Ogbe Tua (Ogbe Otura) – Odu de Ifá

Odu de Ifá · Familia de Ogbe

Ogbe Tua

Ogbe Otura · Ogbe Tura · Ogbe Alaara

«Aquel a quien la prosperidad le venía en camino, aquel a quien el baile le trajo enemistad, aquel que no pudo tomar el título de su padre. Se lanzó Ifá para el hijo mayor de Oduduwa».
I I · I II · I I · I I
Palabra sagrada

Rezo de Ogbe Tua

Rezo

Ogbe Tua mofou sesi adifafun oluwo a lode mofou sesi adifafun Ayapa Tiroko lole nifa oyegue Oduduwa mowale yere Olofin.

Naturaleza del signo

Ogbe Tua es un Ifá de

  • Maldición.
  • Viaje.
  • Pérdida de memoria.
Fundamento

En este odu nace

  • El Okpele, donde por primera vez se amarró el Okpele con cadena.
  • Oro-Iña, la voz del volcán, el más poderoso de todos los Ebora Orishas.
  • Los secretos de Azojuano.
  • La Siclemia o Anemia Falciforme y las enfermedades sanguíneas.
  • El conocimiento de las esculturas.
  • Que los Babalawós por primera vez usaran gorros.
  • El Agujero que se abrió por primera vez.
  • Afimaye, la sombra entre Orúnmila y el Awó.
  • El domingo.
  • El Ebó de los Iworos.
  • Donde por primera vez se ahumó la carne.
  • La ceremonia de la apertura del año.
  • Donde Shangó come codorniz junto con Olofin.
  • Nacieron las dos manos de Ifá.
  • Eshu Agogoro.
  • Aquí se conoció el cielo.
Avisos del oráculo

Este odu señala

  • Maltrato: aquí Oshún maldijo a Orúnmila por el maltrato que le dio.
  • Que el Awó muere solo.
La voz del signo

Aquí habla

  • De que los hijos se comen a la madre.
  • De enfermedad de la sangre y del cerebro.
  • De que los hijos son desobedientes.
  • Aquí Olofin bendijo al Mono, al Gato y al Ratón.
  • De la diferencia entre el fango y la arena.
  • Aquí se regó la enfermedad en la tierra.
  • De agresión entre padre e hijo.
  • Aquí Orúnmila le vira la espalda al Awó, y de la gran sombra que existe entre Orúnmila y el Awó.
  • Aquí fue donde Oshún maldijo a Orúnmila por maltratos.
  • Que la tierra se abrió por los pecados de la humanidad.
  • De hacerle misas a su padre si es difunto.
  • De viaje al extranjero con un familiar suyo y de que se casará allá.
  • De que no se tienen perros en la casa porque le roban la mente.
  • Aquí fue el pacto entre Oro-Iña y Dada.
  • De desobediencias de los hijos.
  • De fortuna grande que está en su camino.
  • De insomnio.
  • De chisme, de enredo que lleva y que trae.
  • De persona que no es legal ni con sus amigos ni con nadie.
  • De contratiempos, de trastorno de las cosas y desasosiego.
  • De pleito o situaciones por problemas de terreno en el campo.
  • De un susto que usted pasó o puede pasar; darle gracias a Olokun.
  • De vigilancia y de pérdida del trabajo.
  • De problemas con su naturaleza.
  • De correr la sangre entre la familia por pérdida de dinero.
  • De que usted es espiritual y puede ser médium; hay que hacer Santo y preguntar si es necesario rayarse.
  • De violación vivida entre familiares, de corrupción en el seno familiar.
Tabúes del signo

Este odu prohíbe

  • No críe hijos ajenos.
  • No tenga perros en la casa, porque le roban la mente.
  • No decir mentiras, porque se le pueden convertir en una verdad y perjudicarse.
  • No le levante la mano a ninguna mujer, y menos si se trata de una hija de Oshún.
  • No sea orgullosa y realice un chequeo mensual de sangre.
  • No emparrillarse en ciclos ni motos para evitar accidentes.
Consejos del signo

Este odu recomienda

  • Si está Osobo, hágale algo a los Egun primero que a nadie.
  • Manda a salir a la calle para obtener el Iré.
  • Dé gallo blanco a Ogún cuando este Ifá salga en un Ituto.
  • Haga misa a su padre si es difunto.
  • Reciba a Azojuano o póngase su collar.
  • No llore el dinero que gaste.
  • No se ciegue por su familia y cumpla lo que tenga pendiente o haya prometido.
  • Usted debe rayarse en Palo y tener una cazuela de prenda, y ponerle además algo a esa prenda que le indiquen sus Egun, que ni siquiera su Tata lo sepa.
  • Hay que ser buena madre, porque aquí los hijos hacen sufrir mucho a la madre y pueden hasta llegar a aborrecerla y ser sus peores enemigos.
  • Nace el ángel de la pintura: debe visitar las iglesias con frecuencia y deleitarse mirando las pinturas de los altares.
  • Procurar que, cuando los hijos tengan la edad requerida, tenga cada uno lo suyo, porque aquí nacen los 4 puntos cardinales, donde Shangó les dijo a sus hijos: cojan cada uno por su lado, de aquí hasta donde mi vista llegue, allí gobernarán ustedes; porque si no, no será reina nunca.
  • Debe traerle una prenda de oro a su padrino para que se la lave, porque este es un signo donde se tienen prendas de oro.
  • Sus hijos no deben usar sus prendas ni su ropa.
  • Vístase de blanco lo más posible.
  • Coma arroz la menor cantidad posible y, de hacerlo, lávelo muchas veces y échele la mayor cantidad de agua para que la bote, pues el arroz es su peor enemigo.
  • Mucho cuidado al subir y bajar escaleras.
  • Poner dentro de este Ikofafun una piedra de rayo para que pueda reinar.
Sabiduría del signo

Refranes de Ogbe Tua

  • Tiene posición ventajosa.
  • Sabe pensar.
  • El cuero peligroso.
  • La tierra pudre, pero no muere.
  • El que pida un fósforo debe antes pedir un tabaco; si no, se irá con su candela sin recompensa.
  • Debes dar antes que recibir.
  • Ya bebí, ya comí, canta la codorniz cuando está repleta.
  • Un mayor que se propasa en exceso pierde todo el respeto y prestigio.
  • Da una cosa y toma otra.
  • Una flecha no mata un pensamiento.
Ewe del signo

Hierbas del odu

  • Aguinaldo blanco
  • Avellana
  • Albahaca
  • Aguinaldo morado
  • Eucalipto
  • Cucaracha
  • Orozuz
  • Farolito
  • Baobab
  • Ashibata
La voz del oráculo

Osobo e Iré del odu Ogbe Tua

Ogbe Tua osobo Ikú
  • Tenga cuidado con levantarle la mano a una mujer.
  • Haga algo a los Egun primero que a nadie.
Ogbe Tua osobo Arún
  • Nace la Siclemia o Anemia Falciforme.
  • Cuídese de enfermedades de la sangre y del cerebro.
  • Aquí se regó la enfermedad en la tierra.
  • Se padece de insomnios.
  • Habla de problemas en su naturaleza.
  • Haga algo a los Egun.
  • Ogbe Tua es de sangre floja, las heridas demoran en sanar; si se descuida, puede llegar hasta la Leucemia.
  • Ogbe Tua padece irrevocablemente, aunque sea al final de su vida, de azúcar en la sangre (Diabetes).
  • Tomar hierba de la sangre y sasafrás, este último si no es hipertenso, pues sube la presión arterial.
Ogbe Tua osobo Ofo
  • Habla de pérdida de la memoria.
  • Habla de pérdida del trabajo.
  • De pérdida de dinero en la familia.
  • Haga algo a los Egun.
Ogbe Tua osobo Eyo
  • Aquí los hijos se comen a la madre, son desobedientes y la matan basados en disgustos y malos ratos.
  • Habla de la diferencia entre el fango y la arena.
  • Habla de maltratos a la mujer, por lo que se busca una gran tragedia y hasta la muerte.
  • Se cometen todo tipo de pecados.
  • Habla de chisme que lleva y trae y pueden ocasionarse tragedias.
  • Habla de persona que no es legal con nadie, y eso le puede ocasionar problemas.
  • Habla de disputa o pleitos por un problema de un terreno en el campo.
  • Tragedia donde corre la sangre entre la familia por pérdida de dinero.
  • Pasó o puede pasar un gran susto; dé gracias a Olokun.
  • Haga algo a los Egun.
Ogbe Tua Iré Arikú
  • Dé gracias a Olokun.
  • Habla de fortuna grande en su camino.
  • Manda a salir a la calle para que encuentre su Iré.
  • Reciba a Azojuano para que le libre de todo lo malo y le traiga prosperidad.
  • No llore el dinero que gaste para que no se atrase.
Ogbe Tua Iré Ashegun Ota
  • No se deje dominar por la familia u otras personas y cumpla lo pendiente.
  • Maferefun Azojuano.
Ogbe Tua Iré Kirin Kirin
  • Este Ifá habla de viaje al extranjero y de que se casará por allá.
Trabajos del signo

Relación de obras del odu Ogbe Tua

Para la memoria

Cabeza de gallina, manteca de cacao, cascarilla y hierbas de Osanyin rezadas. Se machaca todo, se envuelve en hojas de algodón y todos los días se pone un poquito en la cabeza.

