Irete Meji (Babá Irete Meji) – Odu de Ifá

Odu de Ifá · Nº 14 del Orden Señorial

Irete Meji

Babá Irete Meji

«EYELEMERE AKOLOMORE APOYORE AMONI ORUN ONI BARABANIREGUN ORUNMILAMO IKA ONI AWO AKOLOMORE ORUNMILA LORUGBO».
I I · I I · II II · I I
Palabra sagrada

Rezos y súyere de Irete Meji

Rezo

EYELEMERE AKOLOMORE APOYORE AMONI ORUN ONI BARABANIREGUN ORUNMILAMO IKA ONI AWO AKOLOMORE ORUNMILA LORUGBO.

Súyere

ARIKU MARIWA, ARIKU MARIWA OÑIKI BAKUODIDEO ARIKU MARIWA, OSHE MENIEI, OSHE MENIEI

Rezo

EYEMELERE AKORE IYARE EYEMELERE LAFIDAYA EYEMELERE FENISHE KIA IFA AYE ADIFAFUN ORUNMILA ADIFAFUN OSHUN, ADIFAFUN POROYE PAÑUELOS MARUN ELEGBO.

Fundamento

En este odu nace

  • Que Ikú respeta los pollos.
  • La cuadratura del círculo.
  • Que es el odu del «Amor Personificado».
  • Que en Ikofafun se pongan 3 Ikines.
  • El cuerpo astral (el espíritu).
  • Que el sacerdote de Ifá no puede rasgar las semillas de las matas de Ikín, a no ser para construir su ókpele.
  • La fuerza de las manos y los dientes.
  • La guadaña de Oyá.
  • Que con este odu, al hijo de Ogún no se le hace Ifá, pues nunca progresará.
  • El secreto de la corona de Olofin.
  • La consagración de Oyá y Ogún.
  • El pacto de Ikú con Orúnmila.
  • El espíritu de Oduduwa.
  • Los patos, las gallinas, los totíes, los puercos.
  • Hacer Ituto en vida.
  • La cabeza del toro para Olokun.
  • El narigón.
  • El por qué Ogué vive dentro de Shangó y por qué Ogún tiene cadena.
  • Hablan los accesos, los forúnculos, varicela, granos, fiebres pestilentes, la peste bubónica, la lepra, la sífilis, la pleuresía, el escorbuto, la leucemia, flojedad (impotencia), otitis, baja de peso frecuentemente, postración de la cintura hacia abajo.

Aquí

  • No se matan hormigas.
  • Cuando se ve este Ifá, no se toma agua hasta las 12 de la noche.
  • Tiene un pie en la tierra y otro en el mar.
  • Se le sacrifica venado a Orúnmila.
  • Es el odu que se marca en la entrada de la casa y se le sacrifica una paloma para ahuyentar el peligro que lo acecha.
  • Habla la sombra de los árboles frutales.
  • El chivo se convirtió en el alimento de Eshu.
  • Comenzó la intranquilidad del hombre por la lucha de bienes materiales.
  • La persona es artista de nacimiento, aptitudes para la creación.
  • Se prepara Osun hasta la rodilla.
  • Los mayomberos cargaron el tarro de buey con materiales sagrados y le pusieron un espejo para ver el futuro.
  • El odu reitera la eliminación de seres humanos por el sacrificio de animales.
  • El odu prescribe que el Awó aprenda los cantos de Ifá para aplicarlos.
  • El Iyefá es de cáscara de Ikines.
  • Elegbara coronó a Olofin con una Ada, con 16 plumas de loro y 16 manillas de marfil.
  • Ifá avisa al Awó 16 días antes de su muerte.
  • Fue donde Ogún se quedó bruto y el por qué los hijos de Ogún no interpretan Ifá.
  • Los Ogué eran de Ogún.
  • Shangó nació en tierra Takua y en otras tierras se coronó Rey cuatro veces.
  • No puede colgar sus ropas porque se atrasa.
  • Oyá fue cautivada o esclavizada por Ogún.
  • Ogún perdió el poder con Oyá y perdió a Ogué.
  • Las mujeres perdieron el poder de Olofin y el por qué éstas no pueden tenerlo.
  • Oshún era partera.
  • Oshún era íntima amiga de Nanú, hermana y mujer de Azojuano.
  • Se da carnera y pollo a Ikú para alejarla.
  • Oduduwa fue a enseñar a los congos, pero éstos no aprendieron.
  • La corona de Ifá trae la suerte al Ilé.
  • El Akan (cangrejo) cambia su casa.
  • No se usan mantas encima del cuerpo.
  • Las hierbas son: hierba la sangre, caí simón y farolito.
Estudio del signo

Descripción del odu Babá Irete Meji

Irete Meji ocupa el lugar número 14 del Orden Señorial de Ifá. Es un odu femenino, hija de Elemere Guasa y de Olomu, y representa el magma de la Tierra: ese conjunto de rocas que existe debajo de la corteza terrestre y cuya temperatura sobrepasa los 1000 grados centígrados. Es el signo de la Tierra y domina todo lo que es muerte; es San Lázaro en persona, en el espacio. Sus colores son el rojo, el gris y el azul; su día de la semana es el miércoles; su planeta, Kole Abe (Mercurio), y su metal, el azogue.

Este odu es el encargado de resucitar a los muertos: por eso se llama Eyemere, se ríe de la muerte, la insulta, e Ikú no puede hacerle nada. Es Ifá de tierra Iyesá, y le llaman Eyelemere por ser aquel que baja a la tierra de los Egun y regresa a la de los vivos. Es un odu de larga vida. Irete Meji enseña que la Tierra es lisa y no presenta anormalidades a simple vista, pero que si se explora se descubren esqueletos, cadáveres y excrementos: el odu recibe sobre la Tierra todo lo desechado por la vida, y vive a la orilla del mar.

Es el odu del «Amor Personificado», y por eso es un signo de amor y de alegría a la par que de llantos y tristezas. Sus hijos se enorgullecen en su vanidad: por vanidosos y llenos de grandeza se creen superiores a los demás, pues están llenos de gracia y de dulzura, aunque son un tanto hipócritas y sus palabras vienen cargadas de sátiras y puyas. No creen en nadie, piensan que todo se lo merecen y que son insustituibles, pero sufren en su orgullo. Les gusta vivir y vestir bien, tratan de lucir mejor que nadie, se alaban constantemente a sí mismos y se creen sabios. No son capaces de sacrificarse por nadie, solo por sí mismos y por conseguir lo que desean obtener. Si se sienten heridos en su vanidad son peligrosos: son capaces de matar riéndose, no se arrepienten de nada y sus respuestas hieren profundo. No se retractan ante nada ni nadie, y lloran de impotencia cuando no pueden desarrollar lo que desean. Son voluntariosos y dueños de sí mismos, algo caprichosos y poco impresionables: no se inmutan ante nada ni ante nadie. Lloran la falta de poder y, cuando están así, matan por llegar a ser dueños de sí mismos y de todo lo que los rodea. Quieren y odian al mismo tiempo, y odian a quien más quieren cuando éstos no hacen su voluntad. Por ese carácter, que engaña a cualquiera, pasan trabajos y sufrimientos. Es un Ifá rico, pero de muchas contrariedades y trampas.

Es un odu de pruebas, pues Olodumare probó aquí la sabiduría de todos los Santos. El Awó de este signo sabrá lo que pasa, ya sea bueno o malo, y usa como defensa a Oshosi y a Azojuano. En este Ifá, Ogún y Osanyin se respetan, al igual que Olokun y Osanyin, y quien tenga este odu no puede andar sin Ogún ni Oshún si quiere estar bien. El Awó de este signo usa corona cuando tiene a Olofin, y le da 1 gallo a Elegbara metiendo a éste en una canasta, porque Elegbara fue quien coronó a Olofin.

El venado no oye por los oídos, sino por las patas delanteras: ésta es una virtud suya, por lo que la persona debe cuidarse las piernas y los brazos. El venado (Agbani) fue la mujer de Orúnmila y tenía un querido; las guineas sabían que Orúnmila iba por mal camino, reguindado detrás del venado, y le avisaron, pero éste no las oyó. El primero que hizo Santo fue Oduduwa, y le hizo Ifá Orúnmila: por eso el primero para cortar el pelo y usar navaja es el Awó, con el súyere que se conserva de aquella consagración. El sacerdote de Ifá conoce o tiene el presentimiento de que va a morir dieciséis días antes, tiempo en que debe hacer los preparativos de un largo viaje.

Súyere del corte de pelo

ISURRO EBO ORI, ASHE GBA DI KOLA.

El odu habla de petición y pensamientos: se arriba al final sin incidentes. Las mujeres demandan cariño, y las mujeres fuera de la casa traen la suerte; sin embargo, las mujeres jóvenes lo convierten a usted en un hazmerreír de todos, y a usted le gustan. Hay dudas de la paternidad del hijo. Ogún gobernaba a base de la fuerza y del miedo que inspiraba, y aquí perdió su poder con Oyá. Habla también de que la suerte está guindando y hay que hacer Ebó para alcanzarla, de que se tendrá asiento y riquezas por Yemajá, y de que con paciencia una mujer le traerá suerte.

Consejos, prohibiciones y mandatos del signo

  • Cuando este odu viene para una mujer, hay que hacerle Paraldo urgente.
  • Al hijo de Ogún no se le hace Ifá. Se le consagran 16 piedras, con cada odu Meji marcado en ellas, y viven dentro de su Awofakan.
  • Aquí se le ruega a la deidad Igba Odu con dieciséis mitades de pan y cacao, durante dieciséis días.
  • Usar un bastón preparado por un sacerdote de Ifá.
  • Se aconseja ofrendar un tambor a Oshún. Antes debe sacrificar para esta deidad lo que diga Ifá y lavar su casa con verdolaga, espanta muerto y abre camino.
  • Después de preparado Osun hasta la rodilla, se le sacrifican dos palomas blancas conjuntamente con los pies del interesado. El Osun se deposita con Orúnmila.
  • No puede usar añil ni comer ekrú, adalú, guinea, ekó, guiso de maíz, plátano Johnson, gallina, ajonjolí, maní ni millo.
  • Odu corajudo: hay que ser corajudo y hacer Ebó para eliminar a los enemigos.
  • No puede abrir huecos ni cruzarlos.
  • Manda a hacer Santo, a lo sumo en un año. Poner una pata de venado (Agbani) a su Ifá.
  • Poner un pedazo de asta de venado al Ikofafun y al Awofakan.
  • Cuando sale este odu osobo, se le ponen 16 akará a Olofin, rogándole 16 días, y se duerme con gorro blanco y verde.
  • Cuando hay festejos en la casa, después que se acaben se friega el ilé con omiero de verdolaga y Atiponlá.
  • Es signo de buenos augurios para viajar.
  • El dinero se guarda en una bolsita con pescado y maíz tostado.
  • Se preparan 3 pañuelos, uno blanco, uno amarillo y uno azul; se unen por las puntas y se le ponen al Ángel de su Guarda, usándolos de vez en cuando.
  • Si está construyendo una casa, suspenda la construcción por algún tiempo. Debe ofrecerle un chivo a Eshu.
  • Si la mujer tiene seis hijos, debe sacrificar, pues puede perder a tres: con aceite de palma, esponja, jabón, peine, quimbombó, ataré, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, conejo a los Ancianos de la Noche y chivo a Eshu.
  • Para el Awó iniciado: a) plantar un árbol de Ege y sacrificarle un gallo; b) la cabeza de una boa para sembrarla; c) el carnero padre y sembrarlo, y buscar la piedra de un río para su Eshu. Así Ifá hace ricos o pobres a sus hijos.
  • Para salud y prosperidad, hacer el sacrificio siguiente: paloma con huevo de paloma, ropa puesta de color negro, panes de maíz, granos salcochados; todo se envuelve en tela negra, se restriega todo el cuerpo y se entierra en un pantano en el río.
  • Para tener hijos: chivo a Eshu; gallina, venado y chiva a Ifá, y un conejo a los Ancianos de la Noche. Todo se pone en un hueco con un espejo y tres pañuelos amarrados por las puntas, que lleguen al fondo de éste.
  • Para evitar peligro de muerte: chiva a Ifá con Iyefá de Orúnmila; todo se cocina y va para un cruce de caminos.
  • Le impondrán tres pruebas. Para salir victorioso, debe sacrificar chivo a Eshu, 2 gallos a Shangó y carnera a Egungun.
  • Habla de hundimiento y problemas con la justicia, para lo cual debe sacrificar 2 gallinas y una chiva a Oyá, y chivo a Eshu.
  • Pelarse sistemáticamente, para que crezca como lo hace su pelo.
  • Servir frecuentemente la cabeza, pues el odu enuncia el corte del cabello en el Igbodun con la navaja, la cual siempre que corta pronuncia un gemido Idi Osa; de ahí que los hijos de Ogún que también tengan ese odu no vayan al Igbodun.
  • El odu marca lágrimas por sufrimiento.
  • Prohíbe el juego de manos.
  • El adivinado debe estudiar su profesión con profundidad, pues cree que sabe mucho y no es más que un ignorante.
  • En este odu se prepara una corona de bronce y marfil, adornada con dieciséis plumas de cotorra. Se lava con las hojas apropiadas y se le sacrifica, junto con Ifá, una chiva (antes, darle un chivo a Eshu). Es la única corona que se pone encima de la otra (coronación de Ifá).
  • Sacrificar frecuentemente a su Ángel de la Guarda.
  • No usar ropa rota ni negra. Cuidar a su mujer e hija, pues por su falta de atención y preocupación se irán muy lejos.
  • Realizar sacrificio al dinero.
  • Sacrificar carnero blanco a Shangó para visitar familiares en otras tierras; consulte primero.
  • Evitar el pensar que todo se lo merece.
  • Efectuar sus consagraciones dentro del Ifismo para reducir al máximo su deuda de gratitud con la Humanidad.
  • Sacrificarle a Oshún para que los negocios marchen bien.
  • No usar armas encima, para eliminar perspectivas de tragedias.
  • Estudiar más Ifá y dedicarle menos tiempo a Egungun.
  • Poner en el altar de Orúnmila una cabeza de venado.
  • Se recomienda recibir San Lázaro.
  • No tomar otí: se puede quedar dormido y perder.
  • El esposo tiene que ser Awó de Orúnmila para equipararse con la mujer, pues éste adquiere poderes sobrenaturales.
  • Evitar ir a la plaza y lugares públicos; haga sacrificio con manta y epó para borrar las cosas del pasado. No usar manta en su cuerpo.
Trabajos del signo

Obras de Irete Meji

Ebó del odu

Chivo, gallo, 2 tojosas, hierba ñame, gallina, demás ingredientes, mucho dinero.

