itá de Oduduwa es por medio de Ikín; por qué todos los Awoses presentes comen de la lengua de la chiva de Oduduwa; por qué el gallo de Egun y Oduduwa se entierra en la fosa al pie de la Ceiba; y el porqué del pacto con la muerte. Oyekun-Meji representa a Kukuté; Oragun a Ogún; Ogunda-Fun a Oduduwa; Otura-Niko a Orúnmila; Okana-Juani a Eshu-Elegba. El que verdaderamente sella el pacto, pues arregla y desbarata a su gusto, es Eshu-Elegba, y se pone el signo de Oshe-Tura para que lo que se comience no termine, es decir, el pacto.
Inshe-Osanyin de OduduwaSe monta en una cazuela cerrada con agujeros en el medio; por ahí se carga, y va colgada. Carga: 7 palos —el primero es tengue y el último guamá de la orilla del río, y se cortan hacia arriba—, tierra de 7 cementerios distintos y del campo (la última de donde está ono), 7 ojos de gato negro, palos de alta mar. Come distintos animales, y no deben faltar la gallina y el zunzún.

20.Los fenómenos lumínicos, la maldición y la porfía del menor con el mayor

Rezo: BABA AWA YEGUN LERI JEKUA BABA OROWE OGGUN OLOGUN SHANGO, AKE NI BANSHE BABA EMI OKO OLOKUN OBATALA AUN ONA AKUKO OLOKUN LODA ELEGBARA OBATALA LODAFUN OSHA LEBO ODAKA

En un tiempo en que en la Tierra no había gobernante, se trató de elegir uno, pero la disputa del gobierno estaba entre Shangó y Obatalá, y fue tanta la discusión que Shangó llegó a desafiar a Obatalá a discutirse el gobierno en una pelea con hachas, sabiendo que él era más rápido y fuerte que Obatalá y le podría ganar fácilmente.

Obatalá, cansado de tanta discusión, aceptó el reto. Pero antes de efectuarse la pelea fue a casa de Orúnmila, quien le vio este Ifá y le dijo que tenía que hacer Ebó, y que un gallo se lo diera a Elegbara y el otro a Ogún. Así lo hizo Obatalá, y Elegbara, al comerse su gallo, le dijo: «Babá, venga a hablar con Ogún, para que este haga las hachas». Fueron a casa de Ogún y Obatalá le dio el gallo. Y este le dijo: «despreocúpese, que yo voy a hacer las hachas y usted no va a perder». Obatalá partió para su casa. Ogún y Elegbara prepararon las hachas, y al hacha de Shangó le pusieron el cabo partido, de tal manera que este no se diera cuenta de la trampa.

Cuando llegó el día de la pelea, Olofin la presidió y dio la orden de comenzar. Shangó, con un golpe fuerte, tumbó a Obatalá al suelo, y cuando se disponía a golpearlo de nuevo, se le partió el cabo de su hacha. Obatalá se incorporó rápidamente, le fue arriba y lo hizo tirarse al suelo, donde lo venció. Olofin, al ver el resultado de la lucha, le dijo a Obatalá: «desde este momento gobernarás al Mundo». Oyendo Shangó la sentencia de Olofin, la aceptó y se arrodilló delante de Obatalá pidiéndole la bendición.

Sucedió que, al transcurrir el tiempo, Shangó se enteró por un hijo de Obatalá de la trampa que este le había hecho y, lleno de cólera, dijo: BABA LERI BI BIATENERU ABERE. Y se subió en una palma, y desde allí comenzó a descargar su maldición sobre la Tierra, y el Cielo se oscureció. Por eso en este odu nacen los fenómenos lumínicos, la maldición y la porfía del menor con el mayor.

Ebó2 gallos, jutía y pescado ahumado, dos hachas, pescado fresco, tela blanca y negra, semillas de melón, mucho dinero. Nota: crea un poco más en esta religión para que su camino esté más limpio, le recomienda Ogún. Tiene que presentarle un adimú a Ogún.

21.Oduduwa come chiva señorita

Rezo: ORAGUN EYELE IBA OLORUN INLE YEYEKU JEKUA BABA OLOFIN ORAGUN MAFUN EYERI EYE, JEKUA ORUN EURE JUJU MAYEJUN OBABANIREGUN JEKUA AKUBAWA OBUSUA IFA KAFEREFUN SHANGO, ODUDUWA, OLOFIN, ELEGBA LODAFUN YANZA.

En la tierra Inle Yeyekun vivía Oduduwa, y siempre estaba disgustado; a cada rato se ponía a llorar, porque esa tierra andaba muy mal y no tenía gobierno. Un día Shangó salió a visitar a Oduduwa, y cuando iba por el camino se encontró con dos chivas. Shangó llevaba una campana e iba llamando a Oduduwa, diciendo:

ORI IKU KAURE LAURE DO DO BABA AYENI OLORUN ODDUA KAONI OLOFIN

Olofin oyó a Shangó: «vamos a ver si Oduduwa se pone contento». Pero Oduduwa vio a Shangó y, en vez de alegrarse, se molestó y le dijo: «llévate eso de aquí, que yo no las quiero», y las mandó para otra tierra para que las criaran. Shangó se molestó, y cuando iba por el camino soltó las chivas, se hincó al pie de una Ceiba, abrió un hueco y empezó a rezar:

