Iwori Meji
Eji-Wori
«Aronipin ori kamu aya aralelo · Aronipin otoshu koni yegan · Aronipin». — Súyere con el que se anuncia este odu.
Rezos y súyere de Iwori Meji
BABA IWORI MEJI ESHINSHE KOLORA ALOSIN KONI YEGUN ARONIPIN INAGARDI IBANU ADIE OUN BABALAWO ADIFAFUN ARERE ONILORUN UBEYAREBE ARONIPIN NEYA LENU GBOGBO KOLA LENSHE NINU ABATA SHENSHE OKUTA GUERE LODE EMBERU SHULA BERE BERE KARUN ADIFAFUN OKATO AYARE BIGBATIN OLORUN ENGUERE LEBO.
ARONIPIN ORI KAMU AYA ARALELO ARONIPIN OTOSHU KONI YEGAN ARONIPIN.
En este odu nace
- El color marrón o matipó.
- Los remolinos.
- El celo en los animales.
- El análisis de los hechos de las cosas.
- La Lógica.
- Los antígenos o componentes de la sangre.
- Los leucocitos.
- Los animales feroces y carnívoros.
- La decapitación.
- Alatosin, la Gonorrea.
- Las cejas, las pestañas y los párpados.
- Los zumbidos y el siseo.
- La frase «Atando cabos se hace una soga».
- La menstruación de la mujer como fenómeno.
- Todo lo podrido.
- La oxidación del hierro.
- La prohibición que establece el descanso de la adivinación después de las 6 de la tarde.
- Que el hombre utilice a la mujer para satisfacerse sexualmente y la repudia después.
- El agradecimiento.
- El espíritu de Osanyin llamado «Odesegue».
- Que este sea el odu donde bajó Yemajá a la Tierra (Odu Isalaye).
- Donde Orúnmila se retiró y dejó los Adeles para auxiliarse.
Descripción del odu Iwori Meji
Iwori Meji ocupa el tercer lugar del Orden Señorial de Ifá. Se compone de Iwori en el lado derecho, que es el principio masculino, y de Iwori en el lado izquierdo, que es el principio femenino.
Este odu confirma que los 16 Ikines sagrados representan a Orúnmila y son objetos de veneración en la Tierra; por eso los Babalawos los guardan para revelar los misterios de la vida. Fue aquí donde Orúnmila se retiró hacia el Cielo: sus hijos le rogaron que regresara, él no quiso, y les entregó las 16 semillas de aquella palmera —los Ikines— que serían su representación en este mundo.
Habla de gente a la que se le dio la habilidad de ver las cosas en su verdadera perspectiva. Los nacidos bajo este signo sueñan a menudo, tienen una visión clara y con el tiempo llegan a ser adivinos y espiritistas. Ifá dice que, si algo se le pierde, la persona de este odu con seguridad lo recuperará, y que tendrá oportunidades de un buen trabajo siempre que haga los sacrificios adecuados. Si desea viajar fuera de su ciudad o cruzar el mar, deberá hacer sacrificio para que sus ojos no vean lo maligno; cuando el sacrificio se hace correctamente, la persona alcanza buena posición. Cuando este odu sale para un consultado se le aconseja adorar a Ifá, pues le trae buenas perspectivas, larga vida, riqueza, esposa e hijos. Aquí la persona debe examinar cuidadosamente y reafirmar sus caminos temporales, espirituales y emocionales.
Iwori es una elisión de Iwa-Orí, que significa el carácter de la conciencia, o la esencia interna de la conciencia. Ifá enseña que todas las cosas del universo poseen alguna forma de conciencia, y la palabra Iwori se asocia al proceso por el cual esa conciencia forma su propia identidad única: lo que en términos psicológicos se llama individualización. En Ifá, el concepto de Iwori se vincula a la transformación espiritual simbolizada por el elemento del fuego. En términos prácticos, Iwori es el fuego de la pasión: la pasión puede llevar al conflicto; en lo positivo, el conflicto conduce a la resolución y al crecimiento; en lo negativo, a más conflicto y a la derrota. La pasión se asocia también con el impulso hacia la procreación.
Es un odu masculino; sus padres son Tohitana y Neheugede. Lo rige el planeta Mercurio; su metal es el azogue; su día de la semana, el miércoles; su color para vestir, el amarillo canario; y su punto cardinal, el Sur. Este Ifá invoca un obstáculo destruido, significa «resguardar la cabeza» y es el ángel exterminador. Iwori Meji es una cabeza que habla desde el interior de la Tierra; en este odu se descubrieron los secretos de la Madre Naturaleza. El espíritu de este signo se llama Ala-Ala, y su Osanyin lleva basura levantada del suelo por un remolino de aire y arena del punto donde se unen el río y el mar. Aquí habla, además, el espíritu de los odus mayores.
En este signo hablan Iroko, Ogún, Oshosi, Obatalá, la Hiena, el León y los Genios del Aire. Hablan también cuatro poderes con nombre propio: Aporo, el que lleva el veneno; Apooloiña, el que lleva la envidia; Ajemoluworan, el que lleva la asistencia; y Ateginidekun, el que mira a los ojos. Marca la destrucción de los hijos de Orúnmila, porque quisieron saber más que él; por eso no pudo salvarlos y, de sentimiento, se echó a llorar.
Representa a los animales cuadrúpedos, anteriores al ser humano, y a los animales machos. Aquí se crearon las sociedades de Ajemo y de Adamú Orisha. Es un odu pródigo en aventuras y en desbarates de todas las cosas: un signo de maldad, desconfianza y maleficios, osobo por naturaleza. Aquí Olofin maldijo la Tierra y por eso se pudrió: nace todo lo podrido, y el odu describe la podredumbre de la tierra, la descomposición de los metales y la descalcificación de los huesos. Hay que cuidarse de enfermedades que pudran la carne; se padece de la sangre, de los huesos y del estómago, de psicosis y de esquizofrenia. Anuncia la muerte de un niño y vaticina suicidio.
Por lo general, los hijos de este odu son malagradecidos y malgeniosos; no creen en nadie ni en nada, son mañosos, matraquillosos e investigadores de las cosas, y no tienen paz con nadie. Llevan cosas ocultas por dentro que nunca comunican a nadie; son duros de palabra, adictos a las malas formas y no lloran con facilidad. Su formación es de mando y se destacan por la imposición que desean ejercer. Son desconfiados e intransigentes, y deben tener cuidado con las mujeres. La mujer de este signo, por lo general, llega a tener más de tres maridos. Los hijos de Iwori Meji no deben ir al cementerio, porque los Egun se les apegan, ni deben investigar o inmiscuirse en lo ajeno.
Habla de chantaje, de robos y de mujer que trata de obtener al hombre que le interesa sin importarle cómo lo logra; de inestabilidad matrimonial y de pérdida de la memoria. Para evitar esto último, el interesado tendrá siempre una campanita que tocará debajo de la almohada a media noche, llamando a los odus mayores. Aquí es donde se le hace la maldad a la mujer con el paño sucio de su costumbre; para contrarrestarla se le ruega con una calabaza, pez guabina (Ejá-Oro) y jutía ahumada dentro de la calabaza, y cinco plumas de loro alrededor.
Aquí fue donde los Babalawos se disgustaron con Orúnmila, y este les dijo: «Los ojos de los Babalawos no verán el mal de Iwori Meji». En este odu nació el otorgamiento del descanso de la adivinación de Ifá después de las seis de la tarde: por eso no se debe registrar después de esa hora ni recibir visitas de aleyos pasado ese momento. Por el día no se debe tirar agua a la calle. El Awó que tenga un ahijado con este odu no debe darle mucho poder, pues este signo representa a una fiera oculta. Aquí se conocen grandes cosas a través de pequeños detalles —nació la frase «atando cabos se hace una soga»—, aquí se consulta a Orúnmila para conseguir trabajo y aquí nació la menstruación de la mujer como fenómeno.
Las hierbas de baños (Ebó-Misi) de este odu son la peonía (Ewereyeye) y la hiedra (Elikerese). Por este Ifá se le ponen a Eshu cuatro ganchos y a Orúnmila dos garras de hiena; se pone cadena en la puerta para que Olofin lo reconozca. En este Ifá se coronó Shangó, y después él coronó a su hijo. A Oshún se le ponen dos ekó y a Orúnmila una casita. A Eshu se le da un chivo chiquito que se lleva a la desembocadura del río y el mar. A Shangó se le pone Pitajaya, que después se desbarata en agua para que la persona se bañe con ella. El Awó Iwori Meji siempre debe poner en sus eboses tres cabezas y preguntarle a Orúnmila con qué cosa se lava su cabeza; además, debe usar un coral en su Idefá y en su collar, porque el coral es el símbolo de su honor.
En este odu no se come gallo, harina, coco ni guanábana. La persona no debe reunirse con tres personas al mismo tiempo. Bajo la energía de este signo no se debe practicar ni participar en honras fúnebres, velorios ni ceremonias de Itutos, y ni siquiera visitar enfermos. Nunca se recoge lo que otro bota. Hay que hacer Ebó para conservar lo que se tiene y para evitar la calumnia. Aquí nacieron los zumbidos y el siseo: emitir repetidamente el sonido para llamar o para manifestar desagrado.
Por este Ifá se debe recibir la deidad Olokun, a Oduduwa e Igba-Odu, y Osanyin como medio de protección cuando se esté viajando. Los sacrificios de este odu se ejecutan en el mar o en el río, y el sacerdote de Ifá deberá preguntar, cuando realice el sacrificio, si debe sacrificar los animales o dejarlos vivos. Los hijos de este signo usarán una máscara para trabajar con Egun, y se recomienda colgar cadenas detrás de la puerta de la casa. Aquí nace el espíritu de Osanyin llamado Odesegue, que significa «el fuego sagrado».
El odu Iwori Meji revela que a la deidad Yemajá se le sacrifica cerdo (Elede) para la obtención de paz y tranquilidad. Antes del sacrificio se le presentan disímiles platos de granos, viandas y frutas; para realizar la ofrenda, el cerdo se afeita y se le pintan puntos azules por todo el cuerpo; después se le debe dar un gallo, y ambos sacrificios se llevan al mar. Babá Iwori Meji es el odu de Ifá que acompañó a Yemajá en su viaje a la Tierra: constituye, así, su Odu Isalaye.
Señala este Ifá
- La persona está rodeada de enemigos.
- Tiene que estar haciendo rogaciones para no perder.
- Este odu marca deuda con Oshún.
- Prepárese y haga Ebó para una suerte de dinero.
- Cuidado con traiciones y chantajes.
- Usted es esclavo de su casa.
- Le están echando cosas malas en la puerta de la casa.
- Cuidado no lo boten de donde vive o trabaja, porque usted no está seguro en esos lugares.
- Tiene que orugbo para que no llegue a tener que comer las sobras de otros o tenga que recoger lo que otros botan.
- Usted se deshizo de una prenda o de un Santo sin contar con nadie.
- Usted está muy atrasado.
- Usted va a recibir un dinero; puede haber trampa en papeles.
- Usted tiene un pariente o un hijo que está mal del cerebro y está como mudo o entretenido. Cuidado con locuras.
- Darse baños de Ciguaraya a las doce del día.
- Oshún está detrás de usted por deudas. Páguelas para que pueda hacer Santo y se cure su hijo.
- Tenga cuidado con su puerta, porque le pueden echar una cosa mala.
- Usted, o un familiar allegado, tiene un Santo que no atienden, y ese abandono los perjudica a todos; hasta se le puede quemar la casa.
- Desea irse para otro lugar para ver si le cambia la suerte.
- Hay un lugar donde viven o se reúnen varias personas jóvenes a las que usted aconseja.
- Usted estuvo muy bien, pero se atrasó por causa de una maldad que le hicieron en su misma casa. Haga Ebó y dele de comer a Eshu para que consiga lo que desea.
- Lo malo vive en su casa.
- Usted debe tener un perro.
- Cuídese de ir a una mesa de operaciones, porque el médico se equivocará y lo abrirán por gusto.
- Mujer: hace tres días que cayó con la regla y se le retiró. Usted no está bien de salud y tiene que atenderse con Osha y con el médico para que se cure.
- Comprar una casita y hacer Ebó para que llegue a estar bien.
- Después de terminar el acto sexual, lavarse bien los senos, pues la saliva del hombre puede acarrearle problemas de salud.
- Aquí Aronipin tenía un Osanyin que era un perro, y con él era que ella adivinaba. Kaferefun el perro (Ayá).
- Hombre: tiene a la mujer solo para sus necesidades materiales, y después la repudia y la maltrata.
- Habla de cáncer interior y de descomposición de la sangre.
- Hay una persona en su casa que todo se lo come, se lo coge y disfruta de todo sin trabajar (camino del Oso).
- Por este odu hay que hacer Ebó con cuidado, no sea cosa que, cuando se haga, la omisión de un pequeño detalle lo inutilice todo.
- Usted tiene la cabeza muy caliente.
- A usted no le para el dinero en las manos, pues le entra por una y se le va por la otra.
- A usted le levantaron un falso testimonio que le ocasionará un problema de justicia.
- Usted disfrutará con otra persona la posesión de algo; dele un chivo a Eshu y dos gallinas a Orúnmila para que pueda salir triunfante en la disputa.
- Debe recibir la deidad Olokun.
- Usted tendrá un hijo que será muy malcriado; trate de educarlo lo mejor posible.
- Nunca hable sus secretos e intimidades; no ofrezca nunca la última carta.
- Habla de problemas de hipertensión o hipotensión arterial y de desajustes menstruales.
- Advierte de erupciones en la piel y hemoglobina baja.
- Debe tener cuidado con una mujer que sea virgen, pues esto puede constituir su desgracia.
- Evite incomodarse. No reclame nada en mala forma.
- Usted tendrá más autoridad que sus mayores.
- Habla de persona que oculta cosas.
- Usted es esclavo de los caprichos de otra persona.
- Debe ayudar a los mendigos y desposeídos.
- Este odu llama a la organización en el modo de vida; se tiende a caer en vicios y juegos ilícitos.
- Enuncia engaños a través de firma de documentos.
Predicciones del odu Babá Iwori Meji
Cuando este odu aparece en la adivinación del ókpele o de Ikín, en adivinación ordinaria o consultas diarias, se le debe decir al consultado que:
- Debe sacrificar un puñado de palos de escobas, tela blanca, un gallo y una gallina blanca para que las personas de este mundo lo honren y respeten, y para que no sea mirado con desprecio. El sacrificio le dará poder y energía adonde quiera que vaya.
- Si es hombre, se le dirá que debe consagrarse en Ifá rápidamente, porque puede perder todo su patrimonio. Usted nació para ser seguidor de Orúnmila: es vidente y adivino.
- Para una mujer, se le aconsejará recibir Ikofafun y adorarlo, pues ese será su bastón en la vida.
- Para una persona que está disputando una propiedad que le arrebataron: debe ofrecer un carnero a Shangó, una chiva a Orúnmila y un chivo a Eshu; orinar los confines alrededor de la propiedad y proclamar en alta voz su legitimidad.
- Se le aconsejará que no se interne en el bosque solo, ni de día ni de noche, y que tampoco ande sola, porque puede alcanzar la muerte. Debe sacrificar un gallo a su cabeza, un chivo a Eshu, un pollo pequeño en el corazón del bosque y un gallo a Shangó.
- Para una persona que esté pasando mucho trabajo: debe recibir a Orúnmila, dar un chivo a Eshu, adoptar un perro abandonado y amarrarlo en un cruce de caminos, y seguro resolverá sus problemas.
Cuando el odu Babá Iwori Meji se presenta en ceremonias de iniciación de Igbodun, se le debe decir al iniciado que:
- Para que sea respetado y le rindan honras, para no ser mirado con desprecio y adquirir poder y energía, debe sacrificar un puñado de palos de escobas, tela blanca, un gallo y una gallina blanca.
- Para una persona enfermiza, este es el sacrificio u Omo Ifá que debe realizar, de manera que pueda vivir largo tiempo en la Tierra: un pato, un gallo y un aura.