Ebó por osobo Ikú

Carne de res, ekó, aguardiente, miel, jutía y pescado ahumado, arena. El interesado pone los pies encima de la arena. Se hace el Ebó por la noche. Se pone una jícara de omiero, donde se marca Irete Meji. Debajo, un círculo con Ogbe-Iwori, y se cubre de arena y erurú encima. Se dan 4 gallos a Obatalá y a la jícara, y se baña con eso.

Paraldo de Irete Meji

5 hierbas de Oshún para omiero: botón de oro, paraíso, sasafrás, imo Oshún. Se da sangre al omiero con pollona amarilla, con la que se limpia a la persona; 8 clases de bebidas distintas. A la gallina se le da candela y se lleva al río. Cuando regresa, se baña la persona. Por ser peligroso, el Awó se hace Paraldo con 1 pollón directo.

Ebó secreto

3 semillas de peonía, 3 botellas de aguardiente, 3 botellas de miel, 3 lanzas, 3 piedras chiquitas, 1 gallo, 2 gallinas amarillas, 3 ekó, 3 velas, jutía y pescado ahumado, tela amarilla, roja y blanca, 2 cocos, mucho dinero.

Secreto

1 güirito con tierra de tres esquinas, arena de río, 5 piedras chicas de río. Se le da sangre de gallina y se tiene detrás de la puerta. Esto Orúnmila se lo repartió a todos sus hijos.

Obra para el Awó de este odu

Le da un gallo a Elegbara, metido en una canasta, pues Elegbara coronó a Olofin con una bella corona de 16 plumas de loro y 16 medallas de marfil, que el Awó usa cuando tiene Olofin.

Obra con Elegbara

Al dilogún de Elegbara se le echa omiero y una braza de candela en una jícara. Todos los presentes prueban; el resto, para una palangana ante Elegbara.

Cuando sale el signo

Dice Ifá

  • Usted tiene familia que no conoce. Tiene familia extranjera.
  • Sus padres están separados.
  • Quiere dar un viaje al campo.
  • Usted tiene una cicatriz en la pierna.
  • Se dio una caída, o tenga cuidado no se vaya a caer y se dé un golpe en una pierna. Cuídese las piernas.
  • Sus negocios andan mal. Está contrariado. Oshún lo favorece y lo ha sacado de muchos apuros.
  • Usted hay días que se siente bien y otros mal.
  • Vivirá muchos años si atiende al Santo.
  • Si es hombre, tiene una hija que no conoce, pues hace tiempo dejó a una mujer embarazada. Mucho cuidado con las jovencitas, pues puede ser esa hija que no conoce.
  • Usted tiene 3 mujeres y una tiene que asentar Oshún; esa está muy enamorada de usted y le hace muchos regalos, ella es muy mentada.
  • Usted es artista de nacimiento.
  • Si es mujer, ha tenido tres enamorados: uno viste uniforme, uno es comerciante y el otro anda con documentos o tiene títulos.
  • A usted la enamoran los viejos, pero a usted no le gustan.
  • En su familia hubo jimaguas o familia trastornada.
  • Ha luchado mucho en la vida, es caprichosa y le gusta que la traten con cariño; no le gusta que la contradigan y la envidian mucho.
  • Con el tiempo tendrá coche, casa y dinero.
  • Tiene que asentar Santo y recibir a Orúnmila.
  • La llaman por un apodo o chiqueo.
  • Le gusta la música.
  • Oshún la persigue.
  • No tiene hijos y quiere tenerlos.
  • Cuídese el sistema digestivo.
  • Cuidado con trampas.
  • No brinque hoyos y tape los que hay en su casa.
  • Varíe la ruta por donde camina, pues hay brujerías.
  • Páguele una promesa a Oshún.
  • Se encuentra triste y con deseos de llorar.
  • Es creyente a su manera y, a veces, no cree ni en usted misma; no vaya a botar nada del Santo porque puede parar en loco.
  • Ponga música en su casa y logrará lo que desea.
  • Cuando haya festejos en su casa, friegue la casa con Atiponlá y papasimí.
  • Usted tuvo una tragedia con una persona gorda.
  • En su casa hay una persona muy fuerte, que pertenece a otra religión, pero Orúnmila acabará con ella.
  • En su familia hay una persona que está alocada, por eso dicen que usted está loco también; resérvese sus imaginaciones mentales porque por ello lo tildarán de loco, sea más maduro.
  • Evite maltratar mujeres y mucho menos despreciar a su Ángel de la Guarda, porque puede terminar como un demente.
  • Sacrifíquese por lo que desea y por los demás.
  • No realice el acto sexual parado porque su vida se acortará.
  • Tapar los huecos de los rincones de su casa y del tejado.
  • Cuídese de un sirviente que está planeando traicionarlo o mentir contra usted.
  • A usted un jefe lo quiere probar, debe mostrar sabiduría.
  • Por hechicerías le pueden romper el matrimonio, a través de prenda de Zarabanda.
  • No use mantas y haga Ebó con ropa usada para que borre su pasado.
  • Evite ir a la plaza o lugares públicos.
Sabiduría del signo

Refranes del odu Babá Irete Meji

  • El juez que mucho avisa, no quiere hallar culpables.
  • El Sol no puede con la sombrilla.
  • Si el pueblo me salvó, ellos mismos se salvan; si no me ayudan, ellos se perderán.
  • Un buen gesto de bondad merece otro, mientras que un mal gesto destruye las relaciones mutuas.
  • De sembrar tres árboles alcanzaré mi prosperidad.
  • La sangre resucita.
  • El que resucitó a los muertos y está entre los vivos.
  • El arte da forma a mi vida.
  • El que burló la muerte.
  • He de tener cuidado de no caer en el hoyo de la prosperidad.
  • Sólo la viruela puede insultar a Ikú sin correr el peligro de muerte.
  • El que mueve las piernas.
  • La Tierra insultó a la muerte y ésta la perdonó porque es su hermana.
  • Un peine no puede peinar a un calvo, una cuchilla no puede rasurar a un lampiño.
  • Olodumare nunca se enferma y nunca está triste, nunca oiremos de su muerte, a menos que los mentirosos mientan.
Los guardieros del signo

Eshu del odu Babá Irete Meji

En el tratado de este odu, el Eshu de Babá Irete Meji no aparece especificado. No obstante, el signo enseña que aquí el chivo se convirtió en el alimento principal de Eshu, y que al Eshu de la persona de este Ifá se le prepara con la piedra sacada del fondo de un río.

El cuerpo en el signo

Enfermedades que habla Irete Meji

En Irete Meji hablan los accesos, los forúnculos, la varicela, los granos, las fiebres pestilentes, la peste bubónica, la lepra, la sífilis, la pleuresía, el escorbuto, la leucemia, la flojedad (impotencia), la otitis, la baja de peso frecuente y la postración de la cintura hacia abajo. El tratado del odu se detiene en las principales de estas dolencias:

Forúnculo y ántrax

La mayor parte de las infecciones supuradas de la piel dependen del estafilococo (Staphylococcus aureus). El forúnculo es una inflamación supurada focal de la piel y del tejido subcutáneo; puede ser único o múltiple y a menudo recidiva en brotes. Aparece sobre todo en las áreas pilosas húmedas del cuerpo: cara, cuello, axilas, ingles, piernas y mamas. El ántrax es una infección más profunda, que se difunde lateralmente bajo la fascia subcutánea y luego se abre paso a la superficie creando muchas fístulas que expulsan supuración; se circunscribe en esencia a la espalda y la nuca. Ambos suelen comenzar en los folículos pilosos como foliculitis, producen dolor y molestias intensas, y deben tratarse con incisión y drenaje. La invasión de la sangre circulante, con abscesos a distancia, es una amenaza constante, más frecuente en diabéticos y personas debilitadas; los focos secundarios asientan sobre todo en pulmones, meninges, riñón y válvulas cardiacas.

Varicela

Enfermedad «infantil» aguda, benigna y transmisible, caracterizada por síntomas generales mínimos o moderados y una erupción máculo-papular y vesicular. Se parece a la viruela pero es menos grave. La causa el virus varicela-zóster, del grupo de los herpes de DNA, que penetra por las vías respiratorias altas. El período de incubación es de 12 a 16 días, seguido de malestar vago, fiebre y exantema. Las lesiones comienzan en el tronco y después atacan cara y extremidades; aparecen en brotes sucesivos, de manera que en un mismo sitio se encuentran lesiones en distintas etapas evolutivas, y son más abundantes en el tronco que en la cara, lo que la diferencia de la viruela. Las vesículas se rompen y son sustituidas por costras secas. De cuando en cuando la varicela va seguida de encefalitis; la muerte es muy rara.

Peste

Infección causada por Yersinia pestis, que en el hombre se manifiesta en dos formas clínicas principales: la linfadenitis aguda o peste bubónica y la neumonía aguda grave o peste neumónica. Es sobre todo una infección de roedores, transmitida por una pulga vectora (Xenopsylla cheopis) que se infecta al alimentarse de sangre de rata bacteriémica; el hombre la adquiere por la picadura aberrante de pulgas de roedores infectados. En el siglo XV, conocida como la «Muerte Negra», se calcula que dio muerte a un cuarto de la población europea. La sangre ingerida se coagula en el proventrículo de la pulga, que bloqueada regurgita e inocula de 25000 a 100000 bacilos en el sitio de la picadura. El período de incubación va de algunas horas a 12 días, comúnmente de dos a cinco: el comienzo es repentino, con escalofríos, fiebre de 39.4 a 41.4 grados, pulso rápido y filiforme e hipotensión. Aparecen ganglios linfáticos dolorosos y crecidos, de 1 a 5 centímetros: los más afectados son los femorales o inguinales, seguidos por los axilares y los cervicales. Son frecuentes la cefalea, los vómitos, el dolor abdominal, el delirio y la pérdida de coordinación. La forma benigna, o pestis menor, desaparece en una semana.

Lepra

Enfermedad infecciosa, contagiosa, no hereditaria y de evolución crónica, con períodos de calma y de exacerbación, que ataca principalmente la piel y el sistema nervioso, aunque sus manifestaciones pueden observarse en todos los tejidos. Ataca a todas las razas y a ambos sexos por igual; los hijos de los leprosos nacen sanos. Su causa única es el bacilo de Hansen (Mycobacterium leprae), identificado en 1873, que penetra en el organismo por la boca y la nariz. El período de incubación es muy largo: en algunos casos de dos, diez y hasta veinte años. Se describen dos tipos: la lepra cutánea o máculo-tuberosa, con máculas, tubérculos y ulceraciones, y la lepra nerviosa o trófica, que ataca los nervios periféricos y deja atrofias, parálisis, pérdida de la sensibilidad al dolor y a la temperatura, manos «de predicador» y «de garra» y mutilación de los dedos; la mayoría de los casos son mixtos. A la forma de lesiones muy abundantes se le llama lepra lazarina. Afecta las mucosas, la voz, la visión y puede destruir el tabique nasal y el globo ocular. Los enfermos duran diez, quince o veinte años y mueren de enfermedades intercurrentes, de tuberculosis o de manifestaciones viscerales de lepra y caquexia.

Sífilis

Enfermedad infecciosa subaguda o crónica causada por la bacteria Treponema pallidum, descubierta en 1905 por Schaudinn y Hoffman. Suele adquirirse por contacto sexual con un sujeto infectado y, si no se trata, progresa por las fases primaria, secundaria y terciaria; las fases tempranas son infecciosas. El período de incubación oscila entre 10 y 90 días (promedio de 21) antes de que aparezca el chancro primario: una pápula indolora que se ulcera, persiste de dos a seis semanas y cura espontáneamente. Sigue la fase secundaria, con fiebre poco intensa, cefalea, malestar, linfadenopatía generalizada y exantema mucocutáneo, que también cura sola; la infección queda entonces latente. Alrededor de un tercio de los pacientes no tratados sufre lesiones terciarias destructivas y tardías —hasta 25 años después— en los ojos, el sistema nervioso central, el corazón y otros órganos.

Pleura y pleuresía

La participación pleural es, con raras excepciones, complicación secundaria de una enfermedad subyacente; en un 60 % de los autopsiados se observan adherencias u otras lesiones pleurales. Las enfermedades pleurales se dividen en inflamaciones, derrames no inflamatorios y neoplasias. Las pleuritis pueden ser serosa, fibrinosa, serofibrinosa, supurada y hemorrágica, causadas por tuberculosis, neumonía, infarto, absceso, bronquiectasia, fiebre reumática, uremia y otras infecciones. La forma serosa o serofibrinosa se llama comúnmente pleuresía con derrame: produce varios litros de líquido en la cavidad pleural, disminuye el espacio pulmonar y dificulta la respiración.

Escorbuto

Es la carencia duradera de vitamina C. Se presenta con mayor frecuencia en niños de 6 meses a dos años y en sujetos de edad muy avanzada, por la reducción del ácido ascórbico. Sus alteraciones son la demora en la curación de las heridas y en la formación de los huesos, y la pérdida de integridad de los vasos sanguíneos, con la consiguiente tendencia a las hemorragias. Suele haber anemia.

Leucemia

Es una neoplasia de los leucocitos: aparecen leucocitos anormales e inmaduros en la sangre circulante y hay una sustitución difusa y casi completa de la médula ósea. Lo más común es que aumente el número de leucocitos en la sangre —puede llegar a 1000000 por milímetro cúbico—, aunque también pueden disminuir.

Las historias del signo

Patakíes del odu Irete Meji

1.El nacimiento del odu Babá Irete Meji

Después de adquirir el secreto de la prosperidad, Eji Elemere decidió que era tiempo de venir al mundo. Fue a dos sacerdotes de Ifá, llamados Eji Wewewe, Ogbojo y Ojo Giiri, oun gbati ba owuro, que fueron quienes adivinaron para él. Le aconsejaron hacer sacrificio para evitar problemas al tener hijos en el mundo: debía servir a su Ifá con una cabeza y dar un macho cabrío a Eshu. Hizo el sacrificio rápidamente y salió para el mundo.

Al llegar se estableció en un pueblo llamado Oke Mesi, donde practicó el arte de Ifá. Tuvo prosperidad, se casó y su esposa dio a luz una niña, pero él ansiaba más descendencia, sobre todo un varón. Un día consultó a su Ifá para saber por qué no llegaba ese hijo, si en los sacrificios de su festival anual —al que invitaba a todos los sacerdotes de Ifá de los alrededores— siempre tenía éxito. Ifá le mandó sacrificar con un venado entero (Agborin en yoruba, Erhue en Benin). Como no era cazador, viajó al pueblo cercano de Udo, donde había ejercido al inicio. Allí se encontró con una mujer llamada Kporoye, casada y sin hijos, que venía por adivinación para poder tenerlos. Él adivinó para ella y le aseguró que tendría uno si sacrificaba una gallina y un conejo. La mujer los trajo enseguida: la gallina se usó para el sacrificio a Ifá y el conejo se preparó para los Ancianos de la Noche, con la indicación de que ella depositara el sacrificio de noche, cerca de un hoyo cavado.