ONIBABA OLOFIN ONIBABA ONIBABA OLOFIN ONIBABA ONIBABA SHANGO LOYARE IFA

Orúnmila, que oyó la voz de Shangó, le preguntó qué era eso, qué quería y qué hacía allí. Y Shangó le dijo: «estoy llamando a Olofin y al gran secreto de Oduduwa». En eso cogía 16 pescados y 16 palomas. Cuando Orúnmila miró la cabeza de 2 Egun, dijo:

MAFUFUN OLOFIN BAGUA ONI YEKU

Olofin bajó, vio las cosas tan grandes que estaba haciendo Shangó y le dijo: «el único que tiene siempre derecho a llamarme a la tierra eres tú». Olofin recogió las cabezas y se las llevó para Olodumare, y le dijo a Shangó: «todo esto que te ha pasado con Oduduwa, después verás que va a cambiar, porque sin ti no se da nada». Shangó se puso muy contento, y Olofin le dijo: «cuando salgas al camino, te vas a encontrar con Elegba y con Oyá; ellos van a hablar contigo».

Oyá traía dos chivas tapadas con sábanas a las que había puesto mariwó, y Elegba un chivo blanco muy bonito, con una sábana con mariwó y algodón. Oyá le dijo a Shangó: «¿tú sabes por qué te ha pasado esto? Porque mi padre Oduduwa ha comido chiva; me la dio para que la criara. Ahora, cuando tú llegues, verás cómo las cosas son distintas, porque nosotros vamos a matar las dos chivas y vamos a enterrar las cabezas».

Llegaron a Inle Yeyekun, dieron la vuelta, llegaron al secreto y abrieron el hueco, y cuando Elegba pasaba el chivo, Oduduwa decía: «¿qué está pasando ahí?». Y Shangó, Oyá y Elegba cantaban:

BABA KULENI ENU ORIBABA JEKUA ODUDUWA ABANIRE ERAN

Shangó encendió 16 mechas y Oyá vio las cabezas en el secreto. Oduduwa se puso contento y empezó a comer carne de la chiva, y Oyá, Shangó y Elegba rezaban:

BABA EKUN JUJU IKU EURE JEKUA BABA OLORUN

Entonces al momento se apareció un carnero y le dieron sangre. Oduduwa cogió sábanas y las puso en el secreto de la chiva de Oduduwa. Y ahí se le quitó todo el mal que tenía Oduduwa, y comió lo más grande que había en la Tierra. Olofin vio la tranquilidad de Oduduwa, mandó a buscar a Shangó, Elegba y Oyá y les dio una gran fiesta con 16 palomas y dos codornices, y le dio muchas gracias a Shangó: «cada vez que yo vaya a hacer algo, tú estarás a mi lado; que sea de juramento». Y Shangó empezó a cantar el primer rezo:

BABA BABA KASHERO JEKUA IBO ODUDUWA OLORUN ALALARA ORUNMILA IFA ODUDUWA BABA OYA NI BABA FOROUNE JEKUA ODUDUWA

Y Shangó cantó:

ODUDUWA AKUARO PAQUEO AMARIEE JUN

Y le dio pan y codornices. Los palos que lleva Oduduwa son: palo Moruro y raíz de Ceiba; la chiva, una señorita y parida.

EbóChiva, 16 palomas, sábana, manteca de cacao, cascarilla, 16 pescados frescos, 16 velas, hierbas, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, ñame, mucho dinero.
NotaEste odu señala el desprendimiento de Olofin a la Tierra. Shangó es el amo de la Tierra y se viste de paja de maíz. Se le da carnero a Egun guía protector con la ropa de la persona puesta, y después se le da un baño con cascarilla.
ObraSe le encienden dos velas a Olofin; se hace omiero de hierba bledo blanco, guacalote, agua de coco, carne de chiva o de res, manteca de cacao y cascarilla. El interesado se limpia primero con dos palomas blancas y se dará sangre a su cuerpo; después se da un baño con el omiero. Se recoge todo, se pone en un paño blanco y se lleva al río. Se le dará un gallo a Elegbara, dos palomas a Ogún y 1 gallina a Oshún, que se cocina y se lleva al río.

22.La maldición de Obatalá

Rezo: ORO JUNJUN AWO ERI EBAN ADIFAFUN ORUN TANSHARE ORUNMILA MOBUE MULE EKUANI YAYA ORAGUN LELA UYA IRERINIYEYE ADARANFE UNLA OYU ODO ODOFI UÑA EYU AWO.

En este camino, cuando Obatalá y Orúnmila vivían juntos, Orúnmila salió a una diligencia y llamó a su hija, que se llamaba Ananagu y que era muy fijona, pues siempre le gustaba verlo todo. Le dijo que no tocara la ropa de Obatalá ni entrara en su cuarto, para que Obatalá no se molestara.

Tan pronto salió Orúnmila, fue su hija y levantó la tela blanca de Obatalá y le arrancó su mariwó. Entonces Obatalá la maldijo y le dio un golpe tan fuerte y duro que la hija de Orúnmila se enfermó y quedó privada. Orúnmila le hizo Ebó para que no se muriera, pero nació la maldición de Obatalá sobre todos los que nacieron en esa tierra.