Obra para la memoria

Iyefá de Ogbe Tua, manteca de cacao, capullos frescos de algodón y 2 palomas blancas. Con las palomas se ruega la cabeza; la sangre debe caer en el plato que contiene los otros ingredientes machacados. Después, con lo del plato se hace una bola y de vez en cuando se pone un poquito sobre la cabeza.

Para la mujer en estado de gestación

Se le pasa a la mujer un huevo de gallina embarrado en miel de abejas por el vientre desnudo, diciendo: Oshún, así como usted come gallina y esta pone huevos y saca pollos, así esta mujer desea tener a su hijo sano y salvo.

Nota: esta obra debe hacerla la Apetebí del Awó. Después, el huevo de gallina se forra en tela amarilla (asho aperí) y se le pone a Oshún los días que ella marque, y se le da el camino que ella coja.

Perfume de Ogbe Tua para conquistar a una obini

Zumo de albahaca, heno tostado, agua bendita, agua de azahar, agua de Oshún y vino seco; todo ligado se echa en un perfume fino, para que lo use la persona.

Polvo malo para soplar

Se mezcla cascarilla, almagre, polvo de hoja de framboyán e Iyefá; se reza con Odus malos y se hace polvo.

Obras del odu
  • Hacer una obra con una calabaza china para que tenga poder sobre los hijos.
  • Bañarse con aguinaldo blanco.
  • Todos los 24 de diciembre debe realizar una obra en un joro-joro, con un peso macho, para que pueda vivir el próximo año.
  • Dormir con un gorro de pico de 4 colores (rojo, azul, blanco y amarillo) y ponerle 16 plumas de loro, porque es reina y nació para reinar.
Obra para el desenvolvimiento

Se coge una eleguede, se envuelve en asho aperí (tela amarilla) y se le pone a Oshún, encendiéndole itaná meyi y rogándole por el owo.

Obra para la impotencia

Bejuco berraco, bejuco garañón, raíz de abrojo, de jobo y de uva caleta; después de siete días, tomar tres tazas diarias; después, tomar cocimiento de tronco de fruta bomba macho.

Para quitar Shepe

Se va al monte con ekú, eyá, awadó, otí y oñí, y se limpia con un pollo criollo en nombre de Shangó y con una eyele en nombre de Olofin, y lo lleva todo al monte llamando al ángel de su guarda. De regreso al ilé, Osadie a Elegba y se entierra relleno. Después, 7 Ebomisi con hierbas Shewerekuekue y sargazo; a este omiero se le da eyebale de una eyele de color a las 12 del día, y después con ese omiero se prepara el agua del baño durante 7 días.

Obra para desamarrar

Guirnalda blanca, un plato blanco, 16 palanquetas, adié meyi dundun para Orúnmila. Se ponen las 16 palanquetas en el plato delante de Orúnmila, se cubre con hierba guirnalda blanca, se dan las adié meyi dundun a Orúnmila y al plato; después la persona se dará 4 Ebomisi con omiero de hierbas guirnalda blanca y sargazo, y 4 palanquetas en cada Ebomisi.

Obra con akokan de res para problemas del corazón

Ingredientes: un corazón de res, pedazos de palo cuaba blanca, pelusa de inkines, adié meyi dundun, Osadie.

Cocimiento: palo cuaba blanca, cebolla blanca, pelusa de inkines.

Ebó

Osadie fifeshu, huevo con el nombre del interesado y el oddun Ogbe Tua, bogbo tenuyen, atitan ilé, malanga, pan, epo, tiras de colores, ekú, eyá, awadó, opolopo owo.

Baños: 16 pelotas de gofio y hierba guirnalda morada, a las que se les da eyebale de las dos adié dundun que se le dan a Orúnmila.

Procedimiento: se le da Osadie a Elegba, dando obi omí tuto, mojugba, presentación, etc., dándole cuenta de lo que se va a hacer, y se le da eyebale al ebó y a Elegba, cogiendo las plumas de Ogbe Roso para el ebó. Se toma el corazón de res y por dentro de las cavidades, que son dos, se le echan pelusas de ikines, cuaba blanca y astillas de cebolla. Se hace el cocimiento con cuaba blanca, cebolla y pelusas de inkines. Se le da obi omí tuto a Orúnmila y se le da cuenta de lo que se va a hacer y por qué; se le matan las adié dundun, dándole eyebale al corazón, al Ifá y a las 16 pelotas de gofio con la guirnalda; después se hace el ebó con todos los ingredientes.

Los baños se hacen de la siguiente forma: 4 pelotas de gofio con un poco de guirnalda durante 4 días seguidos. Al otro día de haber dado eyebale al Ifá y al corazón, este se lleva a la orilla del río, donde se entierra de forma que quede parado; se tapará y se le pondrán las dos adié encima y se le enciende una itaná. El pollón se preguntará para dónde va (como es para salud, siempre se bota).

Nota: cuando se estén matando las adié dundun a Orúnmila, el interesado estará tomando el cocimiento y pidiéndole salud a Orúnmila.

Pacto entre Oro-Iña y Dada Agbaní

Se va para el monte con un plato blanco y en un bibijaguero se abre un kutun y se introduce el plato boca arriba; se le ponen 8 pedazos de obi, 8 de cascarilla, 8 de ekó y akara bibo con oñí, y se cubre con asho pupua; se le da obi omí tuto llamando a Dada Agbaní y a Oro-Iña con el siguiente súyere:

«Oro Iña iya niwa meni eña bi Olorun niwa, Dada Abure agba ikú ofenile we Osanyin».

Después se limpia con un gallo blanco y se le da sobre el plato, cantándole a Dada y a Oro-Iña; después el ara del gallo se entierra en el bibijaguero. Cuando se regresa al ilé, ebomisi con omiero de hierbas salvadera, almendra, uva caleta, cascarilla, omí Olofin e Iyefá durante tres días; el primer día, después de darse el Ebomisi, se hace Kofibori con obi, oñí, cascarilla, ekú y eyá.

Cadena que debe usar Ogbe Tua

El Awó Ogbe Tua debe usar una cadena de oro con una cimitarra colgada, un odu-ara, un Dilogún, un colmillo de tigre, una Akofá con un ojo en el cruce del arco y la flecha, un Inshé de Osanyin forrado en ileke que lleva iyé de lerí y de akokan de Alakaso, cuatro jujú de Aikodie y una okutá aguamarina.

Esa cadena, Awó Ogbe Tua la usa en la cintura cuando va a trabajar Ifá, y en el cuello usa una cadena de oro con una medalla con el oddun Ogbe Tua tallado y un ojo artificial a cada lado.

Oshe (jabón) de Ogbe Tua

El jabón de Ogbe Tua, para la salud y la evolución, se prepara de la siguiente forma: se le da una jutía a Elegba y adié meyi a Orúnmila; se cogen las hieles de esos animales sacrificados, se ligan y se echan en un jabón ahuecado tipo Castilla; además se le echa iyé de hierbas guirnalda blanca y morada, ero, obi, kolá e Iyefá, y se le da una adié dundun con Orúnmila y una eyele con Osun. Con ese jabón se lavará hasta que se gaste.

El Comején

Es el secreto de este Ifá para vencerlo todo. Se hace ebó con gallo, palo jobo, palo jocuma y comején de palo seco; el gallo para Osanyin y un pedazo de cada igi para Ogún.

Oparaldo de Ogbe Tua

Un Osadie, un mamey colorado, las asho rituales, las hierbas rituales (algarrobo, Aberikunló, albahaca morada y las otras que haya determinado Ifá), las demás cosas de los Oparaldo y otro obi seco al que se le pinta, por una cara, Baba Ejiogbe, Ogbe Tua y Oyekun Meyi, y por la otra cara, Ogbe Tua, Otura Niko, Oragun y el Odun del Padrino si es difunto; al mamey se le pinta Ogbe Tua por ambas caras.

Al Osadie se le amarra el mamey a la cinta de la pata izquierda. Se comienza a hacer el Oparaldo limpiando al interesado con el obi de los signos, que se rompe detrás de su cuerpo; después se continúa con los otros ingredientes como de costumbre.

Inshe de Osanyin de Ogbe Tua

Sigüaraya, jocuma, baría, framboyán y jagüey en iyé (estas hojas también se pueden usar en ebomisi); hojas y palos amarrados con tiras y corteza de majagua; después se envuelven en hojas de fruta del pan. A este inshe de Osanyin se le rocía vino seco los viernes y cada 4 meses se le da eyebale del animal que se haya cogido para matar, al pie del Osha que se haya responsabilizado con el mismo; usarlo en el bolsillo.

Obras con Oshún

A Oshún se le pone un girasol y una botella de oñí, y cuando se seque el girasol, botarlo en la calle con un poco de oñí.

Obra para baldear el ilé

Agua de río, de mar, cascarilla, flores y claras de eñí adié; después se saca a pasear a Elegba y, al regreso, ponerle caramelos.