Hecho el sacrificio, él partió al bosque a buscar hojas para su trabajo, llevando su espejo de cristal magnético. Mientras buscaba, vio a través del espejo un venado muy grande a lo lejos y lo conjuró para que viniera hasta él y poder atraparlo. El animal obedeció, pero al comprender que estaba en peligro peleó con su captor, y en la lucha ambos cayeron en un hoyo profundo donde también había caído una larga serpiente. Dentro de la zanja pudo matar al venado con una estaca, pero no pudo sacarlo a la superficie, y aunque gritó pidiendo ayuda nadie lo escuchó, por lo que pasó allí la noche. A la mañana siguiente vio por su espejo a un grupo de niños que iban al bosque a revisar sus trampas, y les cantó:

OMONDE UDO MOYA GBAMILA ATANO, ABO AARITIJE, AARITIMU ELA MINI OLOFIN YI ELA MINU OLOFIN YI ORUNMILA ELA MINU OLOFIN YII OOO.

Los niños acudieron a la llamada de socorro, pero al no saber cómo ayudarlo se marcharon frustrados. Cuando llegó la hora en que los adultos iban a sus granjas, volvió a cantar:

AGBA UDO MOYA GBAMILA AGBA UDO MOYA GBAMILA

Los hombres fueron al hoyo, pero al verlo se mofaron: ¿cómo era posible que un doctor capaz de salvar a otros no pudiera salvarse a sí mismo? Lo ridiculizaron, le repitieron las palabras que él usaba cuando les mandaba sacrificios con gallinas, cabras y machos cabríos, y se fueron sin hacer esfuerzo alguno por rescatarlo. A la hora en que las mujeres iban al mercado, les cantó:

OBINRIN UDO MOYA GBAMILA OBINRIN UDO MOYA GBAMILA

Ellas también lo reconocieron, lo retaron diciéndole que, si era tan hábil como decía, no necesitaría ayuda para salir, lo ridiculizaron por toda la carne y el dinero que les había tomado en el pasado y partieron sin auxiliarlo. Luego llegó Kporoye a depositar su sacrificio junto al hoyo, tal como él mismo le había indicado. Cuando ella se volvía para regresar, él cantó desde dentro:

KPOROYE OMON ABALU ODU OMUN EKPO JERE OTIKPA IMON GBAMILA

Kporoye regresó al hoyo, lo vio y le preguntó cómo había ido a parar allí; él le explicó que cayó en una trampa mientras trataba de atrapar el venado del sacrificio, y le suplicó que lo sacara. Ella se quejó de no tener con qué ayudarlo, y él le aconsejó quitarse el turbante y dejarlo caer al hoyo sujetando un extremo. El turbante no llegaba al fondo, pero él lo conjuró para que se extendiera hacia abajo hasta poder asirse a él. Primero amarró el turbante a la pata del venado muerto: la mujer dudaba de poder sacarlos a él y al animal, pero él insistió en que no saldría sin el venado y cantó la canción que usan los sacerdotes de Ifá para mover a Ifá de una posición a otra:

BAMI GBE BARA GBEGBE LEYIN MOLE GBEGBE

Cuando estaban casi fuera del hoyo, la pata del venado a la que estaba atado el turbante se separó del cuerpo y cayó al hueco; al mismo tiempo Kporoye cayó de espaldas, la ropa se le salió y quedó desnuda. La visión fue demasiado para la resistencia de Ejiede, que se abalanzó sobre la mujer. Ella le recordó que estaba prohibido hacer el amor sobre la tierra desnuda; entonces él arrancó suficientes hojas de la mata de Ikín para hacer una cama provisional, y procedió a hacerle el amor. Molesta porque se había aprovechado de ella después de haberle dado una mano, la mujer le insinuó que acababa de terminar su menstruación; él respondió que no se preocupara, porque de aquel encuentro quedaría embarazada y daría a luz un hijo varón. Antes de partir, ella insistió en tener los medios para localizarlo si el pronóstico se cumplía. Él le informó que era de un lugar llamado Oke Mesi; que su casa estaba depurada con materia colorante; que a la entrada había un cadáver humano seco, y que en la entrada principal de su patio exterior crecía un árbol famoso por producir semillas en su cima, canutillos de su tallo y corales de su raíz, llamado Okporo Kporo. Después de esto, cada uno siguió su camino. Al llegar a su casa, Ejiede usó la pata partida del venado para servir a su Ifá.

Kporoye perdió su período a fines de ese mes y quedó embarazada. Era hija del Rey de Ijero y estaba casada con el Rey de Illa, donde vivía, y a cualquiera le resultaba difícil creer que pudiera concebir, pues estaba pasada de edad para tener hijos. Pero al llegar el momento dio a luz un varón que era la copia de Eji Elemere. El esposo, feliz de que Kporoye le hubiera dado un hijo, le concedió el privilegio de ponerle nombre, y ella lo llamó Olomo (Nonyamen en Benin). Cuando el niño llegó a la edad de razonar, tenía la costumbre de cantar las canciones de su padre, a quien nunca había conocido, y el hábito de recoger hojas tal como su padre lo hacía; sus compañeros de juegos lo ridiculizaban por imitar al sacerdote de Ifá que una vez vino al pueblo. Ante su insistencia, la madre le contó cómo había quedado embarazada y le dio la descripción de la casa de su padre en Oke Mesi. Al saber la historia de su nacimiento, exigió que su madre lo llevara de inmediato adonde estaba su padre, y ella no tuvo otra opción que obedecer.

El viaje a Oke Mesi obligaba a atravesar un bosque donde operaban tres bandidos, que eran los Reyes de aquel bosque: uno vivía en Ado Ekiti, donde era Rey el padre de Kporoye; el segundo era de Oke Mesi, donde vivía Eji Elemere, y el tercero de Illa, donde estaba casada Kporoye. Sus nombres eran: Ikpata Ule Ado, Efifo Kelo Onon Ijero y Amonita Amonide, ke se mi la Ale Uguton. Madre e hijo fueron capturados por los tres. Uno sugirió matar a los prisioneros, pero los otros dos objetaron, y se decidió venderlos como esclavos y repartir la ganancia equitativamente: el bandido del pueblo del padre de Kporoye la tomó a ella para venderla, y el bandido del pueblo de Eji Elemere tomó a Olomo.

En todo ese tiempo, Eji Elemere seguía sin tener hijos. Llegado su festival anual, dio dinero a su esposa para que comprara un esclavo destinado al sacrificio humano de su Ifá, junto con otros materiales y animales. En el mercado, la esposa vio a Olomo, pequeño de estatura pero de buen cuerpo, y lo compró. Al entrar a la casa, Olomo vio el árbol lleno de canutillos y coral a la entrada del patio, y el cadáver seco atado a la entrada principal pintada de negro con materia colorante: quedó convencido de que aquella era la casa de su padre, porque coincidía con la descripción de su madre. Eji Elemere consignó al muchacho a la custodia de una mujer mayor que vivía cerca, para que lo cuidara los siete días que antecedían al festival, y a la mañana siguiente salió al bosque a recoger hojas. La anciana le dio al muchacho un montón de semillas de palmera para quebrantar. Este incidente explica por qué está prohibido rajar semillas de palmera en cualquier hogar donde se esté llevando a cabo una ceremonia de iniciación de Ifá durante siete días, y por qué al sacerdote de Ifá le está prohibido romper el almendro de una palmera.

Mientras rajaba las semillas, el muchacho cantaba una canción que recordaba los acontecimientos de su nacimiento, tal como su madre se los contó. La anciana lo escuchó y se lo contó a Eji Elemere a su regreso, y le propuso que al día siguiente fingiera dejar la casa y se escondiera para oír la canción. Así lo hizo: salió con su bolsa con el pretexto de ir al bosque, regresó por la puerta trasera, y cuando al muchacho le dieron otra porción de almendros de palmera para rajar, éste volvió a cantar:

Mi nombre es OLOMO, El de mi madre es KPOROYE, De OSA, hija de AJERO, En la tierra de IJERO, Casada con EWI de ADO. Mi madre KPOROYE me dijo La historia de cómo, al buscar un hijo, En busca de adivinación vino a UDO Donde, con un sacerdote de Ifá se encontró, Quien hizo sacrificio y para ella adivinó. Cuando fue a depositar El sacrificio cerca del hoyo Ella en la distancia oyó Un grito de auxilio Que venía del hoyo. He aquí, era el sacerdote de Ifá Que hizo el sacrificio por ella El que estaba dentro del hoyo. Mientras lo ayudaba a salir Al suelo ella cayó Y su gloria femenina expuesta quedó. El sacerdote de Ifá Que no pudo resistir El impulso de la naturaleza Cayó sobre ella Y le hizo el amor. Mi madre, KPOROYE, Al sacerdote de Ifá no ha visto desde entonces. Pero, conforme a su vaticinio, De aquel hecho fortuito Un hijo varón nació. Yo le nací a KPOROYE En su mayoría de edad En un momento en que nadie Imaginó que un hijo tuviera. Aunque el esposo de mi madre, El Rey de ALE UGOTUN, Como su hijo me aceptó Por mis venas corre La sangre de quien en verdad me engendró. Y el hecho de que yo vaya Cantando canciones y recogiendo hojas, Cual costumbre de mi padre, Hizo que mis compañeros de juegos Me pusieran apodos graciosos. Un día a mi madre afronté Para que me dijera la verdadera historia de mi nacimiento. Ella me dijo que mi padre Viene de la tierra OKE MESI Y que a la entrada de su casa Hay un árbol que produce dinero de Las ramas y el follaje; De la cima se producen coronas, Del tallo salen canutillos Y de las raíces corales. A la entrada de la casa Está el cuerpo seco de un ser humano. Después de oír la historia Insistí en venir a ver a mi padre. En el camino de OKE MESI fuimos capturados por tres bandidos Y como esclavos vendidos. Yo pensé que nunca Vería a mi padre. Aún si muero siendo esclavo, Ya puedo estar seguro Que a la casa y a la tierra de mi padre al fin he llegado. La descripción que me dio mi madre Me asegura que la casa A la cual fui vendido como esclavo Y donde ahora esta semilla de palmera rompo Es en verdad la casa de mi padre EJI ELEMERE de OKE MESI. Si muero en un término de seis días Ya en vano no sería Porque he llegado a morir en el seno de mi padre.

Mientras Ejiede escuchaba a escondidas la patética canción del esclavo, lloraba preguntándose si aquel muchacho sería el fruto del amor que por ventura hizo a una mujer junto al hoyo en que cayó años atrás, cuando buscaba un venado para poder tener un hijo. Fue a su apartamento, mandó traer al muchacho y, bajo pena de muerte instantánea, le ordenó cantar la canción una vez más; de rodillas y con lágrimas en los ojos, el muchacho la repitió. Para comprobar la veracidad de la historia, Eji Elemere ordenó preparar un fuego fuerte y, cuando las llamas subían hacia el Cielo, mandó al muchacho —después de frotarlo con su polvo de adivinación— a caminar por ellas: conjuró al fuego para que lo consumiera si la historia era falsa, pero que frotara su cuerpo con la marca de la victoria si realmente era su hijo. Sin vacilar, el muchacho caminó hacia las llamas, y bailó y cantó dentro del fuego hasta que éste se extinguió por completo. No satisfecho aún, preparó una cazuela gigante con agua hirviendo y lo arrojó dentro en un ritual parecido; desde la cazuela, el muchacho cantó:

OMI ARE DOMI TUTU (El agua caliente se ha vuelto helada)

Finalmente pidió a su padre que lo sacara de la cazuela porque se estaba congelando. El padre lo abrazó, encontró su cuerpo tan frío como el hielo y exclamó con agrado que al fin había tenido un hijo. Llegó el día del festival y se reunieron todos los sacerdotes de Ifá de los alrededores. Antes, Eji Elemere le había dado un macho cabrío a Eshu, quien ejercía influencia sobre el ejecutor tradicional de las ceremonias. Las víctimas de sacrificio —cabras, carneros padres, gallinas— fueron ofrecidas, pero cuando llegó el momento del sacrificio humano y el muchacho ya estaba atado para la ejecución, el ejecutor, que estaba bajo la influencia de Eshu —quien sabía que el muchacho era hijo de Irete Meji—, despuntó la hoja del cuchillo, de forma que no pudo cortar el cuello de la víctima. El ejecutor se rindió diciendo que Ifá había rehusado aceptar a la víctima, desató al muchacho, lo puso de pie y desafió a los sacerdotes de Ifá a compararlo con el anfitrión: todos asintieron en cuanto al parecido y acordaron que debía ser puesto en libertad y entregado a su padre de una vez. Mientras tanto llegó la deidad llamada Egi —cuyo papel era transportar al Cielo los cráneos de todas las víctimas degolladas o decapitadas— para cumplir con su deber, y los sacerdotes de Ifá cantaron, tocando las cabezas del padre y del hijo con el cráneo de cada animal:

EGI MOGBORI EKU ORI EKU LOMAGBA MAMA GBORIE NIO EGI MOGBO RIEJA ORIE JA LOMANGBA MAMA GBORIENIO EGI MOGBORIERION ORI ORON LOOMANGBA MAMA GBORIENLO

Después de esto, Egi salió para el Cielo. En ese momento, Eji Elemere sacó su instrumento de autoridad y proclamó que desde aquel día Orúnmila no ofrecería más a un ser humano como sacrificio a Ifá. Aquello marcó el fin del sacrificio humano en el Ifismo.

Terminada la ceremonia, Eji Elemere preguntó a su hijo por el paradero de su madre, y éste le contó que había sido vendida como esclava en el pueblo natal de su padre. El padre de Kporoye, el ajero de Ijero, también ofrecía sacrificio humano en sus festividades anuales, y aquel año su mensajero compró en el mercado, coincidentemente, a Kporoye. Llevada al Palacio, se le ordenó limpiar la casa para el festival: el Rey había olvidado que una vez tuvo una hija con ese nombre. Mientras lavaba el piso, ella cantaba la historia de su vida: la de su padre, cómo abandonó el hogar, dónde y con quién se casó, cómo tuvo un hijo y cómo fue capturada por bandidos y vendida como esclava. La mujer que la cuidaba llamó al Rey para que escuchara; el padre la llamó por su nombre, Kporoye, y ella respondió. Llamaron a la madre para identificarla, y al verla ambos rompieron a llorar de alegría por la reaparición de la hija que daban por muerta. Fue liberada de la esclavitud y vestida como princesa, y el ajero proclamó que desde aquel día los seres humanos no serían usados para sacrificio en su reino.