Ebó1 guabina, hierba prodigiosa, agua fresca, Iyefá; se rocía la casa con esto.
Segundo Ebó1 caja, 1 estera, 1 muñeco, 1 chivo, candelero de naranja, tela roja, negra y blanca, maíz, jutía y pescado ahumado, aguardiente, ginebra, galletitas de chocolate, café; se hace un velorio, se levanta todo y se lleva al cementerio, pagándole al que lleva este Ebó $3.15. Antes se hace un omiero con Iyefá para que todos se laven las manos, y también cuando venga el que lleva el Ebó; del chivito se le pregunta a Orúnmila si se bota vivo o se cría.
NotaEste Ifá, cuando sale, sirve para pelear con su mujer, para destruirla. Odu de maldiciones: ponerse el collar de Obatalá. No deje la llave puesta en la cerradura del escaparate o semejantes. Para que la mujer con este odu evite problemas de justicia: Ebó con 3 pañuelos blancos y Shiribate (millo), y todas las semanas se pone un pañuelo en la cabeza.

23.Ejá y Oro (Ejá Oro, la guabina)

Rezo: AREWEI AMBELERI EBORA MEYI AYEBA NI KUTU KUTI EJO AYERE BOGBO EBORA IMELE LODE AYELEW ABURE ABEYI ERA EYA EMERE EJA ORO IYA UYO TENTA ORO ATAYE BAYE LA TIMBA ASHAYIBO KAFEREFUN ERE AGBA ORUN IMALE KAFEREFUN ORO KAFEREFUN OKUE. Súyere: EBORA IMALE AYEBAMI GBOGBO EDA LERI AYEBAMI

En este camino, en los tiempos primitivos, cuando Olofin creó el Mundo, había dos personajes justos y preclaros que eran hermanos jimaguas y se llamaban Ejá y Oro, y Tenta Orun era el otro hermano. Ellos eran los que, en los días primitivos, en la civilización perdida, tenían los conocimientos esotéricos de Ifá y de los espíritus, pues antes de esa civilización habían existido otras en que todos habían sido espíritus.

Las gentes del lugar donde ellos vivían eran en la actualidad gentes sin escrúpulos. Un día en que se reunieron a consultar a su Ifá, les salió este signo, que hablaba de que se acercaban la destrucción y la muerte, y avisaron a la humanidad para que se arrepintiera, pidiera perdón e hiciera Ebó.

Ellos fueron los únicos que lo hicieron, y así, cuando llegó la temible catástrofe, ellos, espíritus inmortales, encarnaron en el mismo pez llamado Ejá Oro —la guabina entre los pueblos de Ife, y Deya Uyo entre los Ekoi—, pudiéndose por medio de ellos revivir todos los espíritus ancestrales que habían existido en la Tierra, fuera cual fuera la época en que existieron.

EbóDos guabinas, una caña Egun de castilla, un pescado, cedro, un carnero, un chivo, dos gallos, cuatro palomas, aguardiente, jutía y pescado ahumado, manteca de cacao, cascarilla.
NotaEn este odu nacen toda clase de invocaciones a los espíritus, y nace en el ser humano la facultad de la memoria. Visitar una iglesia católica donde haya ídolos o imágenes antiguas y pedirles, pues aquí se habla de todos los santos antiguos que son iluminados.

24.Oragun traicionó a Ejiogbe

En este camino, Olofin mandó a Ejiogbe a que fuera con Oragun a buscarle Shepe Iguí, y salieron los dos juntos. Oragun le contó a Olofin que Ejiogbe no volvía más, y esto puso muy mal a Olofin, que se molestó mucho. Pero en eso llegó Ejiogbe, y Olofin lo recriminó y le preguntó qué motivos tenía para decir que no volvía más. Y este, asombrado, le dijo que él no había dicho tal cosa: que su hermano, como era el viento (Afefé), se adelantó, llegó más pronto y lo había puesto mal.

Él, al coger el Shepe Iguí, encontró una nidada de loros. Se la entregó a Olofin, y este no sabía cómo darle las gracias de lo contento que se puso. Luego preparó una comida, y al sentarse a la mesa mandó a Ejiogbe a una cabecera y dijo: «desde hoy, este es tu mayor». Al ver esto, Oragun dijo muy molesto: «¡sí, estoy de más! ¡Yo no soy nadie!».

Aquí el hijo de Ofun es como quiera: traicionero, faltón y vengativo.

25.El ascenso de la Muerte

Rezo: ADIFAFUN BOGBO IRUMMALE EGUN IKU ALASHONA ARA ENI OBA IKU ORAGUN IYA ORUN MAYEBI, EGUN, IKU, AKAKA, AKAMBE LORUN.

En este camino, cuando se creó el Reino de la Humanidad, parejo a él se creó el Reino de la Muerte, donde Olofin reunió a los Irúnmale Egun para que ayudaran a Ikú Alashóna a cumplir su sentencia, pues en los seres humanos su Orí se negaba a abandonar el cuerpo al momento de la muerte y se entablaba una lucha que nunca terminaba. Entonces los Irúnmale Egun fueron a casa de Orúnmila para ver qué se podía hacer para que se cumplieran las palabras y leyes de Olofin.