- Usted debe ser el tercer hijo de su familia; debe haber reencarnado antes o haber muerto poco antes de nacer, para renacer otra vez de los mismos padres.
- Debe hacer el siguiente sacrificio: lanzar diez pedazos de carne de elefante al río, servir su cabeza con una paloma y una nuez de kolá, y dar un chivo, un filtro y piedras preciosas a Eshu. Y ser muy paciente para poder gobernar y ocupar la posición de su padre muerto.
- Cuando este odu aparezca, el primer sacrificio que tiene que efectuar es un chivo a Eshu, un gallo y una paloma a su cabeza y un carnero a Ifá.
- Deberá ofrecerle, de forma sistemática, a Eshu un chivo y múltiples platos.
- Para alcanzar la riqueza debe sacrificar mucho maíz, mucho frijol, un gallo blanco, una paloma blanca, dos plumas de pavo real, dos plumas de gallo rojo y dos plumas de cotorra; dividir el maíz y el grano en dos porciones, llevar una porción encima y, en el bosque, dársela a los pájaros. Además, ponerle dos plumas de gallo rojo a Ogún, dos plumas de pavo real a Orúnmila y dos plumas de cotorra a Orishanlá.
- Debe estar viajando constantemente de un lugar a otro: esto le traerá beneficios.
- Sirva bien a Orúnmila y de todo corazón, porque Orúnmila lo cuidará siempre de todos los enemigos y problemas.
Enfermedades que aquejan a los hijos de Iwori Meji
- Pérdida de la memoria.
- Psicosis.
- Esquizofrenia.
- Gangrena.
- Mudez.
- Ceguera y falta de visión.
- Esterilidad en la mujer.
- Hipertensión o hipotensión arterial.
- Desajustes menstruales.
- Erupciones en la piel.
- Hemoglobina baja.
- Gonorrea.
- Cáncer.
- Enfermedades digestivas.
Plantas de Iwori Meji
- Pitajaya.
- Cardo santo.
- Espadaña.
- Iroko (Caoba Africana).
- Bledo blanco.
- Copal.
- Amor seco.
Para los baños o Ebó-Misi de este odu se emplean, además, la peonía (Ewereyeye) y la hiedra (Elikerese).
Relación de obras del odu Iwori Meji
Preparar un tarro de res (malú) cargado al pie de Ogún y ponerle a Ogún seis barritas de acero, atadas con alambre acerado y envueltas en hilo negro. Se pondrá en el centro de Ogún.
1 gallo, 7 piedras que pesen, 12 pimientas de guinea, 3 clavos de línea férrea, un lazo, una cazuela de barro grande, jutía y pescado ahumado, miel de abejas, coco, vela, aguardiente, mucho dinero. Todo se mete dentro de la cazuela de barro y a las doce de la noche se le da el gallo al pie de una Ceiba.
1 gallo, 3 flechas con las puntas pintadas de negro (estas van al río); dos muñecos, que se entierran hasta la cintura detrás de la puerta. Para Iré Ayé: perro al Ebó.
2 gallos, 2 cuchillos, 2 muñecos, un güin, 3 flechas, jutía y pescado ahumado, coco, miel de abejas, vela, aguardiente, mucho dinero. Los muñecos se ponen en la orilla del río.
1 gallo, tierra del trabajo, herramientas del trabajo, una cazuela de barro, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, coco, vela, aguardiente, mucho dinero. Todo se meterá dentro de la cazuela. Se le dará el gallo a las doce de la noche, al pie de una Ceiba.
Un chivo o un carnero. Si coge chivo, es para Eshu. Si coge carnero, es para Shangó. 1 gallo, tierra de la cárcel, ropa sudada, una trampa, arena de mar, agua de mar, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, miel de abejas, coco, vela, aguardiente, maíz tostado. La cabeza del animal de 4 patas se lleva, con sus ingredientes, a Olokun al mar. Se coge ajonjolí en polvo, se liga con el Iyefá del Ebó y se sopla donde está el preso. Si se hace con chivas, las cabezas se le ponen a Olofin.
Por este odu se prepara un muñeco que vive y come con el Awó Iwori Meji. Se llama Oshe-Ori-Omonifá. Este muñeco macho lleva un gallo agarrado por las patas en su mano derecha.
Carga de la cabeza del muñeco: polvo (Iyé) de cabeza y pata de Egun y de elefante; polvo de cabeza, pata y corazón de hueso de jicotea, de chiva de Orúnmila, de chivo de Eshu, de guineo y codorniz; polvo de cabeza, aletas y corazón de guabina (Ejá-Oro); pelo de Awó, uñas de las manos y de los pies, pelos de sus partes y de su barba, tela sudada, tierra de la casa, 4 Ikines, raspa de piedra de rayo (Odu-Ará), cabeza de venado, pluma de loro, cabeza de gallina de Orúnmila, un murciélago, un camaleón, tres caballitos del diablo, dos ojos de pargo, 21 pimientas de guinea, limallas de varios metales, bibijaguas y su tierra, tierra de cangrejo, arena de mar, de río y de laguna; palos: ramón, jiquí, guayacán, paramí, yamao, batalla, moruro, cuaba blanca, yaya; obi, kolá, osun naború, obi motiwao, manteca de cacao, cascarilla y manteca de corojo.
Este muñeco se lava con omiero de hierbas de Shangó y se pasa por el tablero, rezando: Oshe-Tura, Otura-She, Iwori-Meji, el odu del Padrino, el de la Oyugbona y el del Awó. A la hora de lavarlo se le hacen muchos cantos (Oro) a Shangó. Se consagra dándole de comer gallo y codornices, junto con Shangó, Egun y Osanyin.
Este Osanyin protege al Awó Iwori Meji contra los efectos malignos de algunas brujerías que le mandan sus enemigos. Se monta en una tinaja de cuello largo y su nombre secreto es Lundote, que significa «tinaja que se mantiene firme». Es un guardiero bravo de Ifá.
Carga: hierbas: amor seco, que disipa los olores o cierra la nariz de los Egun hechiceros; cuatro obi, kolá y 16 ataré chinas. Antes de cerrar la tinaja se le da una paloma. Después se cierra y se le pone una faldita de mariwó tejido, de la mitad hacia abajo. Del cuello se le cuelga un dilogún cargado y una gloria negra, y se le amarra una pluma de garza blanca.
Al montarlo, se cubre todo lo de la carga con una tela de rayas blancas y negras. Después de echar la carga en la tinaja, esa tela se lleva para el cementerio, se pone sobre una tumba y se pregunta con coco si ese Egun es el aliado del Awó Iwori Meji; eso se hace hasta que se consiga un Egun aliado, en cuya tumba se dejará esa tela. Se recoge un poco de tierra de esa tumba, con el nombre completo de ese difunto, y van a la tinaja. Todo esto se pregunta con coco (Obi-Omi-Tuto) en el cementerio. Después, esa tela blanca y negra es la que se pone en el cuello de la tinaja.
Este Osanyin no solo protege al Awó Iwori Meji en sus viajes, sino también a su familia en su ausencia. Si el Awó tiene piso de tierra, esa tinaja vive dentro de un hueco; de lo contrario, se pone dentro de un depósito que contenga tierra. Cuando el Awó está en su casa, esto vive en alto, y cuando está de viaje es que se pone dentro del hueco o del depósito con tierra. Las mujeres no pueden tocarlo cuando estén con la menstruación.
Dice Ifá
- Que a usted se le sube la sangre a la cabeza.
- Hace tres días que se le bajó su costumbre.
- Usted le ofreció a Oshún algo y no le ha cumplido.
- Si es hombre: se le dice que a su mujer se le sube la sangre a la cabeza y que se pone como loca, y que todo el mundo le tiene antipatía por unos chismes.
- Por envidia, unos amigos suyos quisieron reunirse para trastornarle su suerte; ellos quieren hacerle daño a todo trance, hasta ponerlo en manos de la justicia. Ya ellos le han hecho el daño que han podido, pero no le ha hecho efecto.
- Tenga cuidado, que en un lugar lo van a despreciar y le van a poner faltas, diciendo que usted es una persona muy falsa y poco aseada.
- Usted estuvo padeciendo de la sangre, tenía granos en el cuerpo; una persona le huía porque creía que se lo iba a pegar.
- A usted le persigue un hombre de dinero.
- A usted lo quieren botar de donde vive o trabaja. Tenga cuidado, que le quieren poner un clavo enterrado en la puerta.
- Usted quiere obtener una cosa y no puede, porque le han puesto muchas trabas en el camino.
- Usted desprecia a ese hombre de dinero que lo persigue. Usted aspira a un empleo grande, pero tiene muchos contrarios.
- Usted se ha puesto a mirar por un agujero de la casa para ver lo que pasa.
- A usted le han de presentar una mujer desnuda, señorita; tenga cuidado, porque puede ser su perdición.
- Tenga cuidado con robo de consideración.
- A usted le viene un dinero por el camino, porque usted tiene mucha suerte para el dinero.
- Evite incomodarse.
- Usted no está muy seguro de su trabajo; tiene que hacer Ebó para asegurarse.
- Usted, cuando se incomoda, lo quiere arreglar de mala forma.
- El dinero, cuando llega, se le vuelve sal y agua.
- Usted, tan pronto está bien como está mal.
- Usted tiene un apuro por dinero.
- Tenga cuidado con una calumnia que le van a levantar.
- Usted tiene que hacer Ebó con cuidado, pues por un pequeño detalle puede que lo inutilice todo.
- Tenga cuidado con infecciones por acto sexual.
- Usted está rodeado de enemigos: haga Ebó.
- Usted le debe algo a Oshún; páguele para que le entre una suerte de dinero.
- No sea más esclavo de su casa.
- A usted le están echando cosas malas y están difamando de usted, y lo pueden botar tanto de su trabajo como de su casa.
- Usted tiene una persona en su casa que está viviendo de usted: todo lo que hay allá se lo come y disfruta de todo, y no quiere trabajar.
- Usted, o su familia, tiene un Santo que no cuidan bien o lo tienen abandonado, y eso lo está perjudicando; tenga cuidado, porque le puede coger candela la casa.
- Usted debe recibir a Orúnmila para resolver sus situaciones.
Refranes de Iwori Meji
- El cojo no puede correr, y el que tiene una sola moneda no puede sonarla.
- Al mandar dos delante de mí siendo el primero, llegaré de tercero sin remedio.
- De tres hermanos que somos, el más chico es al que más cuidaremos, porque puede ser uno de nosotros el menor.
- Si de día no salgo, de noche tampoco, pues tendré que tener cuatro ojos para salir.
- Quien no quiera a Ikín, no se querrá él mismo y todos lo despreciarán sin dudas.
- Yo nací, pero ya viví en este mundo.
- Cuando más sucio y peludo, más limpio de conciencia.
- Atando cabos se hace una soga.
- El Ikín de la Palma divina me protegerá; serviré a Orúnmila de todo corazón.
- A veces queremos ver más allá y no somos capaces de ver dentro de nosotros mismos.
- Resguardar cabeza, cuatro ojos.
- Una naranja que se plante, una naranja que se arrancará.
- El León enseña sus dientes y los usa en la selva y en la ciudad.
- Cualquiera que esté en la vía puede ser chapuzado.
- El aire hace al buitre.
- El mango de la azada tiene cabeza, pero no sesos.
- Muestra cabeza.
- Nunca ofrezcas la última carta.
- El coral es el símbolo de mi honor.
Yemajá en Iwori Meji
Yemonjá o Yemajá es considerada, de manera general, la diosa de las aguas: de su cuerpo, según la creencia popular, fluyen los ríos, las lagunas y el mar. Hoy día se le asocia con el río Ogún y se le rinde un culto elaborado en las zonas por donde este discurre, en particular Abeokuta. En Nigeria se dice que Yemajá nació en la Tierra Takua, donde nace el río Ogún y donde ella vive; por eso esa región se ha convertido en lugar de peregrinación de infinidad de devotos.
Como ocurre con buena parte de los Orishas, Yemajá es adorada en diferentes regiones y, en consecuencia, adopta distintos nombres o formas. En Oyo, la que impera es Mayelewo, y un mito de ese pueblo cuenta que ella era comerciante en la ciudad de Shaki; se casó con Okefe —título real de Orishaoko—, quien la insultó por sus grandes senos, de donde viene el sobrenombre de Somu-Gaga (senos grandísimos). Ella, avergonzada, se sumergió en el río y se fue a vivir con Olokun bajo ese nombre, y solo sale al mar algunas veces por distintos puntos de la costa. Se le conoce, asimismo, con otros nombres: Asesu, Okute, Akere, Ashakba, Okoto y otros. Es una deidad asociada con muñecos: en África estos se tallan en maderas preciosas y llevan cargas secretas según el camino de la misma. Cuando está en la Tierra le gusta vivir a la entrada de los montes; es trabajadora, vendedora de alimentos, tiñe telas y fabrica aceites de semillas de melón (adé aguse).
En el santuario de Yemajá hay una olla llena de agua sagrada del río Ogún. Esta agua se les da a las mujeres infecundas que le piden hijos, y a los niños que nacen como consecuencia de ello. Sus devotas usan pequeñas cuentas brillantes y hacen ofrendas de maíz triturado, ñame machacado, gallinas, carnero, gallos, patos y pescado. Su principal tabú es el perro (Ajá). Se le ofrendan, además, paloma, jicotea, ganso, codorniz, cerdo, guiso de camarones con alcaparras, huevos duros, acelga y tomate; tamal de maíz que se remoja todo el día, se muele en pilón, se cocina batiéndolo sin grasa y sin sal, se le da forma de pirámide y se envuelve en hojas frescas de plátano; y olelé de frijoles carita, con ajo, cebolla, jengibre y bija, moldeado en papeles. También quimbombó con bolas de plátano verde o ñame, frijoles negros cocinados sin caldo y sin maíz, palanquetas de gofio con melado de caña o miel de abejas, coco quemado, berro, lechuga, escarola, acelga y chayote. Su fruta predilecta es el melón de agua, aunque también gusta de piña, papaya, uvas, pera de agua, manzanas, plátanos y naranjas, de las frituras de ñame con melado, del maíz finado, del arroz amarillo con carne de cerdo y de las chicharritas de plátano. En una jícara se acostumbra a brindarle el agua y el melado. De los peces prefiere la guabina (Ejá-Oro), la anguila, el pargo, la rabirrubia, la cabrilla, el serrucho, el lenguado, la aguja, la cherna y el emperador, entre otros.
Al igual que hay espíritus en la tierra, los Yoruba creen que hay espíritus que habitan en los ríos, las lagunas y el mar, como es el caso de Yemajá. Los reverencian principalmente las personas que viven cerca del agua, con la creencia de que, si son servidos de forma adecuada, pueden a cambio satisfacer las necesidades del hombre: controlan la abundancia de la pesca, evitan el vuelco de las canoas y los accidentes en los ríos, y algunos les dan hijos a las infecundas. Sus principales símbolos son 7 piedras pulidas por la corriente del río y dieciséis conchas de cauríes, empleadas igualmente como medio de adivinación por los devotos. Existe un mito que cuenta que, en los tiempos antiguos, cuando el agua escaseaba, Yemajá estaba acostada y dormía, y las fuentes de agua brotaban cuando ella se viraba de derecha a izquierda. Ella simboliza la maternidad, y sus estatuas la representan como una mujer encinta, con las manos a los lados del vientre y senos voluminosos, a los que hace alusión el canto que la llama «la madre de las mamas llorosas». En nuestro país se conocen muchos tipos de Yemajá, cada una con sus atributos.
Cuando está brava, se le ruega durante 7 días con diferentes adimuses: se envuelven sus piedras en lino de mar y se meten en una palangana con agua de mar, y ahí se le ruega durante los siete días.