Kporoye dijo entonces a sus padres que sus problemas eran hallar al padre de su hijo y encontrar a éste. Al mismo tiempo, Eji Elemere había dejado Oke Mesi para buscarla: se vistió con harapos y esperó al costado del camino; en el trayecto hacia el río, Kporoye lo vio y lo reconoció al instante a pesar de los harapos. En otra ocasión se transformó en vendedor de leña, y ella volvió a reconocerlo cuando regresaba con sus esclavos de la hacienda; pero en cada ocasión resistió la tentación de dar rienda a su entusiasmo. Después, Eji Elemere entró en la manigua, preparó hojas de palmera, se enmascaró con ellas y empezó a bailar en dirección a Ijero. Kporoye dijo a sus padres que aquel enmascarado era Orúnmila, pero ellos discreparon, porque Orúnmila nunca tuvo la costumbre de vestirse con máscara. Cuando ella salió al patio del Palacio a admirar la mascarada, el enmascarado bailó hacia ella, la agarró y escapó. Al perderse de vista se quitó la máscara, se identificó y le pidió que regresara con él a su casa; para evitar el riesgo de ser desafiado en el camino, enmascaró a Kporoye y la siguió como escolta hasta su pueblo natal. En Oke Mesi le quitó la máscara y Kporoye abrazó a su hijo Olomo. Pasaron algunos días antes de que el pueblo comprendiera que Eji Elemere había tomado una segunda esposa. Kporoye se instaló con él, tuvo otros cinco hijos además de Olomo y, reunida por completo la familia, vivieron una vida próspera para siempre.

2.Eji Elemere revela cómo Orúnmila libró la batalla por la prosperidad en nombre de sus seguidores

Después de completar su obra creadora, Olodumare decidió crear el árbol de la prosperidad o mata de Ikín (Ege o Igi en yoruba y Erhan Uwa en Benin): el árbol de las riquezas. Para protegerlo nombró como custodios a la boa, al carnero padre y al gallo. Tan pronto como el árbol creció, las doscientas divinidades (Ogba Orumole en yoruba, Ihemuri en Benin) intentaron en vano sacar prosperidad de él: todas fallaron, porque no se preocuparon por descubrir el secreto de cosechar sus frutos. Cuando llegó el turno de Orúnmila, antes de desafiar al árbol decidió ir por adivinación a los siguientes sacerdotes de Ifá:

AKPONMI, OWO ULE EJA OKPAJIBA, OWO ULE OKPARO ALUGBOGB, KUUKU NI SHEGUN OGUGU LUTU. La persona que saca agua del río, destruye el hogar de los peces. Solamente un hombre paciente puede tener éxito en matar a un pequeño animal llamado OKHUOKHUA, que construye doscientas casas pero vive solo en una de ellas. Es un poderoso misil el que destruye el mal.

Estos fueron los tres sacerdotes de Ifá que adivinaron para Orúnmila antes de intentar trepar al árbol de las riquezas. Primero le dijeron que destruyera su casa en el Cielo antes de poder traer su prosperidad al mundo: le aconsejaron construir una casa con hojas especiales (Ebe ahalo en Benin) sobre el santuario de Eshu, y que los sacerdotes de Ifá la destruyeran con un macho cabrío. Esa es la razón por la que, cuando este odu sale en la adivinación, se le puede preguntar a la persona si está construyendo una casa; y si lo confirma, se le aconseja suspender la construcción por algún tiempo.

Realizado este sacrificio inicial, fue a otro sacerdote de Ifá llamado Ogbolugbo Odo, Odon oun Iodon Orun Run, conocido de otro modo como Ogogo Lila, Aberun, Yamunya awon loon difa fun Orunmila nigbati, Oyagun Ege Igi Agunla. Le dijeron que hiciera sacrificio con abundante maíz, bastantes pedazos de ñame y muchas jutías; que sacrificara a Eshu un macho cabrío y una escalera, y que fuera con parte de los materiales del sacrificio en una bolsa cuando se dirigiera al pie del árbol de la riqueza.

Al llegar al árbol, la boa fue la primera en atacarlo. Él hizo exactamente lo indicado: lanzó muy rápido una jutía a la boa, que se la tragó en un instante. El gallo sacudió sus alas y se preparó para cantar, pero él le arrojó bastante maíz y el ave se puso a comérselo. Con estos movimientos disminuyeron las amenazas de la boa y del gallo. Luego el carnero padre se atrincheró para atacar, y esta vez le lanzó los pedazos de ñame, que el carnero empezó a comerse. De esta forma, con su bolso al costado, Orúnmila trepó el árbol por una escalera instalada por Eshu y arrancó todos los frutos que se encontraban en la cima.

Cuando el gallo comió todo el maíz que quiso, miró a los alrededores, vio a Orúnmila en la cima del árbol de la riqueza, sacudió sus alas y cantó: ORUNMILA GEGOO OR — que es el cacareo del gallo hasta el día de hoy y significa que «Orúnmila fue el primero en trepar el árbol de la riqueza». Como respuesta, Orúnmila cantó:

«OKEGE, IGI AGULA, IFA GEGE, IGI COLA, LOGUN, OKEGE IGI AGULA»

Cuando este odu se manifiesta durante la iniciación en Igbodun, el iniciado debe plantar tres árboles de la manera siguiente: un gallo para la planta ege (isa en Benin), la cabeza de una boa para sembrar ebe (alaho en Benin), el carnero padre para sembrar ukpogun kperegun, y la piedra sacada del fondo de un río, que se usa para preparar su Eshu. Este es el secreto por el que Orúnmila es capaz de hacer ricos y prósperos a sus hijos.

3.El éxito trajo enemistad para Eji Elemere

Eji Elemere se había hecho muy rico y famoso, y fue nombrado uno de los cuatro adivinos reales de Oyo. Los otros tres vivían en el Cielo, y él era el único que vivía en la Tierra. Los nombres de los otros tres eran: Okpotere Awó Ode Omanikin, Ataarata Awó Imina Ale y Agbara Mija Gidi Gidi Awó Ode Ilakporo. Cada cinco días venían por adivinación al Palacio del Olofin. El Rey estaba tan molesto por la habilidad y prosperidad de Eji Elemere que decidió fraguar su destrucción: hizo cavar en el suelo del Palacio un hueco que conducía a un precipicio insondable, y cubrir su entrada con una escalera extendida sobre él. Luego invitó a Eji Elemere a visitarlo. Tan pronto llegó, le hicieron señas de sentarse sobre la estera colocada sobre el hueco; al sentarse cayó instantáneamente y se encontró en el Cielo.

Caminando sin rumbo por el Cielo, se encontró con uno de sus compañeros sacerdotes de Ifá celestiales, con quien acostumbraba a adivinar en el Palacio del Olofin. Al preguntarle qué hacía allí, respondió que había venido a visitarlos. Los tres sacerdotes celestiales se reunieron pronto e hicieron pedazos una cabra para festejar con él. Lo persuadieron de pasar la noche, y a la mañana siguiente, preparado ya su viaje de regreso, le regalaron una cabra y le mostraron la ruta más corta hacia la Tierra. Al instante se encontró de vuelta en su hogar terrenal, donde festejó con sus amigos y seguidores con la cabra traída del Cielo.

Tres días después llegó el momento de visitar el Palacio del Olofin, pero en aquella ocasión rehusó ir. Cuando los tres sacerdotes de Ifá del Cielo llegaron al Palacio y no lo vieron, preguntaron al Olofin por qué Orúnmila no estaba presente, y éste contestó que Eji Elemere había huido de la Tierra. Los tres insistieron en enviar un mensajero a buscarlo a su casa; hubo que enviar dos mensajeros antes de que respondiera. Cuando finalmente apareció, ocupó su posición habitual y, antes de comenzar el trabajo del día, descubrió cómo lo había tratado el Olofin cuatro días antes. El Olofin no pudo defenderse de la acusación y fue castigado al instante con cuatro cabras y cuatro toneles de vino. El Rey pagó la multa y conforme a esto se hizo la adivinación del día. Cuando los sacerdotes de Ifá se levantaron para regresar a sus hogares y destinos, cantaron:

OKPOTEERE AWO ODE OMANIKIN OTAARATA, AWO IMINA ALE AGBARAMIJA GIDI AWO ODE ILAKPORO EJI ELEMERE, AWO ODE OYO AWA MERENRIN LOON SHAWO, AWA MERENRIN LODA FAATUN OLOFEN OSHENDE JOMIIN, JOMIIN OSHENDE JOMIIN, JOMIIN.

Vinimos a adivinar para el Olofin, pero él nos recompensó con ingratitud; recuerda que un buen gesto de bondad merece otro, mientras que un mal gesto destruye las relaciones mutuas.

4.Cómo el macho cabrío se convirtió en el alimento principal de Eshu

En lo alto de su prosperidad, todos los sacerdotes de Ifá decidieron celebrar sus reuniones en la casa de Eji Elemere, porque él les elaboraba festines. Tenía un molino de aceite de palma en el bosque, donde producía aceite de palmera, y dos sirvientes: Ajá y Obuko. Después de la adivinación del día se le aconsejó no ir al molino, pero como se celebraría la reunión de los sacerdotes de Ifá y su esposa descubrió que no había aceite para los preparativos del banquete, decidió salir precipitadamente al molino a buscarlo. Antes de salir advirtió a sus dos sirvientes que no dijeran a nadie adónde iba.

Antes de que regresara comenzaron a llegar los sacerdotes de Ifá, uno tras otro. Cuando preguntaron a los sirvientes por el paradero de su dueño, Obuko contestó que había ido al molino, ignorando por completo la instrucción de su amo. Ajá, en cambio, salió al rescate de la imagen de su señor: acusó a Obuko de mentir y rectificó que el amo solo había ido a la manigua detrás de la casa, a buscar hojas para un sacrificio especial destinado a la reunión del día. Después se escurrió por la puerta trasera con un pedazo de tela blanca en la mano, para contarle a su amo lo sucedido y avisarle de que Obuko lo había traicionado.

Eji Elemere se vistió con la ropa blanca que le trajo el fiel Ajá y le ordenó regresar a limpiar la cámara de la conferencia. Tan pronto Ajá salió, él regresó también, con algunos pedazos de ñame y frutos de palmera seca (Ironyin en yoruba, Imon edin en Benin). Al llegar saludó a sus invitados, que rehusaron responderle; se disculpó por no haber estado para recibirlos y explicó que solo fue a recoger materiales para un sacrificio especial para ellos, que Ifá había recomendado en la adivinación de la mañana. El sacrificio consistía en lavar las cabezas de todos ellos sobre el santuario de Eshu con la cabeza partida de un macho cabrío vivo, y se quejó de que el único material que faltaba era, precisamente, un macho cabrío. Puesto que Obuko era el macho cabrío, todos los ojos se dirigieron hacia él: fue capturado al instante y usado para el sacrificio.

Este incidente explica por qué se dice que: fue la boca del macho cabrío lo que lo mató; que desde aquel día el macho cabrío se convirtió en el instrumento popular del sacrificio a Eshu; y que Ajá, el perro, nunca es usado por Orúnmila para ningún sacrificio, debido a la lealtad que manifiesta a su dueño.

Cuando este odu sale en la adivinación, se le aconseja a la persona que se cuide de su sirviente, que está planeando traicionarlo o mentir contra él.

5.La adivinación para Yeye Olomo Mefa, la madre de seis hijos

Un sábado en que un colega visitaba a Eji Elemere, una mujer que había perdido a tres de sus hijos fue en busca de adivinación. El nombre del sacerdote de Ifá convidado era Ekpukpu Dedede. En la adivinación se le aconsejó a la mujer hacer sacrificio, porque la muerte seguía en su camino y corría el riesgo de perder a sus restantes hijos en las frías manos de la Muerte. Debía sacrificar aceite de almendras o de semillas de palmera, esponjas, jabón, un peine, quimbombó, pimienta, aceite, una jutía, un pescado y un conejo, y darle un macho cabrío a Eshu.

El sacrificio a Eshu se hizo, y el resto fue preparado para que ella misma lo entregara a la madre de la Muerte en el Cielo, en un tiempo en que todavía era posible trasladarse de la Tierra al Cielo y viceversa. Al llegar, Yeye Olomo Mefa encontró en la casa a la madre de la Muerte, y le explicó que venía a suplicarle que la ayudara a persuadir a su hijo de que no se llevara a más ninguno de sus hijos. La anciana le dijo que se sentara a esperar el regreso de su hijo, que estaba en una misión en la Tierra. La visitante le preguntó si no era ya el momento de cocinar algún alimento; la madre de la Muerte explicó que antes tenía que esperar a que su hijo llegara con sus presas humanas, que era lo que comían, y se quejó además de que no había condimentos en casa para preparar la sopa. Entonces la visitante presentó el sacrificio traído de la Tierra, que contenía todos los condimentos tradicionales, y se puso a preparar la sopa para la casa.

Mientras cocinaba, observó que el pelo de la anciana se devoraba de inquietud y le propuso trenzárselo; la madre de la Muerte respondió que no tenía jabón ni esponja con qué bañarse, ni aceite de almendro de palmera ni peine para trenzarse. Yeye Olomo Mefa sacó todos esos materiales, que estaban entre las cosas de su sacrificio: la anciana se bañó con jabón y esponja y, después de comer, la visitante empezó a trenzarle el pelo. Luego la anciana le dijo que entrara a la casa, porque su hijo llegaría dentro de poco. No mucho después, la Muerte regresó con un solo ser humano, la única presa que traía de la Tierra. Su madre le reprochó regresar con una sola víctima después de tanto tiempo fuera, y la Muerte explicó que todos los demás habían hecho sacrificio, y que solamente un tonto rehusó hacerlo y fue al que pudo capturar. La madre le pidió que admirara su nueva apariencia, le sirvió la comida y le contó que había un visitante de la Tierra que había venido a suplicar su ayuda: la misma persona que le dio su nuevo aspecto y que preparó el alimento que él comía, una mujer que venía a implorar por la salvación de sus tres hijos, porque ya había perdido tres por causa de él.

Salió entonces Yeye Olomo Mefa y, al contemplar a la Muerte, empezó a temblar. La Muerte le dijo que no temblara, porque si hubiera querido matarla lo habría hecho antes. Ella explicó sus problemas con serenidad, y la Muerte le pidió que mencionara los nombres de los tres hijos que le quedaban. Ella dio los siguientes: Ota (piedra), Ale (tierra) y Abiri Shoko (Olikhoro en Benin), una suave planta que crece con pequeños ganchos en todo su cuerpo y que tiene un gran tubérculo. Después de oír su petición, la Muerte le prometió que nunca más tocaría a ninguno de los tres. Esa es la razón por la que Orúnmila dice:

OTA EEKU ALE EERUN ABIRI SHOKO EERARE ESHI La piedra no muere. La tierra no se enferma. No pasa un año en que no se vea la planta ABIRI SHOKO.

Por el sacrificio hecho por su madre, esos tres no mueren. Cuando este Ifá se manifiesta en la adivinación, se le debe preguntar a la persona si tiene seis hijos; si es así, se le aconseja hacer sacrificio para que evite perder a tres de ellos, si no ha sucedido ya.