Él les vio este Ifá, les mandó a hacer Ebó y a llamar a Oragun, que sería el encargado de hacerlo; y este, acompañado de los 16 Irúnmale Egun, se arrodilló delante de Olofin, que les echó la bendición, e Ikú Alashóna les dio su ashé, con lo que salieron por el mundo a realizar su misión. Los 16 tienen su nombre y juntos atacan al moribundo para cumplir su misión, con los siguientes atributos y poderes:

  • 1- Este se apodera de los talones.
  • 2- Toca los dedos de los pies, disocia los miembros.
  • 3- Se apodera de las rodillas.
  • 4- Coge los muslos.
  • 5- Alcanza los riñones.
  • 6- Toca las manos.
  • 7- Se apodera de los dedos de las manos.
  • 8- Alcanza los hombros.
  • 9- Llega a la garganta.
  • 10- Alcanza el mentón.
  • 11- Toma los labios.
  • 12- Toca la lengua.
  • 13- Alcanza la nariz.
  • 14- Toca las pestañas.
  • 15- Alcanza el centro de la cabeza.
  • 16- Corta el hilo de la existencia.

Oragun traspasa el umbral y se lleva el alma, Emí, del Eledá delante de Olofin. Así se cumplió la ley de Olofin sobre el Eledá de la persona.

Ebó16 velas, 16 palomas, todo lo que se come, mucho dinero. Nota: esto se simboliza en la ceremonia de apagar las 16 velas con las 16 palomas alrededor de la caja, cuando el Awó es Obá, o sea, Alawobana.

26.Obatalá montaba en pelo

Obatalá se cansó de montar en pelo y se retiró del Mundo, dejando solo abierta la puerta del cementerio.

27.Habla la resurrección de Shankpana

Este Ifá habla de lepra en el cuerpo, de enfermedad contagiosa, de personas deformes y de secretos sacramentales con los Egun. La persona no puede coger Sol, porque puede padecer de irritaciones en la piel y en los ojos. No se burle de personas contrahechas; sus obras mayores se harán al pie de un espantapájaros. Debe recibir a Shankpana y a Nana Burukú.

Para evitar contraer la lepra u otra enfermedad contagiosa, y para tener hijos, debe sacrificar tres chivos, tres gallinas, tres palomas, tres babosas, tres jutías, tres peces, tres kolás amargas y tres yardas de tela blanca.

28.La bajada de Ikú al pueblo

En la tierra Ayashé Nilú, Ikú le había declarado la guerra al Obá de aquellas tierras, porque no había querido pagarle tributo a su omó Nilú todos los meses. Ikú, todas las noches, se transformaba en forma de pitón negro y entraba en la tierra Ayashé; las personas se desvelaban y cundía el pánico entre ellas.

Ante esta situación anormal, el Obá fue a ver a Orúnmila, quien le vio este Ifá y le dijo: «tienes que hacer Ebó con gallo a Elegbara, paloma a la tierra de tu casa sin matarla, un bastón que pones al lado de la paloma, jutía y pescado ahumado y manteca de corojo; esto es para que tu vida no peligre».

Así lo hizo el Obá, y por la noche llegó Ikú disfrazada de pitón. La paloma revoloteó y le avisó así al Obá que Ikú había llegado. El pitón se le tiró a la paloma para comérsela, pero esta abrió las alas y el pitón no se la pudo tragar ni tampoco vomitarla, quedando atrapada en sus mandíbulas. El Obá aprovechó, con el bastón le dio muerte, y adoró más a su Ifá.

NotaSe le da una paloma a Obatalá, y otra se escupirá con manteca de cacao y cascarilla en los ojos y debajo de las alas, y se cuelga de patas en la puerta. Después de que se muera, se lleva donde diga Ifá. Pitón: género de reptiles ofidios muy grandes del antiguo continente; los ofidios son el orden de los reptiles que comprende las culebras y serpientes.

29.Inú Ayé, la hija de Oshalofun y Oshanlá

Inú Ayé es hija de Oshalofun y Oshanlá. Oshalofun experimentaba una obra para que los hombres regresaran del Cielo a los 9 días de fallecidos. La hija, de curiosa, fue a ver aquello y cayó muerta. Su madre, Oshanlá, empezó a suplicar al Cielo:

BABA FURURU AREREO, BABA OKAÑEÑE LERIBO ELERIBA, OKASILAWE EYIBORERE BASIBAO ERI AYE YAWAO LESE KAN

La oyeron, e Inú Ayé regresó a los 9 días, pero en la tierra ya había pasado mucho tiempo. Oshanlá se había unido a Oshagriñán y tenía 3 hijos: Babá Ashó, Oguiniyán y Ayaguna. Estos habían crecido, e Inú Ayé se fijó en Ayaguna, el más joven de sus hermanos, sin saberlo y sin que su madre Oshanlá lo dijera, pues la niña podía perderse de nuevo.

OshanláObatalá femenino, muy vieja y encorvada; se habla muy bajito delante de ella. Se le quitan las piedras, y en la sopera van el caracol Ayé, una muñequita de Biscuit, 1 bastón, 2 manillas, 1 moñinga, 16 babosas, 1 cadena de plata, 2 esposas de metal, 8 chapitas de plata y 8 Ikinis. La muñequita lleva un rosario blanco. Se le debe buscar un perfume exquisito.
Notas de Ofun Meji — La hija de Oshanlá y la Teoría de la Relatividad

El tratado explica el misterio de Inú Ayé con la ciencia moderna. En 1905, un célebre físico se basó en el hecho de que la velocidad de la luz es constante (300,000 km por segundo) para formular la Teoría de la Relatividad, según la cual la materia y la energía son una misma cosa y, por consiguiente, debiera ser posible transformar la materia en energía según la fórmula E=mc², donde E es la energía, m la masa y c la velocidad de la luz. En 1916 estableció la Teoría General de la Relatividad, con la que se refutan los conceptos de tiempo absoluto, de simultaneidad absoluta y de espacio absoluto: el curso del tiempo depende del movimiento del sistema, y varían los intervalos de tiempo y las escalas espaciales. Planteaba además que la luz, al avanzar por el espacio, no se comporta como onda sino como partícula.