Ofrenda a Oshún con 15 bolas de gofio

A Oshún se le ponen 15 bolas de gofio con oñí, ekú, eyá, awadó, Iwereyeye e Iyefá. El interesado se arrodilla ante Oshún y se le presenta la ofrenda en un plato blanco, le pide lo que desea y le enciende dos itaná. A los 5 días coge 8 de esas bolas, va al río y se baña con ellas; cuando se cumplan los 15 días de habérselas puesto, coge las 7 restantes y una eleguede envuelta en asho aperí, con ropa para cambiarse, y se baña en el río, y allí deja la ropa sudada y la eleguede.

Nota: cuando se haga esta obra hay que ponerle también una ofrenda a Oyá, que a los 9 días se lleva a la manigua.

Para Awó conseguir aleyo

Se hace un inshe de Osanyin que se entierra en shilekun ilé: pedazos de saco de yute, un peso plata y demás ingredientes que marque Orúnmila; come gallo meyi.

Osun de Awó Ogbe Tua

Es rematado en la figura de una palma real; alrededor del plato lleva colgado un adán (murciélago), una escalera grande y una escalera chica, de 16 y 8 escalones respectivamente, un escudo, una espada, un bastón, una flecha, una lanza y dos ojos, todo en plomo o en metal inoxidable.

Para asegurar la propiedad

Se cargan tres Ogue con: okokan de gunugun, palo divino, palo misterioso, bejuco haitiano, hierbas orozuz, verdolaga y diez del día, siete moscas cantarinas (verdes), un tomeguín, dos arrieros, un zunzún, bejuco jimaguas, raíz de ajenjo, tierra arada, un odu-ara, azogue, ekú, eyá, awadó, ere tostados, eri, cascarilla, otí, oñí, erú, obi kolá, osun Naburuku y obi motiguao; se pregunta si lleva modun modun erí de Egun para que lo dirija. Se llenan los Ogue meta y se enrollan por separado en ileke de Shangó, Orúnmila y Orishaoko; se entierra uno en shilekun ilé y los otros dos en el mismo lugar, haciendo un triángulo con los tres; encima se siembra bogbo ere y se les da una eyele blanca y un Osadie antes de taparlos con la tierra.

Obra para problemas de locura

Ogbe Tua en alguna ocasión estuvo muy loco, o viene por una persona loca. Para curarle la locura, Kofibori con un Osadie y hierba Yenyoko; después se le hace ebó con fango podrido y muchos oshinshe (bichos).

Los guardieros del signo

Eshu-Elegba del odu Ogbe Tua

Eshu Alamibara

Se confecciona con un muñeco de cedro, el cual tiene un barreno en la cabeza. Carga: en la cabeza del muñeco se introduce un pedazo de hueso de la cabeza de Egun, juego de ashé (erú, obi, kolá, osun naború, obi motiwao), aira, polvo de oro, polvo de cabeza de gavilán, de raíz de moruro, de jobo y de atiponlá. Todo esto se ruega en el tablero con los Odus de Eshu-Elegba y después se le añaden los elementos secretos para cargar el muñeco. A la carga y al muñeco se les da una paloma negra, y la cabeza, las patas y el corazón se añaden a la carga. Come jutía chiquita.

Eshu Beleke

Una piedra china pequeña, 3 granos de maíz, 13 pimientas de guinea y 2 espuelas de gallo cargadas, una con jutía y la otra con pescado ahumado. A la carga secreta de los Eshu-Elegba se le agregan 3 azabaches, 3 centavos prietos, 3 Oshosi pequeños, erú, kolá, obi motiguao, osun naború, orugbo e Iyefá rezado con los Odus de Eshu-Elegba. Tres caracoles para ojos y boca y una pluma de loro para la cuchilla.

Eshu Alalu

Se monta con una piedra porosa. Carga secreta, a la que se le agrega: 3 granos de maíz, 13 pimientas de guinea, 3 uñas de gallo, 3 centavos prietos, oro, plata, coral, erú, obi motiwao y osun naború. Tres caracoles para la boca y los ojos. La piedra se cubre por la espalda de cemento y se le ponen 11 caracoles. Lleva tres Oshosi keké en la ikokó.

Eshu Obakere

Muñeco de cedro que se viste con pantalón de listado rojo y negro y guayabera blanca, y se le pone sombrero de yarey.

Carga: cabeza de gavilán, de gunugun, Ayapá, Ekuté, eyá, gallo, aparó, 7 ataré, 7 iyeré, 3 caracoles, 3 azabaches, oro, plata, cobre, marfil, azogue, raíz de abrabá, de helecho macho y de mar pacífico, levántate, hierba garro, amansa guapo, vencedor, cambia voz, vence batalla, barre con todo, paramí, yamao, ekú, eyá, epo, manteca de cacao, cascarilla, otí kana y oñí. Se le ponen 11 caracoles en la faja del pantalón. Su collar es de 11 cuentas rojas, 11 cuentas negras, 11 cuentas blancas y 7 caracoles. Come Owunko, Ayapá y gallo.

Las historias del signo

Patakíes del odu Ogbe Tua

1.Cuando Ogbe Otura buscaba la longevidad

URANKE MI LAWÓ LI GONRI, OROKO LOKPOKO, AWÓN MEJI MEJI, LONDIFAFUN ARIKU.

Ureke, la vara de adivinación, y Oroke, el cepillo volador o cola de caballo, eran los dos servidores de Orúnmila, y fueron ellos quienes le adivinaron para que lograra la longevidad cuando estaba dejando el Cielo para venir a la Tierra. Se le indicó sacrificar un recipiente de vino, un gallo, un machete, una rata, un pescado y una bolsa de dinero para poder prosperar, porque tendría que pisar un camino lleno de baches. Él cumplió con el sacrificio, y una parte del vino se preparó en un pequeño recipiente con medicina para que la bebiera.

Nació en el hogar de Ogbe Otura, que ya tenía un hijo; aunque su esposa había dado a luz varias veces, los niños morían al nacer. La Longevidad, Arikú, se había presentado ante el palacio de Olodumare para pedir hacer beneficios en la casa de Ogbe Tua, pues sentía compasión por aquel hogar sin hijos.

Cuando la esposa quedó embarazada, él fue ante Orúnmila por adivinación para saber qué hacer con su futuro hijo. Le mandaron sacrificio con dos caracoles, gallo, paloma, pescado, rata, una cadena y tela blanca, y él lo realizó. El líquido de los caracoles, la sangre de la paloma y la cresta del gallo se emplearon en la medicina necesaria; con una parte se prepararon un talismán y un cinto mágico llamado akpalode. Orúnmila le dijo que el hijo debía llamarse Arikú, que tenía que amarrar el cinto mágico a la cintura del niño durante los 7 días siguientes al nacimiento, y ponerle el talismán al cuello hasta que creciera. Él hizo todo con indiferencia, porque estaba acostumbrado a perder a sus hijos. A los nueve meses la esposa dio a luz un varón, y al séptimo día se celebró la ceremonia en la que le pusieron el nombre de Arikú, junto con el cinto y el talismán. Le anunciaron que su esposa volvería a quedar embarazada después de su primera menstruación, que sería una hembra y que debería llamarse Omotade.

Le mandaron a sacrificar de nuevo antes del segundo hijo: un gallo, una paloma, una cimitarra, y además una mitra, tela blanca y cauríes para preparar medicina. Él consiguió todos los materiales; la medicina se preparó y se amarró a los pequeños como un talismán. Tres meses después su esposa quedó embarazada y dio a luz una hembra, que se llamó Omotade. Conforme al mandato del sacerdote de Ifá, la medicina se guardó bajo la almohada de la niña y el talismán se le puso al cuello. A Ogbe Tua le dijeron que el Cielo le había limpiado el camino con su Ono de Ifá especial para sus hijos, y que viviría hasta una edad madura.

Siguió teniendo hijos, pero la complacencia lo llevó a descuidar sus obligaciones familiares: se hizo músico, andaba presente en todas partes bailando junto a los sacerdotes adivinos, y se distanció de su esposa, que no pudo quedar embarazada de nuevo. Arikú creció sin la debida atención paterna, empezó a portarse mal y a pescar en aguas turbias; tal como se le había advertido en el Cielo, se volvió belicoso y peleaba con todos.

Al ver el rumbo que tomaba su vida, el padre fue por adivinación, y le advirtieron que su conducta pondría en peligro su vida y la de sus hijos. La única solución era regresar a su casa e instalarse con su familia después de hacer sacrificio: dar un chivo a Eshu, servir a su Ifá con una chiva y abstenerse de andar por ahí. Como no tenía casa, se instaló en un edificio destartalado. A Arikú, por su parte, le aconsejaron atender el Ifá de su padre e invitarlo a regresar al hogar, para poder prosperar como le habían anunciado en el Cielo.

Nota: este odu tiene un sacrificio especial (Ono de Ifá) que debe prepararse adecuadamente, para que la vida de la persona no se afecte y pueda asentarse.

2.Cuando Ogbe Alara amoldó la educación de sus hijos

El Awó le dijo a Arikú:

ARIKU MANALIFA NO, JEJE NI UWAREBO, LO ONO JENJE. ARIKU MA DA FANO. UWARE BO LEYIN JENJE. Significa: Arikú, no abandones a Ifá, porque la prosperidad va en camino hacia ti. Arikú, no ignores a Ifá. La prosperidad vendrá lentamente, pero llegará.