6.Cuando se reza la otá para ganar al contrario

REZO: UBUONA ODAN ORO IYALA OTA ALAGUEMA ADIFAFUN ORUNLA UN SHAWO ODO EUNI LORUGBO.

Orúnmila rezó la otá para ganarle a su contrario Agbani y a una caja de pañuelos. Orúnmila fue a cazar, vio a Agbani, le tiró y lo cogió, pero éste salió corriendo y Orúnmila logró agarrarse al mismo. Agbani corría y Orúnmila se mantenía agarrado. En el camino había gallinas de guinea, que sabían que Orúnmila iba por mal camino y en su canto le decían: BABA TEWE TENI, donde querían expresar que tuviera cuidado, no se fuera a caer en el hoyo. Y como Orúnmila no quería soltar su presa, cayó en el hoyo junto con Agbani.

Por allí pasaba mucha gente; todos miraban y decían: «Ya cayó ese comilón de rogaciones». Orúnmila oía lo que decían, hasta que pasó una obiní por allí, le tiró una caja de pañuelos grandes y Orúnmila salió con el venado.

NotaIfá dice que usted tiene muchos contrarios; que no pelee con su mujer, pues ésta lo saca de las perdiciones. Usted es hijo de Orúnmila y Oshún. Que su madre y padre se han muerto y que su madre es quien lo ha cuidado, y Oshún es quien lo cuida y acompaña ahora.
EbóPaloma, ekó, maíz, carne de res cocinada, para tres parajes; se hace uno para cada punto.

7.Cuando Agbani engañó a Orúnmila

Agbani era mujer de Orúnmila, tenía otro querido y se iba todos los días, hasta que un día Orúnmila empezó a sospechar. Orúnmila se fue a la calle y, cuando regresó, su mujer no estaba. Cogió un cuchillo y cortó la pisada, haciendo un ensalmo: de pronto se abrió en la tierra un hoyo profundo, y Orúnmila siguió por su camino hasta toparse con la mujer, Agbani.

Al ir a tomarla, ésta salió corriendo y brincando, y cayó en el hoyo; pero como Orúnmila la había atrapado por una pata, cayó también. A los siete días de estar en el hoyo pasaron unos arrieros. Orúnmila voceaba para que lo favorecieran y, cuando lo oyeron, le tiraron unos trapos muy largos para que subiera. Cuando Orúnmila estaba subiendo, su mujer Agbani se agarró también para subir; a medio camino se le partió la pata a Agbani, que volvió a caer en el hoyo, y Orúnmila se quedó con la pierna en la mano.

NotaLa obiní está haciendo algo al marido. Ninguno de sus maridos le va a servir para nada. Todos los Santos se pelean con la obiní y le va a agarrar la barriga.

8.El cazador y el Ebó-Misi con 2 guineos

Una persona que vivía de la caza, viendo su estado de escasez, fue a casa de Orúnmila. Éste le entregó dos guineas para que se limpiara con ellas, durmieran en la casa y al otro día las soltara en el tejado de la misma. Ogué, que era el nombre del cazador, mejoró de suerte y en todo.

NotaNo se mata guinea. Sacrificar a la deidad Babawa (vive en el techo del ilé), para evitar escasez.
Obra para atraso económico2 guineos: se hace Sarayeye y duerme con ellas dentro de la casa y, al otro día, las suelta en la loma.

9.Orúnmila, al cazar venado, cae en un pozo

Cierto día salió Orúnmila al campo a cazar venado. Cuando llegó al monte, hubo de poner los pies en un pozo que no vio, y tuvo la fatalidad de caerse dentro. Viendo que le era imposible salir, se puso a cantar en el instante en que pasaban por allí tres hombres. Ellos oyeron el canto, fueron y vieron a Orúnmila, y dijeron: «¡Buenísimo, Orúnmila! Él no tenía comida, ni gallos, ni gallinas, ni chivas. Vámonos, dejémosle ahí». Se fueron y no lo sacaron; pero ellos no sabían que Orúnmila llevaba un saco de piernas de venado.

Al poco rato llegaron tres mujeres —Oshún, Oyá y Yemajá— y lo sintieron cantar. Fueron a ver, dijeron «¡Si es Orúnmila!» y acordaron sacarlo. Cada una se quitó su manta y las empataron, pero no alcanzó el largo; entonces se quitaron sus sayas y se las agregaron a sus mantas. La tiraron al pozo, Orúnmila se agarró de ellas y así pudo salir. Cuando vio a las mujeres, les preguntó a cada una por qué lloraba. Una le contestó que lloraba porque todos los hijos que paría se le morían; Orúnmila le contestó que de ahí en adelante todos sus hijos vivirían. La otra le dijo que lloraba porque no paría nunca; Orúnmila le dijo: «Tú vas a parir». La tercera le dijo que lloraba porque nunca salía embarazada, y Orúnmila le contestó que iba a salir embarazada. Al día siguiente fueron las tres a casa de Orúnmila y vivieron con él, saliendo embarazadas las tres.

La hija de Orúnmila con Oshún, llamada Poroye, creció. Sucedió que un día mandaron a buscar a una muchacha para sacrificarla, porque en esa época se sacrificaba a los cristianos. Oshún, a medida que su hija crecía, todos los días le cantaba el mismo canto que ella aprendió oyendo cantar a Orúnmila cuando estaba dentro del pozo, canto que también se aprendió Poroye. Aquel año cogieron a Poroye para sacrificarla y, estando presa, no hacía más que cantar ese canto. Orúnmila la oyó y se sorprendió, por tratarse del mismo canto; se dirigió a la muchacha y le preguntó quién era su madre, y la niña contestó que Oshún. En ese momento Orúnmila recordó que había tenido intervención con Oshún y que, por lo tanto, Poroye era hija suya.

Pensando en cómo salvarla del sacrificio, le vino la idea de reunir a todos los Santos para que cada uno escogiera ese día su animal predilecto para comer en lo sucesivo. Obatalá prefirió escoger la chiva y comer junto con Oyá; Yemajá escogió el pato y el carnero (Abo), y comer junto con Shangó; y cada Santo escogió su animal para comer en lo sucesivo. De esta forma fue como Orúnmila pudo salvar a su hija, cesando por lo tanto la matanza de cristianos.

EbóPatas de venado, 3 palomas, soga, 3 pañuelos, jutía y pescado ahumado, demás ingredientes, mucho dinero.
Ebó para defensaChiva o chivo: con los tarros, se cogen y se le dan al que está haciendo el Ebó para que los presente en su frente, y se canta: ORUNMILA BAKUNIBO BOMBO YAKATE BOMBO YAKATE (se repite). Cuando no hay animal, se hace la ceremonia con tarros.
Para vencer a IkúCarne de res, Okoto (Igbin), jutía y pescado ahumado, manteca de corojo. Se hace de noche y el interesado pone los pies sobre arena.

10.Los 3 hombres que se pedían la cabeza

EbóGallo, flecha, trampa, tres muñequitos, ropa sudada, demás ingredientes, mucho dinero.

Eran tres hombres que se pedían la cabeza. Un día se visitaron para fajarse. Uno de ellos fue adonde Orúnmila, quien le hizo Ebó. Se encontraron, y uno de los que no habían hecho Ebó salió huyéndole al que lo había hecho y se metió en una cueva; el otro que no había hecho Ebó salió corriendo y se le partió una pierna.

El que hizo Ebó fue a casa de Orúnmila a contarle lo sucedido, y empezó a llover mucho. El que estaba en la cueva no salió, y era tanta el agua que murió ahogado; y el otro, que tenía la pierna rota, también sucumbió porque no podía caminar. Por esta causa, los familiares de ambos hombres culparon a Orúnmila y se confabularon para acabar con él. Pero Orúnmila les dijo que tenían que hacer Ebó para que se acabaran la guerra y las pérdidas. Ellos así lo hicieron y todo tuvo un feliz final. Orúnmila cogió mucho owó (dinero).

11.Olodumare pone el dinero en un palo largo

Olodumare puso un dinero sobre un palo muy largo, que se llamaba Guguieba, para ver cuál de los Santos sabía más y podía subir. Casi todos los Santos venían y probaban, a ver si podían pasar por dentro de la guardia que Olodumare había puesto para probar el valor y la sabiduría de todos los Santos, y que consistía en un caballo muy bravo; un carnero bravo que a todo el mundo embestía; un majá que comía gente, y un gallo que, cuando veía gente, cantaba muy duro para avisar a los demás animales, de modo que nadie pudiera llegar al objetivo.

La mujer de Orúnmila sabía esto y estaba peleando con él porque no tenían dinero y vivían en la pobreza. Como las mujeres de allí eran muy interesadas, principalmente al dinero, ésta lo abochornó diciéndole cómo era posible que él, que era adivino, resolvía a todo el que venía a su casa y era sabio, no tuviera dinero; por qué no adivinaba la forma de tomar el dinero que estaba encima del palo. Orúnmila se hizo Osode e hizo Ebó con lo que comía cada animal, y lo puso en el palo largo. Cuando los animales comían, Orúnmila pasó entre ellos y tomó el dinero, y los animales no le hicieron nada. Todos vieron cómo Orúnmila cogió el dinero, encaramándose en el palo y tomándolo.

Cuando el gallo vio a Orúnmila que había bajado, cantó, y en su canto decía que Orúnmila ganó. La mujer de Orúnmila se puso muy contenta celebrando a su marido, y todos alababan y celebraban a Orúnmila.

12.La suerte está guindada

El perro, el carnero y el gallo tenían la suerte atajada cuando vino del Cielo Orúnmila, que se miró e hizo Ebó con carne, ñame, maíz y mucho dinero. Y cogió la suerte, pues eso fue lo que les dio a ellos, que se entretuvieron comiendo: pasó entre ellos inadvertido y cogió la suerte.

EYELEMERE ALAFIA OLORUN ADIFAFUN ORUNLA.
NotaHaga Ebó para que alcance una suerte que está por coger y que está guindada del Cielo.

13.Elegba se quedó dormido y Orúnmila lo aprovecha

Al principio del mundo, Orúnmila fue adonde estaba Dios a buscar suerte, y Dios le dijo que fuera adonde estaba Elegba. Orúnmila se hizo Osode e hizo Ebó con comida y aguardiente (otí), y se lo llevó a Elegba como regalo.

Elegba la comió y se quedó dormido, momento que aprovechó Orúnmila para llevarse las cabezas de dinero y de suertes, porque entró en el Igbodun de Olorun. Estaba lloviendo y Elegba se había quedado dormido. Al despertar, se levantó buscando a Orúnmila y se dijo: «¿Dónde está ese hombre?». Ya Orúnmila estaba al otro lado del mundo, con todas las riquezas y todas las suertes.

EYELEMERE ALAFIA OLORUN ADIFAFUN ORUNMILA.

14.Dios mandó a Ayé (la Suerte) para el mundo

Dios mandó la suerte para el mundo. Elegba vino a avisarle a Orúnmila y le dijo que venían muchas cosas bonitas. Orúnmila se paró a ver y, desde luego, quería coger lo más bonito, que eran brillantes y piedras preciosas. Entonces Elegba le dijo a Orúnmila que no cogiera lo más bonito, sino lo más feo. Orúnmila le dijo a Elegba: «Me has arruinado».

Orúnmila cogió lo más feo que venía, que era la hija de Olodumare, a quien éste había mandado al mundo para que repartiera la suerte. Y como Ayé era la mujer más fea, Orúnmila la cogió con disgusto. Se la llevó para la casa y se puso a vivir con ella. Como Ayé tenía muchos granos en el cuerpo, Orúnmila le dio un baño en el cuarto; cuando acabó de bañarse y salió, todo el cuarto se llenó de dinero.

Como la riqueza —que era Ayé— se había quedado en casa de Orúnmila, su comitiva de criados volvió adonde estaba Dios. Y Dios les preguntó dónde se había quedado su hija; ellos contestaron que en casa de Orúnmila. Dios les dijo que fueran adonde estaba su hija Ayé y allí se quedaran todos. Así fue como Orúnmila se hizo rico en este odu (riqueza por la fuerza).

EbóGuineo, carne de res, maíz tostado, demás ingredientes, mucho dinero.
NotaTenga paciencia, que viene una mujer por ahí que le traerá suerte.

15.La inteligencia de Orúnmila

Olofin, para castigar a todos sus hijos, encerró todo el dinero en un saco y lo subió a un árbol muy grande, poniéndole un vigilante. También puso a Elegba, al gallo para que cantara cuando alguien se arrimara al árbol, y al burro para que rebuznara.

Orúnmila, viendo todas las necesidades que estaban pasando sus hijos, hizo Ebó con una escalera, un gallo, maíz, malanga, jutía y pescado ahumado, y dejó el Ebó debajo del árbol. Como los guardianes hacía mucho tiempo que no comían, al ver el Ebó abandonaron la vigilancia y se pusieron a comer. Orúnmila aprovechó la oportunidad para poner la escalera y subir al árbol, tomó el dinero y lo repartió entre todos sus hijos.

EbóGallo, maloja, maíz tostado, saco de dinero, escalera, demás ingredientes, mucho dinero.

16.El omó maligno de Oshún

El primer omó de Oshún, que se llamaba Aban, fue maligno y la maltrataba mucho. Oshún fue a verse con Orúnmila, quien le hizo una limpieza, y Oshún decidió quedarse con Orúnmila.

17.Olokun encuentra su suerte con la piedra china pelona

Olokun fue a casa de un Awó, Oshe Kemada Kiti, y de Ira Obibi, para encontrar su suerte. Ellos le dijeron que no la iba a encontrar. Entonces fue a casa del Awó Ota Kuete Bawo, que le mandó Ebó con carnero (Abo) y tela blanca, para estar grande mañana o pasado. Cuando acabó el Ebó empezó a llover, y Olokun botó todas las basuras, menos la china pelona.

NotaTendrá acierto y riquezas por Yemajá. Ha ido a dos parejas más y le han hecho muchas cosas y no ha visto nada. Haga este Ebó y verá.

18.Olokun sale del mar

Olokun salió del fondo del mar porque quiso recorrer el mundo y así conocerlo mejor. Salió hecho un monstruo, lleno de caracoles, algas y demás. El pueblo, al ver aquella figura monstruosa, cogió miedo y salió corriendo, excepto Ogún, que se le acercó, se interesó y le preguntó qué era lo que quería.

Olokun le explicó. Entonces, como Olokun no sabía caminar, Ogún le trajo un toro, le introdujo el dedo en la nariz y montó a Olokun en el toro. De esa forma Olokun recorrió el mundo, pero regresó defraudado por las inmundicias que vio y que no esperaba. Al llegar al punto de partida sacrificaron el toro y dieron un banquete de despedida, ya que Olokun le ofrendó el toro a Ogún en agradecimiento a su gran acogida y comportamiento, y le dejó como recuerdo la cabeza del toro, que representaba el símbolo de la unidad entre ellos.