De sus fórmulas se desprende que la masa de una partícula aumenta al aumentar su velocidad, pues la masa es una forma de energía. Como el factor c es tan grande, no se distinguen cambios de masa en los experimentos ordinarios de la mecánica; pero si la masa de una partícula es muy pequeña y se le aplican grandes energías, el cambio es apreciable. Por ejemplo, un electrón y un positrón, que difieren solo en el signo de su carga eléctrica, pueden combinarse y literalmente desaparecer, y en su lugar se encuentra radiación de alta energía cuya energía radiante es exactamente igual a las energías de masa en reposo de las partículas que desaparecen; el proceso es reversible, de modo que puede ocurrir una materialización de masa a partir de la energía radiante. Eso explica cómo Inú Ayé, viajando a la velocidad de la luz, desaparece y vuelve a aparecer, al comportarse como un par electrón-positrón.

Como el tiempo y la velocidad de la luz son inversamente proporcionales, la fórmula explica también cómo Inú Ayé, recorriendo un espacio a la velocidad de la luz durante 9 días, encontró al regresar que en la Tierra habían transcurrido tantos años que su hermano tenía su misma edad, cuando al partir ella este no había nacido. Cabe señalar que aniquilar un kilogramo de materia produciría una energía equivalente a 25,000’000,000 de kilovatios-hora: imaginémonos la desintegración equivalente al peso de un cuerpo humano.

Ifá explica, en una historia muy sencilla, una teoría enteramente nueva del Universo, pero con mucho tiempo de antelación.

30.Arikú y sus dos mujeres

Arikú tenía dos mujeres; una murió y fue para el Cielo. Pero en aquella época los muertos regresaban a los 9 días, hasta que surgió este odu. Él estaba enamorado y dio un pollo en un palo para resucitarla. A los 9 días, la otra mujer le metió un palazo para que no saliera del hueco. Entonces Olofin decretó que, al morir, no vivieran más y pasaran como espíritus a otro espacio.

31.Obatalá se cura la vista con la guabina

Obatalá se cura la vista con la guabina, por un secreto que le da Abata.

Abata: diosa pescadora, hembra, hermana y contraparte de Inle; es su jimagua, hija de Olosa y Olokun. Vive en las lagunas; de noche es horrorosa. Viste de azul claro y un velo de gasa blanca, con caracoles.

32.El nacimiento del odu Babá Ofun Meji

En el Cielo se llamaba Orangun Deyinekun. Mientras contemplaba su venida a la Tierra, se decía que era muy temperamental y áspero. Su ángel guardián le advirtió que, si no hacía algo para suavizar su mal genio, no la iba a pasar bien en la Tierra. Entonces decidió ir en busca de adivinación y fue a ver a una adivina que no tenía extremidades. Ella se llamaba:

UGBIN EENOWO EENOSE. EJO KODU KODU. El caracol que no tiene brazos ni piernas. La serpiente que se mueve sobre su abdomen.

Ella le aconsejó a Orangun Deyinekun que hiciera sacrificio con el fin de prosperar en la Tierra, debido a que iba a ser un hombre de muchas y buenas prendas siempre que fuera capaz de controlar su mal genio. Le aconsejó que sirviera a su Ifá con dieciséis caracoles, lo cual ablandaría y atenuaría su agresividad, y también que sirviera a Eshu con un chivo. Él hizo los sacrificios y recibió la aprobación de Olodumare y de su ángel de la guarda antes de partir hacia la Tierra.

Nació como hijo de un Rey, quien le puso por nombre Adeabaye. Incluso de niño tuvo el raro don de que todo lo que decía se convertía en realidad. Fue el último hijo del Rey, y todo lo que pedía le era concedido. Al crecer y hacerse hombre se convirtió en un ser muy dictatorial, con el hábito de no escuchar consejo alguno: sus deseos eran ley e insistía en salirse siempre con la suya.

Luego de la muerte de su padre se convirtió en el Rey del territorio, y sus súbditos resistieron un severo estrés y agonía mental. Cuando la situación se hizo muy difícil de soportar, todos se reunieron y le dijeron, desafiantes, que no podían tolerarlo más como su Rey. Como si diera virtualidad al complot que se gestaba en su contra, él también estuvo de acuerdo en abdicar su trono. Durante todo este tiempo no tuvo esposa ni hijos.

33.Ofun Meji revela el tiempo de la creación

Ofun Meji era conocido como el moribundo Ekún en el Cielo, y era allí el hijo mayor de Orúnmila. Al principio fue el primer odu que vino al Mundo, pero regresó al Cielo para convertirse en el último de los Olodus que vino a la Tierra. Él reveló que el Divino Olodumare concluyó sus obras creadoras en seis días y descansó el séptimo día. Ofun Meji lo revela en este poema:

ODIBI REKU REKU LERE OBIDI RIDI RIDI JE AJE AKAKPO OGUN KOBO ELEDAARE IBI REKU REKU ODIBI REKU REKU LERE OBIDI RIDI RIDI JE AJE UGBA ERUMOLE KIWONBO ELEEDAA WON IBI REKU REKU. El problema difícil que resolvió pacíficamente al final.