Después de regresar a su casa, Ogbe Etura empezó a amoldar la educación de sus hijos, rehabilitó su Ifá y restableció las medicinas de protección para ellos. Al poco tiempo comenzó a tener más hijos: uno llamado Ewemilere y otro Ifá Kiyeremi. Pudo construir su propia casa y la prosperidad se fue acumulando a su alrededor. Cuando los demás sacerdotes descubrieron que se había apartado del baile, del callejeo y de la parranda, empezaron a idear cómo abatirlo.

Una noche soñó con un peligro que se le acercaba y decidió bajar su Ifá. Invitó a sus dos Awós y le salió su propio odu. Le aconsejaron hacer sacrificio, porque sus enemigos planeaban librar una guerra contra él en su propia casa: tenía que dar un chivo a Eshu, friendo toda la carne para que Eshu comiera solo, ofrecer una chiva a su Ifá y comprar abundantes colas de caballo o cepillos voladores (Oroke). Él hizo los sacrificios.

Poco después, todos los sacerdotes, acompañados por Eshu, se dirigieron a su casa decididos a arruinarle la vida. Cuando llegaron, el alimento del sacrificio ya estaba preparado. En cuanto lo vieron, lo amonestaron por haberlos abandonado y le dijeron que venían a ejecutarlo, porque el culto de las deidades ya lo había juzgado culpable de deserción, cuya pena era la muerte, y le ordenaron bailar saltando. Él aceptó y dijo estar preparado para cumplir sus instrucciones, pero les imploró que antes le concedieran audiencia. Entonces invitó a Eshu, cuyo apoyo ya había solicitado mediante el sacrificio de Ogbe Etura, y les recordó a los sacerdotes que en el Cielo no se condena a nadie sin darle antes la oportunidad de explicarse y ejercer su derecho a defenderse.

Los sacerdotes accedieron a escucharlo. La fiesta ya estaba lista, y se sentaron a comer y a beber hasta saciarse. Después, Ogbe Etura pidió permiso para cantar y bailar, y comenzó cantándoles a los sacerdotes que habían adivinado para él, refiriéndose al consejo que lo transformó de pobre en próspero:

UREKE MI LAWÓ LIGONRI OROKE MI LAWÓ LE TURU YO AWÓ MEJEJI LODAFA FUN MI MO GBO MORU LUTU ESHU MOROLA MORAYOO MONAYA MONOM.

Luego invitó a sus hijos a unirse a él y a bailar al compás de la canción, llevando cada uno un cepillo en la mano:

ARIKU OMO MI YAJO HON OO AA MI LOLO SIWE OMONI YEYE O AMILOLO SIWE OMOTADE OMO MI YAJO HON MI OO AMILOLO SIWEE OMO MI YEYE O SAMI LOLO SIWEE EWE MI LERE OMO MI YAJO HON MI OO AMILOLO SIWEE OMO MI YEYE O AMI LOLO SIWE IFA SEMOYIN OMO MI YA JO HONMI OP AMILOLO SIWEE AE MIYEYE O AMILOLO SIWEE IFA KIYEREMI OMO MI YA JO HONMI OO AMILOLO SIWEE OMO MI YEYE O AMILOLO SIWEE.

El canto y el baile se hicieron conmovedores. Los sacerdotes le pidieron que gritara eeeyoo, como acostumbraba a hacer con ellos antes, pero se negó: como sus hijos ya estaban bailando, era él quien bailaba, y añadió que había pasado la escena del baile a eeeyoo. Los visitantes quedaron asombrados al ver la cantidad de niños que había tenido desde que lo dejaron, e instintivamente se pusieron histéricos, sobreviniendo una ola de lamentos y crujir de dientes. Todos empezaron a lamentar que, si se hubieran quedado asentados en sus hogares, habrían tenido tanta prosperidad como Ogbe Etura. Él los apaciguó, aconsejándoles que cambiaran su forma de vida, que dejaran de andar bailando de un lado a otro sin rumbo y que se asentaran en sus respectivos hogares, como lo había hecho él. Todos quedaron tan deprimidos y apagados que se marcharon perezosamente hacia sus casas, dejando a Ogbe Etura en paz y tranquilidad.

Cuando este odu se manifiesta en Igbodun, debe aconsejarse a la persona que haga sacrificio para desviar el peligro de perder a sus hijos en el parto; si ya le está sucediendo, debe hacer el mismo sacrificio especial u Ono de Ifá que hizo su odu patrón para detener la mortalidad infantil. También debe aconsejársele que nunca lleve una vida de callejeo, porque la suerte le vendrá por instalarse en su casa con su familia. Si se manifiesta en la adivinación ordinaria para un aventurero atolondrado, debe aconsejársele tener su propio Ifá, si aún no lo tiene, e instalarse y asentarse en su hogar.

3.La prosperidad engendra enemistad

Después de sobrevivir a la conspiración de los sacerdotes, Ogbe Etura pensó que sus problemas habían terminado. No imaginaba que le esperaba otra batalla, esta vez de parte de sus familiares, a quienes no les agradaba verlo sobresalir por encima de ellos en fama y realización. Perdió el contacto con sus adivinos, olvidando que el sendero de la prosperidad está delineado de interminables garfios y espinas desde el principio hasta el fin. Sus adivinos provenían del Cielo, cosa que él desconocía, y decidieron regresar después de perder el contacto con él durante mucho tiempo. Con el tiempo enfermó y murió prematuramente, antes de completarse su tiempo, dejando a su hijo mayor, Arikú, a cargo de la familia. Por esa razón se dice que si el hijo de Ogbe Etura no se esfuerza por superar el riesgo que implican la complacencia y la euforia, no es probable que viva hasta la vejez.

A su hijo Arikú se le había aconsejado no comprometerse en trabajos mutuos ni contribuciones con nadie. Pero los sacerdotes acordaron en una de sus reuniones asistirse unos a otros mediante un esfuerzo cooperativo en sus pretensiones socioeconómicas. Empezaron ayudando al hijo de Ogún a desbrozar y labrar su nueva finca durante la temporada de limpia de maleza; mientras realizaban la faena mataron 201 ratas y, como lo obtenido durante el trabajo conjunto debía entregarse al anfitrión, todas las ratas fueron para el hijo de Ogún. Pasados otros nueve días le llegó el turno a Olokun, hijo de la deidad del agua, de disfrutar del beneficio de la asistencia mutua: después de poner en orden su granja, el grupo capturó 201 peces, que por costumbre también se entregaron al anfitrión.

Cuando le llegó el turno a Arikú, ya no había finca que limpiar o despejar, así que pidió al grupo que limpiara la maleza y toda hierba mala que rodeaba la casa de su padre y que hicieran las reparaciones necesarias. Mientras los hijos de las demás divinidades trabajaban en los alrededores de la casa paterna, él se retiró a su propio hogar a preparar comida para ellos. Antes de que regresara, ya habían limpiado el foso de la parte trasera de la casa, donde su padre, sin que nadie lo supiera, había enterrado todos sus tesoros: abalorios, oro, bronce, ornamentos de latón, colmillos de elefante, dinero. Al excavar el tesoro se lo repartieron entre ellos, en lugar de restituirlo al anfitrión, pues dedujeron que entregárselo a Arikú lo haría mucho más rico que todos ellos. Después de repartirse los tesoros, se dispersaron.

Cuando Arikú regresó con la comida, ya todos se habían ido. Nunca se habría enterado de lo ocurrido de no ser porque Eshu le reveló cómo los hijos de las otras divinidades encontraron y robaron los tesoros que su padre había enterrado. Tras la revelación de Eshu, regresó a casa e invitó a adivinar para él a los siguientes Awós:

ALARA LE EKPO, EGBOUN EKPO WI, AGBADIBO UGBOUN, AGBADIBO WI. Significa: El aceite rojo se introdujo en los frijoles, pero se quedaron blancos por dentro. El potaje fue consumido por la marmita negra, pero conservó su color blanco.

Después de la adivinación le dijeron que hiciera sacrificio para poder recuperar sus tesoros: ofrecer un chivo a Eshu y sacrificar con un gallo, palo, piedra arenisca, arena de río, arena de exterior, manojos de cenizas, 31 cauríes, un colador de malla, barrote blanco y negro, así como los cráneos de un ciervo y de una chiva de la manigua. Él juntó todos los materiales y se hicieron los preparados medicinales, añadiendo las hojas apropiadas. Preparado el sacrificio, los sacerdotes de Ifá lo pusieron sobre el colador de malla y lo llevaron al santuario de Eshu junto con el chivo.

Con el encantamiento especial usado para invocar a Eshu a entrar en batalla, Arikú y los sacerdotes de Ifá sirvieron a Eshu con el macho cabrío. Mientras se realizaba el sacrificio, Eshu se dirigió a la casa de Ogún para advertirle que Arikú estaba repitiendo un encantamiento para matarlo en el santuario de su casa, y que debía devolverle rápidamente su parte de los tesoros robados, recordándole que la pena establecida para el robo era la muerte. Con su telepatía metafísica, Ogún alcanzó a oír lo que decían los sacerdotes de Ifá en el santuario de Eshu de la casa de Arikú, y se asustó: recogió rápidamente su parte de los tesoros, añadió algunos más y corrió a casa de Arikú a entregárselos, implorándole perdón. Después, Eshu fue a casa de Olokun y a la de cada una de las deidades restantes que se habían beneficiado con los tesoros saqueados. Todos se presentaron ante Arikú, que aún repetía aquel encantamiento especial. Así fue como Arikú recuperó todos los tesoros que le habían robado de su padre.