NotaNace la cabeza del toro para Olokun. Nace el narigón.

19.Olofin comprueba a Orúnmila y cae en un hueco de Ogún

REZO: EYE ELEMIRE EKARO EKO EYERE ELEMIRE ALA DAYA ELENIRE OLOFIN UNSORO ORUNMILA INLE MIBE SUNMO BOBO OBI OGUN OBA NIBE OJU ORUNMILA ABITI LEPA ORUNMILA BO ADAFUN OSHUN, OBATALA, YEMAYA NI IGUELETE ARECE, IGUELETE FUN FUN, IGUELETE AKUERI ADAFUN LETI EBERIN ADANANI ADAMI ORUNMILA ASE DIDE IGUELETE EBERIN META.
Ebó1 gallo, 5 palomas, 1 gallina, tierra de un hueco, paja seca, trampa, 3 cocos, un saco, 3 pañuelos: blanco, amarillo y azul, 1 pollo, tierra del monte, ewé aruku, araba, buruku. Nota: con el pollo se hace Paraldo a todos los presentes en la casa, después del Ebó.

Aconteció una vez que Olofin, queriendo probar a Orúnmila, le encargó que le consiguiera obi del monte donde Ogún era el dueño y no permitía la entrada de nadie sin su permiso. Orúnmila cogió un saco, se lo echó al hombro y partió rumbo al monte a cumplir el encargo de Olofin.

Ogún, enterado de que Orúnmila se había internado en el monte sin haberle participado nada, comenzó a cavar agujeros por todas las sendas y, finalizada su operación, los fue disimulando completamente con paja seca. Al regreso, tal y como esperaba Ogún, Orúnmila cayó en una de las trampas sin posibilidad alguna de salir: estaba entrampado y tenía que morir. Después de luchar por tres días consecutivos sin lograr nada, sucedió que Oshún, Obatalá y Yemajá, que andaban recogiendo leña y hierbas por el monte, oyeron un canto que salía de abajo de la paja seca; fueron a ver de qué se trataba y, al acercarse al hueco y quitar un poco de paja, vieron con gran asombro que Orúnmila estaba dentro del mismo.

Oshún se quitó el pañuelo amarillo que llevaba atado a su cintura, e igual hicieron Obatalá y Yemajá. Empatando dichos pañuelos y agarrando las tres mujeres por una punta, le lanzaron a Orúnmila la otra parte y lograron sacarlo del hueco. Después le dieron de beber otí y lo llevaron a presencia de Olofin. Cuando Orúnmila llegó, le entregó los obi al padre.

NotaAquí se está pendiente de ser probado. Cuídese de caídas.

20.Oyá cautivada por Ogún

REZO: EYELEMERE BABA OWO ADA AHOREO, OYEO AUN ONKAYE OBAGERE, INA AYE KEYO, AYE YANSA, ANA ABORE AWE YAGAN OKU OBAINA YANSA INTORI IÑA, OPUA UROBABARI ARAYE RU ISO RONI, OMO BILAYO. IRETE MEJI BARAYE NIYE OKE, BAYAKU YO YANSA IRE ASHEGUN OTA, ORUNMILA ABANI WANA OSALODUN LOKA, AGERE YANSA UNEO YANSA, OBA LERI BAYA OTUN OSI ADORARIAYE.
Ebó2 pollos, 2 gallinas, telas de colores rituales, 2 palomas, 2 piedras, 2 tarros de chiva, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado, hierbas de Ifá, cadena, piel de tigre, miel, aguardiente, mucho dinero.
CeremoniaEl día antes de hacer el Ebó se cogen los 2 tarros de chiva y las dos piedras y se ponen dentro de Shangó, y a Elegba al lado de Shangó; se le pone a Elegba el pedazo de cadena adentro y se le darán los dos pollones, y a Shangó se le dan las dos palomas. A Oyá se le darán las dos gallinas después que se haya terminado el Ebó. Nota: estos tarros, posteriormente, van a vivir dentro de Oyá, y la cadena se partirá en dos y se deja dentro de Elegba.

En este Ifá nació la fuerza de las manos y de los dientes, y también el por qué Oyá usa guadaña. En este camino, Oyá vivía en la tierra Gada Awo, gobernada por Ogún, quien siempre la tenía con las manos amarradas y vestida con una piel de tigre, porque sabía de la fuerza y el poder de sus manos. Ogún la tenía como esclava de su gobierno, asentado en Inle Yada Ageo, y gobernaba a base de la fuerza y el miedo que inspiraba. Todas las mañanas sacaba a Oyá para el centro de la población y con su machete le metía miedo a la gente. Oyá, con las manos amarradas, aprisionada con la cadena, siempre empezaba a cantar:

AGADA GAILEO, AGADA GAILEO MAGAGLAVE YANSA MORATA LAWAYE, INLE ORI KENLE…

Y toda la gente de la tierra Gada Awo se hincaba de rodillas y empezaba a rezar. Ogún cogía el machete y lo sonaba sobre la tierra, cantando:

INLE YEKUN, INLE DELE KUN OMO, ONA DIYO, ONA DILEO INLE DELE KUN.

Hasta Oyá se asustaba, y de la soberbia que cogía se ponía fuera de sí, furiosa, y se daba con las manos en la tierra; mientras, Ogún cada día se hacía más fuerte en su gobierno. Un día Elegba fue a visitar a Oyá y la vio amarrada de las manos: se sorprendió al verla en esas condiciones y se fue, entre triste y molesto, por la situación en que se encontraba. Shangó, que andaba de paseo con Oke rumbo a casa de Orúnmila, se encontró con Elegba, y éste le contó lo que le pasaba a Oyá. Shangó le contestó que de todas maneras iban para casa de Orúnmila, y que ya verían lo que podían hacer. Elegba, Shangó y Oke iban por el camino cantando:

IFA LOLODEO BAWA, IFA, IFA BAWA

Orúnmila los escuchó, salió y le dieron Mo-Foribale. Los recibió y le dijo a Shangó: «¡Con el poder tan grande que tienes para hacer y deshacer, cómo es que tú no has resuelto el problema de Oyá!». Shangó le respondió: «Usted fue quien mandó a Ogún a gobernar la tierra Yada Ageo, y éste, cuando llegó allí, botó a Oluwo Gada Awo y se quedó con su gobierno. Además, se llevó a Oyá de esclava y toda la gente quedó como enemiga de él». Elegba, que oía la conversación, se puso a llorar. Shangó, al verlo, le dijo a Orúnmila: «Yo no voy a ir, pero enviaré mis poderes». Se quitó los tarros y los cargó, le dio 1 piedra a Elegba y las instrucciones de lo que tenía que hacer cuando llegara adonde estaba Oyá.

Elegba llegó de noche a la tierra Yada Ageo. Llamó a Oyá y le puso las manos encima de una piedra grande, de forma que con la piedra de Shangó pudiera partir la cadena con la cual Oyá estaba prisionera. Golpeó la cadena hasta partirla. Después de liberarla, le entregó los tarros que Shangó le mandaba: con estos tarros (ogueses) Oyá fue prosperando y apretando las manos poco a poco, hasta recuperar las fuerzas. Elegba salió enseguida y se escondió en la manigua, a ver lo que hacía Oyá. Por la mañana, cuando Ogún la llamó para la ceremonia de costumbre, Oyá salió con la lengua afuera, echando candela por mediación de un palito que le había mandado Shangó junto con los tarros. Oyá se le enfrentó a Ogún y a toda la gente de esa tierra, y todos salieron corriendo. Ogún se fue para casa de Orúnmila, el cual le quitó la guadaña y se la mandó con Elegba a Oyá. Elegba salió enseguida a buscar al Awó Yada Awo, a quien Oyá recibió, le dio Mo-Foribale y le dijo: «Yo seré tu defensa personal; tú serás el dueño de estas tierras y siempre tendrás que atender bien a Shangó y a Elegba, porque ellos fueron los que me dieron el poder y la fuerza para vencer».

Análisis. Este camino puede aplicarse al hombre al que pueden separar de su mujer por medio de la hechicería, de cazuela, de Zarabanda, pasando ella a manos de un nuevo esposo explotador que la maltrata y la veja. Al cabo del tiempo, un hijo de crianza o un familiar puede empeñarse en salvarla y, por medio de un mayombero sincero que conozca el camino de Siete Rayos, se le cuenta lo sucedido; éste hace el trabajo y lo manda, a través de un intermediario, a botarlo o aplicárselo a la cautiva. Posteriormente se le ve Ifá y, con la ayuda de Orúnmila, se invierte la situación: la cautiva, al romper el amarre, pasa a la ofensiva y despide a su captor junto con sus cómplices. Como paso final, el mayombero, hijo de Siete Rayos, le hará un resguardo consistente en dos tarros de chiva, guiados por un espíritu, que darán a la cautiva la fuerza necesaria para vencer en todos los casos. El esposo anterior vuelve a la casa y reconoce la maldad de que fue objeto su mujer, y ésta, en agradecimiento, le brinda su apoyo santoral y conyugal, siendo felices por el resto de sus vidas. El hombre tiene que ser Awó de Orúnmila para así poder equipararse, ya que esta mujer desde ese momento adquiere un poder sobrenatural.

Inshé contra los enemigos9 huevos de gallina, pintados con 7 cruces, arriba de Oyá; luego se les echa pólvora, 9 pilas, y se llevan donde diga Oyá.
Inshé contra enemigos1 huevo de gallina, cargado con pólvora, tinta, vidrio, sal, hollín, paja de maíz, pelo de perro chino, 9 pimientas de guinea, cabeza de gato, de perro, y lo demás que marque Orúnmila.

21.La hija de Oyá (Osun Laye) y Fa-Aydogu

REZO: OLOGUNDE AÑAÑI IFA AWA BI LORUN OLOGUNDE AKUA NI NANEWA NI OBINI OYA ORISHA EYE NI LAYE OYA OLOGUN DE ERI WARI ENI YANZA ELEGBARA NI OGUN EYE NI BEWA OYA SHANGO OKO NI NA ORU LORUN BEFA ELEGBARA ENI ALA ARAYE ELEGBARA NI BEWA ELEGBARA ENI IFA INTORI BOWA SHANGO NI ASHE AINA EYA EURE KA NI LORUN OYA AGNO EWA BE BEWA OYA SHANGO FUMI AINA TITIBOSHE IRETE MEJI ENI EBO AWA NI EBO KAYI ORUN OYA ELEGBARA BEBE NI AWO BA IRE EKU, ERI EURE AWO MARIN EFUN SHANGO AWO NERI IFA OSUN NI BIWA MASHIRE OGUE ENIBO KURO MASHIRE.
EbóChiva, gallina, paloma, ewá ainá, omiero, manatí, 3 tipos de piedras, 3 jio jio, muchos palos, 9 eslabones de cadena, 2 tarros de chiva, hierba de Ifá, mucho dinero. Nota: en este camino hay que darle la chiva a Oyá antes, para coger los dos tarros para hacer el Ebó. Hay que darle de comer a Ogué junto con Shangó y Elegbara, y los jio jio y las palomas (las cabezas todas van al Ebó); hay que darle sangre con las tres piedras, y nueve eslabones de cadena se le ponen a Elegbara. Cuando no se pueda dar la chiva, hay que tener dos tarros de chiva; el secreto de los tarros que lleva Oyá adentro es de chiva.

Aquí nació el por qué Ogún tiene cadena y el por qué Ogué vive dentro de Shangó, que es de tarro de buey; y Ogún perdió el poder con Oyá y perdió a Ogué, que era su mejor herramienta, porque éste tenía grandes secretos.

En la tierra de Ologunde vivía Ogún, con el mismo nombre de su tierra, pero no tenía gracia para adivinar y adivinaba por su fuerza, y ya tenía creada cierta dificultad con los hijos de su tierra. Viendo Ologunde cómo estaban las cosas, se acostó a dormir arriba de Omó Awanati Kekere y se tapó con Mokokun, y se puso a soñar con Osun, que le cantaba en su sueño:

OSUN NI BIWA MASHIRE OSUN NI BIWA MASHIRE OGUE NI BIWA MASHIRE

Al despertar vio un toro delante de él y se lo comió, sacándole los tarros, porque en el sueño Osun le dijo que iba a encontrar a alguien y que con esos tarros iba a dominar en su tierra con más fuerza que antes. Ologunde se fue de camino a una gran fiesta en la tierra de Ara Tawa, donde estaba Oyá. Ésta, al ver a Ogún que bailaba con los tarros, se enamoró de Ologunde, que iba envuelto en su cadena, y se puso a bailar con él. Los tarros (Ogué) que llevaba Ologunde ya estaban cargados como le había dicho Osun. Ologunde se puso muy contento, y Oyá le entregó el machete con el que ella bailaba y le pidió los Ogué. Él le dijo: «Tú vas conmigo para mi tierra y yo te entrego los Ogué». Y Oyá empezó a cantar:

AWA NILE AWA NILE LASHE NI OGUE AWA NILE OLOGUNDE OGUE NILE OGUN EMI OLOGUNDE

Ologunde se puso muy contento y dijo: «Ya tengo mi gran adivina y tengo que hacerla mi esclava». Oyá salió junto con Ologunde y cantaba:

OYA NI LELE OYA OYA NI LELE OYA OYA BETAKUN BOWA NI LORDE

Oyá y Ologunde llegaron juntos a la tierra Alawede, y éste la amarró con la cadena y le entregó los Ogué para que ella adivinara y fuera su esclava. Le daba de comer pollo, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, manteca de corojo, huevo y eguidí para que tuviera fuerzas, pero ella casi siempre les daba de comer a los Ogué y se comía lo demás. Oyá fue perdiendo las fuerzas para adivinar y Ologunde estaba desesperado. Se volvió a acostar a dormir y vino Osun, que en sueños le dijo: «Desde hoy, todos los Orishas, Oshas y cabezas de Oshas, para tener ashé para adivinar, usarán mucho Ashé». Y Osun le dio obi, kolá, osun naború, ero, guineo y una navaja para que se la pusiera en la lengua a Oyá, para que pudiera adivinar, y le dijo que soltara a Oyá y que no la esclavizara más.

Libre, Oyá va a consultar a Ifá, que le manda Ebó, y al botarlo cae en un foso. La saca Fa-Aydogu, con el cual vivió, y ella tomó el nombre de Osun Laye. Después la mujer se dio cuenta de que estaba encinta. Fa-Aydogu tardaba en volver; llegó el momento de dar a luz y ella parió una niñita. Sobrevino una guerra: Osun Laye fue muerta por los guerreros y su hija fue llevada en cautividad. Un buen día, Fa-Aydogu volvió de su viaje y envió a su sirviente al mercado para comprar a alguien y ofrecerlo a su okpoli. Aquel día, el servidor no encontró para comprar más que a la hija de Osun Laye; la llevó a casa de su amo, donde le fueron confiados trabajos ligeros.