Ese fue el nombre del sacerdote de Ifá que adivinó para Ogún, Olokun, Orúnmila y el resto de las deidades. Les aconsejó que se sacrificaran por sus ángeles guardianes por espacio de seis días, para poder descansar en paz y tranquilidad el séptimo día.

Orúnmila preguntó por qué el sacrificio debía durar siete días en vez de uno. El sacerdote de Ifá le respondió que Olodumare había creado la tierra, los mares, la atmósfera, las plantas, los animales y la humanidad en siete días: creó todos los elementos orgánicos e inorgánicos antes de crear a la humanidad, para darle una morada al hombre, para que contara con agua para beber, comida para comer y aire para respirar, y pudiera establecer una vida normal a partir del séptimo día. Reveló que Olodumare descansó el séptimo día, después de que acabó de crear la esfera divina. Les dijo que, de acuerdo con el precedente establecido por Olodumare durante la creación, la ceremonia de iniciación de todo sacerdote divino se haría en seis días, y que en el séptimo debía limpiar la casa y descansar: solo así se podría patentizar el sacrificio.

Orúnmila preguntó una vez más si su ceremonia de siete días no alimentaría las discusiones y la confusión durante la ceremonia. El sacerdote de Ifá respondió que estaba prohibido sostener discusiones o discordias en el momento del inicio de la ceremonia en la casa de un sacerdote. AL KORO LULE AWO ORANGUN DEYLIN EKUN-EEKPAA.

34.De cómo la cotorra se convirtió en un símbolo de nobleza

Fue Ofun Meji quien reveló en el Cielo cómo la cotorra se convirtió en un pájaro honorable y cómo adquirió sus plumas rojas. Lo hizo mediante el siguiente poema:

IDEMU ODIDE WEREWE ONI BATTI ANNI AJE ILE ENI DIDE NIDE AYAA ILE ENI DIDE NINDE OMO ILE ENII DIDE NINDE OMO ILE ENII DIDE NINDE. Se multiplicó en pequeña medida. Aquel que logra riquezas se multiplica. Aquel que tiene muchas esposas también se multiplica. Tal como el que tiene muchos hijos se ha multiplicado.

Este es el encantamiento con el que se hizo la consulta la cotorra, antes de que todas las divinidades la descubrieran no solo como un instrumento decorativo, sino también como un símbolo de autoridad e influencia.

Se le aconsejó que hiciera un sacrificio con un pedazo de tela roja, un gallo rojo, tela negra, una paloma, una gallina y un palo duro. El sacrificio lo hizo en casa de Eshu. A partir de ahí, Eshu invitó a la cotorra para hacerle una operación transformadora: embadurnó la tela roja, envolvió en ella las plumas de la cola de la cotorra y se las sopló hasta dentro del ano. Al final de la operación, todas las plumas del extremo de la cola de la cotorra se pusieron rojas. Cuando se le preguntó a Eshu cuál era el significado de la operación, respondió proclamando que, a partir de ese momento, solo las divinidades podrían tener autoridad y ver el futuro si utilizaban las plumas rojas de la cotorra, y les instruyó comprarlas como adorno y ornamentación. Esto explica por qué no existe ninguna divinidad que no las utilice, ya que estas son la luz con la que ven el futuro. Desde entonces la cotorra se convirtió en un ave noble y rica.

Es importante acotar que en Cuba los sacerdotes de Ifá dicen que todos los Orishas llevan pluma de cotorra en la coronación del Iyawó, con excepción de Shangó: esto constituye un error. Además, las plumas que se deben utilizar son las de la cola de la cotorra para consagrar Osha, y las del pecho para consagrar Ifá.

35.Orúnmila convierte para sí la autoridad del resto de las divinidades

Ofun Meji revela cómo Orúnmila logró conseguir y convertir para su uso propio todos los instrumentos de autoridad (ashé) con los que Olodumare había dotado a todas las divinidades. Lo hace en el siguiente poema:

OKITI KAPUKE AWO EBA ONO ADIFAFUN ORUNMILA NIGBETI OFELOGBA AYA GBOGBO ERUMOLE LOWE OGGUN.

Ogún, la divinidad del metal y la mayor de las divinidades en el Cielo, era el custodio de todos los poderes y símbolos de autoridad dados a ellas por Olodumare; ello significa que cualquiera que deseara hacer uso de su instrumento de autoridad debía pedírselo a Ogún.

Mientras tanto, Orúnmila concibió un medio para apoderarse de todos los poderes que Ogún guardaba. Fue a consultarse con Okitipuke, el adivino de la orilla del camino, que le dijo que tendría éxito si hacía sacrificio con un carnero, una paloma y una cola de caballo. Así lo hizo. Después partió a visitar la casa de Ogún. Al llegar, le dijo que venía a visitarlo y, tras el acostumbrado intercambio de saludos, explicó a su anfitrión que en realidad venía a llevarse los poderes de las divinidades que estaban bajo su custodia, con el siguiente encantamiento:

El niño pequeño no rechaza la leche de su madre. El ave doméstica no rechaza la invitación del maíz. El pene no rechaza la invitación de la pelvis. Uno no desatiende la mordida de una serpiente. Nadie resiste la invitación de la tos. Nadie desatiende la picada del escorpión. La tierra no puede rechazar los rayos del Sol. La tela no rechaza el ataque de la aguja. Nadie puede hacer que el gato deje de cazar ratones. Nadie desobedece el llamado de la naturaleza. Ni siquiera tú, Ogún, puedes soportar ver un perro.