Por esa razón se le prohíbe al hijo de Ogbe Etura involucrarse en trabajos de asistencia mutua o de contribución económica con nadie (esusu). En la adivinación ordinaria se le dirá a la persona que le han robado algunos de sus artículos más valiosos; debe apoyarse en un sacerdote de Ifá hábil para hacer el sacrificio, usando el encantamiento especial destinado a Eshu, para que los ladrones le devuelvan lo robado. Debe abstenerse de realizar trabajos de asistencia mutua o de contribución económica por un mínimo de 3 meses; pero si Ogbe Etura es su odu patrón, debe abstenerse de ello por el resto de su vida.

4.Cómo Orúnmila adivinó para el Sueño

Cuando el Sueño fue creado por Olodumare, siguió su propio camino, como todas las demás criaturas que tuvieron poca o ninguna influencia sobre las otras. En pocas palabras, nadie lo reconocía: cada vez que intentaba visitar a cualquier criatura, era rechazado como huésped inoportuno y mal acogido, porque se le consideraba el amigo íntimo de la divinidad de la Muerte. Fuera de la Muerte, no tenía otro compañero. Decidió entonces ir a la adivinación para saber qué debía hacer para ganar aceptación. Los adivinos que le registraron se llamaban Descanso (Isimi), Pensamiento (Iro) y Ensueño (Ala):

AKPATA AKPATA OKPAARA, OKPARA RE LEJUGBA, ADIFAFUN OTALEGBERE ENIYAN, TIBO ORUN ORUN SHOSHE OTA, ORUN NI OREYIN GBO GBO WON, ORUN KUMI OO ORUN KASHA, RI KUN MI OO ORUN.

Le aconsejaron al Sueño que hiciera sacrificio con un chivo a Eshu para que pudiera ver el fin del Universo. Los Awós le prepararon el Iyerosun, el polvo divino de ashé de este odu, para que lo soplara en los ojos (Iso) de los organismos vivos que estuvieran descansando, soñando o pensando. En cuanto se acercara a cualquier criatura, le soplaría el polvo en los ojos y la víctima se rendiría de sueño. Así fue como el Sueño conquistó a sus enemigos universales entre las criaturas vivientes.

Cuando este odu se manifiesta en la adivinación, se le dirá a la persona que tiene enemigos acechándolo, y que si hace sacrificio a Eshu los vencerá.

5.El cazador y el campesino

A comienzos del año, tanto el campesino como el cazador se acercaron a Orúnmila por adivinación, para saber qué hacer y asegurar el éxito de sus actividades durante el año. El campesino hizo el sacrificio indicado por Orúnmila, pero el cazador se negó, porque no entendía que debiera sacrificar antes de cazar siendo tan buen tirador, y le dijo al campesino que Orúnmila solo buscaba carne para comer.

Las cosechas del campesino fueron abundantes y sacó gran provecho ese año. El cazador, en cambio, pasó 6 días en el bosque sin poder capturar una presa: nunca daba en el blanco. Al séptimo día decidió regresar con las manos vacías. En el camino encontró un árbol de nuez de kolá con frutos listos para coger, y arrancó tantos como pudo llevar. Al llegar a la finca del campesino estaba muy hambriento. Llamó al campesino por su apodo, Ogbe Olushi Ayetigi, y este le contestó llamándolo también por el suyo, Ode Omilinejo Akpakom Dagbo. El cazador le explicó que se había extraviado en el camino, y cuando el campesino le preguntó qué llevaba en el bolso, contestó que eran nueces de kolá y no carne. El campesino le sacó ñame asado con aceite de palma y vegetales frescos; el cazador comió y bebió vino de palmera, y cuando estuvo listo para seguir camino le dio una nuez de kolá al campesino en pago de su hospitalidad.

La madre del Obá del pueblo llevaba tres años perdida, y se había anunciado que quien la encontrara y la devolviera a su casa sería recompensado adecuadamente. Cuando el cazador partió, el campesino sacó un machete para partir la nuez de kolá y sintió una voz que venía del interior del fruto y le decía: «Hijo, corta suavemente». Asombrado, reunió a varios miembros de su familia para que escucharan la voz, que siguió pidiendo que la partieran con suavidad. Puso extremo cuidado en la operación y, al partirla, apareció la reina madre extraviada. Todos se postraron ante ella, y la esposa del campesino la bañó rápidamente.

El campesino se dirigió al palacio del Obá para averiguar por la recompensa. El Obá prometió dividir el reino en dos y entregar una parte al afortunado. Entonces él presentó a la madre y recibió la recompensa. Hubo alegría general en el pueblo, y el campesino recibió el título de Shashere, el Primer Ministro del pueblo.

En el Igbodun debe aconsejarse a la persona que nunca se niegue a hacer los sacrificios señalados y que reflexione antes de hacer regalos a alguien. El Eshu de este Ifá debe prepararse en los dos días empleados para ir al Igbodun; debe prepararse Olokun para el Ifá, así como suministrarle una belemnita o piedra de rayo (Odu-Ará). En la adivinación, la persona debe lavarse la cabeza con un chivo sobre el santuario de Eshu, para apartar el peligro de desviar su suerte hacia los demás, y debe servir a su madre para evitar el riesgo de la suerte no consumada (Amubo).

6.Jegbe, el hijo mayor de Oduduwa

Antes de dejar el Cielo, Jegbe, que era miembro de la casa de Olodumare, fue ante el divino altar a pedir por su destino durante su estancia en la Tierra: se deseó a sí mismo no solo nacer como hijo de un rey, sino llegar a ser rey por derecho propio. Fue a ver a Ogbe Kulenyo por adivinación, adivino al que en el Cielo llamaban Ori Omo dara dara omon. Este le aconsejó sacrificar a su cabeza una chiva, servir a Eshu con un chivo y dar partes de la chiva con la que sirvió a su cabeza (corazón, cráneo, hígado, pulmones, lengua e intestinos) como ofrenda a los Ancianos de la Noche, los brujos. Él sirvió su cabeza con la chiva, pero no dio las partes a los Ancianos de la Noche, se negó a servir a Eshu y no rindió el tradicional homenaje a la divinidad del Obstáculo. Por negarse a servir a los Ancianos de la Noche, estos le pusieron vestiduras de pobreza antes de salir hacia la Tierra; Eshu, por su parte, juró desbaratar todo lo que hiciera hasta llevarlo a la frustración. Le aconsejaron no beber vino en la Tierra y hacer un sacrificio especial para evitar el peligro de hacerle el amor a la esposa de su padre, lo cual acortaría su vida. Al principio tendría problemas para tener hijos, pero debía perseverar, porque con el tiempo tendría varios. El sacrificio se hizo con una gallina, ekó y akara, junto con hilos blancos y negros.

Nació en la casa de Oduduwa como el primer hijo, creció y se hizo campesino y cazador. Tan pronto tuvo edad para hacer su propia finca independiente, fue a encontrarse con Ogbe Etura, que vivía en Alara, para saber por adivinación qué hacer para construir una finca próspera; así fue como Ogbe Etura obtuvo el título de Ogbe Kunle Ara u Ogbe Alara. Le dijeron que tenía 3 sacrificios pendientes sobre su cabeza: dar una chiva a la Noche, un chivo a Eshu y un gallo para su cabeza, además de todo tipo de artículos comestibles y un perro a la divinidad del Obstáculo (Elinini); si dejaba de hacerlo, tendría problemas antes de poner los pies en la senda de su destino. Él insultó a Ogbe Alara por atreverse a declarar que el príncipe heredero de la corona de Ifé iba a tener problemas, y se negó a hacer los sacrificios, excepto el de servir a su cabeza con un gallo.

Una mañana, después de que los miembros de su casa se habían ido, salió solo en dirección a la finca; era tiempo de cosecha. En el camino oyó gritos y alboroto y, al averiguar qué sucedía, fue capturado por los vigilantes, que pensaban que él era el asesino que buscaban. Fue encadenado y llevado ante su padre por un crimen que no había cometido. Su padre no se preocupó por oír su defensa antes de condenarlo al destierro eterno, pues entre ellos nunca había existido verdadero afecto. Mientras su familia lo esperaba, él fue expulsado y condenado al exilio.

En el exilio las ropas se le hicieron trizas, y tomó hojas y pieles de animales para cubrirse; mataba animales y los ahumaba para comer. Un día, unas mujeres que pasaban vieron humo saliendo de una choza y fueron a su encuentro; descubrieron que él tenía un enorme surtido de carne, le compraron tanta como pudieron llevar y prometieron regresar a comprar de nuevo, y así él se convirtió en la fuente de suministro de aquellas mujeres.