Llegó el día de la ceremonia y se le dio a moler a la muchacha maíz para hacer harina (tutu gu, akutu fa). Comprendiendo lo que le esperaba, lloraba mientras molía el maíz, pues antes de morir su madre le había contado todo lo que había pasado entre ella y Fa-Aydogu. Llorando, la joven se lamentaba: «Qué triste suerte la mía, oíd mi historia. Mi madre, a la edad de treinta y un años, no tenía aún hijos. Fue un día a consultar a un adivino y le preguntó por qué seguía estéril y qué había que hacer. En respuesta, él le pidió que expusiera un sacrificio ante una cierta maleza. Al ir allá cayó en un foso, y al día siguiente por la mañana un hombre negro vino en su socorro, la retiró del foso y se acostó con ella, siguiendo su camino. Fue ese contacto el que me hizo venir al mundo, y desde ese tiempo jamás he tenido la oportunidad de conocer a mi padre». Los que la oyeron le preguntaron si conocía al menos el nombre del hombre negro que había tenido relaciones con su madre, y ella respondió: «Mi madre me dijo que el hombre se llamaba Fa-Aydogu». Sus palabras le fueron llevadas a Fa-Aydogu, quien se acercó a la jovencita para escuchar mejor, y entonces reconoció bien que se trataba de su hija.

Le era imposible matar a su propia hija. En su lugar, Fa-Aydogu mandó buscar al mercado cabritos, pollos, pichones, ratas de campo y demás animales, y los mostró a su okpoli, diciéndole: «He aquí lo que comerás de ahora en adelante, ya que no recibirás carne humana». Así fueron suprimidos los sacrificios humanos: no se le sacrifican, hasta nuestros días, más que bestias.

CANTO: KOMA MA GBA MO LO MO EKU NI KE EGBA KOMA MA GBA MO LO MO EYE NI KE EGBA KOMA MA GBA MO LO MO ADIE NI KE EGBA KOMA MA GBA MO LO MO ELA NI KE EGBA KOMA MA GBA MO LO MO ELA NI KE EGBA KOMA MA GBA MO LO MO ELA NI KE EGBA KOMA MA GBA MO LO MO ELA NI KE EGBA KOMA MA GBA MO LO MO OKPOLI OKPALO BAJIWO KELIELA OKPOLI OKPALO OKPALO

Este canto acompaña a los sacrificios hechos en honor de Irete. Significa, poco más o menos: «Tomo de los animales, no tomes de los seres humanos. Decapita a los animales, respeta a los seres humanos».

Plegaria (ininteligible en Ilorin, no traducida en Abomey). La plegaria siguiente es considerada como la más importante:

KOKO ÑI FELI GBA NA KU JE BOGBO GIGI ÑO KPAYA OKKU LELE OUDO LULU WOLU ADIFA FU OLOGA DUDU MO GBE AKPE DU
ProhibicionesEl Adisi, que sirve para preparar el índigo; el manjar Kaluwe (judías despojadas de sus pellejos rojos, apiladas en el agua de una jarra y a la que se añade aceite de palma); la pasta de judías coloradas y de hojas de judías (Ajacbe); la pintada (Sonu); la pasta de harina de maíz (Ada); la salsa de Horlo, a base de maíz; el pájaro Awajike; el plátano. Kekwe Alogli, todas las prohibiciones de Sakpata: todo animal encontrado muerto en la tierra Lakulu; ciertas especies de antílope, de cuyo pelaje es tejo, agbali, zugbe; el gallo, el leopardo, el akalasu; la pasta gbelo (hecha con millo o sorgo); la pasta de ñame (Agu); la madera de Woso Kokwe; la serpiente venenosa Amanonu; los perros; los Nau y los Danu, es decir, los objetos ofrecidos a los Na y a los Da; el fruto blanco del árbol Gbegbe; el fruto del Natte, Anwa; romper las termiteras, consideradas como cabeza de la tierra.

22.Donde las mujeres perdieron el poder de Olofin

REZO: ADIFAFUN OLOFIN ODDUN OBINI MEYI IMORA ESHISHE ARAINA AWO MEDILOGUN OBEGAN MEDILOGUN, OLOFIN AKOLEMERE ONIBARA BANIREGUN, OLOFIN ADE MALAGUIDI YEWA IYALASHE EGUN OBA GUNGUN OLOFIN ODDUN BI LONA IUNLE IKU ADE OLOFIN ASHEBERI OBEGAN MODIDE ADE OLOFIN MEDILOGUN BOGBO OBINI EFE ASHE ODDUN ADE OLOFIN NODARA ODE ONI SHANGO ODUARA ONI SHANGO ODUARA SHE ADE OLOFIN LODAFUN ORUNMILA, KAFEREFUN ELEGBA.
Ebó1 gallo, 16 palomas, 16 obegán, 16 ewe ayo, 16 plumas de loro, marfil, 1 pilón, 1 cesto, todo lo que se come, mucho dinero.

Olofin tenía dos mujeres que estaban celosas y se disputaban el vivir con él; además, le cocinaban manjares exquisitos. Un día, en su porfía, no encontrando qué cocinarle a Olofin, una cogió la Awofakan que Orúnmila le había dado a Olofin, y la otra los guacalotes que Olofin tenía en su cesto secreto, y se pusieron a cocinarlos. Terminado todo, fueron a verlo y le dijeron: «Te hemos cocinado tu comida, Ikines y guacalotes». Olofin les dijo: «Ustedes están locas: cocinar los Ikines y los guacalotes, quieren acabar con mi prestigio». Y, furioso, de un puntapié tumbó el pilón donde estaban los Ikines y los guacalotes.

Olofin se fue entonces para casa de Orúnmila, quien le vio este Ifá y le dijo: «Ellas, en su afán de tenerte, te van a desprestigiar». Le mandó un trabajo y un Ebó con sus Ikines, y Olofin le trajo todo. Orúnmila le puso entre las manos la cesta de bambú e hizo dos pelotas de mucha manteca de cacao con el polvo que hizo de los cascarones de los Ikines y del guacalote; les echó ashé del signo y le dijo: «Esto lo llevas a casa de Elegba, con el gallo, y con lo que él te dé regresas a mi casa para hacerte una rogación». Olofin llegó junto a Elegba, le dio las pelotas y le mató el gallo. Entonces Elegba le dio 16 plumas de loro y 16 medallones de marfil, y Olofin regresó a casa de Orúnmila.

Allí estaba en esos momentos Shangó, y cuando vio llegar a Olofin le dio Foribale. Éste venía con Ogún, que lo custodiaba desde casa de Elegba. Orúnmila empezó a preparar una bella corona para Olofin con las 16 plumas de loro y las 16 medallas de marfil, donde cada uno de los 16 Awoses puso su escritura y cada uno le puso un obegán a la corona; Shangó completó la carga poniéndole una Odu-Ará chiquita, y Ogún le dijo: «Para que nunca te falte mi poder, yo te voy a dar un secreto», y le puso una cadena que él llevaba. Entonces Orúnmila le puso la corona a Olofin, y cada uno de los 16 Awoses le presentaba en su corona una paloma blanca y le cantaban:

BEYE SIREO, BEYE SIREO, EYE LERI MOFE, BABA EJIOGBE

Y así hasta que le tocó el turno a Oragun, y le dieron las palomas a su corona, que quedó muy bonita. Cuando Olofin regresó a Ilé Ifé con esa nueva corona, todos los Orishas y Omofá le salían al encuentro y le saludaban con respeto. Entonces él les quitó el pilón a las mujeres y se lo entregó a Shangó, y condenó a las mujeres a no servirle más. Para que las mujeres no lo vieran más nunca, buscó una momia, que desde entonces es su mujer.

NotaAquí nace el por qué las mujeres no pueden tener Olofin y éste vive siempre entre los muertos. Además, nació el secreto de su corona. El ashé de Eyelemere siempre lleva guacalote (Ewe Ayo).

23.Oshún adifafun Nanú Aya

REZO: IDE EWE KIYE KAKE AKUKO SHASHARA, IDI EWE YENI KIYEKA WEWE NITO BAKU, EWE ALA AWADO, ERE, ASHO FUN FUN, EPO, ISHU, OPOLOPO OWO.

Oshún era íntima amiga de Nanú, hermana y mujer de Azojuano, que en esa tierra tenía el nombre de Kake. En esa tierra los habitantes no eran muy creyentes y eran maldicientes y enfermizos, incluyendo los propios hijos de Oshún. Quien dirigía aquella tierra era Kake, el hermano de Nanú, quien, cansado de aquella desobediencia, trabajó con sus poderes de brujería, y comenzaron las epidemias y enfermedades para terminar con toda aquella tierra. Los hijos de Oshún comenzaron a morir y a enfermarse.

Ella fue adonde Orúnmila, que le vio este Ifá y le hizo Ebó, que tenía que botar en el río. Al ir, se encontró con su amiga Nanú y le contó todo lo que le pasaba. Ésta la llevó a casa de Kake, su hermano, el que se compadeció de ella, dándole el remedio para sus males, que era tomar borraja, maíz asado y cundeamor. Kake juró a la vez a Oshún y a todos sus omó en su secreto, para salvarlos de las enfermedades. Así todos se salvaron, gracias a Azojuano y a Nanú.

NotaAzojuano, conocido también como Babaluaye u Obaluaye (Dueño de la Tierra), es la divinidad de la viruela y las enfermedades contagiosas. También es conocido como Omolú, Oluwo Popo y Shaponna, Shakuana. Se desconoce exactamente su lugar de origen: para unos es original de Empe, territorio de Takua de Nupe, y para otros del territorio de Mahi (Magi), de Dahomey. Se considera el propagador de las enfermedades contagiosas, utilizando las moscas cuando decide vengarse de sus enemigos. Por otra parte, es médico de leprosos, sifilíticos virulentos y de todas aquellas enfermedades contagiosas. En Cuba es sincretizado con el San Lázaro misionero de la Iglesia Católica. Los mensajeros de Azojuano son las moscas, mosquitos, los abejones, los moscardones, moscas verdes y escarabajos. En este odu, a Azojuano se le llama Eyelemere o Elemere. Elemere es el que posee la facultad de renacer y de consorcio con los espíritus: habla en voz baja y balbuceante, dice Julu-Julu llevándose las manos a la boca y, emitiendo el sonido, se golpea repetidamente los labios con las manos. Nanú: esta divinidad, de origen dahomeyano, representa la lepra. Es hija de Nana Buruku y de Damballah Edo, al tiempo que se considera madre de Azojuano cuando se unió con Da Soyi. Tanto sus ropas como sus atributos son de color negro azabache. Se le considera de las divinidades más viejas en la región yoruba. Su collar es matipó, negro y azabache. Se identifica con Sitia Deni, la diosa mala de la viruela. Su cazuela se pinta a la mitad, su Ja es doblado en la punta. Vive en la copa de las ceibas, se viste con flores o seda de la Ceiba: representa el espíritu de la Ceiba, pues en Dahomey se consideran las flores el espíritu de los árboles. Conoció a Da Soyi en el río. Es la madre de Agi y Elu. Se identifica con Nuestra Señora del Pilar. Tiene tres hermanos, que se llaman Jorobo, Bayajana y Jume Gue. Su plato preferido es el Oshinshín y malva, platanillo o malva té.

24.De cuando Oshún era partera

REZO: BABA EYELEMERE ADIFAFUN OSHUN, OLOGUN OBINI OLONA, OSHABI INU IFA UNSORE NEI BELELE ODARA IYALODE OMODEFA, POROYE NI OMO ORUNMILA LORUBE LOFUN OKUAN LESI OKUAN KAFEREFUN ORUNMILA.
EbóGallina, gallo, paloma, tela del cuerpo, pata de venado, tierra de un hueco, todo lo que se come, mucho dinero.
Ebó1 piedra amarilla de Oshún; después, en una jícara, se lleva al río para vencer. Esto es después del Ebó.

Oshún era una mujer que pasaba muchos trabajos. Un día Orúnmila la vio, se compadeció de ella y le dijo: «Una mujer tan luchadora que esté pasando tantos trabajos, eso no puede ser», y se comprometió a ayudarla. La invitó a su casa para registrarla y le salió este odu, donde le dijo que tenía que hacer Ebó. Pero ella no tenía nada, y él le hizo el Ebó con telas de colores rituales, indicándole que lo botara en un camino para que le viniera un desenvolvimiento.

Cuando Oshún venía de botar el Ebó, encontró un Olodí (Palacio) donde vivían los Reyes de esa tierra, que tenían un gran problema: su única hija no podía dar a luz y estaba desahuciada por los médicos, que decían que moriría en el parto. En eso la criada vio a Oshún y, como sabía que era partera recibidora, le dijo a la Reina que la que venía por el camino era entendida en partos. La Reina le contestó: «¿Cómo esa mujer va a poder salvar a mi hija, cuando los mejores médicos la han desahuciado?». La criada le dijo que no tenía nada que ver: que si bien no le hace, mal tampoco. La Reina se convenció y la mandó llamar.

Oshún, que tenía muchos conocimientos de partos, atendió a la embarazada y explicó a la madre los motivos que tenían los médicos para opinar que no podía dar a luz. La madre, convencida, la autorizó a atender a la hija. Oshún la vio, le dijo a la madre que su hija pariría, le hizo la ceremonia en el vientre y la princesa parió felizmente, naciéndole una niña preciosa. Toda la familia colmó a Oshún de regalos y dinero. El nombre de Oshún corrió de boca en boca, y tuvo prosperidad y felicidad por la obra que Orúnmila le había hecho.

25.Orúnmila, cazador, cae en una trampa

Orúnmila tenía la virtud de cazar sin necesidad de trampas ni flechas, y los otros cazadores, como tenían que usarlas, le tenían envidia. Todos los cazadores se confabularon para matarlo y le prepararon una trampa en un hueco (Joro-Joro) que taparon para que cayera dentro, y Orúnmila cayó en la trampa con una pierna de venado que llevaba. Llevaba ya tres días allí cuando Oshún, que andaba por esos lugares recogiendo sus hierbas, oyó unos cánticos que ella conocía y, guiándose por el eco, encontró a Orúnmila dentro del hueco. Ella le dijo: «¿Cómo es posible que un hombre tan bueno y noble como tú esté metido en esa furnia?». «Ya tú ves —le contestó Orúnmila—, aquí es donde mis enemigos me quieren ver».

Oshún se quitó sus ropas y pañuelos y, atándolos, hizo una soga para sacar a Orúnmila del hueco, pero no alcanzaba: faltaba un poco. Oshún estaba con su regla y, como no tenía otra cosa, se quitó el paño lleno de sangre menstrual y lo ató a su ropa. Le tiró a Orúnmila esta soga, él se afincó y pudo salir. Al verse libre, le dijo a Oshún que le pidiera lo que quisiera, que él se lo concedería. Oshún le dijo: «Todo lo que tengo te lo debo a ti, qué puedo pedir». Orúnmila insistió, y ella le dijo que le alegraría grandemente poder tener una hija con él. Orúnmila le advirtió: «Date cuenta de que tengo que irme a Ifé», y Oshún le contestó que eso no tenía importancia, puesto que ella era suficiente para criar a su hija. Después de mucho discutir llegaron a Ofikale Trupon, y así Oshún quedó en estado de Orúnmila. Éste prosiguió su camino para Ifé, al tiempo que Oshún tuvo su hija, que era el mismo retrato de su padre, y le puso por nombre Poroyé.