Cuando concluyó de recitar el encantamiento, sin vacilación, Ogún fue a su caja de seguridad, sacó todos los instrumentos de autoridad y sumisamente se los entregó a Orúnmila. Una vez que este tuvo los poderes seguros en sus manos, se fue, y ya en su casa se los tragó todos. Durante todo este tiempo Ogún actuó como si estuviera en trance: no se le ocurrió preguntarle a Orúnmila por qué venía a pedirle los poderes.

Cinco días más tarde, Ogún se percató de que los poderes no estaban en su posesión. Después de recorrer toda su casa, recordó que la única divinidad que lo había visitado en los últimos días había sido Orúnmila, y decidió visitarlo, porque no sabía cómo explicar el extravío de los poderes. Al llegar a casa de Orúnmila, le preguntó si él había ido a su casa durante los últimos cinco días y si se había llevado los poderes de las divinidades. Cuando Orúnmila se dio cuenta de que Ogún no recordaba claramente lo sucedido, decidió aprovecharse de la situación y negó haberlo visitado, y mucho menos haber tomado los instrumentos de autoridad. Muy afligido, Ogún regresó a su casa; y así fue como perdió todos los poderes de las divinidades con Orúnmila, quien, a pesar de ser uno de los más jóvenes, se hizo desde entonces el más poderoso de todos. Cuando Ogún salió de la casa de Orúnmila, cantó la siguiente canción:

SHIGO SHIGO AGOTON MUKOMI TAN TO SHIYERE SHIGO SHIGO AGOTON

Por eso, cuando aparece este odu en una consulta, se le debe decir al consultado que haga un sacrificio para evitar el riesgo de perder un bien atesorado por la obra de un intrigante.

36.Ofun Meji regresa al Cielo: la mujer sin extremidades

Ofun Meji también estaba disgustado por su incapacidad de tener éxito en la Tierra, y decidió regresar al Cielo para averiguar sobre sus problemas. En su viaje de retorno se encontró con la mujer sin extremidades que le adivinara antes de salir del Cielo, pero no la recordó, porque había borrado todos los recuerdos de cuanto había sucedido allá. Se sorprendió al ver la singular criatura, sin manos ni piernas, y se apartó preso del miedo; la mujer le indicó que se acercara y no huyera, lo que hizo con renuencia.

El aspecto más desagradable de la mujer era que también tenía lepra. Al percatarse de ello, él exclamó EEKA, en señal de sorpresa: hasta hoy día, esa es la exclamación tradicional que se emplea cuando Ofun Meji aparece en la consulta.

No obstante, la mujer le imploró que la consultara, porque sospechaba que él era un sacerdote de Ifá, y le dijo que las dos cosas que más deseaba en su vida eran curar su aflicción y tener un hijo. Él sacó su instrumento de adivinación y la consultó. Después de la consulta le dijo que, si podía hacer los sacrificios necesarios, se pondría bien y además tendría hijos: debía sacrificar tres chivos, tres gallinas, tres palomas, tres babosas, tres ratas, tres peces, tres nueces de kolá amarga, tres semillas de kolá y tres yardas de tela blanca. Fue ahí que ella le preguntó a Ofun Meji si no se daba cuenta de que estaban en el Cielo y no podían obtener esos materiales. Ofun Meji la invitó a regresar con él a la Tierra, donde él haría los sacrificios en su nombre, y cargó con ella en la espalda.

Poco después llegaron a la encrucijada de los tres caminos (Oritameta). Antes de llegar, la mujer le dijo que, debido a su estado, le estaba prohibido no solo vivir en el pueblo sino, además, viajar a cualquier hora del día: solo podía hacerlo de noche. En ese momento se encontraron con un hombre llamado Ashipa, que controlaba la encrucijada. Con la ayuda de Ashipa abrieron un sendero en la maleza y construyeron una choza. Por solicitud de la mujer, la choza no tenía puerta, y la única forma de conocer la entrada era el punto en que estaba sembrado el árbol de la vida, además de ser el punto donde había una hoja de palma atada a la choza.

Antes de dejarla para ir a buscar las cosas del sacrificio, Ofun Meji le preguntó cómo iba a verla si la choza no tenía entrada. Ella le enseñó las palabras encantadas que debía pronunciar, tras las cuales se recostaría a la hoja de palma y la puerta se abriría para dejarlo entrar. Debía decir: ORO OVIN KIIMU EVON, EEKPA-AIKORO LULE AWO. Antes de irse, Ofun Meji descubrió que ella tenía un solo seno. La choza se llamó ILE ODI, conocida hoy popularmente por ILEDI.

Antes de continuar su camino para el Cielo, Ofun Meji visitó a su amigo cercano y confidente, Akpena, quien había estado buscando esposa. Después de contarle el estado de la mujer, le preguntó si estaba dispuesto a casarse con una mujer poseedora de esas deformidades. Para sorpresa suya, Akpena acordó reunirse con ella, y después de esto Ofun Meji se la presentó formalmente. La mujer, antes de consentir en convertirse en la esposa de Akpena, sacó una varilla misteriosa ante la cual lo hizo jurar que nunca revelaría su estado. Añadió que, si alguien más venía a la choza a verla por cualquier razón, deberían vendarle los ojos para evitar que la viera; la única excepción eran Ofun Meji y los sacerdotes de Ifá que lo sucedieran, y cualquier otra persona que la viera tenía que hacer el mismo juramento de no revelar su estado.