1er día: se echan en la palangana siete botellitas de melado. 2do día: se le ruega con un plato de frijoles de carita cocinados con carne de cerdo y chicharritas de plátano. 3er día: se le ruega con 7 frutas bombas. 4to día: se le ruega con una fuente de maíz y un rocío de agua de añil. 5to día: se le ruega con una fuente de dulce de coco. 6to día: se le ruega con 14 palanquetas de gofio con melado (Adun). 7mo día: se le ruega con un melón con siete banderitas azules. De estas ofrendas se lleva una parte al mar, otra al río, otra a una loma y parte a un basurero. Cuando con estas cosas Yemajá no cede, se lleva a los arrecifes un carnero chiquito y se le sacrifica, poniendo la sopera en el agua, de manera que cuando se le dé la sangre también se le dé al agua, de la que se recogerán una botella de agua de mar con sangre y otra sin sangre. Cuando la persona llegue a la casa, se baña primero con la limpia y después con la que tiene sangre, dejando que el aire la seque. Después la persona se echa cascarilla (efun), se viste de blanco y sale para la calle.
Ingredientes: 2 gallinas, 2 gallos, aguardiente, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, velas, pintura de santo, coco, pimientas de guinea, plato, 7 adimuses, 2 palomas, 1 guinea, miel de abejas.
Ceremonia: se coge el tablero de Ifá (Atepón-Ifá) y se le pinta la siguiente atena: Oshe-Tura, Iwori-Batrupon y Otura-She. Encima se pone un plato donde se pinta la atena siguiente: Oshe-Tura, Iwori-Meji, Otura-She. En el plato se ponen 7 pedazos de coco con manteca de corojo y una pimienta de guinea en cada coco; al lado se pinta el osun de Yemajá y se cubre con hierba fina, y ahí arriba se pone a Yemajá. Se le da coco (Obi-Omi-Tuto) a Eshu, dándole cuenta de lo que se va a hacer, y se le da coco a Yemajá. Se rezan los odus y se le da coco al tablero. Se pondrán alrededor de Yemajá 7 adimú. Se le sacrifica un gallo a Eshu y posteriormente se le dan las dos gallinas a Yemajá, echándole primero la sangre al plato o tablero y después a Yemajá, cantándole el súyere: «YEMAJA KILOPA ADAGA ADIE ATEPON IFA». Se pondrá delante de Yemajá a Ogún, donde se le dará un gallo, y se echará la cabeza de ese gallo dentro de Ogún. Se le darán 2 palomas a Yemajá y la guinea. Después se echará la cabeza del gallo dentro de la sopera de Yemajá. Se prenderán 2 velas. Se limpiará la atena con la hierba fina y se guarda, que junto con los adimú se echará en el Ebó (cuando se limpie la atena se rezarán los odus y se preguntará para dónde va el Ebó). Al tercer día se hace Itá por Orúnmila, sin darle gallina.
Ingredientes: 1 cerdo pequeño, 3 gallos, 2 palomas, canasta, paño azul, pintura de santo, añil, 1 plato blanco, coco, manteca de corojo, pimienta de guinea, velas, todo tipo de miniestras (esto es para un Awan), miel de abejas, aguardiente, jutía y pescado ahumado, cascarilla.
Ceremonia: se prepara un osun de 7 círculos; a su lado se pone una palangana con agua añilada y al otro lado un plato blanco, donde se pinta la atena: Oshe-Tura, Iwori Meji, Otura-She. Se le ponen 7 pedazos de coco con manteca de corojo y una pimienta de guinea en cada coco. Frente a todo esto se pone una canasta con un paño azul, y en el centro se le pinta: Oyeku Batrupon. Se le da Obi-Omi-Tuto a Eshu, a Yemajá y al plato, dándoles cuenta de lo que se va a hacer. Se le da un gallo a Eshu con sus ingredientes. Se coge el cerdo para dárselo a Yemajá: se afeita primero y se le pintan puntos azules por todo el cuerpo, y se sacrifica echándole la sangre primero al plato, después a la palangana con añil y, por último, a Yemajá. Antes del sacrificio del cerdo se debe sacrificar al Awan, como si fuera para Olokun. Se le darán a Yemajá 2 gallos y dos palomas, y los cuerpos del cerdo, los gallos y las palomas van a la canasta, que junto con lo demás se lleva para el mar.
Ingredientes: 1 ganso blanco, 2 gallos, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, cascarilla, añil, melado, aguardiente, miel de abejas, coco, hoja de malanga, paño azul, un pedazo de cristal, velas.
Ceremonia: al ganso hay que tenerlo 7 días en la casa haciéndole Ituto. Se le dará en los pies con palos, lanzándole piedras, etc. El inodoro de la casa se limpiará bien ese día y se le rociará añil, jutía y pescado ahumado, miel de abejas, melado, aguardiente y cascarilla; se mete el ganso y se le da Obi-Omi-Tuto. Después se saca, se coloca a Yemajá al lado del inodoro y junto con Yemajá se pone un plato blanco con la siguiente atena: Oshe-Tura, Iwori-Meji, Irete-Untendi, Otura-She. Se ponen sobre el plato 7 pedazos de coco con manteca de corojo y 1 pimienta de guinea sobre cada coco; se le da Obi-Omi-Tuto al inodoro y a Yemajá, dándoles cuenta de lo que se va a hacer. Después se entra el ganso con la cabeza tapada con una hoja de malanga y el paño azul. Se coge una loza de cristal, a la que se le pinta por cada lado Okana Yeku. Se comenzará a cantar el siguiente súyere: «OLOKUN YEMAJA FERRELE LELELE / OLOKUN FERRELE LELELE OBAN OSI EGURO / MAYEKU OLONA OBAN LERI OTO». Se degüella el ganso con el pedazo de laja de vidrio, sacándole el gargüero, y se echará la sangre primero dentro del inodoro, después sobre el plato y, por último, a Yemajá. Se le darán 2 gallos a Yemajá y se le da Obi-Omi-Tuto para saber si recibió de corazón; se le prenderán dos velas. El ganso, con los ingredientes, se llevará para el mar. Los iñales de los gallos y los cuerpos se asan y se le presentan.
Patakíes del odu Iwori Meji
1.Iwori Meji en el Cielo
Estando en el Cielo, Iwori Meji era el Olodu (Apóstol) más antiguo de Orúnmila, muy eficiente en el arte y las prácticas de Ifá. Crió a varios sacerdotes celestiales y tuvo muchos sustitutos trabajando para él. Sin embargo, era muy engreído, y eso explica por qué con el tiempo perdió su antigüedad ante Ejiogbe y Oyeku Meji, que eran, por otra parte, mucho más jóvenes que él en el Cielo. Realizó trabajos celestiales de los que no existen cuentos, porque no permitió que sus seguidores del Cielo vinieran a la Tierra, que era donde los hubieran revelado; aun así, algunos de esos trabajos han sido contados por aquellos que se beneficiaron de ellos.
2.El Sol, la Luna y la Oscuridad
Ejikoko Iwori, cuyo título en el Cielo era Kpau Yakata, hizo adivinación para el Sol, la Luna y la Oscuridad cuando venían para el mundo. En Yoruba se les llama Ojo al Sol, Oshukpa a la Luna y Okuku a la Oscuridad. Aconsejó a los tres hermanos que hicieran sacrificio de la manera siguiente: el Sol, con un montón de escobas, telas blancas, un gallo blanco y una gallina blanca; la Luna, con tela roja, un gallo carmelita y una gallina carmelita; la Oscuridad, con tela negra, un gallo negro y una gallina negra. El sacrificio era para que la gente del mundo pudiera honrarlos y respetarlos, y muy en especial para que nadie los pudiera mirar a la cara con desdén; lo más importante era que estaba destinado a darles poder y energía, haciéndolos indispensables dondequiera que fueran.
La Luna dijo que era demasiado agraciada y popular como para preocuparse por sacrificio alguno, aunque ya anteriormente había hecho sacrificio por amor, y esa es la razón por la cual la gente se alegra cuando ve la Luna nueva. La Oscuridad dijo que estaba dotada con los rasgos adecuados para exigir respeto y miedo donde fuera, y también rehusó. El Sol fue el único que sacrificó.
Después del sacrificio, al Sol se le entregó el montón de escobas con el que había sacrificado, para que lo tuviera siempre en su mano, con el consejo de apuntar a la cara de cualquiera que osara mirarlo de frente. Esos son los rayos del Sol, que deslumbran los ojos de quien trate de mirarlo directamente; y aun así se le admira, porque el calor que genera se utiliza para una variedad de propósitos en todo el sistema planetario. A nadie le interesa mucho la Oscuridad, y no se le utiliza para ningún propósito tangible, porque no hizo sacrificio. Por esa misma razón, a la Luna solo se le admira: ni se le teme como al Sol ni se le utiliza con fines productivos.
3.La adivinación para Akun, la cuenta de coral
Antes de abandonar el Cielo, la Cuenta también fue a Iwori Meji en busca de adivinación. Este, sin embargo, indicó a tres de sus sustitutos que la hicieran. Ellos eran:
Ellos adivinaron para la cuenta de coral (Akun en Yoruba e Ivie en Bini), que se llamaba Olomo Akeriwaye en el Cielo. Le aconsejaron sacrificar para que pudiera vivir para siempre en la Tierra como instrumento de adorno y nobleza, y para que se le manipulara con respeto y dignidad. Debía hacer sacrificio con un macho cabrío, una rata, un pescado, una gallina blanca, una paloma blanca, tela blanca e hilo blanco. Lo hizo antes de venir al mundo, donde se le recibió con júbilo, y desde que llegó exige el respeto de todos y cada uno hasta este día: se le asocia con la aristocracia real y los adornos ceremoniales. De ahí que el coral sea el símbolo del honor del Awó de este signo.
4.La adivinación para el Plomo
Estando en el Cielo, dos Awós que trabajaban para Iwori Meji hicieron adivinación para el Plomo (Oje en Yoruba y Oze en Bini) cuando se le catalogaba de inútil en el Cielo. Los dos Awós fueron:
Como tenía un físico maleable, se decía que no viviría mucho tiempo después de llegar a la Tierra: se le consideraba alguien que moriría tan pronto llegara. En la adivinación, los Awós le dijeron que hiciera sacrificio con un pato, un gallo y un buitre. Lo hizo y vino al mundo, donde vivió tanto que sobrevivió a todos los que esperaban que muriera joven. Por esta razón se compuso un poema en alabanza de su longevidad, que los Awós cantan hasta este día:
Cuando Iwori Meji sale en adivinación o en Igbodun para una persona enfermiza, este sacrificio especial (Omo Ifá) deberá ser preparado, de modo que pueda vivir largo tiempo.
Se dice que este trabajo fue el último hecho por Ejioko Iwori antes de venir al mundo, y que compuso el siguiente poema antes de llegar finalmente a este lugar:
5.El León, la Vaca y el Búfalo
El León, la Vaca y el Búfalo nacieron del mismo padre, que era Rey de los animales en el Cielo. Cuando este partió hacia el mundo, se hizo necesario que uno de sus hijos lo sustituyera como Rey. El León corrió entonces al adivinador de su padre, Ejioko Iwori, en busca de adivinación, y se le aconsejó que hiciera sacrificio del modo siguiente: tirar diez pedazos de carne de elefante al río; servir su cabeza con paloma y nuez de kolá; y dar un macho cabrío, filtro y cuentas a Eshu. Lo hizo sin demora alguna y se le aseguró que, con el tiempo, asumiría el título de su padre.
La Vaca, que era el más viejo de los tres hermanos, no se molestó en ir por adivinación, porque la ley de primogenitura del Cielo la acreditaba para asumir la corona, y fue coronada Rey de los animales. Poco después, la esposa de la Vaca fue al río, vio un gran pedazo de carne y lo recogió. Cuando iba de regreso a su casa, Eshu lo transformó en carne fresca de elefante que chorreaba sangre y, al mismo tiempo, atrajo la atención del León hacia el pedazo de carne que iba sobre la olla de agua que la mujer llevaba, persuadiéndolo de seguirla hasta el hogar. La esposa de la Vaca, que ahora era Reina, acusó públicamente al León de robarle su carne. Como el robo se castiga con la muerte en el Cielo, la Vaca supo las consecuencias que aquello tendría, y rápidamente abdicó y escapó hacia la Tierra con su esposa.
Tras la súbita desaparición del Rey Vaca, se invitó al Búfalo a convertirse en Rey. Como nunca esperó serlo, subió al trono sin molestarse en ir por adivinación, y desde el principio fue un Rey feroz: siempre que dos o más animales acudían a él para que decidiera disputas mutuas, condenaba a muerte al demandante y al demandado. Su bandada comenzó a alejársele. Cuando el León vio al Búfalo coronado, fue a preguntarle a Ejioko Iwori por qué la predicción no se había hecho realidad. Este le aconsejó paciencia, pero le dijo que, si quería que la predicción se manifestara rápidamente, debía hacer lo necesario para tener su propio Ifá, tras lo cual con seguridad sería coronado en un período de tres meses. El León se hizo su propio Ifá, y fue Iwori Meji quien apareció en el Igbodun.
Mientras tanto, la comunidad de animales, perpleja por el reinado agresivo y destructor del Búfalo, se dirigió a Ejioko Iwori en busca de adivinación sobre qué hacer para ponerle fin a aquel reinado de terror. Les aconsejó que solo tendrían paz y tranquilidad si devolvían al rebaño a los tres hijos del bosque que el Búfalo había eliminado: Oten, omo Ilara; Ogoro, omo Olode; y Oju, omo Ijarere. También les dijo que su legítimo Rey se encontraba escondido dentro de una cueva en el bosque, y les ofreció una descripción detallada del lugar. Los animales fueron a buscarlo y, al llegar a la cueva, vieron al León y lo golpearon por haberse escondido en lugar de combatir la amenaza del Búfalo. Mientras lo golpeaban, él les dijo dónde guardaba su desaparecido padre todos los instrumentos de autoridad, incluidas sus varas diabólicas.
Después de esto se reunieron, formaron un ejército y expulsaron al Búfalo del trono, que también escapó hacia la Tierra. Fue tras la expulsión del Búfalo que el León fue llevado al pueblo en procesión triunfal, con una tela atada al cuello. Entonces fueron en busca de Oten, quien insistió en ser llevado sobre los hombros de alguien; Ogoro insistió en ser llevado sobre la cabeza de alguien, y Oju fue llevado al hogar en las manos de alguien, porque habían salido del pueblo atropelladamente. El León estuvo cuatro días en el trono sin pronunciar palabra, por miedo a que lo golpearan nuevamente como en la cueva; pero con los instrumentos de autoridad de su padre fue formalmente proclamado Rey, y todos los animales se arrodillaron para saludarlo de la manera tradicional.
6.Iwori Meji parte del Cielo hacia la Tierra
Aunque en el Cielo Iwori Meji era el más antiguo de los Olodus de Orúnmila, fueron la dilación y la complacencia las que lo llevaron a la tercera posición cuando llegó a la Tierra. Cuando Orúnmila regresó de su primer y único viaje al mundo, invitó a sus dieciséis hijos a que acompañaran a los hijos de las otras divinidades a la Tierra, para que fundaran allí una morada permanente; después de pensarlo mejor, propuso que fueran uno tras otro en lugar de irse todos de golpe. Iwori Meji fue el primero en presentarse y decir que él era tan útil en el Cielo que aún no había llegado el momento de su partida. Además planteó que «un buen General no envía a sus mejores soldados a que sean los primeros en la batalla», y propuso que Omonighorogbo, quien se convirtió en Ejiogbe en la Tierra, fuera el primero en partir. Deseoso de halagarlo, lo describió como el único Olodu lo suficientemente sociable como para interactuar de manera efectiva con las demás divinidades, y expresó que sería el mejor embajador de la casta de Orúnmila. Ejiogbe se ofreció a guiar la ida, pues tenía una buena razón para ir a la Tierra, y fue hecho Rey del Día tan pronto llegó, porque llegó en pleno día.