Al pasar el tiempo, la niña crecía y le preguntaba a su madre por su padre, y Oshún le contestaba que era un alto personaje, adivino, que se llamaba Orúnmila y era Rey de la tierra de Ifé. A la niña no se le quitaba la idea de conocer a su padre, y un día se escapó para ir a esa tierra. Resultó que allí todos los años le daban una doncella al gran secreto de esa tierra, y la cogieron presa para sacrificarla, metiéndola en la celda. Estando en su cautiverio, ella comenzó a cantar los cantos que le enseñó Oshún, que eran los mismos que cantaba Orúnmila. Éste, estando de recorrido, oyó el canto de Poroyé, se acercó a la celda y le preguntó quién era y cómo se llamaba. Ella contestó que se llamaba Poroyé, que su mamá era Oshún y su padre era el Obá de todas esas tierras y se llamaba Orúnmila. Éste se dio cuenta de que era la hija que había tenido con Oshún antes de partir para la tierra de Ifé, e inmediatamente dio órdenes de que la pusieran en libertad. Y sacrificaron Euré en vez de doncella. Así fue como Poroyé conoció a su padre, llegando a ser muy feliz a su lado.

NotaA la persona que le salga este signo tiene que tener a Orúnmila, si es hombre, y si es mujer Ikofafun, para que pueda tener estabilidad en la vida. Pide asiento de Oshún. Aquí se señala que la Apeterbi, aun cuando tenga su regla, en caso de necesidad puede andar con Orúnmila sin problemas.
Ebó para obiníLa saya que tiene puesta, 1 gallo, la cinta que se amarró a la cintura, 3 pañuelos, 3 gallinas.
Ebó2 gallos, 2 gallinas, 2 palomas, 5 bollitos de carita, Ishu, mucho dinero.

26.La tierra de Mimagua Oshe y la carnera a Ikú y a Egun

En este camino había un Awó que se llamaba Ikumoshe Awe Ikú, que vivía en la tierra de Mimagua Oshe, la única tierra en que la gente duraba años, porque él tenía una carnera (Agután) con la que todos los años les hacía ceremonias a las gentes de su tierra; pero en esa ceremonia no se podía matar la carnera hasta que Orúnmila lo determinara. Se rezaba por la vida de la población con un pollo y se soltaba vivo, desapareciendo de ese lugar para otra tierra, donde se iba para el río y se ahogaba.

Ikú, a la tierra que llegaba, comía de todo, pero nunca había comido sangre. Cada vez que salía, se alimentaba con agua, ñame, quimbombó, frijoles colorados y pescado, y se ponía a mirar para Olofin y le rezaba porque se sentía débil:

BABA OLOFIN OFI FORI BIKU ÑAÑA BORON ABA EGUN YOSUN IKU EGUN (La llamada de Egun por este camino)

Ella iba comiendo, pero sabía que había una tierra a la que le había sido difícil llegar, que era la tierra Mimagua Oshe, porque cada vez que pensaba ir, iba al río, se lavaba la cara, y al ver al pollo que corría por esas aguas se le quitaba de la mente ir a esas tierras.

El Awó Ikumoshe soñó con su tierra: que venían fenómenos que la perjudicarían. Hizo Osode y se vio este Ifá, Eyeremele. Reunió a todos sus hijos y les dijo que, para salvarlos de Ikú, había que entregarle la carnera. Cogió un pollo con telas de todos los colores e hizo Oparaldo Sarayeye Egun Belekun Lona. Cogió el camino y mandó enterrar el pollo con los olelé, ekrú, akará, ñame, harina, jutía y pescado ahumado y maíz. Tenían que rogarse la cabeza encima de la carnera, y cantaba:

AGUTAN NILEO AGUTAN NIKU MOLELA BEBELE OLORDUMARE FOYUN

Y todo el mundo tocaba la cabeza de la carnera. Tenía un cencerro y tocaban. La Muerte, que estaba por allí, oyó el canto, le llamó la atención y dijo: «Ya estoy en la tierra de Mimagua Oshe». La Muerte se fue acercando, la carnera se arrodilló; la Muerte fue mirando toda esta ceremonia y se hincó. El Awó cogió la carnera y se la dio a comer. Todos los hijos de esa tierra tenían un cuje con una cinta roja y cantaban:

GBOGBO JUANI OSHE AGUTAN LESE OLODU MARE GBOGBO JUANI OSHE ORI IKU LODE LORUN EGUN IKU GBOGBO JUANI OSHE AKUKAN EYENI ADIE IKU.

La Muerte también comía de todo eso que nunca había comido, y se lo cantaron cuando la descuartizaron, diciendo: «Esta es la primera comida que como, y todo el que ande bien con Orúnmila vivirá muchos años». La Muerte cantaba:

OBE IKU LORUN GUARO LELE OLORDUMARE ALELE AGUTAN

Esto se hace cuando se descuartiza; el animal se entierra. A ese secreto se le dan dos gallinas y a los 9 días se le da paloma e itorá. El Ebó se prepara: antes se le da sangre junto con Egun; después se hace el Ebó indicado y se entierra con la cazuela donde está la carnera. Si una persona se viniera a ver para una ceremonia mortuoria, se hace Osode y se le ve Eyeremele, hay que preguntar si el Egun quiere también carnera; no se puede matar guineo. Esta ceremonia se hace después de las diez de la noche.

REZO: EYELEMERE UN MOCHABE IKU OWA NI EGUN IKU MAWA NI EYE AGUTAN EYENI EYELE MERIN IKU MAWA OSI FONINU AWA LORUN KOLEYE IKU EGUN OLORDUMARE AGUTAN PATOYENI EGUN MAFUN OGUERE EKU EGUN MAWA FOSHE NI AGUTAN OLORDUMARE.
EbóCarnera, gallina, paloma, ekrú, olelé, akará fulé, ekrú aro, okán chero, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado, cascarilla, miel, aguardiente, huevo, ñame, pollo, cazuela grande, arena, erurú (ceniza), asho burú, manteca de cacao, muñeco, pedazo de estera.
NotaPor este camino, todos los Eguns comen carneras, y la sangre se les dará dentro de una cazuela; se pone debajo un pedazo de estera y en el suelo se echará arena y ekrú. A un lado, a la derecha, arena, y a la izquierda ceniza erurú. Los signos de Egun a la derecha son: Irete Meji, Oyekun Pakioshe, Oshe Yekun, Ogunda Meji y Okana Yekun. A la izquierda se escribe: Ofun Meji, Otura Niko, Ogunda Fun, Irete Yero, Ogunda Biode, Oyekun Meji. En la cazuela los signos que se escriben son: Irete Meji en el centro, Ika Meji a la derecha y Otrupon Meji a la izquierda.

27.Oro encontró a su padre

REZO: ORO OGODU ORISHA, EGUN UNSODE IKIN AGBANI ORUNYE EIYE ARONI IBIDAYUN, OPA NI ORO, AGOGO LORUN, UNSORO GBOGBO LENU LODAFUN ORUNMILA. SUYERE: ORO MIMO OKUO, ORO KOMI OKUAWO.
EbóUna campana, dos Ikines, un zunzún, dos gallos, dos palomas, un pájaro carpintero, rozadura de tarro de venado, un machete, tierra de la casa, del monte, del río, cementerio, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, todo lo que se come, mucho dinero.

Oro, el más joven de los Dioses de la Muerte, que disipaba las sombras, cogió sus Ikines, se hizo Osode y le salió Irete Meji, que lo mandaba a emprender el camino para encontrar a su padre. Hizo el Ebó indicado, cogió un venado (Agbani), le metió un Ikín en la boca y se lo dio a su Ifá, cantando el súyere:

ORO OPA ORE ANYE

Siguió su camino y encontró un zunzún y un pájaro carpintero. Ellos eran edecanes de Ozun Igbo Werewere, y le dijeron: «Te vamos a preparar una campana, que llamarás Aye Agogo Orun. Con ella tendrás el poder de la Vida y de la Muerte, la Fuerza y la Debilidad, la Salud y la Enfermedad, la Riqueza y la Pobreza, la Lluvia y la Seca, el poder de todos los espíritus, de todos los animales y aves del bosque y de todos los signos de Ifá, de todas las plantas, de todos los vientos y sobre toda la Tierra». Oro se arrodilló y les dio las gracias. Ellos le bajaron la bella campana esférica, decorada con los 16 Mejis de Ifá, cantando el siguiente súyere:

OYE YETA OMARE ODU IFA, ORO AYE AGOGO LORUN EMINIO LERI.

Oro se levantó con su campana y siguió su camino para encontrar a su padre. Se encontró con un hechicero congo, llamado Lumanga, quien por medio de un trabajo trató de quemarlo; pero no sabía que Oro era el Dios de la Muerte, y Lumanga se incineró él mismo. Entonces Oro se puso la camisa negra de Lumanga, que pintó con los signos de Ifá. Llegó al centro del Congo, donde lo recibieron todos los viejos hechiceros, pero le prepararon un banquete al que echaron veneno de cólera y se lo sirvieron. Al comenzar el banquete, tomó su campana Aye Agogo Lorun, tocándola, y cantó el súyere:

EMI AYE AGOGO LORUN MONYE, AGOGO LORUN ONYE ODARA MI La campana, a un ritmo sola, respondía a la pregunta: ORO EMIMO EGUN ONYE ORO, ORO NI KONYE

Nadie habló; todos se quedaron horrorizados con aquella campana. Oro comió solamente miel y un carnero que le dieron, y dijo: «Vengo buscando a mi padre, que se llama Layua, que en mi tierra se llama Oduduwa y aquí ustedes le llaman Yonyua». Así lo llevaron ante un anciano de blanca barba que tenía un gran tambor con una faja grande, estaba rodeado de cuatro velones grandes de blanca cera y reposaba bajo cuatro columnas de marfil y plata. Llegó al tambor y tocó el Oro de Oduduwa Atana. El viejo le dijo: «Tú conoces la lengua de mi tierra. ¿Quién eres?». «Soy Oro, el Dios de la Muerte», respondió. «Entonces eres mi hijo. Juntos nos vamos de aquí». Y no hubo un solo mayombero que pudiera impedirlo.

NotaOduduwa fue a enseñar a los congos, pero éstos no aprendieron espíritus, solo hechicerías.

28.La corona de Ifá a dos

La corona de Ifá traerá la suerte a la casa cuando se inicien los dos hijos de Olofin, los cuales tendrán que hacer sacrificio. Ellos se aconsejaron y sacrificaron, y aseguraron, con la iniciación de Ifá, no morir jóvenes. El día que hicieron Ifá sacaron Irete Meji, y por eso no morirían jóvenes.

29.Akan, el cangrejo, cambia su casa

Odan Ab Oripegunpegun (Cabeza de los muertos del campo) tiró Ifá para el cangrejo. El Awó dijo a la gente que no les sería conveniente ir a la plaza y que deberían hacer sacrificio (Ebó) para borrar las faltas o errores pasados, con manteca de corojo y una manta. El Akan (cangrejo) rehusó hacer el sacrificio ese día: se puso en su cabeza la manteca de corojo y se deshizo de su ropa, que le marcaba su pasado. Si a alguien le sale este Ifá, nunca debe usar una manta encima de su cuerpo (el cangrejo, periódicamente, cambia su casa).

30.Oluweri, el esclavista, y Akan, el cangrejo

Adilu Abidisumusumu, el adivino, adivinó Ifá para Oluweri, el esclavizador, quien compró al cangrejo como esclavo. El Akan dijo que, si era sometido a la esclavitud, nunca sería reconocido por el pueblo. Ifá le dijo a Oluweri que debía hacer sacrificio con una cabra hembra (chiva), una palangana y cascarilla, y que después de realizado el Ebó botara la chiva, la palangana y la cascarilla. Oluweri obedeció e hizo el sacrificio.

Akan quedó libre y tuvo muchos ahijados. Oluweri compró esclavos humanos, y la gente lo maltrató de palabra por no escoger al cangrejo como esclavo y escoger a los humanos. Solamente Akan se acordó de Oluweri.

31.Se adivinó para Orúnmila

El viejo Akan, el cangrejo, tiró Ifá para Orúnmila cuando éste iba para Ifé. Le dijo que el candidato iniciado no moriría joven, y le mandó sacrificio con 2 palomas y omiero, al cual daría la sangre de las palomas; que se lavara la cabeza con el omiero para que tuviera una vida fresca y próspera. Él oyó, sacrificó, y se cumplió lo dicho por Ifá.

32.El egoísta

El resultado del buen carácter es, por supuesto, la buena reputación, descrita como «la tela o ropas blancas». La lista del buen carácter responde a: castidad en el matrimonio, hospitalidad, la bondad envolviendo generosidad, condena rotunda a la maldad, verdad y rectitud, no mentiroso, no falso, no ladrones, no rompimiento de pactos, no hipócritas, proteger a la mujer, honor y respeto a los mayores, no egoísta.

NotaEl egoísta no es merecedor de ayuda en tiempos difíciles. Refrán: el mayor que come su comida sin pensar en los demás, llevará su carga a casa solo, sin nadie que lo ayude.

Orúnmila, en una ocasión, cedió al egoísmo y, a consecuencia de esto, se tornó desdeñoso con sus vecinos. Sucedió que un día, según iba por los montes, cayó en un hoyo profundo del que no podía salir, y ahí tuvo que permanecer hasta el tercer día. A mitad del tercer día escuchó las pisadas de alguien y las reconoció como de la gente de Are. Esperando que vinieran a rescatarlo de inmediato, les gritó pidiendo ayuda; pero ellos, a cambio, le dijeron que debía permanecer donde estaba y continuar «disfrutando» de las consecuencias de su egoísmo. Él gritó:

Hombres de ARE Mujeres de ARE Ha sido todo el día de hoy, Ha sido desde ayer, Es ahora prácticamente el tercer día, El coronado ha estado en el hoyo, Revolcándose allí.

Ellos replicaron:

Cuando te alimentabas de brazos de perros, ¿A quién invitaste? Cuando comías pecho de carnero, ¿A quién llamaste? Cuando tenías potaje de maíz con brazo de chivo, ¿A quién viste? Ahora, «Hombres de ARE, Mujeres de ARE» Ha pasado todo el día Ha sido desde ayer, «Es ahora prácticamente el tercer día» Deja que el Coronado permanezca en el hoyo, revolcándose allí.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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