Al rey le dijeron en adivinación que sirviera a su cabeza con un mono vivo, y ordenó a todos sus súbditos buscárselo. Las mujeres avisaron a Jegbe del mandato del rey, pero él se negó a buscar el mono, aunque le dijeron que sería recompensado. Después se apropió de un mono e insistió en enviárselo a su padre personalmente. Su padre le agradeció el gesto y, en pago, le concedió la suspensión temporal de su exilio. Pero como se había acostumbrado a permanecer aislado, no le fue fácil reajustarse a la vida urbana y decidió seguir dedicado a la caza.

Un día mató un elefante, le quitó las orejas y los colmillos y se los llevó a casa como testimonio de lo que había cazado. Su padre envió gente a que lo acompañara a preparar las carnes del elefante y, por una ironía del destino, al llegar al lugar descubrieron que el elefante se había convertido en una montaña. Se quedó sin habla, porque parecía que había mentido. En otra ocasión cazó un búfalo y regresó a casa con las orejas y la cola; cuando la gente lo acompañó a recoger las carnes, se había convertido en un fangal. El ciclo de sus historias de mala suerte se completó cuando mató un venado y regresó a casa con la cabeza del venado partida: cuando lo acompañaron a recoger la carne, ya se había convertido en un hormiguero. Su padre se enojó y lo consideró un mentiroso.

En ese momento su madre se dirigió a consultar a Ogbe Alara. Le dijeron que la lista de su mala suerte no disminuiría a menos que hiciera un sacrificio especial en un bosque, para poder quemar el traje de pobreza que le pusieron los Ancianos de la Noche; en segundo lugar, el sacrificio a Eshu, atrasado por mucho tiempo, tenía que realizarlo con dos chivos; en tercer lugar, tenía que darle un perro a la deidad de la desdicha, Elinini. La madre decidió que los sacrificios se realizaran sin demora: se habilitaron los dos chivos para Eshu y el perro para Elinini. Finalmente, Jegbe fue vestido con traje completo y llevado al bosque, donde fue despojado de sus ropas; Ogbe Alara preparó una fogata, juntó las hojas apropiadas, añadió el Iyerosun y arrojó a las llamas todos los vestidos y prendas de Jegbe. Mientras el fuego ardía, Ogbe Alara y la madre regresaron a casa, dejándolo desnudo en el bosque, con la orden de no regresar hasta conseguir ropa que ponerse por cualquier medio. Él pasó la noche en el bosque.

Mientras tanto, 16 altos jefes de Ifé llevaban meses fuera del pueblo buscando el mono con el que el rey quería servir su cabeza; eso había ocurrido antes de que Jegbe le llevara el mono a su padre. Por causa del sacrificio que dejaron de hacer a Eshu antes de salir de sus hogares, este bloqueó todos los pasos de acceso al bosque y se extraviaron. Todos iban a caballo, analizando cómo encontrar el camino de regreso. Jegbe había dejado encendido durante la noche el fuego que quemó sus ropas, y en la mañana los hombres vieron el humo a la distancia y decidieron explorar en esa dirección. Cuando se acercaron al lugar de la fogata, Jegbe les ordenó detenerse, porque estaba prohibido verlo desnudo. Los hombres le ofrecieron enviarle ropas y él aceptó. Tan pronto se vistió, los jefes se presentaron ante él; su cuerpo se había vuelto velludo por no afeitarse durante tres meses. Después de contarle lo sucedido, le rogaron que los llevara a su casa en Ifé. Él dijo que no podía ir a pie, y entonces le dieron uno de los caballos de repuesto, y así cabalgaron hasta el palacio de su padre.

Su padre se alegró de que su hijo le trajera a los altos jefes extraviados durante tantos meses. Le dio una vara de autoridad (ashé) y le dijo que, a partir de ese momento, no podían vivir más bajo el mismo techo ni dentro del mismo reino, porque se había decretado que Jegbe tendría que encontrar un nuevo reino para él. Le indicó que no se bajara del caballo, sino que cabalgara lejos, al corazón del mundo lleno de bendiciones, hasta llegar a un sitio donde su caballo resbalara y cayera sobre su rodilla izquierda: allí debía permanecer temporalmente, continuando luego el viaje hasta que su caballo cayera sobre las cuatro patas, donde debía instalarse de forma permanente. Con esto se despidió de su padre.

Viajó por el bosque hasta que su caballo cayó sobre la rodilla izquierda; se quedó allí tres años y fundó el lugar que hoy se llama Ijesha. Recordando la orden de su padre, continuó el viaje a finales del tercer año, hasta llegar al punto donde su caballo cayó sobre las 4 patas; decidió instalarse allí, y ese lugar se convirtió en el reino de Oyo. Así fue como Jegbe, el hijo mayor de Oduduwa, se convirtió en el primer Alaafin de Oyo, y esa es la razón por la cual fue el segundo hijo de Oduduwa, llamado Orioni, el que sucedió a la corona de Ifé tras la muerte de su padre. Por eso se cree que, por edad natural, el Alaafin de Oyo es superior al Ooni de Ifé; pero, como este último ascendió a la corona de su padre, el Ooni de Ifé se considera superior al que solo lleva el título de Alaafin de Oyo.

7.Orimaye y la carga de la muerte

Orimaye era el hijo mayor del Alaara de Ilara y, además, el único hijo que tenía aquel rey. Era un hombre muy apuesto y su padre lo amaba en exceso. Los que ansiaban usurpar el trono de su padre comenzaron a trazar una estrategia para arruinarlo: mediante engaños indujeron a Orimaye a hacerle el amor a la esposa más joven de su padre, que todavía no le había dado hijos.

Los conspiradores lo lisonjearon con la mentira de que era posible que aquella mujer se marchara a la muerte de su padre, y de que, si él cultivaba una relación con ella en vida del rey, la mujer se quedaría para casarse con él. Lo que le ocultaron fue la tradición que estipulaba la pena de muerte para quien le hiciera el amor a una de las esposas de su padre.

Tan pronto como Orimaye estuvo con la joven, los conspiradores informaron del incidente al rey. Este se negó a hacer algo, alegando que Orimaye era su único hijo. Entonces los conspiradores convocaron una asamblea del consejo real para que la ley siguiera su curso y se pronunciara la ejecución de Orimaye y, al ver que el padre permanecía inconmovible, incitaron al pueblo a rebelarse contra el rey por aplicar una doble medida. Al darse cuenta de que tendría que hacer frente a la insurrección, el Alaara capituló ante los conspiradores: insistió en que no podía ejecutar a su único hijo, pero prefirió ampararse en la antigua tradición de consignar al hijo a su hermano mayor, Oba Ado Ojumaleke, el Oba de Benin.

Le ordenaron a Orimaye prepararse para ir a Benin sin exponerle el infortunio que encerraba su misión, pues era cosa sabida que todo el que iba a Ado no regresaba vivo: el único que podía ejecutar sumariamente era el Oba de Ado. Los ejecutores de Ilara prepararon una calabaza curada en la que insertaron una cuerda, un pedazo de tela negra, un carbón de leña y un pequeño machete, y la taparon por completo. Aquel contenido indicaba que su portador había sido condenado a muerte.

El paquete le fue entregado a Orimaye para que él mismo se lo llevara al Oba de Ado. Su madre juntó todo el dinero que tenía y se lo dio a su hijo. En el camino, Orimaye oyó un sonido que le pareció de instrumentos de adivinación y se encontró con Okitipuke, Awó Oba Ono, que estaba adivinando para otra persona. Esperó, colocó su paquete en el suelo y le pidió al Awó que adivinara para él. Este le aconsejó hacer sacrificio, porque era demasiado joven para sufrir el destino que le aguardaba por causa de aquel paquete, que era la carga de la muerte: debía sacrificar con un chivo, rata, pescado, ekó, akara y ewo (obobo en Benin).

Con el dinero que su madre le había dado compró los materiales del sacrificio. El Awó abrió el paquete, sacó el contenido y lo colocó en el santuario de Eshu, sustituyéndolo por un pedazo de tela blanca, tiza blanca, una navaja de afeitar y abalorios; después volvió a cerrar la calabaza, utilizando hojas del árbol de la vida como calzo. El joven continuó viaje cuando se aseguró de que la muerte ya no sería su destino.

Al llegar se presentó ante el Oba, que mandó abrir la calabaza. El Oba dedujo que, debido a la ausencia de algún título en Ilara, la gente había decidido enviar al príncipe heredero a tomar uno, porque esa era la significación del contenido del paquete. Orimaye fue convertido en Iyashere, el Primer Ministro de Ado, y prosperó enormemente con su título de Iyashere en Benin.

Si este odu se manifiesta en Igbodun, se le dice a la persona que su prosperidad está lejos de su hogar; si pertenece a una familia con título cuya sucesión está sujeta a la ley de primogenitura y es heredero forzoso, se le dirá que nunca podrá ascender al título de su padre, pero que asumirá un título más digno en otra tierra. Si se manifiesta como Ayeo (osobo), debe advertírsele que en su vida podría verse tentado a hacerle el amor a la esposa de su padre, y que debe resistir esa tentación si desea vivir. En todos los casos, debe aconsejársele que haga sacrificio.

8.La porfía que sembró Eshu

En una ocasión, Orúnmila y Osanyin fueron a visitar a Olofin, y allí se encontraron con Elegba y con Ogún. Al poco rato, Osanyin comenzó a porfiar con Ogún y Orúnmila con Elegba; pero, a medida que aquellas discusiones se prolongaban, se fueron transformando, y al final los que discutían eran Orúnmila y Osanyin, por lo que Osanyin le declaró la guerra a Orúnmila.