Cuando Ejiogbe no informó de sus hallazgos en la Tierra, fue también Iwori quien propuso a Orúnmila que Oyeku Meji fuera el próximo en ir. Oyeku nació de noche y, con el tiempo, fue coronado Rey de la Noche. Cuando Iwori Meji comenzó a oír las noticias de cómo la vida prosperaba en la Tierra, decidió seguir a sus dos hermanos. Tan pronto tomó la decisión, los siguientes Awós hicieron adivinación para él:
Estos son los nombres de los tres Awós que adivinaron para Iwori Meji antes de que abandonara el Cielo. Le aconsejaron que le diera un macho cabrío a Eshu y un gallo a su cabeza, o cualquier cosa que supiera que él se comería. Dio el macho cabrío a Eshu, una paloma a su cabeza y un carnero a su Ifá. También fue ante Olodumare, el Dios Todopoderoso, en busca de autorización y bendición. Cuando abandonó el Palacio Divino preguntó por Akpominijekun, el bolso del misterio, y Dios se lo dio. Después de esto, partió hacia el mundo.
7.El nacimiento de Iwori Meji
Su padre era un mendigo y su madre una sacerdotisa divina. La madre se llamaba Jetti, «la desaliñada», y su padre se llamaba Ako-Oko. Cuando aún se hallaba en el útero, atrajo regalos y benevolencia de todos sobre sus padres: a la madre, con frecuencia, no se le permitía pagar por los servicios recibidos ni por los bienes comprados, y se le decía que el niño de su vientre era un gran sacerdote de Ifá que merecía respeto.
El día que nació, lloró en el frente de la casa de su padre, pero el llanto resonó en el fondo de la casa. Por el misterio que rodeaba su vida, muchas veces se le dejaba solo; solía internarse en el monte, donde utilizaba todo tipo de follaje para frotarse la cabeza. Fue criado con limitaciones, porque sus padres no siempre tuvieron una buena posición económica. Incluso de niño ya era vidente, y muchas veces podía hablarle a la gente de los problemas que tenía. En una ocasión les dijo a sus padres que sirvieran mutuamente sus cabezas para poder prosperar: el padre debía utilizar una gallina para servir la cabeza de la madre, y esta un gallo para servir la cabeza del padre. Después del sacrificio, la parcela de ambos mejoró de manera asombrosa.
8.Iwori Meji compite por la antigüedad en la Tierra
Al llegar al mundo, descubrió que sus dos hermanos más jóvenes, Ejiogbe y Oyeku Meji, que habían llegado antes que él, habían sido coronados respectivamente Reyes del Día y de la Noche. Desde el principio estuvo determinado a establecer en la Tierra su antigüedad celestial: incluso su signo, dos adentro y dos afuera, se diseñó para retar la autoridad de Ogbe y de Oyeku. Ellos, por su parte, estaban igualmente determinados a imponerle sus autoridades terrenales.
Una tarde, Iwori se hallaba sentado frente a su casa cuando vio acercarse una larga procesión, en la que todos se inclinaban reverentes ante el hombre a caballo que iba al frente: era Ejiogbe quien recibía todas las reverencias. Iwori no se inclinó a saludarlo como todos hacían; simplemente sacudió su cola de caballo (Oroke), como acostumbraban los Awós, pues no veía razón para arrodillarse ante su hermano menor, aunque nada en la tradición exime al hermano mayor de un Rey de arrodillarse en el saludo. Ejiogbe detuvo la procesión y ordenó que, si Iwori se sabía demasiado grande para saludarlo como los demás, en lo adelante debía encerrarse dentro de su casa durante el día, si no podía someterse a la autoridad del Rey del Día. Iwori Meji se retiró adentro, disgustado. Al caer la noche salió de la casa y, al llegar al cruce de caminos, encontró otra procesión encabezada por Oyeku Meji, con luces deslumbrantes, tan brillantes como los rayos del Sol. Otra vez, en lugar de arrodillarse, solo movió su cola de caballo en señal de saludo, y Oyeku Meji le dijo que, si no podía someterse a la autoridad del Rey de la Noche, debía abstenerse de salir de su casa durante la noche. Se retiró de nuevo.
Así se le prohibió salir de su casa de día y de noche, y en esa situación ni siquiera podía salir a buscar el pan de cada día. Cuando Eshu vio que la condición de Iwori se hacía insostenible, se transfiguró en un Jefe para aconsejarle que invitara a sus dos hermanos a una reunión para arreglar sus problemas: la benevolencia de Eshu era en pago del macho cabrío que Ejioko Iwori le había dado antes de abandonar el Cielo. Iwori aceptó el consejo e invitó a Ogbe y a Oyeku a encontrarse con él al pie de la Palma por donde las divinidades bajaron del Cielo, y a través de la cual Orúnmila regresó al Cielo. Se reunieron en ese punto, y tanto Ogbe como Oyeku insistieron en mantener su superioridad terrenal. Finalmente se llegó al acuerdo de que Iwori ocupara la tercera posición, decisión que aceptó de mala gana. Se ha revelado, de hecho, que volvió a ver a los Awós celestiales, quienes le aconsejaron dar un carnero a su Ifá con el fin de tener tanta autoridad como sus dos hermanos, y que hizo ese sacrificio en el Cielo antes de regresar al mundo.
La significación especial de esta parte de la vida de Iwori es que, cuando este odu sale en Igbodun, la persona debe ser el tercero de los hijos de su familia: debe haber reencarnado previamente, o haber muerto poco después de su nacimiento y haber nacido nuevamente de los mismos padres. La tradición recoge, además, casos de niños que se hallaban al borde de la muerte poco después de nacer —porque habían perdido su autoridad y no deseaban vivir— y que se salvaron al recibir su propio Ifá, siendo Iwori Meji su signo.
9.Cómo Iwori Meji superó finalmente a sus hermanos
Varios años más tarde, en el Cielo decidieron visitar a los nobles del mundo con la proclamación de que quienquiera que fuera capaz de revelar sus nombres sería hecho rico, y quienquiera que no los supiera sería enviado de regreso al Cielo. Los Awós celestiales comenzaron a visitar a los monarcas regentes, y aquellos que no pudieron revelar sus nombres fueron forzados a regresar con sus antepasados, siendo confiscadas todas sus posesiones terrenales y almacenadas en un bolso misterioso que ni se llenaba ni pesaba. Por aquella época, todos los monarcas regentes murieron uno tras otro en circunstancias misteriosas.
Después de ocuparse de los Reyes, el siguiente punto de visita fue la casa de Iwori Meji, que estaba sirviendo su cabeza cuando ellos llegaron. Antes de esto, aterrado por cómo la muerte venía golpeando a los monarcas, Iwori había consultado con su Ifá, que le dijo que diera rápidamente un macho cabrío a Eshu para poder sobrevivir a la prueba que pronto le sería impuesta. Se le dijo que al sacrificio de Eshu le adicionara akará, ekó, un güiro de vino de palma y tres garrotes, y que sirviera su cabeza con una guinea antes de hacer el sacrificio a Eshu. Lo hizo todo sin demora.
Después de recibir las ofrendas, Eshu construyó un pequeño quiosco en el espacio libre cercano a la entrada de la casa de Iwori. El día en que los caballeros celestiales debían visitarlo, Eshu colocó en el quiosco el vino de palma, el akará y el ekó recién preparados, y esperó allí la llegada de cualquier intruso. Poco después, cuando los caballeros celestiales pasaban, Eshu los invitó a comer y a beber dentro del quiosco hasta que estuvieran satisfechos. Mientras comían, les preguntó por el objeto de su misión en el mundo, teniendo tanto que hacer en el Cielo. Ellos le dijeron que se dirigían a la casa de Iwori Meji a ponerle la prueba de su vida: si lograba saber sus nombres lo harían rico; si fallaba, lo harían regresar al Cielo. Eshu les mintió diciéndoles que Iwori era un hombre muy malvado y que él se alegraría de verlo morir, porque era muy engreído; y los persuadió de que le dijeran sus nombres, de modo que, cuando hubieran matado a Iwori, él pudiera al menos conocer la identidad de quienes finalmente eliminaron al malvado de la faz de la Tierra.
El más viejo de los tres tomó uno de los garrotes del quiosco, se golpeó las piernas con él y dijo su nombre: UNOKARE, AKARA RA KA MONI TII KA. El otro utilizó el segundo garrote y pronunció el suyo: OWARA WIRI OJU OGUN. El último tomó el tercer garrote, lo usó sobre su propia pierna y reveló su nombre: IFARA FO DEMI – MU AKPOKPO. Eshu les aseguró que el hombre malvado tendría que ir al Cielo para poder conocer sus nombres. Tan pronto abandonaron el quiosco, Eshu se transfiguró en otra persona, penetró rápidamente en la casa de Iwori por la puerta del fondo y lo alertó de que los caballeros que venían a matarlo se acercaban; entonces le dio sus nombres en orden de importancia, y se sentó con él a esperar su llegada.
Cuando aparecieron en la casa, Iwori los abrazó mencionando sus nombres con aire de familiaridad y estrechando sus manos de manera íntima: AKARA RAKA MONI TII KA – OJURE REE; OWARA WIRI OJU EGUN – ODOJO META; IBARAFO DEMI MU AKPOKPO – OJURE RE – EKERUBO. Les hizo señas para que se sentaran mientras se internaba en la habitación a traerles nueces de kolá, agradeciéndoles profundamente por venir a ayudarle a servir su cabeza. Los hombres colgaron su bolso misterioso de tesoros de un clavo, en la pared que daba al salón de estar. Mientras Iwori estaba adentro, Eshu les preguntó a los visitantes si eran Awós, y respondieron afirmativamente; entonces les contó que, tres días antes, un adivinador le había dicho a Iwori que tres Awós de una tierra desconocida lo visitarían cuando estuviera sirviendo su cabeza, y que le aconsejó utilizar a esos tres Awós para servirle a su Ifá, con el fin de prosperar. Con esto, los hombres huyeron despavoridos, dejando atrás el bolso del tesoro.
Cuando Iwori salió de la habitación con las nueces de kolá, Eshu le dijo que los visitantes se habían marchado. Iwori le pidió que los fuera a buscar, y Eshu les gritó que volvieran a recoger su bolso; ellos respondieron que, como compensación por haber sabido sus nombres, le dejaban el bolso a Iwori Meji para su beneficio. Eshu dirigió entonces la atención de Iwori hacia el bolso abandonado, revelándole que era un bolso de riquezas cuyo propósito era enriquecerlo. Al principio el bolso daba la impresión de chorrear sangre fresca, pero cuando lo bajaron vieron que contenía todo tipo de artículos de riqueza: dinero, bronce, seres humanos y animales de todas las descripciones, en múltiplos de varios cientos.
Iwori Meji le dio las gracias a Eshu con otro macho cabrío fuerte. Después invitó a todos los Awós, incluyendo a sus dos hermanos, a una comida detallada, al final de la cual cantó en alabanza de los Awós celestiales, y hubo júbilo y alegría. Así, aunque Iwori Meji perdió ante sus hermanos la batalla de la antigüedad en la Tierra, se convirtió en una persona muchísimo más próspera de lo que ellos eran. Si Iwori Meji sale en Igbodun, el iniciado seguramente será muy próspero en su vida futura, siempre que no abandone su Ifá y se mantenga en estrecho contacto con Eshu mediante sacrificios frecuentes.
10.Cómo Iwori Meji se convirtió en un fuerte sacerdote de Ifá
Después de que se hizo rico, todos los demás comenzaron a envidiarlo. Entonces fue por adivinación a un Awó llamado ATARI OBIGBO MU ARAYEN BI OJO (el pico o la punta de la boca de un tiokan es tan fuerte como el plomo). El Awó le aconsejó que hiciera sacrificio con un carnero fuerte a los ancianos de la noche y un macho cabrío a Eshu, e hizo los dos sacrificios. Después del sacrificio, los ancianos de la noche trabajaron en él durante siete noches para convertirlo en un hombre fuerte e invencible, y al séptimo día le dieron cuatro ojos con los cuales podía ver en la noche. Simultáneamente, Eshu invitó a los hombres fuertes del día para que lo prepararan durante siete días, y al séptimo día ellos le dieron a Iwori Meji cuatro ojos con los cuales ver cualquier cosa que sucediera de día. Por esto se le considera el Olodu más fuerte del día y de la noche, lo cual con el tiempo lo hizo más poderoso que los Reyes del Día (Ejiogbe) y de la Noche (Oyeku).
11.Los últimos trabajos: Oniwori Eyo y las plumas
Tan pronto como se hizo fuerte y rico, Iwori Meji se vio rodeado de muchos subordinados, a quienes entrenó en el arte y la práctica de Ifá; después de impartirles sus conocimientos, estos lo ayudaban a hacer adivinación para cualquiera que viniera en busca de socorro. El primero de sus súbditos era Okiti To Berebero Maye, quien hizo adivinación para Oni Iwori Eyo cuando su suerte estaba a punto de transformarse de la penuria a la prosperidad. Le aconsejó hacer sacrificio con bastante maíz y frijoles, porque iba a prosperar antes de que finalizara el año; al sacrificio debía agregarle un gallo blanco y una paloma blanca. Él lo hizo.
Realizado el sacrificio, el sacerdote de Ifá dividió el maíz y los frijoles en dos porciones cada uno y le dio una parte para que la llevara consigo, aconsejándole al mismo tiempo que se moviera de un lado a otro. Siguiendo el consejo, Oni Iwori Eyo comenzó a andar, hasta que un día llegó a un lugar donde los pájaros del bosque estaban celebrando una conferencia. Cuando llegó, los pájaros le solicitaron comida y él les dio el maíz; al terminárselo pidieron más, y les echó los frijoles; cuando le preguntaron si le había quedado algo, contestó que ya no le quedaba nada que ofrecer. En un gesto de gratitud, los pájaros le aseguraron que se convertiría en un hombre rico antes de terminar el año: un pájaro llamado Alujo (Awe en Bini) se arrancó dos de sus plumas y se las dio; la cotorra se arrancó dos plumas para él; y otro pájaro, llamado Okin, el Pavo Real, también se arrancó dos plumas y se las entregó. Después de esto, siguió su viaje.
Poco después se encontró con Ogún, el gran guerrero, que regresaba de una batalla con 200 cautivos al frente y 200 cautivos en la retaguardia cargando los saqueos de la guerra. Se detuvo a saludarlo, pero le dijo que, a pesar de su aspecto belicoso, le faltaban dignidad y nobleza. Eshu inspiró rápidamente a Ogún para que le exigiera a Oniwori Eyo que le mostrara cómo podía tener dignidad y nobleza. Este ordenó entonces que todos los seguidores de Ogún cerraran los ojos, y así lo hicieron; con rapidez insertó las dos plumas rojas de gallo en la cabeza de Ogún y pidió a sus seguidores que observaran el nuevo aspecto de su señor. Cuando vieron las dos plumas rojas, todos exclamaron: ¡OGUN YEE!, que hasta este día es el saludo tradicional de Ogún. Cuando Ogún pidió comentarios sobre su nuevo aspecto, todos confirmaron que lucía noble y honorable; Ogún usa plumas rojas hasta este día como parte de sus insignias reales, y a modo de compensación le entregó a Oniwori Eyo los 200 cautivos que llevaba delante, junto con lo que cargaban.
Después llegó al Palacio de Olofen, que se hallaba sentado en el trono, y nuevamente le dijo al Rey que, aunque su aspecto lucía muy próspero, carecía de majestad y nobleza. Cuando el Rey le pidió que le mostrara qué quería decir, insertó las plumas de Okin en la corona de Olofen y pidió a la audiencia del Palacio que comentara el nuevo aspecto del Rey: todos gritaron ¡ABA IYEOO! y confirmaron que lucía majestuoso. Olofen le entregó parte de su reinado para que lo administrara, y Oniwori Eyo continuó su viaje.
Llegó entonces adonde Orishanlá se hallaba sentado en su trono divino, y otra vez dijo que, aunque tenía autoridad sobre todo el Universo, su aspecto carecía de dignidad y majestad. Cuando Orishanlá le pidió que le mostrara cómo lucir honorable y majestuoso, dijo a todas las divinidades presentes que cerraran los ojos e insertó las dos plumas de cotorra en la cabeza de Orishanlá. Cuando todos abrieron los ojos y vieron su nuevo aspecto, gritaron: ¡BAA TAA LAA OOO! Orishanlá se sintió tan contento que le entregó 10 unidades de cada uno de los tesoros valiosos de la Tierra. Al final de su viaje, Oniwori Eyo se había convertido en un hombre muy rico, más rico que cualquier otro de los alrededores.