37.La curación de la mujer tullida y el regreso al Mundo

Tan pronto se hizo el sacrificio, se le curó la lepra a la mujer tullida y se hizo visible su belleza como mujer joven y bonita. Entonces Ofun Meji decidió continuar su viaje para averiguar la causa de todos los misterios de sus problemas.

Al llegar al Cielo se encaminó rápidamente a la casa de la tullida sacerdotisa de Ifá que lo había consultado antes. La mujer no se encontraba por ninguna parte. Su ángel de la guarda le dijo que se había ido para la Tierra, y le aconsejó hacer todo lo posible por localizarla, ya que era la única que podía hacerlo prosperar en la Tierra. Fue entonces que se percató de que era la mujer que acababa de instalar en la choza en la Tierra, y rápidamente regresó al Mundo.

Ofun Meji fue el primero de los Olodus de Orúnmila que se convirtió en rey en la Tierra, porque fue el primero en llegar a ella. Perdida la gracia porque adoptó medidas dictatoriales, durante su segunda llegada a la Tierra se convirtió en el último de los dieciséis Olodus de la genealogía de Ifá, después de que Ejiogbe y los otros habían llegado.

Restableció contacto con la mujer, a quien ahora le tocaba consultarlo a él. Después de la consulta, la mujer le aconsejó que hiciera sacrificio con dos palomas, tela negra, un bastón, puré de ñame, semillas de kolá y cauríes en la encrucijada, tras lo cual sería rey nuevamente.

38.El origen de la fraternidad secreta

Cuando llegó a la Tierra la segunda vez, se dedicó a practicar el arte de Ifá, especializándose en la preparación de amuletos de buena suerte para las personas. Por ello se decía de él: OFUNLOFUENI AYA, lo que significa que Ofun Meji es responsable de brindarle asistencia a las personas deseosas de recibir los beneficios del dinero, el matrimonio y la descendencia.

Era un hábil benefactor para estas cuestiones. No obstante, se le despreciaba y era ridiculizado por parte de su gente, que lo veía como alguien que había descendido de la gracia a la grasa. Él, por su parte, respondía a estos ataques advirtiéndoles a todos que no lo provocaran indebidamente, porque todavía tenía los poderes para ladrar y morder ante un acto así. A pesar de sus advertencias, algunos pícaros e insistentes siguieron despreciándolo y provocándolo, y él comenzó a destruir a aquellos que intentaban socavarlo. Cuando se hizo palpable la ira de su reacción, las personas comenzaron a temerle. Al mismo tiempo, él fue a consultarse, y le dijeron que desistiera de su postura agresiva.

Los sacerdotes de Ifá que lo consultaron en esa ocasión fueron: AFUYE OMO AJE, EWON BALE LOWOJI, ODIDERE AWO AGDADO, ELOMON BIRITI y BABALAWO EDU. Le dijeron que hiciera un sacrificio por la paz, la prosperidad, la riqueza y por una larga vida.

Ellos hicieron todos los sacrificios en su nombre, y con el tiempo se hizo tan rico que terminaron haciéndolo el Orangun de Orangun. También vivió hasta una edad avanzadísima. Se dice que su amigo Akpena, el que se casó con la mujer tullida, se asentó finalmente en Itagbolu, donde todavía está el templo.

39.La consulta de Orangun y Akogun

OBO TO BO TORI EKU EKUTELE TO SORO FUN TONI OJO ORIJ OJONA GOONI OJO OROJU ADIFAFUN ORANGUN ABUFUN AKEGUN. El mono atado a la azotea sintió hambre por el abandono.

Ese era el nombre del sacerdote de Ifá que consultó a los dos hermanos, Orangun y Akogun, cuando emulaban por el trono de su extinto padre. Como luchaban hasta el punto de la destrucción mutua, intervinieron los hacedores de reyes y decidieron darle el trono al tío de ambos; pero este no duró mucho en el trono.

Tras la muerte del tío, los dos hermanos resolvieron su disputa amigablemente. A su debido tiempo, los hacedores de reyes decidieron darle el trono al mayor de los hermanos, Orangun, mientras que el joven Akogun fue nombrado vocero del pueblo, sin cuyo consentimiento no se tomó nunca ninguna decisión importante. Orangun disfrutó de un largo y pacífico reinado, con el apoyo activo de su hermano Akogun.

40.La consulta de Agenbi, la mujer estéril de Ife

OFUN TUTU BI ELEJI AMUJI KUTU WENU IBI TITU MAA KENJU ORUNRUN ALE WON MAA NISSIN ADIFAFUN UGANBI ILE IFE NIJO TOON FI OMI OJU SHUBERE OMO TUURU TU Ofún el blanco era tan frío como el agua de lluvia; la vasija del agua potable se lava cada mañana, antes de rellenarse. La sombra fresca no tiene que inquietarse por la falta de compañía, porque el Sol le traerá clientes.

Estos fueron los sacerdotes de Ifá que consultaron a la mujer estéril de Ife, cuando todas sus relaciones la abandonaron como un caso de mala suerte porque no concebía.

Se le aconsejó un sacrificio con tela blanca, un gallo blanco, una gallina blanca, maíz y miel, y que se casara con un sacerdote de Ifá. Ella hizo el sacrificio.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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