Aquella discusión fue obra de Eshu. Después, Orúnmila se hizo osode en su casa, se vio este Ifá e hizo ebó con un gallo fifeshu; terminado el ebó, le dio el gallo a Eshu, y así, con la ayuda de Eshu, Orúnmila le ganó la guerra a Osanyin.

Nota: no discuta con nadie ni intervenga en discusiones ajenas, pues sin darse cuenta se verá involucrado en las mismas.

9.Las hormigas y la muralla

Aconteció una vez que las hormigas invadieron un pueblo y se comían las raíces de los árboles, por lo que estaban acabando con la vida de ellos. Hubo un hombre que fue a ver a Orúnmila e hizo ebó con una raja de leña y lubricante, pero aquello fue inútil, ya que las hormigas abandonaron la tierra pero se introdujeron en el interior de los árboles.

Entonces el hombre fue a ver de nuevo a Orúnmila, quien le agregó al ebó asho ará y dividió el pueblo en dos partes separadas por una muralla. Así el pueblo se salvó, al retirarse las hormigas.

10.Cuando el padre perdonó al hijo

Ebó

Gallo blanco, adié meyi blanco, malaguidí okuni y obini, agada meyi, asho blanco, asho pupua, asho aperí, hierba mete (bleo blanco), verdolaga, asheré, manteca de cacao, cascarilla, tres tinajitas (una con arena, otra con omí y otra con oñí), cascarilla, epo, opolopo owo.

Había un vendedor de leña y aceite llamado Aladí, que tenía un hijo en el que había cifrado todas sus esperanzas para dejarle su herencia de saber y su ashé como Awó. El hijo fue creciendo hasta convertirse en un hombre. Un día, en una fiesta de ritual religioso a la que también asistía Aladí, el hijo conoció a una mujer muy bella y vistosa, de color colorado y muy simpática; enseguida surgió entre ellos una amistad muy grande, que más tarde se convirtió en amor. La fiesta fue por todo lo alto, y el padre no se enteró de la relación que había comenzado entre su hijo y la mujer colorada.

Años atrás se había celebrado una fiesta parecida, y en ella Aladí había conocido a esa misma mujer; también hubo entre ellos un romance, sin que llegara a ser nada efectivo. Sin embargo, cuando el padre se enteró del romance de su hijo con la mujer colorada, a pesar de que el hijo ignoraba lo que había pasado años atrás entre su padre y esa mujer, trató fríamente a su hijo y también a la mujer, estableciéndose una situación tirante entre el padre y el hijo; porque, aunque entre el padre y esa mujer nunca existió amor, entre ella y el hijo sí surgió el amor.

Así siguieron las cosas, hasta que el padre se convenció de que tanto la mujer como su hijo eran inocentes, porque ninguno de los dos conocía la verdad completa: ella, cuando se encontró con el hijo de Aladí, no sabía que este era hijo del hombre que había estado enamorado de ella, y el hijo también desconocía que aquella mujer había tenido relaciones con su padre. Y el padre perdonó al hijo.

11.El ebó al pie del jagüey

En este camino, a Ogbe Tua todo le salía mal, a tal extremo que estaba al borde de la miseria y la indigencia. En ese estado fue a donde estaba Orúnmila, y este le dijo que hiciera ebó con eran malú bien cocinada, una jícara de vino tinto, otra de vino seco, otra de oñí y otra con omí, y que lo llevara al medio del monte y lo pusiera al pie de una mata de jagüey. Ogbe Tua así lo hizo.

Aggayú y Azojuano, que estaban allí cuando Ogbe Tua llegó con el ebó, fueron quienes lo recibieron, y le dijeron que se diera un baño con otosi, okuma, baría, framboyán y jagüey, que al baño le echara un poco de otí, y que juntara pedacitos de esos palos y los envolviera en un pedazo de fruta: con eso vencería las dificultades de la vida.

Nota: este Osanyin, además del Aye que coja, los viernes se alimenta con vino seco y oñí; el eyebale que coja se le da cada tres meses, o sea, en el año se le da de comer 4 veces. El eyebale puede ser de gallo, guinea o Ayakuá.

12.La herencia de Ogbe Tua

En una ocasión, Ogbe Tua andaba sucio y harapiento, pues había muerto su padre, dejándole como única herencia un gorrito de cabeza para que, cuando se encontrara en apuros, se lo pusiera; él lo guardó y no se acordó más de él. Era tanta su hambre que en una ocasión se comió una jutía que ya estaba podrida. Viendo que su situación no mejoraba, fue a ver a Orúnmila, que le preguntó: ¿qué cosa te dejó tu padre al morir? Ogbe Tua no se acordaba y dijo que nada, pero Orúnmila siguió insistiendo hasta que, haciendo memoria, se acordó de la gorra. Entonces Orúnmila le respondió: pues ahí está tu virtud; tienes que hacer ebó poniéndote la gorra, darle dos adié al espíritu de tu padre en el río y tierra de 16 pueblos distintos, y hacerle una misa; pero el ebó no lo podemos hacer hasta después de las 4 de la madrugada, por lo tanto quédate aquí a esperar esa hora.

Así lo hizo, y al terminar Orúnmila le dijo: ahora tienes que darle adié meyi a Baba, y un gallo y etú meyi a Oduduwa.

Ogbe Tua salió a caminar y, al llegar a un pueblo, se encontró con un viejo apoyado en un bastón y le dijo: tengo que darle adié meyi a Baba. El viejo le contestó: ven, que yo te acompañaré; y fueron a su casa, ya que el viejo era Baba. Entonces Baba le dijo: yo tenía mi casa perdida, pero tú me has ayudado, por lo que te voy a ayudar; ven conmigo. Se fueron a las afueras del pueblo, y allí observó Ogbe Tua que en aquel pueblo gobernaban los rayos del sol y que la vida iba perdiendo la existencia. Baba le indicó: haz rogación con las etú y el gallo blanco, empezando por Olorun.

Al oírlo, Oduduwa le dijo a Olofin que allí se había estado abaniye pidiendo auxilio, y que solo el mensajero de Olofin podía rogar en aquel pueblo y en aquella forma. Entonces Olofin abrió las llaves de la virtud, que estaban cerradas para aquel pueblo: las aguas salieron corriendo por los cauces de los ríos, la vegetación empezó a florecer y se salvaron la vida y la existencia de aquel pueblo, convirtiéndose Ogbe Tua en Akufa, el adivino de Olofin.

Nota: la persona no tiene memoria y no le da valor a las cosas. Obori con adié meyi blanco, después con jiojio y con eyá tuto.

13.El Awó no debe hacer Ifá a su propio hijo

Ebó

Asho blanco y dundun, ounko, quimbombó seco, ekú, eyá, awadó, etc.

Ebó

Ounko, eyá tuto que hay que pedírselo a Oshún en el río, asho dundun y pupua.

En una tribu llamada Iyabu, muy distante de las demás, quedaba viviendo un solo Awó, llamado Koleibiyi, pues allí no se consagraba a ningún aspirante si no había un eclipse de sol; y tardó tanto en presentarse de nuevo otro eclipse de sol, que los Awóses fueron muriendo por su edad. Como la tribu más cercana era enemiga, no se mantenían intercambios de conocimientos religiosos. Koleibiyi tenía un solo hijo, cuya gracia natural era muy aceptada, pero no estaba seguro de si el muchacho era hijo de Ogún o de Eshu.

El muchacho era muy travieso, pero cuando decía algo, lo mismo en lo malo que en lo bueno, se daba en firme. Existía, sin embargo, egoísmo por parte del padre, que no aceptaba que ningún Awó de otra tierra o tribu fuera a dar instrucciones sobre su hijo y, por no ir a rebajarse ante cuatro Awóses mayores que él, no supo cuál de los dos Orishas era el dueño de la cabeza de su hijo. Él aspiraba a encauzar a su hijo para que el día de mañana llegara a ser el Awó de la tribu y siguiera la línea trazada por él.

En esta situación se presentó de repente un eclipse de sol, y el hijo se enfermó. No le quedó más remedio que ir a buscar más Awóses para consagrar a su hijo, pero lo que hizo fue buscar a los que él creía que sabían menos que él y a los más chicos, para lograr sus propósitos. El día del itá, uno de los Awóses más chicos dijo: el diablo sabe más por viejo que por diablo, pero hay viejos que saben para destruir a los nuevos; esta ceremonia no está completa, y por eso este Ifá habla directo con la muerte.

Explica este camino que, encontrándose en un caso muy preciso, un padre puede hacer todos los esfuerzos posibles por salvar de la muerte a su propio hijo; pero en este caso hubo un gran egoísmo, y por eso Ifá no recibió esta ceremonia con iré. Aquí tenían que llamar a los Adimu Orishas y hacerle la ceremonia de corte fúnebre para despedirlo de la vida material, y entonces iniciarlo de nuevo, como si fuera un hijo suyo que nació en la familia de Ifá; hacerle además la ceremonia de los cuatro tiempos antes de iniciarlo en Ifá (Agua, Aire, Luna y Sol), para confirmarlo en la tierra con Ifá y no con usted, porque a él ya los Adimu Orishas lo despidieron para el otro mundo, al que pertenece.