12.La adivinación para la hija única
Agbonmota Lo Otun y Agbomota Loori fueron los dos seguidores de Iwori que hicieron adivinación para Omokon Okombi, la hija única de sus padres. Los adivinadores la alertaron para que se abstuviera de salir sola, por el día y por la noche. Se le aconsejó que sirviera su cabeza con un gallo y que ofreciera un macho cabrío a Eshu; también debía recolectar todo tipo de comestibles y amarrarlos en un bolso de rafia (Oke en Yoruba y Ebo en Bini), incluyendo ekuru (Emieki en Bini) y un pollo pequeño, y utilizarlo todo para un sacrificio en el medio del bosque, a sus enemigos (Erhee en Bini y Ota en Yoruba). Además debía ofrecer un gallo a Shangó. Hizo el sacrificio a Eshu y estaba a punto de salir con el bolso de rafia para hacer el sacrificio del bosque, cuando su padre le pidió que preparara la comida.
Antes de que terminara de cocinar, todas las mujeres que vendían en el mercado ya se habían ido hacia allá, y el camino estaba solitario y abandonado. En esas condiciones, partió sola para depositar el sacrificio y para ir después al mercado a adquirir los materiales restantes. Al llegar al centro del bosque se dispuso a orar con el bolso del sacrificio, y al instante se apareció un hombre: era el bandido más notorio del bosque, que había aterrorizado a la gente de esa zona durante largo tiempo. Cuando el bandido la llamó, ella comenzó a temblar. El hombre estaba a punto de asesinarla cuando fue detenido por Eshu, que le tomó la mente con pensamientos más conciliatorios: el bandido dejó caer su machete y le dijo que primero fuera al mercado a comprarle algunos artículos. Le dio dinero para que le comprara un gallo, le mostró la ruta que debía seguir a la ida y al regreso, y la alertó para que regresara sola.
Cuando llegó al mercado, ella compró su propio gallo para el sacrificio a Shangó, además del gallo solicitado por el bandido. Estando allí, comenzó a soplar un fuerte viento de galerna, seguido de un fuerte aguacero. El viento arrancó de raíz un gran árbol de los alrededores del lugar donde el bandido vivía, aplastó su choza y acabó con su vida. Cuando la lluvia dejó de caer, la muchacha regresó al bosque para llevarle el gallo; al llegar al punto señalado le gritó para avisarle que estaba de regreso, y no recibió respuesta, pero vio la señal de un árbol caído. Caminó por el sendero hasta hallar al bandido muerto bajo el árbol, y entonces utilizó el gallo del bandido para servir su cabeza en ese mismo lugar.
Al ponerse de pie, vio todo lo que el hombre había saqueado durante sus años de bandidaje. Recolectó lo que pudo de los valiosos tesoros y se fue para su casa, donde narró al padre sus experiencias y lo hallado; este la acompañó de inmediato al bosque para recoger lo que quedaba de valor. Ella sirvió a Shangó con el gallo comprado en el mercado y, después de todo, fue con dos chivos, telas y cuentas de collar a darles las gracias a los sacerdotes que adivinaron para ella, añadiendo un bolso de dinero y una buena cantidad de ñame. Esta experiencia la llevó a la prosperidad. Cuando este odu aparece en adivinación, a la persona se le deberá aconsejar que no ande sola en momentos de quietud, para evitar el riesgo de caer víctima de merodeadores que pudieran matarla, a no ser que haga el sacrificio recomendado.
13.Orare, el mendigo que llegó a Rey
El tercero de los seguidores de Iwori Meji era Aro Ni Ikpin, quien hizo adivinación para Orare, un mendigo que se estaba muriendo de hambre. Después de vivir largo tiempo en la penuria, su ángel guardián se le apareció una noche y le aconsejó que fuera a consultarse con Orúnmila. Fue entonces a ver a Eji Iwori, quien le pidió a Oronikpin que hiciera la adivinación. Se le aconsejó que tratara de hacer lo necesario para Orúnmila, que diera un macho cabrío a Eshu y que criara un perro abandonado después de hacer todos los sacrificios. El hombre salió a buscar dinero para cumplir con lo indicado.
La tradición del pueblo en aquella época era que, cuando el Rey moría, todos los adultos varones compraban un perro y lo amarraban en un cruce de caminos: Koriko, el León, vendría entonces del Cielo a llevarse uno de los perros. Murió el Obá del pueblo y todos los hombres comenzaron a amarrar sus perros en los distintos cruces de caminos. Orare siguió el ejemplo y amarró su estropeado perro en un cruce, solo por satisfacer la costumbre de su gente, convencido de que el visitante celestial no se interesaría en su miserable animal.
Cuando Koriko visitó el pueblo, se llevó únicamente el perro de Orare. A la mañana siguiente, todos encontraron a sus perros donde los habían atado, con excepción de Orare. La costumbre del lugar era que la persona cuyo perro fuera llevado tenía que ser coronada como el siguiente Rey del pueblo. Cuando los funcionarios verificaron que había sido el perro de Orare, lo invitaron al cónclave secreto y lo prepararon para coronarlo; y fue, en efecto, el nuevo Rey. Después de la coronación preparó una comida de agradecimiento, donde hubo alegría general y cantos en alabanza del Awó que hizo adivinación para él.
14.Kiniun defiende la tierra de su padre
El cuarto seguidor de Ejiwori era Alatushe Kiite Atushe Araro Kuu, quien hizo adivinación para Kiniun cuando los otros animales estaban tratando de privarlo de la tierra de su padre. Se le aconsejó en la adivinación que hiciera sacrificio con un carnero, un chivo y un macho cabrío. Después del sacrificio, el sacerdote le aconsejó que fuera a la tierra en cuestión y la rodeara con su orine; hecho esto, debía pararse en medio del terreno, gritar una proclamación de su título sobre la tierra, quedarse allí y observar los acontecimientos. Así lo hizo: después de rodear la tierra con su orine, se paró en el medio y gritó que cualquiera que se sintiera con derecho a discutir la propiedad de la tierra de su padre podía encontrarse con él para combatir. Como los competidores por el título hacía mucho tiempo que lo buscaban, se internaron en el bosque con la determinación de matarlo; pero todos los que cruzaban el círculo de orine caían y morían al instante. Cuando los otros vieron lo que ocurría, corrieron, dejando a Kiniun heredar en paz la tierra de su padre. Por esto se le describe como ENI TOMU ITO GBA UYI OWO ERON KOOGBO. Cuando este odu sale en adivinación para cualquiera que esté compitiendo por la propiedad de algo que por derecho le corresponde, se le deberá decir que haga un sacrificio similar, y con seguridad ganará la contienda.
15.Consejo a los hijos de Iwori Meji
Cuando más alto se hallaba en su prosperidad, un sacerdote de Ifá visitó a Iwori Meji. El sacerdote se llamaba ENI AJA BAAWA NI AJA ABINO, que quiere decir: «el perro regresa a la casa con la persona con la que fue a salir». Le dio a Iwori Meji el siguiente consejo, en forma de poema:
Cuando Iwori Meji sale para un recién iniciado en la religión de Ifá, en Igbodun, a la persona se le deberá aconsejar que sirva a Orúnmila con toda sinceridad, porque Orúnmila lo cuidará bien a él siempre.
16.Donde nació el grito de la Hiena
Cuando Olofin creó el mundo, una mujer tuvo cuatro hijos distintos: el pollo, el chivo, el carnero y la Hiena. La Hiena comía hierba como sus hermanos, pero al hacerse adulta esta comida le desagradó. Entonces, cuando el pollo, el chivo y el carnero tuvieron sus descendientes, la Hiena se metía entre ellos y se los comía. Asustados al ver desaparecer sus crías, sospecharon de la Hiena y le pidieron cuentas: «¿No será que tú te comes a nuestros hijos?». «¡Ustedes me calumnian!», contestó la Hiena. El chivo y el carnero fueron a ver a Olofin y le contaron todo. Este les preguntó: «¿Ustedes están seguros de eso?», y contestaron que sí. Olofin dijo: «Dentro de tres días nos reuniremos todos y mataremos a la Hiena».
Esta, por su parte, fue a verse con Orúnmila y le salió este odu, Iwori Meji, que le marcó Ebó con 3 pollos, 3 ñames y 21 pesos. Y le dijo: «Vete al monte y allí levantas tres montones de arena, plantas un ñame en cada uno y dale de comer un pollo; verás que de los tres solo nacerán dos. Enseguida vete ante Olofin y acusas al chivo y al carnero de haberte desenterrado el ñame».
Así lo hizo la Hiena, y Olofin mandó a un sirviente a averiguar, quien al regresar aseguró que habían robado un ñame. Entonces Olofin le dijo a la Hiena: «En vista de esto y en pago a tu perjuicio, yo te autorizo a que, si te encuentras las crías del carnero o del chivo, te las comas; pero desde hoy vivirás en el monte».
17.Cuando Orúnmila no tenía fuerza en las manos
En este camino, Orúnmila no tenía fuerza en las manos debido a un padecimiento de artritis y bursitis. Un día, el gato que tenía en la casa se puso a jugar con el ókpele y, al caerse este en el suelo, marcó Iwori Meji. Orúnmila, al ver este odu, pidió a un vecino que le pasara el gato por la espalda y, de pronto, sintió alivio. Rápidamente cogió al gato, se hizo Ebó y se curó del padecimiento que tenía.
18.Las tres mujeres de Orúnmila
Iwori Meji tenía y gastaba mucho dinero, y llegó a tener tres mujeres. Al poco tiempo, las tres se pusieron de acuerdo y lo abandonaron, yéndose de la casa. Iwori Meji fue a casa de Olofin y le contó la situación, a lo que Olofin le respondió: «Trae 4 músicos, 3 chivas y mucho ñame, para ver si esto se puede resolver». Entonces Olofin orugbó, metió su ashé dentro de los músicos y se los entregó a Iwori Meji para que se los llevara para su casa. Así se le aparecieron las 3 mujeres, entraron en la casa y comenzó la música: Irede fue la primera; después llegó la segunda, que es Ayé —la alegría—, y después llegó Oyó, que representa el baile. Por gracia de Olofin, Iwori Meji recuperó el Iré Meta, sus tres suertes, por lo que cantaba:
Nota: este Ifá habla de tres protecciones que, por no atenderlas, se le van a retirar. Cada una hace una cosa y las tres hacen un complemento.
19.El Oso encargado de llevar el Ebó
El Oso vivía en casa de Orúnmila y le hacía los mandados: botaba los eboses, barría la casa y lo ayudaba, y Orúnmila lo protegía. Pero no por eso dejaba de ser su enemigo, ya que unas veces por entretenimiento y otras por vago no hacía a cabalidad lo que se le ordenaba. Algunas veces, al llegar los aleyos, se hacía el tonto y les barría los pies; en otras, se ponía a oír en la puerta. Si le pedían agua, se demoraba y la derramaba encima de las personas. Si Orúnmila lo mandaba a botar el Ebó al río, lo llevaba hacia el monte. Los clientes comenzaron a reclamar que sus cosas no salían como se les decía.
Ante esta caótica situación, Orúnmila se hizo Osode y se vio este Ifá, que le mandó Ebó y le advirtió que no podía albergar a nadie en la casa, pues le resultaría un gran atraso. Orúnmila pensó en las quejas y se puso receloso del Oso que tenía en su casa. Lo llamó y le dijo: «Ve a botar el Ebó a la orilla del río, pero de ninguna manera lo botes dentro del mismo ni cruces a la otra orilla». Orúnmila hacía esto porque desconfiaba del Oso, aunque el Ebó iba para el medio del río. El puentecito que había sobre el río estaba en malas condiciones y no resistiría el peso del Oso, por lo que este no debía hacer lo contrario de lo que se le había ordenado.
El Oso salió con el Ebó y, por contradecir a Orúnmila, llegó a la orilla del río y siguió por el puente hacia arriba, hasta la otra orilla. Al llegar al medio, el puente se rompió, cediendo a su peso; cayó al río y se ahogó. Así Orúnmila se libró de su enemigo y, al mismo tiempo, el Ebó llegó a su destino.
Nota: el enemigo está en su propia casa y abusa de su amistad.
20.El obó en la frente
Antes, las mujeres tenían el obó en la frente y tenían muy mal olor, y se lo querían quitar de ese lugar porque era una cosa muy desagradable y, además, no inspiraba amor a los hombres. Ellas fueron a ver a Olofin, y este se los puso debajo de los brazos, pero siguieron con la misma dificultad. Un día fueron a casa de Orúnmila y le explicaron la dificultad que padecían y el mal olor que despedían. Orúnmila les hizo Osode y le salió Iwori Meji; les marcó Ebó con carne, y se los puso entre las piernas. Así pudieron estar bien y conseguir hombres.
Nota: habla de las mujeres con problemas vaginales y dificultades para tener hombres y retenerlos, y que por algo les resultan desagradables. Hay un trabajo enterrado, que se prepara con un clavo con hilo de colores; lo mismo se prepara para bueno que para malo.
21.El Oso secretario de Orúnmila
Cuando Orúnmila vivía en compañía del Oso, que era a la vez su amigo de confianza y su secretario, tenía una cría de animales. Un día fue a buscar dos gallinas y no las encontró, y notó que su cría iba mermando: era el mismo Oso quien se las robaba. Orúnmila, viendo esta situación, decidió mirarse y se vio este Ifá, que le marcó Ebó con cadena y otros ingredientes. Se hizo el Ebó, y había que llevarlo a través del río. Orúnmila mandó al Oso a que lo botara, y este cayó al cruzar el puente del río, que era de madera y estaba podrido. Así se descubrió la traición, pues el Oso cayó al agua con las cadenas y la soga, se fue enredando y se ahogó, comprobando Orúnmila que el Oso era el ladrón.
22.El gran secreto de Osanyin
En la tierra Oyumpan vivía Olara Awó, que era hijo de Iwori Meji y tenía poder sobre la gente de aquella tierra, porque resolvía los problemas por medio de las ceremonias que le hacía al gran secreto de Osanyin llamado Ogodo, que también era un gran secreto de Shangó. Toda la gente de aquella tierra marchaba bien, hasta que un día llegó a vivir allí una mujer muy rara, que era Aya Obini Shekereluba Idi: era bajita y culona, y tenía un poder que le había otorgado Shangó para dominar a los hombres de la tierra donde viviera. Ella llegó cantando así:
En ese momento, Olara Awó estaba arrodillado ante su secreto, dándole de comer un gallo, y cantaba:
Cuando Olara Awó vio a aquella mujer se quedó paralizado, recogió lo suyo y se fue detrás de ella, pues lo invitó a ofikale trupon por idí; después de eso, él no se ocupó más de su secreto. La gente de la tierra Oyumpan comenzó a irse, pues vivían mal, y la tierra comenzó a perder. Un día, Olofin le dijo a Shangó: «Vamos a ver cómo anda la cosa en la tierra Oyumpan», e iban cantando:
Por el camino, Olofin se encontró con mucha gente que iba llorando y les preguntó de dónde eran y por qué lloraban; ellos se lo contaron todo. Olofin le ordenó a Shangó que fuera en busca de Osanyin y que juntos fueran a la tierra Oyumpan a investigar lo que verdaderamente ocurría, y que después le informaran. Cuando Shangó y Osanyin llegaron, vieron cerca del río a Olara Awó, que iba detrás de la mujer bajita y culona. Olara Awó los vio, se arrodilló y les rindió moforibale; estos lo cogieron y le hicieron Oparaldo con una gallina, mientras cantaban:
Al terminar el Oparaldo, Olara Awó comenzó a sentirse despejado y refrescó su mente. Shangó y Osanyin le mandaron abrir la boca y le echaron ashé, ataré y epó, mientras cantaban:
Después, Olara Awó fue con Shangó y Osanyin ante su secreto y le dio 2 gallos a Ogodo, junto con Shangó y Osanyin. En esos momentos llegó Aya Obini Shekereluba Idi en busca de Olara Awó; pero, al oír los cantos, cayó en ashupá y se metió corriendo en el monte, donde Obanlá la recogió, y más nunca volvió a perturbar el camino de Olara Awó. La tierra Oyumpan volvió a estar tranquila, próspera y feliz, que era la tierra de Iwori Meji.
Nota: en este camino siempre hay que darle dos gallos a Shangó, junto con Osanyin y Egun, para dominar la casa y a los ahijados. El osobo es vivir con mujer bajita y de muchos glúteos.
Nota: Ogodo es el secreto de Shangó y Osanyin en este Ifá. Es un Agboran —muñeco— que vive junto con Shangó y Osanyin, y se carga con mucha hierba Ponasí, Atiponlá, Pitajaya, Curujey, Aragba y Rocero; con estas mismas hierbas se hace omiero para lavarlo sin cargarlo. La hierba del Ebó-Misi se pone encima de Shangó con mucha kolá, ero, obi, aira y obi motiwao; se le da un gallo blanco junto con Shangó; se cogen la lengua y los dos ojos y se machacan con lo de arriba de Shangó; con la tela y 6 mates se carga el muñeco. El gallo se cocina y se deshuesa delante de Shangó, y la masa se reparte en cuatro esquinas. Los huesos se machacan con mucha jutía y pescado ahumado, maíz tostado y cascarilla, y con eso se termina de cargar el muñeco, que se cierra con un pedacito de Odu-Ará. Este muñeco lleva un opoló colgado de la cintura, una bolsita y, en la mano, un garabato de palo Cucuyo. Al montarlo lleva también sangre de toro, y come gallo blanco junto con Shangó y Osanyin; además, se le da de comer codorniz y jicotea, junto con Shangó y Osanyin.
23.Nació que la mujer menstruara por primera vez
En este camino, en la tierra Omurure, todas las mujeres que nacían, según crecían, se ponían locas (asieres). Los que vivían en esa tierra veían las moscas que no salían de las cabezas de las mujeres y, a la vez, la fetidez que tenían en las mismas. Los hombres que salían para esa tierra no podían llegar: se enfermaban y comenzaban también a padecer del estómago.
Shangó vivía en la tierra Ori Bawa Guanodi y tenía un hijo que era Omo Ifá y se llamaba Omonire. Este le dijo a su padre Shangó que quería ir a la tierra Omurure. «Hijo, esa tierra es de asieres; no se sabe lo que sucede en esa tierra. Todo allí es por mandato de Olofin, y a la vez hay mucha fetidez y moscas». El hijo le contestó: «Mi padre, tenemos que ver lo que se puede hacer por esa tierra, porque todas las mujeres están locas; hay que ir donde está Olofin».
Shangó, días antes, había soñado con su hijo, y en el sueño le dijeron que tenía que darle 3 palomas negras y ponerle un ekó entero con una jícara, ponerle una cinta atravesada abajo y pintar en el centro una cruz con osun; y que, cuando lo estuviera haciendo, debía llamar:
Haciendo Shangó este trabajo, de pronto se le apareció una mujer loca que se llamaba Obini Ashupá. Esta le dijo a Shangó el gran secreto para que fuera donde Ifá, para que Orúnmila le hiciera Ebó, y que les llevara el Iyefá y fruta del pan, granada, seso vegetal, semilla de algodón y de paraíso. Shangó preparó el afoshé y fue a casa de Orúnmila, y por el camino cantaba:
El hijo de Shangó iba regando la sangre de paloma que llevaba en la jícara, a la vez que iba regando plumas en el Ebó que llevaba preparado para que Orúnmila se lo hiciera. Cuando Shangó llegó a casa de Orúnmila, le dijo: «Vengo para que usted me haga Ebó, para que las mujeres de este mundo tengan menstruación». Orúnmila cogió el ékpuele, lo miró y le dijo:
Orúnmila le dijo: «Shangó, esto que vas a hacer llegará a su tiempo, en que por mandato de Olofin desaparezca, y las mujeres estarán bien cuando esto sea natural». Y añadió: «Te hago Ebó». Llamaron a Eshu y le entregaron el afoshé, y Eshu fue para la tierra Oribagua Lori, empezó a soplar el afoshé y las moscas se fueron. El hijo de Shangó llevó el Ebó, las mujeres empezaron a razonar y desde ese momento menstruaron —lo que se llama aguoshé— y se pusieron bien.
Nota: cuando se aplica este Ifá, se coge un ekó y se pinta con osun; en la tierra se hace un círculo, se pinta de todos los colores y en el medio se escribe Iwori Meji; se le pone un poco de frijoles carita, se le dan 2 palomas, se le echan las plumas y encima de las plumas se pone el ekó. Se manda a bañar a la persona con seso vegetal y después se le da Obi-Omi-Tuto a la cabeza (koborí). Si es hombre, se cogen todas las hierbas con el ekó, se manda a limpiar sus partes, se empieza a hacer el Ebó y después se le dan las palomas al Ebó junto con Shangó.
24.El chivo y la Hiena
Un chivo deseaba ir de pesca con una hiena que era su amiga, pero, a pesar de esa amistad, tenía la preocupación de cómo realizar la actividad sin ser devorado por ella; para asegurarse, fue a consultar con Ifá. Orúnmila lo miró, le salió Iwori Meji y le marcó el Ebó, que el chivo hizo obedientemente; después salió a encontrarse con la hiena al lado de la laguna, que estaba rodeada de plantaciones.
Cuando partían hacia la orilla de la laguna comenzó a caer una gruesa lluvia, cosa que molestó al chivo, que entró precipitadamente en una de las chozas de una plantación cercana para no mojarse, y lo mismo hizo la hiena. Estando dentro, la hiena se le tiró a los testículos al chivo para comérselos, pues le llamaron la atención debido a su desarrollo. Ante el ataque, el chivo retrocedió y, acordándose de lo dicho por Ifá, cogió una de las bolas de carne embarrada en miel de abejas y se la tiró a la hiena. Esta se la comió y, encontrándola deliciosa, le preguntó al chivo dónde había encontrado comida tan sabrosa; y el chivo, preparando la segunda bola, le dijo: «Esta es la carne de uno de mis vecinos muertos».
Cuando iba a preparar la próxima bola de carne, entró en la choza una pantera que también buscaba abrigo de la lluvia y, al sentir el olor de la carne y ver a la hiena comiendo, le dijo al chivo: «Parece que esa carne que tú preparas es buena; yo también tengo hambre, dame un pedazo». Cuando la comió y le preguntó al chivo de qué estaba hecha tan excelente comida, dijo el chivo: «De la carne ahumada de la hiena». «Está muy bien —dijo la pantera—, dale tu cuchillo a la hiena»; la cual, toda temblorosa, se arrancó un pedazo de carne del pie y se la dio a la pantera, que se la pasó al chivo; este la preparó en forma de bola y se la dio a la pantera, que la devoró enseguida y le dijo: «Dame más».
La hiena, aprovechando un descuido, no se cortó el otro pedazo de carne, sino que salió disparada, huyendo de la pantera, la cual salió detrás para cazarla y comérsela, cosa que logró enseguida. Ese momento lo aprovechó el chivo para huir y pasar a la ribera opuesta de la laguna, lejos del alcance de la pantera, acordándose cada vez más de la consulta de Ifá y dándole gracias a Orúnmila por el Ebó que le hizo, el cual le permitió salvar la vida.
Nota: el Awó que tenga este odu no debe meterse en casas que afuera tengan plantaciones, para que no pierda la vida o pase un mal rato.
25.Cuando Elegbara se tuvo que hacer Ifá
Por este camino, Elegba vivía acompañado de su padre, que era Awó y se llamaba Omo Nifa, y vivía en la tierra de Inle Ifá. El padre vivía preocupado por su hijo, pues quería, antes de morir, consagrarlo en Ifá, es decir, hacerlo Babalawo igual que él. Cierto día, Awó Omo Nifa llamó a su hijo y le dijo: «Yo estoy enfermo y voy a morir, y lo que yo quería no te lo voy a poder hacer. Pero siempre acuérdate de que tú tienes que hacer Ifá para que puedas salvarte y a todos tus hijos. El día que te encuentres con Shangó, le dices quién era tu padre, que él te dará un gran secreto para que puedas tener mando, poder y estabilidad».
Elegba quedó huérfano y empezó a pasar mucho trabajo y calamidades en la Tierra; siempre andaba de un pueblo a otro, sin estabilidad ni control. Cierto día se encontró con Obatalá, se le tiró y le dijo: «Padre mío, ¿por qué es que todo se me dificulta y llevo una vida tan insoportable, sin tener estabilidad, tranquilidad y felicidad?». Obatalá, que vio a Elegba arrodillado delante de él, le puso la mano en la cabeza y le dijo:
Elegba se levantó y se abrazó a Obatalá, y este le dijo: «Tu padre, Awó Omo Nifa, siempre quiso que tú fueras Babalawo igual que él y, sin embargo, tú no te has preocupado de seguir su ejemplo. Por eso es que no tendrás felicidad ni tranquilidad. Vete a ver a Orúnmila de parte mía; pero, cuando llegues, le dices que le dé de comer al espíritu de tu padre antes que nada, y que después te diga lo que tienes que hacer».
Orúnmila lo recibió y le dio de comer 1 gallo blanco al espíritu de Awó Omo Nifa; después le rogó la cabeza con coco a Elegba y le dijo: «Eso lo hizo el espíritu de tu padre para que siempre te acuerdes de él y lo llames así»:
Y después lo consagró en Ifá. Elegba Awó Omo Nifa se puso muy contento y les prometió a Orúnmila y al espíritu de su padre que llevaría la religión como lo hizo su padre y como hacía Orúnmila. Volvió a la tierra donde vivía con su padre, Inle Eni Ifá, y comenzó a propagar la religión y tuvo hijos; pero notaba que no tenía apoyo de los suyos ni de su pueblo, por lo que abandonó su tierra, ocurriéndole lo mismo en otras tierras por las que pasaba, llegando a dudar de todos. En esa circunstancia se acordó de la llamada que le enseñó Orúnmila para llamar a su padre y, arrodillándose, la hizo. Se presentó el espíritu de su padre y le dijo: «Hijo, coge 2 codornices y dáselas a Shangó cuando salgas al camino, y te encontrarás con él. Así te dará el poder que te hace falta». Elegba Awó Omo Nifa salió al camino e iba cantando:
De pronto se encontró en un campo donde había sembrado mucho orosun y calabazas, y se le apareció Shangó y le dijo: «¿Para qué me llamas?». A lo que Elegba le dijo: «Mi padre era Awó Omo Nifa y él me dijo que, cuando lo encontrara, se lo dijera». Y Shangó dijo entonces: «Yo sabía de ti, porque Orúnmila me lo dijo; pero nunca te apartes del espíritu de tu padre ni de Orúnmila, para que todo te marche bien, y a todos los tuyos». Le entregó 2 codornices y continuó diciendo Shangó: «¿Ves aquel campo de calabazas y orozuz? Servirá para hacer tu ashé, para que domines, te respeten y te estabilices. Y te entrego este gran secreto mío, que lo voy a consagrar con el espíritu de tu padre, Orúnmila y Osanyin. Después lo pones a vivir junto con tu Ifá, donde cada vez que le des de comer a tu Ifá, comerá este gran secreto que yo te entrego. Lo llamarás Oshe Ori Omo Nifa y nunca se lo entregues a nadie ni le digas su nombre a nadie, incluyendo a los tuyos. Cuando te mueras, se va contigo; lo vistes con mariwó y solamente se lo quitas cuando vayas a darle de comer. Este llevará en la derecha el Oshe y en la izquierda el gallo, que tú le darás siempre al espíritu de tu padre».
Carga del Agboran Oshe Ori Omo Ifá: huesos de Egun (pies y cabeza), cabeza de elefante, cabeza de jicotea, cabeza de chiva dada a Orúnmila, cabeza de chivo, alacranes, cabeza de guinea y codornices, cabeza de guabina, uñas de los pies y de las manos, pelos de sus partes y de la barba, ropa sudada, tierra de los zapatos, 3 Ikines, cabeza de venado, cabeza de gallinas de Orúnmila, 1 murciélago, una lagartija, 21 ataré, caballito del diablo, 3 bibijaguas, tierra de bibijagua, 2 pescados, corazón de tiñosa, arena de río, tierra de cementerio, arena de mar, limallas de todas clases de metales, perro, palo Yaya, orí, ero, obi, kolá, osun, efún, obi motiwao; todo hecho afoshé, menos las limallas. Se rezan los 16 Mejis más Oshe-Tura, Otura-Sa, el odu del Padrino y el de la Oyugbona. A la hora de montarlo se le hace Oro a Osanyin.
26.Koriko, el hijo de la Hiena
En este camino, Koriko era hijo de la Hiena y, al morir su padre, la corte y el pueblo lo botaron de la ciudad. Koriko se vio muy pobre y triste, y se fue a casa de Ajubulu Awó, quien le hizo Osode y le vio este odu, Iwori Meji, y le marcó Ebó con tres flechas pintadas de blanco y rojo y 1 gallo para Eshu. Koriko hizo el Ebó, y entonces Awó Ajubulu le entregó las tres flechas para que, cuando se le presentara la oportunidad, las tirara.
Koriko salió al camino y vio en un río a un rinoceronte tomando agua. Tiró las flechas y le dio muerte. En eso vinieron las gentes del pueblo y los ricos, diciendo que ellos eran los que habían matado al rinoceronte. Cuando llegó Ajubulu, dijo: «Ese animal lo ha matado Koriko, pues las flechas tenían su marca». Koriko explicó que Awó Ajubulu le había hecho Ebó con las flechas, y entonces Awó Ajubulu planteó: «Ustedes tienen que pagarle una multa a Koriko».
Koriko empezó a cobrar y en eso llegó Eshu y le dijo: «Koriko, no te conformes con lo que te han dado: pide más». Y Koriko empezó a pedir más. La gente, al ver esto, fue a casa de Awó Ajubulu a plantearle hasta cuándo tenían que pagarle a Koriko, pues este no estaba conforme con lo que le habían dado. Awó Ajubulu contestó: «Pónganlo de Obá, y ya con eso terminan de pagarle».
27.Los hijos de Orúnmila y los Ikines
Al principio del mundo, Orúnmila vivía en Aido Inle con sus 8 hijos, y empleó su tiempo y su sabiduría en organizar las sociedades humanas y sentar sus bases. Enseñó a sus discípulos el secreto de la adivinación pero, al igual que los otros Orishas, al terminar su misión se retiró al Cielo; aunque decidió volver a Orún por una disputa que ocurrió con su hijo más pequeño, que se llamaba Ologo.
Un día invitó a sus 8 hijos a celebrar una ceremonia importante para Awede Shato, quien lo acompañaba a todas partes del mundo por mandato de Olofin. Cada uno llegaba y se arrodillaba delante de Orúnmila, diciéndole «Iboru» como signo de obediencia y respeto. Pero cuando le tocó su turno a Ologo, este se quedó parado y no se quiso arrodillar ni saludar igual que sus hermanos mayores, y dijo: «Usted me coronó Rey siendo mi padre, y yo no puedo degradarme inclinándome delante de nadie». Al oír esto, Orúnmila se entristeció y volvió al Cielo.