14.Los reyes destronados

Obatalá tenía una gran hacienda donde trabajaban como esclavos un hijo de Shangó, otro de Ogún y otro de Elegba. Había que trabajar muy duro, de sol a sol, y un día los hijos de Elegba y de Ogún se pusieron de acuerdo para abandonar la hacienda y convidaron al hijo de Shangó; pero este no aceptó, porque cuando lo fue a consultar con Ifá, este le dijo que siguiera en su trabajo para que, con el tiempo, se fuera ganando la estimación y la confianza de Obatalá y pudiera llegar así a ser rey con los conocimientos que este le proporcionara.

Ante la negativa del hijo de Shangó, los de Ogún y Elegba se fueron de la hacienda y comenzaron a recorrer el mundo; pasó el tiempo sin que lograran obtener nada de provecho para sus respectivas vidas, por lo que siguieron pasando trabajos y sinsabores, además de andar errantes. Entre tanto, el hijo de Shangó siguió trabajando en la estancia, donde un día logró hacer Ifá, convirtiéndose así en rey y obteniendo de esa forma la confianza de Obatalá, quien lo nombró su secretario para que administrara aquella hacienda.

Un día se presentaron de regreso a la hacienda el hijo de Elegba y el hijo de Ogún, que venían sucios y harapientos, y vieron con gran asombro que su antiguo compañero de infortunio era el secretario de Obatalá. El hijo de Shangó los aceptó de nuevo en la hacienda, pero entonces nacieron la envidia y el rencor y, después de comenzar a trabajar de nuevo, idearon la forma de perjudicarlo: comenzaron a robarse el ganado y a matarlo, para comer lo poco que de una res puede comer una persona, y la enterraban en la parte más pantanosa del río que atravesaba aquella hacienda.

Un día, el hijo de Shangó se vio este Ifá, que le decía que sus enemigos lo estaban perjudicando y que hiciera ebó con huesos de reses y demás ingredientes, y que lo llevara a la parte más pantanosa del río. Él ya había notado la falta de las reses y estaba preocupado, pues dentro de pocos días debía entregar cuentas a Obatalá, es decir, darle un informe sobre la situación de la hacienda.

Después de hacer el ebó, fue a llevarlo al pantano que quedaba a un costado del río, donde se enterró hasta las caderas; pero hubo de lastimarse un pie con una cosa dura, y esto le llamó la atención, por lo que se las ingenió para saber con qué se había hincado, sacando una testa de res. Más adelante le sucedió lo mismo, y así fue descubriendo que aquello era un cementerio de reses robadas. Entonces se puso al acecho y vio a los hijos de Elegba y de Ogún en aquel asunto.

El día que rindió el informe, Obatalá no quedó satisfecho con la cantidad de reses reportadas y le pidió cuentas de las mismas, a lo que el hijo de Shangó respondió: usted tiene mucha razón, esas no son todas; pero las que faltan se las comieron el hijo de Elegba y el hijo de Ogún, y las tienen enterradas en la orilla del río; este asunto lo descubrí ayer por medio de Ifá. Entonces Obatalá mandó a matar al hijo de Elegba y al hijo de Ogún.

15.La flecha del sabio

Ebó

Flecha, maní y un muñeco.

Había un sabio que vivía de lo mejor y se daba buena vida por el capital que tenía; pero siempre que iba a hacer de las suyas iba con un hijo que tenía, el cual se prestaba, junto con su padre, para engañar a su propia madre, ya que siempre recibía dinero de manos de su padre. Algunas veces el muchacho aparentaba también tener algún capital. El sabio tenía un gran almacén de hierbas, de las cuales vendía una gran cantidad al extranjero, pues de esas yerbas hacían aceite de maní.

Un día el padre se enfermó y no podía atender el negocio. El padre tenía el secreto en la entrada del almacén, y un día se fue a registrar y le salió este oddun por el camino de Ifá, por lo cual fue al almacén por si le faltaba algo; pero al parecer no le faltaba nada, porque el hijo se llevaba las cosas poco a poco, para que no se notara la falta, y las vendía según lo hacía el padre, disfrutando de muy buena vida. Pero cierto día, cuando el padre había mejorado, hizo un balance y notó la falta de mercancías, por lo que reunió a toda la familia para vigilar al ladrón.

El hijo de su confianza fue el primero en protestar, y los demás también protestaron, por lo que el padre, indignado, puso una trampa: una flecha que se disparaba en cuanto movieran el saco.

Una noche, el hijo le pidió permiso para ir al pueblo que el padre le había enseñado; pero a medianoche se sintió un grito de dolor, por lo que dijeron en la casa: ya cayó el ladrón. Y cuando se dirigieron al lugar, se encontraron la gran sorpresa: su propio hijo, muerto por la flecha de la trampa.

16.Ifá de la pintura

Ogbe Tualara Olorun yeyé lemi Sheshe omo Olofin Kawó Ologueri adebe aboki owo efon oddun kete yebe Elegbara adidda du a adi taure Olodumare ke foribale amo umbati lobe Adechino Awó adifafun Orúnmila obara baniregun.
Ebó

Gallo, adié fifeshu, eyele, maní (de diferentes colores), asho de todos los colores.

Oriña fue a casa de Olofin para saber cómo se distinguía cada cabeza, cada ángel de la guarda, y a qué tierra pertenecía. Olofin y Orúnmila le dijeron que hiciera ebó, y él hizo el que arriba se señala; y cada vez que lo hacía, a Orúnmila y a los Osha se les ponía la primera pintura del color del ángel de la guarda y de la tierra a la que pertenecían.

Cuando el mandadero fue a llevarle el mandado a Olofin y a decirle que todo estaba arreglado, al llegar dijo: «Oduduwa Areku Sekun Komashe Midare, Midare».

Nota: este es el omo de la pintura y la escultura, y hay que recibir a Oduduwa.

17.El comerciante y la reciprocidad

Adifafun Awó Ogbe Tua adifafun obaño kute, kute katoni inshe Orúnmila mayesi Awórun Malu kokayini minikiki awanu ni pofa odara ninshe Olofin Orúnmila relikuin Orúnmila Awófun kushe, kushe Awósun añarí kaferefun Elegwa lordafun Orúnmila.
Ebó

Adié meyi dundun, gallo okan, un atepón (keké), agboran, malú, inshe malú, añarí, ekó, bogbo tenuyen.

En este Ifá nació la práctica de los romanos, que vaticinaban por los hígados de las reses, y también la adivinación de la arena. El secreto de este Ifá es un tablero con la forma de un hígado de res, que tiene el signo de Ogbe Tua en el centro; este camino refiere el del comerciante y la reciprocidad en la vida.

Orúnmila era musulmán y gran sabio de la adivinación de la arena, cuya sabiduría le valió que su pueblo lo denominara el supremo adivino, con su tablero, que en aquel tiempo era un hígado de res con el signo de Ogbe Tua, que es su secreto en esa tierra; porque en aquella tierra no existía el tablero de madera, sino el ya mencionado, y las reses se sacrificaban a Orúnmila, donde después de atefar marcaban ese signo, y también lo marcaban sobre la arena.

Orúnmila Awósun Añarí Awó, que era su nombre, se encontró caminando por el pueblo a Abaño, el cual era Alashena, tallador y comerciante, y vio que este vendía una estatuilla de una vaca cuya base era un hígado de res hecho en madera, y que tenía tallado el signo de Ogbe Tua. Buscando adquirirla, Orúnmila le preguntó cuánto costaba, y Abaño le dijo: por tratarse de usted, se la doy en 75 pesos. Pero Orúnmila le contestó: yo, por tratarse de usted, le doy 45 pesos. Abaño alzó los brazos al cielo y exclamó: ¡45 pesos! Usted se está burlando de mí; imagínese si Olofin se entera. Orúnmila le dijo: no me interesan sus aspavientos. Abaño, haciendo gestos de indignación, dijo: prefiero regalarla. Encantado, dijo Orúnmila alborozado, y se guardó la pequeña obra de arte.

Entonces le dijo a Abaño: tú has sido extraordinario conmigo y yo te estoy agradecido; pero, como comprenderás, un regalo así solo se le hace a un amigo, y de acuerdo con esto no tendrás líos. ¿O encuentras mal que yo te haga un regalo a ti? Claro que no, dijo Abaño. Entonces Orúnmila le hizo osode y le vio este signo, le hizo ebó y después le dijo: aquí tienes 45 monedas de oro; empléalas en obras de caridad y nunca te faltará nada. Así Orúnmila le dio la lección de que había que ser recíproco, despidiéndose de él y quedando los dos contentos.

De esa forma, Orúnmila Awósun Añarí Awó, que era Ogbe Tua, pudo llevarse la obra de arte a su colección, la cual le permitiría sedarse y apaciguar sus nervios, alterados en distintas ocasiones por la incomprensión de su familia y de sus hijos; eso le permitiría conservar el poder de su mente y seguir siendo el supremo adivino de la arena.

Este es un Ifá de fantasía: aquí nació la actividad mental del hombre; es un Ifá de proyectos, y nació el amor de los hombres por las obras de arte por ellos creadas.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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