Inmediatamente después de su partida, la Tierra cayó en caos y confusión: el ciclo de fertilidad y regeneración, tanto en la naturaleza como en los humanos, sufrió un colapso, y la sociedad humana se movió peligrosamente hacia la anarquía y el desorden, por lo que cada cosa en la Tierra marchaba a su inmediata y segura destrucción. Todos estaban confusos e inseguros, y comenzaron a arrodillarse y a rogarles a Orúnmila y a Awede con el rezo siguiente:
Todos lloraban y les rogaban a Orúnmila y a Awede, porque la Tierra hacía mucho tiempo que no tenía paz, el semen de los humanos se acababa en los testículos y las mujeres no tenían menstruación. Entonces los 8 hijos decidieron ir a Orún a persuadir a su padre Orúnmila de que retornara a la Tierra. Fueron al Cielo, y allí estaba su padre al pie de una palmera muy copiosa, con 16 cabezas de marfil y 16 semillas de aquella palmera en sus manos. Cuando llegaron tuvieron que pedir permiso, pues aquella tierra era de Ogbe Tua Ni Alara; al entrar se arrodillaron ante Orúnmila y le rogaron que regresara con ellos. Pero él no quiso, y les dijo: «Pongan sus manos», y le entregó 16 semillas de aquella palmera a cada uno, mientras les decía:
Y les dijo: «Yo no bajaré más, pero ustedes usarán estas semillas, llamadas Ikines, para adivinar, pues ellas serán la misma representación mía en la Tierra». Desde entonces, ellos utilizaron los Ikines para adivinar con Orúnmila. Este les dijo que tenían que tener a Awede al lado de ellos, para que cuidara a Ifá, y les dio las 16 cabezas de marfil para que se las pusieran a Awede, quien desde entonces acompañó a Iwori Meji y a Ogbe Tua Ni Lara.
La tradición recuerda, además, que estos hijos llevaron nombres que después escogieron reyes y ciudades —Ekiti, Alara, Ajero, Oloyemoyin, entre otros—, y que el lugar del Cielo al que Orúnmila se retiró para no regresar jamás se llama Oke-Igete-Orun, que está entre el Cielo y la Tierra.
Nota: Awede lleva un Agboran a caballo, que se carga con ero, obi, kolá, osun, polvo de oro, pelusa de Ikín, ekú, ejá, awadó, hierbas de Osanyin, y encima del plato una Awofakan de marfil. Este vive al pie de Orúnmila.
28.Cuando acusaron a Olokun
Los ríos se reunieron para acusar a Olokun ante Olofin, y este mandó a buscar a Olokun; pero él le contestó que no podía ir porque estaba en un asunto muy importante: estaba dándole dos chivas a Orúnmila. Después que terminó, se puso en camino para la casa de Olofin, llevando las cabezas de las chivas sazonadas.
Cuando llegó, todos los ríos estaban reunidos y lo acusaban ante Olofin, llevando él la peor parte. Cuando terminaron de acusar, Olofin les preguntó a los ríos qué traían, y ellos respondieron: «Nada». Le preguntó a Olokun qué traía, y este le dijo: «Cabezas de chivas», y las presentó.
Olofin ordenó que todos los ríos finalizaran en Ilé Olokun, puesto que habían acusado sin tener pruebas ni base, y que, como Olokun llevó las cabezas, cabeza sería. Y desde entonces todos los ríos tienen que terminar en el mar, para que Olokun informe a Olofin de todo lo bueno y lo malo que hagan los demás.
29.La denuncia al Coco
Al Coco lo denunciaron, y fue adonde estaba Orúnmila porque la denuncia era grave: le habían imputado todo lo más malo. Orúnmila le hizo Osode y le vio este Ifá, y le dijo: «Tienes que hacer Ebó con 1 gallo, 3 jícaras —una con ñame, otra con harina y otra con arena—, carne y tres flechas; después llevas el Ebó a tres líneas distintas». Le indicó que cantara el siguiente súyere:
Y que clavara a Osun en el punto donde lo iban a matar, llevando el Ebó allí mismo. Por último, que cuando llegara se pusiera a bailar. Así lo hizo el Coco, y causó tanta admiración con su baile que el jurado y los acusadores se echaron a reír. Al oír esto, el Obá estimó que todo era por cuestión de iña. El Obá preguntó: «¿Cuáles son los que acusan?». Nadie contestó, y el Obá dijo: «¡Como nadie lo acusa, absuelto!». Y el Coco quedó libre.
Nota: debe recibir Osun para que se pare.
30.Cuando Orúnmila iba para Ara-onú
En este camino, Orúnmila determinó irse para Ara-onú —para el otro mundo—, y en eso se encontró con Shangó, que le dijo que le dejara a sus hijos. Entonces Orúnmila les dejó asiento en las estrellas, en la atmósfera y en el rayo, y los mandó a hacer Ebó con 1 gallo, 2 gallinas negras, seis apó y ewe Iroko, para que se lavaran sus cabezas, que las tenían muy calientes.
31.Cuando Orúnmila habló con el Hueco
En este camino, Orúnmila les hizo Osode al Hueco del Campo y al de la Ciudad, y les dijo que hicieran Ebó. El hueco de la ciudad lo hizo, pero el del campo no. Y desde entonces, todo lo que se produce en el campo va a parar a la ciudad y el campo se queda vacío: se vuelve a sembrar y se vuelve a vaciar, y nunca se queda con nada, por mucho que produzca.
Nota: a usted no le para el dinero en las manos, pues le entra por una y le sale por la otra. Haga Ebó.
32.Cuando Yemajá gobernó al mundo
Al entrar el Nuevo Año, Olofin convocó a todos los Santos para determinar cuál de ellos gobernaría ese año al mundo. Yemajá, antes de ir a la reunión, fue a mirarse con Orúnmila, y en el Osode le vio este Ifá; Orúnmila le hizo Ebó con carnero, 2 gallos, arena de mar y los demás ingredientes. Después del Ebó, Orúnmila le dijo: «Lleva la cabeza del carnero a la reunión, para que adquieras el cargo al que aspiras».
Todos los Oshas se presentaron ante Olofin con deseos de ser elegidos y, cuando todos estaban presentes, Olofin les preguntó: «Como todos ustedes han venido desde muy lejos, ¿qué cosa han traído para la reunión?». Como Yemajá fue la única que llevó cabeza, Olofin sentenció: «Cabeza trajiste y cabeza será». To Iban Eshu. Y así fue como ese año Yemajá gobernó el mundo.
Nota: este odu es el Isalaye de Yemajá; fue donde ella bajó a la Tierra.
33.Donde se coronó Shangó y coronó a su hijo
En este camino fue donde se coronó Shangó, y él después coronó a su hijo, el cual alcanzó mucha fama. Por la envidia que le tenían le levantaron un falso testimonio, diciendo sus enemigos que él enamoraba a todas las mujeres que iban a su casa, y las que lo conocían se enamoraban de él por su forma de ser. Tuvo que hacer Ebó y ponerlo a la orilla de una laguna, para así salvarse de la gente que lo quería matar por envidia. Por causa de las mujeres y de los chismes lo catalogaron de ladino: ese es su enemigo grande. Aquí el Lesak se clavó una flecha en las patas cuando iba a beber agua en la laguna.
34.Cuando le dieron trabajo a Orúnmila
En este camino había un hacendado que tenía mucha gente trabajando en su finca. Un día se le apareció Orúnmila, que era Iwori Meji, y le dijo que él solo hacía mucho más que todos los que allí estaban trabajando. El hacendado le contestó: «Pues si eso es así, desde hoy mismo puedes empezar». Pero Orúnmila se puso a mirar a todos los trabajadores. Estando en esta operación llegó la hora del almuerzo, y así lo hizo Orúnmila. El hacendado le dijo: «Bien, ¿cuándo vas a empezar a trabajar?», a lo que Orúnmila contestó: «Por la tarde».
Pasaba el tiempo y Orúnmila no hacía nada. El hacendado, con disimulo, mandó a buscar al Alcalde y, después de hablar varias veces con él, le dijo: «A propósito, mire a este señor que está aquí: me ha cobrado un trabajo adelantado y estas son las tantas horas que su trabajo está abandonado». Orúnmila, que lo oyó, se dirigió a él y le dijo: «Doctor, dentro de poco va a llegar un hombre a caballo, con gran apuro, que viene a buscarlo porque su señora está de parto. Para que ella pueda parir bien tiene que hacer Ebó, o si no, se muere».
El Alcalde respondió: «¿No hay remedio para evitar eso?». Y Orúnmila le dijo: «Deme dos pesos por lo primero que le dije y dos pesos por el remedio; y como tengo que seguir hablando: señor hacendado, saque un caballo que tiene, que usted se robó y lo tiene oculto». El hacendado le dijo que se callara. «Si quieres que me calle, me tienes que dar dos pesos más». Y se los dio. Y desde entonces, Iwori Meji se quedó de adivino en ese pueblo.
35.La enfermedad de Opakere
En este camino, Mujimuwa fue el Babalawo que adivinó para Opakere cuando este estaba enfermo. Le hizo Osode y le vio este Ifá, Iwori Meji, e Ifá le dijo que tenía que hacer Ebó con 20 ganchos y 20 palomas, y hojas de Ifá para lavar su cabeza y su Ifá con ese omiero. Opakere realizó el sacrificio, aplastó las hojas de Ifá en agua, lavó su cabeza y su Ifá, y pudo vencer su enfermedad.
36.Cuando Iwori Meji se iba a casar con la hija de Olofin
En este camino, Iwori Meji se iba a casar con la hija de Olofin, llamada Ope, y fue en busca de adivinación con Ogun-Ribete, el adivino del pueblo. Este le hizo Osode, e Ifá le dijo que, si no hacía Ebó, su esposa sería estéril y no podría darle hijos. Ese sacrificio consistía en 1 gallina. Él obedeció y sacrificó la gallina donde Ogun-Ribete. Ambas palmas, la hembra y el macho, nunca permanecerían estériles, porque el que nazca con este odu en particular no será estéril: ellos siempre tendrán hijos, pero estos no permanecerán junto a ellos.
37.Cuando Ode mató a la Awasa
En este camino, Gbagi-Jebete fue quien adivinó para Ode cuando la Awasa —la jutía— estaba enemistada con él. Se le pidió una ofrenda que consistía en 1 garrote y una carga de ñame. Ode escuchó el aviso y realizó el sacrificio. Una libra de ñame fue preparada (cocinada) y comida por la noche. Se durmieron y, al final de la noche, la Awasa vino y Ode la mató con el garrote. A la mañana siguiente, el cadáver de la Awasa fue encontrado afuera, y ellos fueron cantando:
38.La riqueza que no permanece
En este camino, Tijotayo era el adivino de Ode. Se le pidió que hiciera sacrificio con chinas pelonas y una estera, para que todo lo que viniera a negociarse con él pudiera permanecer siempre con él. Ode dijo que hacía tiempo se había librado de la jutía y que estaba satisfecho, y no lo hizo. Desde entonces, todo el que viene a regocijarse con él nunca se queda con él. Por eso, todo aquel que nace bajo este signo de Ifá tendrá éxitos de forma temporal, y sus riquezas no permanecerán mucho con él.
39.Las garras de Xla
En su nacimiento, Xla sufrió hambre y no podía comer los animales. Un día contempló su vida y dijo: «Los otros tienen todo lo necesario, y yo no tengo nada. ¿Qué le tengo yo que hacer a Oduduwa?». Tomó diez cauríes y fue a encontrar a Ifá: «Desde mi nacimiento no tengo nada que comer. ¿Podría hacer algo por mí?». Ifá tomó su kpoli, encontró Iwori Meji y dijo: «Procura unos ganchos de hierro, dos pollos, un chivo y diez cauríes, y sacrifica». Xla se negó: «¿Cómo? ¿No tengo nada que comer, y lo que hace es pedirme algo? ¡Si tuviera un chivo, no habría venido a verlo!». Siguió su camino y encontró los ganchos.
En su camino por la pradera vio dos chivos y se dio cuenta de que el dueño estaba ausente. A Xla le gustaron los dos chivos para él: miró a la derecha y hacia la izquierda, y tomó los dos animales. Y comenzó a cantar: «Iré a Gbodo (¡que se repita!), yo, Ajanu Xla, iré a Gbodo. ¡Hay tantos animales en Gbodo! Yo, Xla, iré a Gbodo». Se devolvió con los dos chivos y se los rindió a Ifá con dos pollos, diez cauríes y los ganchos de hierro. Ifá tomó su ofrenda, hizo el sacrificio y le dio los ganchos a Xla.
Xla se contentó con sus ganchos (garras): Ifá los había puesto en la tierra, y él se los puso en los dedos. Se fue a dormir en la noche y, al despertar al día siguiente, cada gancho lo tenía fijado a la piel de los dedos. Xla fue rápidamente al bosque y encontró a Agbali, el antílope, su amigo de juego, que no sabía la historia de sus garras. Llamó a Agbali y, en el curso del juego, le pasó las garras por la garganta. Agbali se debatió y gritó: «¡CEEVO! ¡¿Qué es lo que usted me hace a mí?!». Y Xla exclamó: «¡KA WOOO-MEJI! ¡Consulte Woli Meji!». Agbali exclamó: «¡CEEEVO! ¡CEEEVO!», y Xla aulló: «¡KA WOOOLI MEJI!». En este signo es que Xla empieza a comer, y desde ese día Agbali repite en el bosque: «¡CEEEVO! ¡CEEEVO!».
40.Los tres sacrificios de Xla
Iwori Meji es el signo bajo el cual Xla vino al mundo. Apenas llegó, tuvo hambre. Fue a ver a Ifá por llamado a consulta y salió este signo. Ifá prescribió un sacrificio y le pidió a Xla tres gallos y tres calabazas: en eso consistía el sacrificio. Xla lo procuró todo, y se le dijo que no fallara en hacer las tres ofrendas (sacrificios personales) distintas.
En la mañana se fue solo a los arbustos a dejar el primer sacrificio; si encontraba algún animal, no debía tocarlo. Al llegar, Xla vio un elefante muerto y dijo: «¿Cómo? Me dijo que no tocara nada en mi camino. Pero tengo hambre». Ahora bien, Elegbara, que estaba exactamente en los arbustos, le dijo: «Usted no puede tocar ese animal; obedezca las órdenes de Ifá». Xla dejó el elefante y siguió. Al mediodía fue a llevar su segundo sacrificio y vio un carnero muerto, y Elegba le dijo también que no lo tocara, y así lo hizo.
En la tarde pasó a dejar el tercer sacrificio y encontró un antílope muerto. Elegba le dijo: «Siéntese usted y coma con alegría». Se sentó y comió. Elegba dijo entonces: «De aquí en adelante, nunca más tendrá hambre». Y desde ese tiempo, Xla no sufre hambre.
41.El favor que no se devuelve
Este es el odu que les apareció a Xla y al hombre. Xla lo encontró en el bosque, y su Oluwo le dijo que ofreciera unas garras de hierro en sacrificio. Él se negó a esto. El Oluwo buscó todo lo necesario para su propio sacrificio y lo hizo.
Un día, Xla tenía un hambre espantosa y encontró a un Oluwo acompañado de un niño. Y dijo: «¿Es usted mi Oluwo? Deme algo que comer. ¡No tengo nada en el estómago!». «¿Cómo voy a hacer para encontrar carne aquí? —exclamó el Oluwo—. Tú eres el cazador; yo no tengo nada». Xla dijo: «Hay un animal detrás de usted». El Oluwo respondió: «Sabe que los Oluwos están para preservar a las personas y no permitir que nadie muera». Pero Xla se lanzó sobre el niño y se lo comió. Y después de este acto, Xla cantó así:
42.El ladrón de Agbodo
El mal aparenta ser el bien, y viceversa: desconfíe. El ladrón se robó a Xla en la ciudad, y el ladrón lo devolvió. Xla vivía en Agbodo y era un gran ladrón: siempre les quitaba las ovejas a otros. Los campesinos se reunieron todos un bello día y dijeron: «¿Cómo eliminamos a Xla?», y decidieron botarlo de la ciudad.
Xla, una vez expulsado, fue a buscar a un Oluwo llamado Alitonu Boko para consultar a Ifá y saber cómo entrar en la ciudad que lo había desterrado. Salió Iwori Meji. El Oluwo le pidió una olla de aceite de palma y una jarra de madera con vino de palma (akoko). Era necesario poner la olla y la jarra en la puerta pública de Agbodo, para que todos las encontraran y se divirtieran. Ifá agregó: «Después de haber dejado esto, escóndase en los arbustos y observe lo que pasa». Un momento después, un vendedor de vino de palma pasó cantando: «¡Kuuuuuu-wi!». Brevemente después, las personas comenzaron a venir, y cada uno comenzó a comprar y a beber vino de palma. De súbito, un campesino abrió la olla y exclamó: «¿Es tuyo? ¿Qué hay de bueno en esta olla?». Y fueron a verlo. Vio el aceite de palma y dijo: «¿Quién es el loco que dejó este aceite aquí sin cuidarlo? Bueno, tomaré un poco». Un segundo campesino: «¡Yo también voy a sacar beneficio de la oportunidad!»; y el tercero, y el cuarto, y después todos, y dejaron la olla sin nada de aceite. Xla no apareció.
Siete días después, Xla fue a llevar la queja ante el jefe de la ciudad contra aquellos que lo denunciaron como ladrón. El Obá le preguntó cuáles eran los cargos. Xla contestó que había comprado una olla con aceite de palma y que, al cruzar su pueblo, tomó un descanso en los arbustos y dejó la olla de aceite en la puerta pública; a su retorno, no tenía nada que recuperar. Después, unos días más tarde, supo que vivían en este pueblo los que tomaron el aceite. El Obá le preguntó a su pueblo, y ellos dijeron que encontraron la olla con el aceite y que, como no tenía dueño, se la bebieron. «¿Cómo califica usted su acto?», preguntó al jefe. Entonces Xla comenzó a reírse y dijo: «¡Ve bien que no soy el único que roba en la ciudad! ¿Por qué permitió que me desterraran?». El jefe concluyó: «Xla habla bien; a usted hay que admitirlo de nuevo en la ciudad». Y Xla entró en la ciudad y caminó como un jefe, y todos cantaron detrás de él, como cantaron el día del destierro.
43.Qué hizo Eji-Iwori para ser el tercero de los 16 Ifá
Cuando las 16 figuras de Ifá —los 16 Mejis— iban a venir a la Tierra, Eji-Iwori quería ser el tercero entre ellos por el orden de la Tierra, pero las otras figuras de Ifá conspiraron en contra de él. Entonces Eji-Iwori, al oír esto, fue a mirarse con Ifá para que este examinara su caso y le dijera qué tenía que hacer para resolver la situación y que le encontraran espacio para vivir en la Tierra junto a los demás Mejis. Ifá le dijo que tenía que hacer Ebó con: awre, 1 pilón, las hojas de Tele (Amaranthus caudatus), las hojas de Gbegbe (Icacina trichantha) y opolopo owó. Él oyó lo que se le dijo e hizo el Ebó, y le dijeron que regresara a la Tierra nuevamente.
Cuando llegó a la Tierra, les dijo a los otros Mejis que él venía a quedarse, y ellos le contestaron que si no se le había advertido que no había sitio para él allí. Eji-Iwori les contestó como los adivinos le habían enseñado, y les dijo así:
Cuando las otras figuras escucharon esto, dijeron: «Esto es una cosa muy poderosa, de seguro», y le dijeron inmediatamente que pasara y ocupara un asiento entre ellos. Y Eji-Iwori pasó.
44.Se adivinó para Eji-Iwori cuando iba para Oyó
«La guadaña tiene cabeza, pero no tiene cerebro» fue el Ifá que se miró para los dos nudos (Eji-Iwori) cuando él iba a la ciudad de Oyó. Ellos le dijeron que tenía que hacer Ebó antes de hacer el viaje, para que no se fuera a encontrar con nada diabólico y, de esta forma, nada más viera cosas buenas y felicidad. Le marcaron como Ebó: 2 palomas, 2 huevos de gallina y dinero. Ifá dice que él no deja que veamos lo diabólico en este odu de Ifá.
45.Ikoriko y el certamen del pescado
Ikoriko, la hiena, hijo del adivino del pescado, fue quien se miró con Ifá, y ellos le dijeron que ese año su cabeza lo traería a un lugar donde encontraría su destino y felicidad. Le dijeron que tenía que hacer Ebó con: eku meji, ejá meji, adié meji, opolopo owó. Él oyó lo que se le dijo e hizo el Ebó.
Pasado un tiempo, el Rey de las gentes de Igbodo murió, y Olofin, para nombrar un nuevo Rey, decidió celebrar un certamen entre los Babalawos: metió un pescado dentro de una canasta y dijo que a aquel que recitara los versos de Ifá y adivinara, en el rezo, lo que él tenía en la canasta, lo nombraría Rey de Igbodo. Todos los Babalawos del reino vinieron y se pusieron a recitar Ifá sin mencionar la palabra pescado, porque no sabían lo suficiente acerca de las alternativas de los Igbos.
Pasados unos días, Ikoriko llegó al pueblo donde se celebraba el certamen, y las gentes del lugar lo llamaron porque lo vieron con el Idé puesto y creían que era Babalawo. Ikoriko les contestó que él no era Awó, y que si llevaba el Idé puesto era porque tenía Awofakan, y les respondió así: «La enredadera entra al bosque con firmeza; Ogan se riega larga y fina por los lados del camino; cuando uno sube la loma, sus hombros se mueven en un ritmo de arriba y de abajo. Yo soy el hijo del Adivino Paciente, Adivino de Alapa, sacerdote del pescado». Al terminar de decir esto, las gentes escucharon la palabra mágica —pescado—, lo atraparon y lo llevaron donde Olofin, y le dijeron que él sí sabía de las alternativas de los Igbos, ya que cuando estaba recitando mencionó la palabra pescado. Y lo nombraron Rey.
Pasados 2 años, cuando la Hiena vino a ser una gran personalidad honrada, todas las hierbas y las chivas del reino empezaron a desaparecer. Esto no era más que una maldad de Eshu, que las cogía y las escondía, ya que la Hiena había hecho Ebó para ganar el título que ostentaba, pero no había hecho ningún otro Ebó para los delgados y hambrientos. Eshu, después de haber escondido todos los animales y plantas, fue al pueblo y les dijo a las gentes: «¿Saben ustedes quién se ha robado los animales y las plantas? ¿Sabían ustedes que el Rey les ha cogido los animales y las plantas y se los ha comido?». Las gentes del pueblo se reunieron y tomaron la resolución de expulsar al Rey de su trono, y así lo hicieron.
Cuando la Hiena se vio arrojada de su posición, fue a verse con los Babalawos del pueblo y les preguntó qué tenía que hacer para recobrar su puesto nuevamente. Ellos lo miraron y le dijeron que tenía que hacer Ebó con: 6 pedazos de carne de res, 1 pote de manteca de corojo y dinero. Hizo lo que se le mandó y llevó el Ebó adonde los Babalawos le dijeron: lo puso a orillas del río antes de que saliera el sol, cuando cantaran los gallos, y se sentó a esperar al lado del lindero donde comienza la maleza.
Al romper la luz del día, cuando las mujeres de Igbodo venían a buscar el agua al lugar donde Ikoriko puso el Ebó, Eshu cogió las piezas de carne y tiró un pedacito en cada jarra de las mujeres. Al momento en que Eshu dejó caer los pedazos de carne del Ebó, se empezaron a transformar en patas de chivas, y el agua que las mujeres habían cogido del río empezó a transformarse en sangre. Eshu llamó a la Hiena y le dijo que las siguiera y arrestara a las mujeres. Cuando este problema llegó a la corte, Eshu les dijo a las gentes del pueblo: «Ustedes han destronado a su Rey porque él les mataba a sus animales y se los comía, mientras ustedes mismos mandaban a sus esposas a que trajeran la misma carne a sus casas. Les guste o no esto que voy a decir ahora, ustedes tienen que buscar la forma de nombrarlo nuevamente Rey otra vez». Las gentes, al oír lo que Eshu decía, se reunieron y volvieron a hacer Rey a la Hiena del pueblo de Igbodo.
Enseñanzas y versos de Iwori Meji
En este odu, Ifá dice que los favores provienen de Olodumare a través de Orí, de Ifá y de Ayé (compañeras de Iyáami). Ifá aconseja protegernos con dieciséis huevos de gallina frescos: hervirlos y quitarles las cáscaras, y posteriormente ofrecer cuatro huevos como Ebó, cuatro para alimentar (venerar) a Orí, cuatro para alimentar a Ifá y los cuatro restantes para alimentar a Iyáami (las brujas). Si todo esto se realiza como ha sido prescrito, los favores especiales y el apego de Olodumare están garantizados. En este odu, Ifá dijo:
Ifá dice que el favor que Olodumare garantizó para las naciones, grupos e individuos afectuosos de Ifá es ilimitado; sin embargo, establece que el nivel de favores que recibirá cada nación, grupo o individuo dependerá absolutamente del grado de dedicación expuesta. En otras palabras: para recibir un nivel alto de favores de Olodumare y de Ifá, debemos asumir la necesidad de poner más atención y ser más dedicados a Ifá. Ifá sugiere ofrecer Ebó con 4 palomas blancas para la prosperidad, 4 gallinas de guinea para la paz mental, 4 gallinas para conseguir éxito matrimonial, 4 gallos para alcanzar la victoria sobre los adversarios, y 4 ratas y 4 pescados para obtener oportunidades de interés para los niños. También existe la necesidad de ofrecer una chiva madura para Ifá. Referente a esto, Ifá dijo:
Los hijos de Ifá y de Orúnmila son aquellas personas que en todo momento piensan, dicen y hacen únicamente cosas que agradan a Olodumare; por lo tanto, existe la necesidad de impregnarnos perennemente de la idea de pensar, hablar y realizar solo aquello que lo hace feliz. Esos son los únicos requisitos para calificar como hijos de Iwori Meji. Ifá dice que no existe absolutamente nada que fervientemente deseemos obtener que no se consiga: asegura que es un odu de milagros y logros. Por lo anterior, Ifá sugiere ofrecer lana de algodón en abundancia, 4 palomas y 16 caracoles como Ebó. Referente a esto, Ifá dijo:
Ifá asegura a todos los creyentes —individuos, grupos, asociaciones o comunidades— que serán engrandecidos desde la posición de seguridad a la posición de prominencia y comodidad. Aconseja dirigirnos únicamente a obtener la tercera posición en todos los aspectos que estemos realizando, y tomar precaución contra la ambición: la primera y la segunda posición están llenas de peligro y de competiciones de garganta cortada, mientras que la tercera posición garantiza paz, bienestar y felicidad duradera.
En este odu, Ifá explica cómo los dieciséis principales odus ocuparon sus actuales posiciones de antigüedad. Ab initio, Orangun Meji (Ofún Meji) ocupó la primera posición, Oshé Meji obtuvo la segunda e Iwori Meji alcanzó la tercera, mientras Ejiogbe logró la decimosexta, con Oyeku Meji en la decimoquinta posición. A Iwori Meji se le aconsejó nunca aspirar más allá de la tercera posición, y él cumplió. Después llegó una etapa de crisis, altercados y controversias, y debido a esos sucesos Orangun Meji fue movido a la decimosexta posición, mientras que Oshé Meji fue cambiado al decimoquinto lugar; Ejiogbe y Oyeku Meji fueron cambiados a la primera y segunda posición, respectivamente. Sin embargo, e invariablemente, Iwori Meji permaneció en la tercera posición a pesar de la controversia entre los odus, y en esa posición adquirió paz mental, bendiciones y felicidad.
Ifá dice que la religión se extenderá rápidamente y sustituirá el poder de algunas religiones ciertamente populares. Aconseja predicar sobre una fundación sólida, expandiéndola con honestidad absoluta, benevolencia, dedicación y humildad; dice que no seremos perdonados por las futuras generaciones si fallamos en tomar ventaja de esta oportunidad de oro, y que no solo se extenderá esta religión sobre el mundo, sino que escudará al mundo entero contra los caprichos de la vida. Esa es la razón por la cual todos los discípulos de Ifá necesitan trabajar tremendamente duro para asegurar una gran protección y una vida segura en este mundo. De lo anterior, Ifá dijo:
Ifá nos pone a prueba en trabajar en nuestros negocios en nuevos territorios haciendo un esfuerzo: dice que, si nos movemos de nuestras localidades y exploramos nuevas oportunidades de trabajo en algún otro lugar, el resultado será bendecido con éxito, hasta el punto de declarar que en donde somos relativamente desconocidos alcanzaremos el éxito en los negocios. Aconseja guardar varias nueces de kolá para servir a Ifá y a otras divinidades; al mismo tiempo, previene contra la fuerte influencia de pedir prestado y cómo esto puede llevarnos al arrepentimiento. En este odu, Ifá dijo:
Ifá dice que en los próximos doce meses hay una tendencia a nacimientos, especialmente de varones, que se convertirán progresivamente en un problema para la sociedad. En consecuencia, aconseja a todas las mujeres embarazadas, y a las que intenten embarazarse durante este período, ofrecer Ebó con un macho cabrío maduro cada una, como necesidad ante este problema, y preparar la tierra para la integración de estos niños, tan pronto como nazcan, en los caminos de Irunmole y Olodumare. Esto les permitirá a los padres tener descanso de pensamiento cuando los niños estén creciendo; si no, los padres serán culpados por toda la sociedad, y especialmente esa culpa recaerá en las madres. De lo anterior, Ifá dijo:
Ifá dice que regularmente habrá desarrollos que requerirán la intervención y la guía de los superiores y de aquellos que mantengan posiciones de autoridad, para clarificar los hechos y garantizar la paz en la sociedad; por eso, quienes reciben derechos en posición de autoridad necesitan una participación más activa en el bienestar de aquellos que están bajo su protección. De igual manera, Ifá sugiere que todos sus discípulos investiguen debidamente cualquier problema en curso y escuchen a ambas partes antes de ponerse del lado de alguna: esto los excluirá de ser culpados o castigados por favorecer a una parte cuando deben ser neutrales. En otras palabras, ningún líder se apresurará a tomar una decisión cuando rija este odu.
Con respecto al mismo tema, Ifá quiere que todos sus discípulos sirvan a Ifá por ellos mismos: deben ir y procurar sus propios materiales una y otra vez, y nunca utilizar ningún material comprado por sus clientes para su propio Ebó. Si procuran sus propios materiales, el premio por servir a Ifá se incrementará y nunca se irá de ellos; el bienestar está asegurado para aquellos que han comprado los materiales por sí mismos. Por ello, cualquier cosa procurada para nosotros como un regalo no debe ser usada y brindada como regalo a otros, ni a aquellos que originalmente nos dieron ese regalo. Una estrofa de este odu apoya esta afirmación:
Ifá advierte a todos sus seguidores, especialmente a aquellos en posición de autoridad, nunca violar las leyes o reglas que ellos mismos dirigen. Los líderes siempre deben obedecer y practicar lo que predican: no deben decir una cosa y practicar otra, porque eso puede terminar en desgracia. Ifá igualmente advierte a sus seguidores no tomar nunca las leyes divinas en sus manos: deben mantener la calma, pues Ifá definitivamente expondrá a los que actúan mal a su debido tiempo. Este año, de acuerdo con Ifá, es el año de exhibir a todos los líderes que han hurtado y que roban lo que pertenece a sus pacientes; para que esto suceda, debemos ofrecerle a Eshu un macho cabrío (chivo) rostizado y servírselo. De lo anterior, Ifá dijo:
Para este año, Ifá dice que debemos tranquilizar a Oyá periódicamente, con la intención de obtener éxito y prosperidad: el nivel de nuestros éxitos dependerá de qué tan bien apacigüemos a Oyá. Se necesita preguntar a Ifá qué es lo que solicita Oyá para pacificarla. La estrofa que apoya lo anterior es la siguiente:
Orishas e Irunmoles asociados en este odu
- Ifá.
- Orí.
- Ayé (brujas).
- Egbé.
- Oyá.
- Eshu.
Tabúes de Iwori Meji
- No quebrantar leyes.
- No comer perro.
- No matar o usar arañas para cualquier propósito.
- No robar.
- No ser ambicioso.
- No utilizar para ningún objetivo ninguna de las partes del elefante o del búfalo.
- Evitar sacar provecho económico de la lana de algodón.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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